Raskólnikov, un estudiante empobrecido en San Petersburgo, comete un asesinato convencido de que los grandes hombres están por encima de la ley moral. Pero tras el crimen, el castigo no llega de los jueces, sino de su propia conciencia. En las calles húmedas y grises de la ciudad, la culpa lo persigue como una sombra. Entre el delirio, el orgullo y la desesperación, su mente se convierte en un campo de batalla donde se enfrentan el bien y el mal, la razón y la redención. Crimen y castigo es una exploración magistral de la psicología humana y de los abismos del alma. Dostoyevski revela cómo una idea puede destruir un espíritu y cómo la esperanza puede surgir incluso en la oscuridad más profunda. Esta novela eterna no solo narra un crimen, sino la búsqueda atormentada del perdón y del sentido de existir.
Esta novela, una de las más grandes e imperecederas de la literatura universal, contiene dos de los temas característicos de Fiódor Dostoievski: la relación entre la culpa y el castigo y la idea de la fuerza redentora del sufrimiento humano, planteando con todo vigor el conflicto entre el Bien y el Mal, ese dualismo ético que es una constante en la obra del autor. Bajo el armazón naturalista de una novela de tesis, subyace una alegoría metafísica y moral. Observa Dostoievski que el castigo no intimida al criminal, ‘pues este de por sí pide ya moralmente un castigo'. Sin duda, Crimen y Castigo es la obra maestra de su autor.
Corre el año 1874 en la deslumbrante ciudad de San Petersburgo, capital de la Rusia imperial, y la vida es una fastuosa fiesta para las clases acomodadas. A esta clase pertenece Ana, una joven bella, inquieta e inteligente casada con Karenin, alto funcionario de la corte zarista, con quien tiene un hijo. Un día, tras recibir una carta de su hermano, el mujeriego Oblonsky, pidiéndole ayuda para salvar su matrimonio con Dolly, Ana toma el tren en dirección a Moscú y en el trayecto conoce a la condesa Vronsky, a la que espera su hijo, un elegante oficial de caballería. Cuando Ana Karenina sea presentada al conde Vronsky surgirá una chispa entre ellos que acabará provocando un incendio imposible de sofocar... Lev Tolstói despliega en Ana Karenina su inigualable don para la descripción de atmósferas y espacios, para la pintura de caracteres y la penetración psicológica, puestos al servicio de una historia en que se entrelazan todas las maneras de entender y vivir el amor, y en torno a este eje intemporal hace girar la vida de una época y un pueblo, creando un monumento imperecedero de enorme belleza, que se yergue ante nosotros grandioso y palpitante interés, porque su sustancia está sacada de la raíz misma de la vida.
El cuento fue una forma predilecta de los escritores del XIX y contribuyó significativamente a definir el gran siglo de la literatura rusa. Esta antología reúne veinticinco piezas esenciales que no sólo constituyen un compendio literario de enorme valor sino un volumen de historia. De Pushkin a Chéjov, los autores dialogan aquí unos con otros, trazan líneas y bifurcaciones, y nos ayudan a comprender cómo evolucionó un género y se forjó una tradición de las más influyentes de la literatura universal.
Karamazov, poderoso terrateniente, y patriarca cruel y de trato cínico y desdeñoso para con sus hijos, es asesinado, y las sospechas recaen en dos de sus hijos, que han acumulado motivos para odiar a su padre. Un tercer hijo se mantiene libre de todo cargo: es Aliosha, libre de esta pulsión salvaje que corrompe a la sociedad, de las pasiones bestiales, de las relaciones perversas generadas por la codicia, el egoísmo y el afán de dinero? La oposición de los dos abismos, la contradicción entre el amor divino y la libertad humana, la necesidad mística y la real imposibilidad del milagro, contradicción que se presentaba como insoluble a la conciencia religiosa de Dostoyevski, lo atormentó durante toda su vida, pero en parte alguna se expresó con tanto poder como en Los hermanos Karamazov y precisamente en los pensamientos y sentimientos por que pasa Aliosha, su héroe principal.
Obra maestra universal, y la predilecta de Dostoievski, El idiota narra la historia del príncipe Mishkin, un hombre bondadoso e ingenuo que regresa a la sociedad rusa después de pasar varios años en un sanatorio en Suiza. A medida que se adapta a su nueva vida en San Petersburgo, se enamora de dos mujeres muy diferentes: la hermosa, pero frívola Aglaya, y la piadosa y sensible Nastasia. A través de la interacción con estos personajes y otros miembros de la alta sociedad rusa, el protagonista se ve arrastrado a un mundo de celos, traición y locura.
