Un relato hacia la identidad, una invitación a la intimidad Para atravesar los misterios del amor travesti, Camila va armada de su voz de arrope y los amuletos que supo construir en la intensidad de la noche. Algunas veces ama y otras odia, desea y es deseada, mezcla la pena y la dicha en cada uno de los cuerpos sobre los que se derrama. Una vez fecundada, engendra versos carnívoros y plantas dóciles que pueblan los balcones que sus tacos habitan. Enorme forjadora de magia, sólo podemos estirar el cuello desde abajo para verla sangrar, arder y reírse del mundo. Quizás la memoria por los amantes idos sea la que menos duela de todas las que nos ofrenda su escritura, está también la madre alquilada a otra familia, la fatiga del padre en su lucha contra la pobreza, la amada del amante, los amigos muertos. Por momentos quisiéramos blindarla de algunos recuerdos, pero sería como encapsular a una luciérnaga, un parpadeo de la luz más delicada antes de la absoluta oscuridad. Un ser frágil atrapando las palabras que le llegan por el aire libre de la experiencia. El corazón lector que se anime a transitar la belleza salvaje de La novia de Sandro no podrá salir ileso.
En su obra póstuma, el excepcional novelista uruguayo Mario Levrero se entregó a la tarea de escribir una novela en la que fuera capaz de narrar ciertas experiencias extraordinarias, que él denominaba «luminosas», sin que perdieran tal cualidad. Una tarea imposible, según confiesa más adelante, pero en la que se embarca con el «Diario de la beca». En cada una de las entradas de este diario, que recorre un año de su vida, el autor nos habla de sí mismo, de sus manías, de su agorafobia, de sus trastornos del sueño, de su adicción a los ordenadores, de su hipocondría y del significado de sus sueños. Capítulo aparte merecen sus mujeres, en particular Chl, que lo alimenta y lo acompaña en sus escasos paseos por Montevideo en busca de libros de Rosa Chacel y de las novelas policíacas que lee compulsivamente.
Publicado por primera vez en 1976, ya instalada la dictadura militar en la Argentina, La moneda de hierro incluye treinta y seis poemas, sonetos en su mayoría, que revelan un nuevo giro de impronta onírica en la poesía de un Borges que advierte será juzgado por la imagen que se tiene de él antes que por el contenido de su libro. Borges dice que este libro "misceláneo" que el azar fue dejándole a lo largo de 1976 entre East Lansing (Michigan, Estados Unidos de América) y su "recobrado país", la Argentina, no vale mucho más ni mucho menos que sus anteriores volúmenes y que ese vaticinio le depara una suerte de impunidad ya que no será juzgado por el texto sino por la imagen indefinida pero suficientemente precisa que se tiene de él. En efecto, esta obra, que reúne más de treinta poemas además de prosa poética, no escapa al contexto en que es publicada: es en su prólogo que Borges afirma que, a pesar de saberse indigno de opinar en materia política, descree de la democracia, "ese curioso abuso de la estadística". Se destacan aquí "Una llave en East Lansing", "La luna", "El fin", "El remordimiento" ("He cometido el peor de los pecados [...] No he sido feliz."), y los notables "Ein Traum" y "Heráclito".
Hache lleva poco menos de un año en su nuevo colegio -masculino, religioso- y se acerca a los chicos más rebeldes del grupo. Como cualquier adolescente en busca de pertenencia, hace todo lo posible para ser aceptado por ellos, sin saber qué significará eso para su destino. Un jueves a la tarde, después de un trabado partido de fútbol en el colegio, borrachos y enardecidos, los amigos deciden vengarse de uno de los jugadores rivales. Sin que Hache comprenda bien cómo ni por qué, una serie de hechos vertiginosos culmina en un acto grupal que tendrá consecuencias irreparables. Después de su ensayo Coger y comer sin culpa. El placer es feminista, María del Mar Ramón construye una ficción alrededor de un ataque en manada que involucra al protagonista y a su mejor amigo. Esta exploración novelística de las motivaciones y las frustraciones de un puñado de muchachos extraviados es, al mismo tiempo, el retrato de una sociedad horrorizada ante la imagen que le devuelve el espejo deforme de la violencia.
