Corre el año 1874 en la deslumbrante ciudad de San Petersburgo, capital de la Rusia imperial, y la vida es una fastuosa fiesta para las clases acomodadas. A esta clase pertenece Ana, una joven bella, inquieta e inteligente casada con Karenin, alto funcionario de la corte zarista, con quien tiene un hijo. Un día, tras recibir una carta de su hermano, el mujeriego Oblonsky, pidiéndole ayuda para salvar su matrimonio con Dolly, Ana toma el tren en dirección a Moscú y en el trayecto conoce a la condesa Vronsky, a la que espera su hijo, un elegante oficial de caballería. Cuando Ana Karenina sea presentada al conde Vronsky surgirá una chispa entre ellos que acabará provocando un incendio imposible de sofocar... Lev Tolstói despliega en Ana Karenina su inigualable don para la descripción de atmósferas y espacios, para la pintura de caracteres y la penetración psicológica, puestos al servicio de una historia en que se entrelazan todas las maneras de entender y vivir el amor, y en torno a este eje intemporal hace girar la vida de una época y un pueblo, creando un monumento imperecedero de enorme belleza, que se yergue ante nosotros grandioso y palpitante interés, porque su sustancia está sacada de la raíz misma de la vida.
León Tolstói (1828-1910) es reconocido como uno de los escritores más importantes de la novela rusa y de la literatura mundial. Nacido en una antigua familia de la nobleza, sus obras constituyen un fiel reflejo de la sociedad rusa de la época, convirtiéndolo en uno de los representantes más reconocidos del realismo. En “Anna Karenina” (que empezó a publicarse como un folletín en 1875, y se publicaría por primera vez entera en 1877), Tolstói narra la relación adúltera entre Anna Karenina, casada con un alto funcionario del gobierno, y el conde Vronsky, vínculo a través del cual el escritor retrata la doble moral y los antivalores de un entorno que no sanciona con la misma dureza moral al hombre y a la mujer. Además, muestra la profunda desigualdad social entre la élite y el campesinado, y la búsqueda de la felicidad del ser humano, que alcanza tras una metamorfosis espiritual. La novela ha sido llevada al cine en más de diez adaptaciones, y también sido adaptada a producciones teatrales y ópera
La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Pero, si bien es cierto que la novela, como decía Nabókov, «es una de las más grandes historias de amor de la literatura universal», baste recordar su celebérrimo comienzo para comprender que va mucho más allá: «Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo». Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 (pensando titularla Dos familias) y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y, quizá ante todo, como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias. «¡Qué artista y qué psicólogo!», exclamó Flaubert al leerla. «No vacilo en afirmar que es la mayor novela social de todos los tiempos», dijo Thomas Mann. Dostoievski, contemporáneo de Tolstói, la calificó de «obra de arte perfecta».
La obra de Tolstói reflejó toda una época de la vida de Rusia: para él "la novela tiene como finalidad la descripción global de la vida humana"; y los sucesos que se desarrollan en "Anna Karénina" revelan una observación atenta y directa de un ambiente del que el propio autor fue partícipe. Aunque desde su aparición fue acogida como una reacción contra el movimiento naturalista francés, sigue en esta obra los modelos del naturalismo hasta superarlos.
Fina crítica social y multitud de personajes con una profundidad psicológica asombrosa. Las desventuras de Anna Karenina y su afán por integrarse en una sociedad hipócrita que la margina por adúltera, pero perdona los desmanes de su amante, nos hacen reflexionar sobre la invisibilización de la mujer a la par que nos ofrecen un fresco monumental de la Rusia decimonónica y todas sus contradicciones
Esta novela, una de las más grandes e imperecederas de la literatura universal, contiene dos de los temas característicos de Fiódor Dostoievski: la relación entre la culpa y el castigo y la idea de la fuerza redentora del sufrimiento humano, planteando con todo vigor el conflicto entre el Bien y el Mal, ese dualismo ético que es una constante en la obra del autor. Bajo el armazón naturalista de una novela de tesis, subyace una alegoría metafísica y moral. Observa Dostoievski que el castigo no intimida al criminal, ‘pues este de por sí pide ya moralmente un castigo'. Sin duda, Crimen y Castigo es la obra maestra de su autor.