Escritos en 1857 y 1858, estos dos relatos son un tributo a la pasión de Tolstói por la música y están inspirados en episodios de su vida. En «Lucerna» ofrece evocadoras descripciones de la ciudad junto al lago y recrea en primera persona los conflictos de su protagonista, el príncipe Nejliúdov, a quien una melodía encantadora saca por unos instantes de su pesadumbre y le devuelve el puro amor a la vida: «¿Qué más se necesita? Todo es tuyo, todo es bueno...». En «Albert» elabora la historia de un violinista de gran talento al que efectivamente tuvo ocasión de escuchar en San Petersburgo y cuya miserable suerte lo conmovió profundamente, a juzgar por una anotación en sus diarios donde se refería a él como un «maníaco genial». Dos cuentos en los que brilla el prodigioso talento para la observación y el detalle del gran escritor ruso.
Maestro indiscutible del difícil género del cuento, Antón Chéjov (1860-1904) extrajo la materia narrativa de la mayoría de sus relatos de la vida cotidiana de sus contemporáneos, en especial de las esperanzas y desventuras de las gentes de la clase media del gran imperio zarista, como funcionarios, médicos, pequeños propietarios o profesores. Entre los diez cuentos reunidos en este volumen, seleccionados y traducidos por Juan López-Morillas, figuran títulos tan conocidos como «El amanuense», «Casa con desván» y "La señora del perrito", relato de exquisita finura, tratado con aguda penetración psicológica, que narra la historia de un gran amor entre una joven casada y un hombre maduro.
A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos. Recreando vívidamente la segunda venida y detención de Jesucristo durante la época de la Inquisición española, esta parábola relatada en Los hermanos Karamazov es una profunda y delicada exploración de la fe, el sufrimiento, la naturaleza humana y la libre voluntad. Se incluyen también los impactantes y perturbadores escritos de Dostoyevski durante el tiempo que estuvo exiliado en un campo de prisioneros de Siberia.
Ensombrecidos por el enorme calado de sus novelas, los tres cuentos que se reúnen en este volumen son, sin embargo, tres piezas sobresalientes características del Dostoievski más maduro. Aunque en cada uno de ellos predomine un registro distinto -metafórico en el sueño de un hombre ridículo, satírico en Bobok, trágico en la sumisa-, todos giran en torno a dos de las preocupaciones mayores del autor, a saber: por un lado, la insensibilidad de la que el hombre es víctima a causa de su enajenación respecto a sus raíces, y por otro el sentido de su andadura sobre la tierra.
La publicación en Francia de esta nueva obra inédita de Irène Némirovsky ha vuelto a situar la obra y la azarosa biografía de esta gran autora en el primer plano de la actualidad. Novela intimista y conmovedora, El ardor de la sangre constituye todo un hallazgo que confirma a Irène Némirovsky entre los autores europeos más destacados del siglo XX. Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.
Escrita por Dostoyevski en un tiempo récord para saldar una deuda y no perder los derechos de autor de su obra posterior, El jugador documenta el descenso a los infiernos de la adicción al juego, de la expatriación forzosa y de los amores destructivos e imposibles. Dostoyevski nunca incorporó tantos elementos autobiográficos a una novela suya, lo cual la hace más terrible y descorazonadora, si cabe. El jugador es una novela intensa, apasionante y repleta de humor. Sin duda, una de las cumbres literarias del realismo psicológico ruso.
En Crimen y castigo el joven estudiante Raskolnikov decide escenificar su nihilismo y hacer de paso un favor a la sociedad asesinando a una vieja usurera, un parásito según sus propias palabras ...Así se enmarca una novela que expresa la esencia más profunda de la tragedia , a la que el autor altera la catástrofe final .
Una novela pionera sobre la ludopatía y sus trágicas consecuencias para el individuo y la sociedad, basada en las experiencias del propio Dostoievski. Publicada por primera vez en 1866, El jugador es una de las novelas sobre la ludopatía más famosas de la literatura. La historia se centra en Alexei Ivanovitch, un joven que trabaja como tutor en el seno de una familia rusa afincada en un hotel alemán. La familia tiene problemas económicos, y Alexei se vuelve adicto a la ruleta en parte para emular la intrépida actitud de sus empleadores hacia el dinero. Así, gana y pierde enormes sumas mientras busca el amor, la riqueza y la aceptación. Sin embargo, sus relaciones humanas son fugaces y superficiales, y acaban siendo sacrificadas en el altar de la adicción. La historia ofrece un retrato implacable sobre las trágicas consecuencias del juego, algo que Fiódor Dostoievski no solo conocía de primera mano, sino que se vincula estrechamente con la génesis de esta obra, escrita en una carrera contrarreloj para conseguir dinero con que saldar sus propias deudas.
