La hipocresía era, y así lo denunció Twain en su obra, la base de una sociedad pervertida y a su vez pervertida. Con un chico como Huck, de la clase social más baja en la Norteamérica de aquel tiempo, podía el escritor mostrar cómo el hombre estaba equivocado en sus concepciones morales. El muchacho ha de decidir si sigue lo que la sociedad dicta como bueno o lo que su corazón le sugiere, aunque esto sea precisamente lo contrario de lo que la moral predica como correcto Bautizado como Samuel Langhorne Clemens, Mark Twain nació el 30 de noviembre de 1835 en la ciudad ribereña de Florida, Missouri. Desde muy joven trabajó como aprendiz de imprenta, periodista, editor, piloto de río, soldado, buscador de oro, etc. En 1869 se publicaría su primer libro de artículos sobre viajes titulado The Innocents Abroad. Se casó con Olivia Langdon en 1870 y su suerte empezó a cambiar. Tras su primer éxito, The Gilded Age, llegarían obras como Las aventuras de Tom Sawyer, Príncipe y Mendigo y Las aventuras de Huckleberry Finn. Murió el 21 de abril de 1910 como un gran y consolidado autor literario.
Esta obra es un buen ejemplo de novela conciliadora entre la novela gótica y la policiaca. Fue apareciendo en capítulos mensuales en la revista The Strand Magazine en 1901 y un año más tarde fue publicada en un único volumen. El éxito obtenido fue asombroso, la revista duplicó su tirada y la primera edición del libro se agotó enseguida. Parte de este éxito se lo debemos a la reaparición de Sherlock Holmes. Personaje e imagen que permanece grabado aún en nuestra memoria, gracias a las novelas, descripciones, ilustraciones o a las numerosas apariciones en el cine o la televisión.
La loca pasión por Melibea, hija de un rico mercader, lleva al joven Calisto a romper todas las barreras y a aliarse con una vieja alcahueta. Desde el momento en que entra en escena, Celestina avasalla toda la obra hasta convertirse en un personaje literario de fama universal.
Publicada en 1886, La Muerte de Iván Ilich es considerada como uno de los mejores ejemplos del formato de novela corta de todos los tiempos. En ella se narran los últimos días del juez Iván Ilich, hasta su muerte, en la Rusia del siglo XIX. Esta novela fue el producto de serios cuestionamientos metafísicos y religiosos hacia el final de la vida de su autor, León Tolstói (1828-1910). El autor se cuestionaba la religión, la libertad, la educación y otros aspectos sociales que le rodeaban, y por eso se avoca a una exploración de la muerte y del morir, a través de la historia de un hombre que tuvo una vida sin significado, sin huella, sin importancia.