El rey ha ordenado una doncella y es el turno de la joven y bella Schehrazada, inteligente y sensual mujer que contará con su locuacidad e ingenio para entretener al monarca y evitar la muerte. Sus historias recorrerán las tradiciones de la India, Persia y el mundo árabe en general, y por sus escenarios desfilarán personajes como Simbad El Marino, Alí Babá y los cuarenta ladrones o el fantástico Aladino y su lámpara mágica. Cada una de estas narraciones están contenidas en otra mayor, y cada noche, la historia será suspendida en un punto culminante hasta que transcurridas mil y una, se unirán en un final feliz.
La voz de Dostoievski, capaz de penetrar en las profundidades del alma humana para observar los sentimientos más sublimes o más terribles, sigue fascinando a los lectores, que reconocen en sus obras un universo común tan deslumbrante como peligrosamente actual y cercano. Tras varios años de apasionada lectura del autor, Tamara Djermanovic consigue tomar distancia para ofrecer un análisis sintético e iluminador que hace justicia a la riqueza de una obra llena de claroscuros y a un autor tan angélico como demoníaco.
«El Gran Libro de los Pájaros» es la antología de literatura alada más completa que existe en el mundo. Este volumen recoge cincuenta y seis piezas largas y más de doscientos pasajes aviarios: poemas, cuentos, ensayos y extractos de novelas con los pájaros como figuras centrales o secundarios de gran relevancia. Cada texto seleccionado es de un autor o autora distinto (nadie repite), y de todo tipo de plumaje literario: de Sara Mesa a Franz Kafka, Elisa Victoria, Jules Renard, Marta Jiménez Serrano, Emily Dickinson, Cristina Sánchez-Andrade, Antón Chéjov, Irene Pujadas, Charles Baudelaire, Virginia Higa, Wisława Szymborska, Fernanda García Lao, Mary Ruefle, Jazmina Barrera, Mónica Ojeda, Sylvia Plath, Marilar Aleixandre, Claudia Ulloa Donoso, Guy de Maupassant, María Sánchez y muchísimos más nombres.
Fue el creador de Alicia en el país de las maravillas, novela fantástica y una de las obras más influyentes de la literatura infantil, aunque la obra rebasa con creces el género. Lewis Carroll es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson, diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico, que reafirmó su talento con la secuela de su obra mayor, a la que tituló Alicia a través del espejo.
AunqueF. Scott Fitzgerald era un autor popular cuando publicó El gran Gatsby, esta no se convirtió en novela de culto hasta después de su fallecimiento.Gatsby encarna el arquetipo del millonario cuyo éxito radica en la juventud y la popularidad, y que al mismo tiempo oculta con celo sus miserias personales y el origen de su fortuna. Es, en resumen, la metáfora perfecta de los EstadosUnidos de los felices años veinte y de la ley seca. Imitada hasta la extenuación y siempre admirada, El gran Gatsby es, casi un siglo después, la auténtica Gran Novela Americana.
El emperador y filósofo romano Marco Aurelio destacó por su serenidad, su modestia y su búsqueda de la verdad, a la vez que fue un césar brillante en el campo de batalla. Solo escribió una obra: Meditaciones, uno de los mejores libros de filosofía y ética de la historia. Se trata de un compendio de sabiduría y reflexión para afrontar los tiempos adversos. Sus principios estoicos siguen estando vigentes en la actualidad: cómo mantener la integridad, cómo ser tolerante, cómo conservar la calma, cómo vivir en armonía el presente, actuando sobre lo que depende de uno y aceptando lo que no. En definitiva, una obra maestra para comprender mejor nuestra alma.
Pinocho es mucho más que uno de los grandes clásicos de la literatura italiana: se trata de una obra esencial por su deliciosa mezcla de crueldad, humor y fantasía. La marioneta Pinocho aprende de sus errores, enmienda su inconstancia y se convierte en un ser humano de provecho responsable gracias a los buenos consejos del Grillo Parlante, que es la voz de su conciencia, y los desvelos de Geppetto y el Hada, que personifican el amor paterno y el materno, respectivamente. Carlo Collodi nos regala una parábola hermosa e imperecedera de la redención y de la madurez que pueden disfrutar los lectores de todas las edades.
La figura de Isidore Ducasse, conde de Lautréamont (1846-1870), se ofrece a los ojos de la crítica como un enigma que se resiste a los esfuerzos de historiadores, críticos y biógrafos. La primera edición completa de "Los Cantos de Maldoror", en 1869, fue secuestrada y sólo unos pocos ejemplares fueron encuadernados y entregados al autor. El lector deberá enfrentarse a unas "páginas sombrías y llenas de veneno" en las que sólo se dice lo que se está diciendo y frente a las que es superfluo el intento de amontonar palabras.