Nadie ha retratado la psicología humana como lo hizo Fiódor Dostoyevski. Su obra, fiel reflejo de una personalidad compleja y atormentada, marca una de las cimas de la narrativa universal. Admirada por generaciones de lectores y autores, Crimen y castigo narra el asesinato cometido por Rodión Raskólnikov, un estudiante arrogante y endeudado cuyo nihilismo anticipa la literatura existencialista. Su descenso a los infierno corre en paralelo al de la ciudad de San Petersburgo, en plena decadencia, que Dostoyevski retrata con pulso firme y una galería de personajes absolutamente memorables.
Si Lev Tolstói (1828-1910) alcanzó sin duda la celebridad gracias a sus grandes novelas, como "Guerra y paz", "Anna Karenina" o "Resurrección", no es menos cierto que sus obras más breves y sus cuentos comparten el mismo vigor literario y la misma profundidad. En "Cuánta tierra necesita el hombre y otros cuentos" encontramos reunido lo mejor de su producción en este género, con una variedad de registros que va desde el relato de aventuras, como "El prisionero del Cáucaso", a la incursión en el folclore ("Historia de Iván el Tonto"), sin olvidar otras piezas que se consideran unánimemente entre las mejores escritas nunca, como "Jolstomer", "Lo que mueve a los hombres" o el cuento que da título al volumen. Presentación de Víctor Andresco
Antón Chéjov es uno de los mejores dramaturgos y maestro del relato corto de la historia de la literatura. Su perfección técnica, únicamente es comparable a su rigor, expuesto en el famoso principio del «arma de Chéjov»: una historia solo funciona si se eliminan los detalles superfluos. La presente recopilación es muy ilustrativa, tanto de la evolución cronológica de sus relatos como de sus preocupaciones temáticas. «Enemigos», «Obispo» o «La señora del perrito» son puro deleite para los lectores, así como auténticas lecciones de escritura.
La antología reúne relatos de Tolstói, Dostoievski, Andréiev y Platonov, entre otros nombres. También incorpora a escritoras como Marina Tsvietáieva y Nadiezhda Teffi. Con prólogo y traducción de Alejandro Ariel González, ofrece un recorte singular de la literatura rusa.
La publicación en Francia de esta nueva obra inédita de Irène Némirovsky ha vuelto a situar la obra y la azarosa biografía de esta gran autora en el primer plano de la actualidad. Novela intimista y conmovedora, El ardor de la sangre constituye todo un hallazgo que confirma a Irène Némirovsky entre los autores europeos más destacados del siglo XX. Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.
En el corazón débil, Dostoyevski retrata con delicadeza y crudeza el conflicto interior de un hombre incapaz de sostener el peso de la felicidad. Vasia Shumkov, funcionario modesto y soñador, se enfrenta a un torbellino de emociones cuando el amor y el éxito profesional despiertan en él una angustia paralizante. Entre la ternura, la compasión y la tragedia, el autor indaga en los límites de la razón, la culpa y la sensibilidad extrema. Este relato breve revela el genio psicológico de Dostoyevski y su mirada implacable sobre la vulnerabilidad del alma humana.
Yákov Petróvich Goliadkin es un funcionario de bajo rango de San Petersburgo, de vida solitaria y modesta: «hasta me enorgullezco de no ser un gran hombre, sino uno pequeño», dice. Una noche, después de que lo echen de una fiesta a la que no ha sido invitado, se encuentra en la calle, en medio de una tormenta de nieve, con un hombre con una apariencia que es exacta a la suya, «lo que se llama un doble en todo el sentido de la palabra». Al llegar a casa, se lo encuentra sentado en su cama y al día siguiente en su oficina, donde a nadie parece llamarle mucho la atención su extraordinario parecido: cosas, dicen, de «la madre naturaleza». Pero él no tarda en verlo como un intruso, un competidor, un adulador que enseguida se gana la confianza de sus jefes y compañeros, y empieza a temer que conspira contra él. El narrador, que lo llama constantemente «Señor Goliadkin» y «nuestro héroe», parece distanciarse de su personaje, como si solo fuera el sujeto de un grotesco cuadro gogoliano sobre las mezquindades del funcionario ruso; pero, a medida que avanza «nuestro del todo verosímil relato», llega a un grado desconcertante de compenetración que toma por asalto las convenciones del punto de vista narrativo. El doble, que aquí presentamos según el texto de su primera edición de 1846, casi nunca publicado en las ediciones modernas, fue una decepción para la crítica, los lectores y el propio Dostoievski, que acababa de triunfar con su primera novela, Pobre gente. Sin embargo, es desde hace tiempo una de sus obras más emblemáticas, posiblemente porque su angustiosa incerteza y su atmósfera inclemente de pesadilla conservan su misterio.