Marzo, 1870. Un viaje entre Nueva Palmira y San Fernando cambió la vida de Emilia Burton para siempre. Su barco fue abordado por la banda del Correntino “Malo”, un marginal que sin reparos pasó a degüello a todos los pasajeros. A todos, menos a Emilia y a María del Carmen Rivero, una partera que viajaba con su pequeña de ocho años. En nada, la “Marica” Rivero pasó a ser amante del verdugo de su hijita y a liderar una de las más feroces bandas de piratas del delta del Río de la Plata. Como testigo y como parte, Emilia –la cautiva– escribe su bitácora. Cala profundo en una naturaleza que es refugio y a la vez ahogo, se abisma en esa figura endiablada y salvaje que llegó a ser temida como pocas: la Malparida. Inés Arteta ancla en una historia real para redimensionarla en una ficción que lo pulveriza todo.
La esperada nueva novela de María Gainza: una enigmática y fascinante historia de falsificadores en el mundo del arte bonaerense. Esta es una novela sobre falsificadores y falsarios, con personajes reales que parecen de ficción. La narradora, una crítica de arte que trabajó para una tasadora por cuyas manos pasaban obras falsificadas, relata una historia singular, aunque advierte: «No esperen nombres, estadísticas, fechas. Lo sólido se me escapa, solo queda entre mis dedos una atmósfera imprecisa, técnicamente soy una impresionista de la vieja escuela. Además, todos estos años en el mundo del arte me han vuelto un ser desconfiado. Sospecho en especial de los historiadores que con sus datos precisos y notas heladas a pie de página ejercen sobre el lector una coerción siniestra. Le dicen: “Esto fue así.” A esta altura de mi vida yo aprecio las gentilezas, prefiero que me digan: “Supongamos que así sucedió.”» En el centro de la trama hay un personaje llamado la Negra, que falsifica lienzos de la pintora Mariette Lydis, retratista de la alta sociedad bonaerense. Aparecen también un lugar llamado Hotel Melancólico en el que viven varios artistas, y una película de culto sobre beatniks bonaerenses en la que asoma la Negra, figura escurridiza donde las haya... Esta es una novela sobre el arte y la vida, sobre el engaño y la manipulación, sobre la realidad y la ficción, sobre lo vivido y lo contado; una narración sinuosa, enigmática y envolvente que seduce y atrapa. Tras deslumbrar a la crítica con El nervio óptico, María Gainza vuelve a tomar el mundo de la pintura como punto de partida y despliega de nuevo su inusitado talento en una obra magnética.
Organizada en trece capítulos, a su vez divididos en varias secciones, La literatura nazi en América traza zigzagueante un recorrido por las voces, las plumas y las vidas de autores como Edelmira Thompson de Mendiluce, Luiz Fontaine Da Souza, Pedro González Carrera y Segundo José Heredia. Autores todos ellos relacionados, de uno u otro modo, con el nazismo. Autores todos ellos concisamente retratados con sus claroscuros en esta suerte de ingeniosísima enciclopedia literaria. Autores todos ellos ficticios, todos ellos inventados, frutos de la imaginación, que les da vida y los dispone en la red geográfica y narrativa de un continente de historia ilusoria poblado por escritores de historias ilusorias.
La gran novela de amor y aventuras de Adolfo Bioy Casares, que definió con ella el curso de la literatura argentina. Hito de la literatura fantástica, La invención de Morel (1940) es una novela de amor y aventuras sobre los extraños acontecimientos que descubre un fugitivo al llegar a una isla desierta, en la que de pronto se manifiestan habitantes espectrales. Gracias a la brillante imaginación De Adolfo Bioy Casares, lo inexplicable hallará su razón de ser en un asombroso postulado científico, pero entretanto el narrador caerá presa de sus impulsos más irracionales, hasta vislumbrar no solo la realización de una pasión imposible, sino una suerte de inmortalidad.
Este libro excepcional reúne la novela corta que le otorga su título y otros seis relatos más, de los que todos menos uno pertenecen a la etapa de plena madurez del escritor. Fueron los años en los que Macondo le abrió las puertas del realismo mágico. La cándida Eréndira y su abuela desalmada personifican la inocencia y la maldad, el amor y su perversión, y el relato recuerda al mismo tiempo las gestas medievales y los cantos provenzales o trovadorescos, aunque, como siempre, inmersos en ese mundo denso y frutal del Caribe americano.