Carlos Ruiz Zafón concibió esta obra como un reconocimiento a sus lectores, que le habían seguido a lo largo de la saga iniciada con La Sombra del Viento. «Puedo conjurar rostros de chiquillos del barrio de la Ribera con los que a veces jugaba o peleaba en la calle, pero ninguno que quisiera rescatar del país de la indiferencia. Ninguno excepto el de Blanca.» Un muchacho decide hacerse escritor al descubrir que sus invenciones le regalan un rato más de interés por parte de la niña rica que le ha robado el corazón. Un arquitecto huye de Constantinopla con los planos de una biblioteca inexpugnable. Un extraño caballero tienta a Cervantes para que escriba un libro como no ha existido jamás. Y Gaudí, navegando hacia una misteriosa cita en Nueva York, se deleita con la luz y el vapor, la materia de la que deberían estar hechas las ciudades. El eco de los grandes personajes y motivos de las novelas de El Cementerio de los Libros Olvidados resuena en los cuentos de Carlos Ruiz Zafón —reunidos por primera vez, y algunos de ellos inéditos— en los que prende la magia del narrador que nos hizo soñar como nadie.
La obra del autor inglés George Orwell (1903-1950) ha influenciado profundamente la literatura mundial en su forma de plantear la crítica social y política sin perder de vista la vocación literaria de sus historias. En este volumen se presenta su dos novelas más famosas y celebradas: 1984 (1949) y Rebelión en la granja (1945). 1984 es una de las novelas distópicas más famosas de todos los tiempos y fue concebida como un llamado de atención sobre el futuro que se avecina si las prácticas e ideales del nuevo orden mundial seguían por el camino que ya empezaban a mostrar.
Corre el año 1929 y Federico García Lorca prepara un viaje a Nueva York. Quiere huir de una reciente ruptura amorosa, de la traición de sus amigos y también del éxito de Romancero gitano, que le abruma. En la ciudad de los rascacielos Lorca encuentra modernidad, vanguardia y libertad para conocer y conocerse, para dar rienda suelta a su creatividad. Pero Nueva York no solo fue la vía de escape perfecta para sanar las heridas del poeta granadino. De esa aventura de nueve meses surgió este poemario, uno de los más renovadores e impactantes de la lírica española del siglo xx.
Antoine de Saint-Exupéry tuvo una vida fascinante y una muerte mítica. Piloto comercial, reportero de viajes y activista político, ideó El principito durante sus largos vuelos en solitario por el desierto del Sáhara. Si bien la novela de Saint-Exupéry es considerada una obra infantil, contiene reflexiones muy valiosas que permiten abordar temas como la soledad, la amistad, el amor, el egoísmo, el sacrifi io, el deber y, sobre todo, la importancia de lo que somos frente a lo que parecemos. El principito es uno de los libros más profundos y hermosos jamás escritos. Una obra maestra imperecedera que ha cautivado a millones de lectores de todo el mundo.
El invitado de Drácula. Es el primero de los relatos compilados. La acción se desarrolla en la noche de Walpurgis, la noche del 30 de abril, la «noche del espanto y del horror» en la que los muertos salen de sus tumbas y caminan. El protagonista decide adentrarse esa noche especial, en la que no cree, en una población abandonada, contra la opinión del cochero alemán que lo lleva. Allí visita el cementerio, empieza una gran tormenta de nieve, se refugia en un mausoleo y es sorprendido por una criatura medio demoníaca de la que lo salva un grupo de soldados. Los soldados lo llevan de vuelta al hotel y el director del mismo le muestra una nota del mismo Drácula en la que le recomienda que lo cuide mucho.
La gran novela en la que David Foster Wallace estaba trabajando cuando murió. Al recién llegado David F. Wallace los agentes del Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de Peoria, Illinois, le parecen de lo más normal. A medida que se adentra en la tediosa y repetitiva rutina de su trabajo, conocerá la magnífica variedad de personalidades que han sentido la llamada de hacienda. Su llegada coincide, además, con el recrudecimiento de fuerzas conspiratorias que pugnan por despojar el trabajo del rastro de humanidad y dignidad que todavía queda. David Foster Wallace fue uno de los escritores más importantes de su generación. El rey pálido es su novela póstuma.