A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos. Recreando vívidamente la segunda venida y detención de Jesucristo durante la época de la Inquisición española, esta parábola relatada en Los hermanos Karamazov es una profunda y delicada exploración de la fe, el sufrimiento, la naturaleza humana y la libre voluntad. Se incluyen también los impactantes y perturbadores escritos de Dostoyevski durante el tiempo que estuvo exiliado en un campo de prisioneros de Siberia.
Qué simple si El jardín de los cerezos fuese tan solo la dramatización de las fuerzas sociales en pugna: una aristocracia que desaparece corrompida por la inercia y el tedio, y el pujante Lopajin, hijo de campesinos, convertido en próspero burgués. Qué cosa más fácil sería ver, en la transacción social, sacrificada la belleza pasiva del jardín bajo las garras del inversor. Como los pases de magia de Charlotta o la palabrería envolvente de Trofimov, la obra de Antón Chéjov burla el conflicto, suspende su sentido, lo sofoca suavemente en la contemplación. Pero lo retoma en la crisis interior de sus personajes, que deben superar el vacío de sus vidas y la incomunicación con la historia que se cierra y que nace ante sus ojos.
Escrita por Dostoyevski en un tiempo récord para saldar una deuda y no perder los derechos de autor de su obra posterior, El jugador documenta el descenso a los infiernos de la adicción al juego, de la expatriación forzosa y de los amores destructivos e imposibles. Dostoyevski nunca incorporó tantos elementos autobiográficos a una novela suya, lo cual la hace más terrible y descorazonadora, si cabe. El jugador es una novela intensa, apasionante y repleta de humor. Sin duda, una de las cumbres literarias del realismo psicológico ruso.
Con un claro trasfondo autobiográfico, El jugador, originalmente publicado en 1866, refleja los dos grandes impulsos -el juego y la pasión amorosa- que dominaron la vida de Fiódor Dostoyevski. En medio de una galería de personajes desarraigados y trashumantes que deambulan por la ciudad-balneario de Wiesbaden (el <> de la ficción), la patética figura de Aleksei Ivanovich personifica el goce y la angustia del tipo humano que acaba por canalizar toda su capacidad de protesta en la pasión por el juego como vía de acceso, mediante el dolor y el envilecimiento, a una libertad vorazmente deseada. Esta obra fue escrita al mismo tiempo que Crimen y Castigo,debido a la necesidad de enfrentar las deudas que apremiaban al autor producto de su afición por el juego.
Una novela pionera sobre la ludopatía y sus trágicas consecuencias para el individuo y la sociedad, basada en las experiencias del propio Dostoievski. Publicada por primera vez en 1866, El jugador es una de las novelas sobre la ludopatía más famosas de la literatura. La historia se centra en Alexei Ivanovitch, un joven que trabaja como tutor en el seno de una familia rusa afincada en un hotel alemán. La familia tiene problemas económicos, y Alexei se vuelve adicto a la ruleta en parte para emular la intrépida actitud de sus empleadores hacia el dinero. Así, gana y pierde enormes sumas mientras busca el amor, la riqueza y la aceptación. Sin embargo, sus relaciones humanas son fugaces y superficiales, y acaban siendo sacrificadas en el altar de la adicción. La historia ofrece un retrato implacable sobre las trágicas consecuencias del juego, algo que Fiódor Dostoievski no solo conocía de primera mano, sino que se vincula estrechamente con la génesis de esta obra, escrita en una carrera contrarreloj para conseguir dinero con que saldar sus propias deudas.
Este volumen contiene dos relatos del escritor ruso Fiódor Dostoyevski (1821-1881), considerado como uno de los mejores novelistas de todos los tiempos. En el primero, se refleja con singular maestría la propia ludopatía del autor durante aquellos años, a través de la desafortunada figura de su protagonista. Un tema de ayer, pero un alegato que no ha perdido su urgencia, impulsado por un sentimiento de siempre: el del amor. Y nos ofrece un acabado retrato psicológico de su época que completa con el segundo relato, más breve, de la clase dirigente en la Rusia del zar Alejandro II (1853-1881), con descarnados rasgos caricaturescos.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.