La antología reúne relatos de Tolstói, Dostoievski, Andréiev y Platonov, entre otros nombres. También incorpora a escritoras como Marina Tsvietáieva y Nadiezhda Teffi. Con prólogo y traducción de Alejandro Ariel González, ofrece un recorte singular de la literatura rusa.
La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. "Lolita" es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los picnics de Lewis Carrol. «Ningún amante ha pensado en su amada con tanta ternura, ninguna mujer ha sido tan embelesadamente evocada, con tanta gracia y delicadeza, como Lolita» (Lionel Trilling). «La obra más satisfactoria –quizá la única satisfactoria– de la literatura erótica que haya leído... Mientras nuestro siglo entra en sus años finales, la última carcajada puede ser la mejor de todas: la Gran Novela Americana fue escrita por un ruso» (Alan Levy). «Entre las más sutiles y complejas creaciones literarias de nuestro tiempo. Lo cual no significa, por cierto, que no sea un libro provocador» (Mario Vargas Llosa).
Con un claro trasfondo autobiográfico, El jugador, originalmente publicado en 1866, refleja los dos grandes impulsos -el juego y la pasión amorosa- que dominaron la vida de Fiódor Dostoyevski. En medio de una galería de personajes desarraigados y trashumantes que deambulan por la ciudad-balneario de Wiesbaden (el <> de la ficción), la patética figura de Aleksei Ivanovich personifica el goce y la angustia del tipo humano que acaba por canalizar toda su capacidad de protesta en la pasión por el juego como vía de acceso, mediante el dolor y el envilecimiento, a una libertad vorazmente deseada. Esta obra fue escrita al mismo tiempo que Crimen y Castigo,debido a la necesidad de enfrentar las deudas que apremiaban al autor producto de su afición por el juego.
Albinus, un respetable crítico de arte, conoce a Margot, mucho más joven que él. Albinus queda prendado y abandona a su esposa y a su hija para fugarse con ella. Pero entonces irrumpe Axel Rex, un joven y cínico artista, examante de Margot. Se completa así el último vértice de un triángulo amoroso de fatales consecuencias. Tras sufrir un accidente que lo deja ciego, Albinus se retira a una casa aislada con Margot. Pero lo que no sabe es que allí se instala también Axel, que hace el amor con Margot y se pasea retadoramente desnudo ante Albinus, que oye pasos e intuye que algo extraño está sucediendo. Fechada en 1932, esta novela aborda un tema clásico: un triángulo amoroso en el que se entremezclan la pasión y la degradación. «Una pequeña obra maestra rebosante de crueldad, uno de esos libros a los que no se puede quitar ni añadir nada sin causarles un daño irreparable» (Times Literary Supplement). «Una fábula moral sobre la dignidad y la perversión, entre paródica y farsesca. Novela espléndida» (Javier Aparicio Maydeu, El Periódico). «La escritura rezuma inteligencia; la disposición de los elementos narrativos es a menudo excelente; con un gran sentido de la elipsis, Nabokov rodea cada escena colocando detalles y matices de modo y manera tal que estos sugieren el corazón de la escena sin que necesite nombrarlo; este trabajo de gran sutileza y que realiza con evidente dominio de la técnica de la elipsis deja un amplio espacio para que el lector entre en la novela» (José María Guelbenzu, El País). «Fascinante novela, admirable artefacto literario, soberbio juego de contraespejos y de exquisito virtuosismo» (Francisco Solano, ABC).
Notas del subsuelo es una novela clave para comprender el universo narrativo de Fiódor Dostoyevski. A través del monólogo del protagonista, el autor se aventura en las profundidades de la psique humana donde confuyen sentimientos tan antagónicos como el amor y el odio. Retrato ideológico de la Rusia de su época, Notas del subsuelo es una crítica a las corrientes de pensamiento del siglo XIX, las cuales el autor retrata para ridiculizarlas y así provocar en el lector un escepticismo que tiende a poner en duda la sumisión a cualquier tipo de autoridad ideológica.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.