Desde chica, Sonia quiso tener muchos bebés. Ahora es obstetra, va por su cuarto marido y su séptimo embarazo. Su madre, una abuela implacable y amorosa, junto con la incondicional Zuli, están a cargo de ese amplio racimo de nietos de todas las edades. Pero la cotidianidad sin sobresaltos de la familia se ve alterada cuando una serie de crímenes la involucra de varias formas. La abuela y Zuli, ávidas lectoras de novelas policiales, irán develando el misterioso caso mientras lidian con la impericia de las autoridades, el sensacionalismo de los medios de comunicación y los humores de yernos y nietos: vale todo para garantizar la supervivencia de la horda. Julia Coria confirma en esta novela un dominio preciso de los recursos narrativos, en el que hasta el más pequeño detalle tiene relevancia y cada personaje, con su propia voz, compone un delicioso rompecabezas de enigmas inesperados que avanzan al compás de la trama. Una novela policial que sorprende de principio a fin.
«Lispector escribía como si nadie antes hubiese escrito. Fue uno de los genios del siglo XX, en la misma liga que Flannery O'Connor, Jorge Luis Borges y Fernando Pessoa. Extraordinariamente original y brillante, seductora e inquietante». Colm Tóibín Esta es "la historia de una inocencia herida, de una miseria anónima, una breve e intensa visión del absurdo que supone una existencia anodina...". En las páginas de La hora de la estrella, considerada una de sus obras más importantes, aparece en toda su magnitud el personalísimo estilo de Clarice Lispector: su peculiar forma de transformar las palabras en imágenes vigorosas y puras se une aquí a una compleja estructura formal.
Poco después de cumplir los ocho meses de embarazo, a Alina le anuncian que su hija no podrá sobrevivir al nacimiento. Ella y su compañero emprenden entonces un doloroso pero también sorprendente proceso de aceptación y duelo. Ese último mes de gestación se convierte para ellos en una extraña oportunidad para conocer a esa hija a la que tanto trabajo les cuesta renunciar. Laura, la gran amiga de Alina, refiere el conflicto de esta pareja, mientras reflexiona sobre el amor y su lógica a veces incomprensible, pero también sobre las estrategias que los seres humanos inventamos para superar la frustración. Laura nos cuenta igualmente la historia de su vecina Doris, madre soltera de un niño encantador con problemas de comportamiento. Escrita con una sencillez solo aparente, La hija única es una novela profunda y llena de sabiduría sobre la maternidad, sobre su negación o su asunción; sobre las dudas, incertidumbres e incluso sentimientos de culpa que la envuelven; sobre las alegrías y las angustias que la acompañan. Es también una novela sobre tres mujeres –Laura, Alina, Doris– y los vínculos –de amistad, de amor– que establecen entre ellas. Una novela sobre las formas diversas que puede tomar la familia en el mundo actual.
La escritora argentina Silvina Ocampo es una de las figuras más exquisitas, talentosas y extrañas de la literatura en español. Hija de una familia aristocrática, autora de libros que, al decir de Roberto Bolaño, parecen provenir de «una limpia cocina literaria», en torno a ella se han urdido mitos que envuelven no solo su obra, revalorizada con entusiasmo en los últimos años, sino también su vida privada: la particular relación que tenía con su marido, Adolfo Bioy Casares; su cambiante y chismosa amistad con Jorge Luis Borges, que cenaba cada noche en su casa; sus presuntos romances con mujeres, como la poeta Alejandra Pizarnik o la madre del propio Bioy; sus perturbadoras premoniciones; sus ambiguos conflictos con la olímpica Victoria Ocampo, su hermana mayor. En este libro, Mariana Enriquez, a través de una enorme cantidad de fuentes bibliográficas y testimonios de amigos, críticos, parientes y albaceas de Silvina Ocampo, cuestiona los mitos, descorre el velo sobre los secretos y mira con una intensidad única la vida de quien vivió con el afán de permanecer oculta. El resultado es el retrato emocionante de una mujer entrañable y oscura, inteligente y suavemente perversa, dueña de una imaginación desaforada (y de unas piernas espectaculares), a quien hoy se considera una de las mejores cuentistas del Río de la Plata.