Este artículo es una de las radiografías más agudas e irreverentes de la cultura americana de fin de siglo, en la que se entremezclan la familiaridad, el asombro y una mordacidad descabellada. Foster Wallace elabora en Algo supuestamente pertido que nunca volveré a hacer una postal gigantesca basada en su experiencia en un crucero de lujo por el Caribe. Lo que a primera vista parece ser un simple viaje «para relajarse», en manos de un humor delirante y un cinismo corrosivo acabará convirtiéndose en el horror más absoluto. Foster Wallace reflexiona sobre la presión para relajarse y disfrutar y cómo las indulgencias del viaje le llevan a una introspección autoflagelante.
Relatos que, de un modo descarado y en la frontera de lo grotesco, diseccionan personajes, situaciones y pequeñas historias aparentemente ridículas. Relatos que ocupan un solo párrafo, escritos como un esquema o como una entrada de diccionario, transcripciones de entrevistas cuyas preguntas desconocemos, pero imaginamos, notas al pie de página que puntualizan (y a veces, desmienten) lo que dice el texto. Veintitrés relatos que diseccionan personajes estrambóticos y retratan distintas anomalías de la vida. Sirvan como muestra «La persona deprimida», un retrato deslumbrante sobre el estado anímico de una mujer; «Mundo adulto», que revela los agónicos pensamientos de una mujer acerca de su confusa vida sexual con su marido y «Entrevistas breves con hombres repulsivos», una serie de relatos hilarantes de hombres que hablan de sus obsesiones sexuales, sus fetiches y fantasías, y cuyo miedo a las mujeres los convierte en grotescos. En definitiva, una colección de relatos anárquica y exuberante.
El sitio de Sevastópol, que se inició en septiembre de 1854 y se prolongaría todo un año, fue uno de los episodios decisivos de la guerra de Crimea, en la que Rusia se enfrentó a una alianza turco-anglo-francesa. Lev N. Tolstói, por entonces alférez en el Ejército ruso, llegó a Sevastópol en noviembre de 1854. Entre junio de 1855 y enero de 1856 se publicaron sus Relatos de Sevastópol, tres crónicas que la censura mutiló y no se publicarían íntegras hasta 1928. A Tolstói le interesaba la psicología de los combatientes, su reacción ante la muerte y el horror, y las complejas sutilezas de la jerarquía militar. Junto con los de William Howard Russell, estos relatos pueden considerarse los primeros reportajes de guerra modernos.
La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Pero, si bien es cierto que la novela, como decía Nabókov, «es una de las más grandes historias de amor de la literatura universal», baste recordar su celebérrimo comienzo para comprender que va mucho más allá: «Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo». Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 (pensando titularla Dos familias) y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y, quizá ante todo, como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias. «¡Qué artista y qué psicólogo!», exclamó Flaubert al leerla. «No vacilo en afirmar que es la mayor novela social de todos los tiempos», dijo Thomas Mann. Dostoievski, contemporáneo de Tolstói, la calificó de «obra de arte perfecta».
El autor de este libro no es escritor. O no lo era hasta que el relato de su vida encadenando trabajos precarios en las megaciudades de China se convirtió en un fenómeno editorial. Hu Anyan ha tenido diecinueve empleos distintos desde que se graduó: repartidor de paquetes, guardia de seguridad, dependiente... Cada vez que uno de ellos se volvía insoportable, lo dejaba y cambiaba de ciudad, llevando siempre consigo obras de sus autores favoritos. Chéjov, Carver o Foster Wallace eran las ventanas por las que entraba aire mientras intentaba sobrevivir en un sistema que nunca fue diseñado para sostenernos. Con su voz sin adornos, su capacidad de observación y un delicado sentido del humor, Hu ilumina las vidas invisibles tras los oficios que mantienen el mundo en marcha, pero también muestra cómo, gracias a la literatura, encontró consuelo e incluso una forma de libertad. Esta obra se interroga sobre el sentido del trabajo mientras plantea una pregunta más acuciante a lo largo de toda la narración: ¿acaso alguno de nosotros sabe de verdad cómo vivir?
"Recuerdos" reúne siete relatos en una singular biografía literaria en la que Dazai actúa como cronista de su propia vida. Sin pudor alguno, este autor excepcional desnuda su alma atormentada y nos ofrece valiosos fragmentos autobiográficos que nos ayudan a comprender la angustia existencial que marcó toda su vida. Venerado por legiones de incondicionales, a los que se suman nuevos lectores generación tras generación, Dazai se ha convertido en el icono más transgresor del inconformismo y en el portavoz más autorizado del ambiente desolador de los primeros años de la posguerra japonesa. Su actitud nihilista, su repugnancia por los valores establecidos y sus excesos convirtieron a Dazai en el "enfant terrible" de las letras niponas en las décadas de 1930 y 1940.