Martha Pelloni es una religiosa argentina que en los años noventa se hizo popular por su implacable búsqueda de la justicia en el crimen de María Soledad Morales, una estudiante de la provincia de Catamarca que fue violada y asesinada por jóvenes de la élite. Pelloni encabezó las célebres «marchas del silencio», unas movilizaciones históricas que culminaron con la caída de un Gobierno cómplice y corrupto. Desde entonces, sus agallas la han convertido en la depositaria de la confianza y las esperanzas de los sectores más vulnerables de la sociedad, y la han llevado a librar infinidad de batallas para desvelar la trama oculta tras el comercio de niños, la trata de personas, los ritos satánicos y el narcotráfico. De todo ello da cuenta Liliana Viola en este libro apasionante en el que construye, además, la figura original de la «cronista de escritorio», una investigadora que no sale a la calle, que trabaja sobre un riguroso material de archivo y, venciendo la timidez, consigue una profunda conversación con su protagonista. La hermana es, pues, una «crónica-perfil»: el retrato íntimo de una monja singular y, al mismo tiempo, una radiografía de la desprotección de los débiles frente a un poder que confabula para tapar la verdad.
La Gran Misa Salvaje reúne la escritura erótica de Marosa di Giorgio Médici en sus ya famosos relatos, en una nouvelle y en su postrer volumen de poemas en prosa, los que en conjunto conforman el último tramo de su gran obra. Aquí: Misales (1993), Camino de las pedrerías (1997), Rosa mística (2003), La flor de Lis (2004).
Un joven poeta agobiado por problemas económicos se vuelve de Montevideo a su pueblo. Allí se enamora, vive cosas inéditas (entre ellas una felicidad módica, cándida y plena), pero también sufre un episodio horrible del que acaso nunca pueda recuperarse. En ese contexto pergeña un ambicioso y extenso poema épico, ucrónico y culterano, que sirve de punto de encuentro para sucesos y personajes tan dispares como el terremoto de Lisboa de 1755, el enano Morgante, Niels Bohr, un ciborg japonés del siglo XXIII y el maestro barroco Don Luis de Góngora y Argote. Una novela construida puntillosamente por la inspirada pluma de uno de los escritores que con más originalidad trata a la lengua castellana. El resultado es un texto híbrido en el que prosa, crítica literaria y poesía coexisten en plano de igualdad, en el cual Espinosa se muestra ambicioso y, sobre todo, deslumbrante.
La flor de lis es el último libro de Marosa di Giorgio. Escrito con conciencia del fin, fue publicado poco antes de su muerte y resulta una premonición, una despedida. “Me llevó al mundo de la infancia y su sensualidad; por un momento me hizo cerrar el libro y sentir pudor. En sus imágenes se intuyen otros mundos, que creo que solo ella pudo conocer. Cuando necesito confirmar que todo es como parece, vuelvo a leerla.” Rosario Zubeldía “Su obra suena como un idioma extranjero en español, y nadie sale indemne: o se siente un tedio insaciado, como si contemplara infinitamente un árbol proliferante y absoluto cuyas hojas le parecerán iguales, o se alcanza la fascinación y el fanatismo propios del culto a una santa.” Jorge Monteleone “Marosa logra el milagro extraño de licuar el tiempo sin eliminarlo; su obra, de tamaño aparente fijo, sigue moviéndose.” Elvio Gandolfo “La aparente prosa puede resolverse en líneas de métrica variada, creando un ritmo propio del poema, propio de Marosa. Parece escrito en prosa, pero es poesía.”
Una inquietante novela sobre la incertidumbre, los recuerdos, los miedos, la soledad, las relaciones familiares y los anhelos de futuro. La narradora de estas páginas vive a cinco mil kilómetros de su país natal, trabaja para una agencia de publicidad, quiere tramitar una beca para irse a escribir a Holanda y mantiene periódicas videoconferencias con su hermana. Esta le manda encomiendas, paquetes que incluyen comida, dibujos de sus sobrinos y de vez en cuando alguna sorpresa, como una vieja fotografía. A menudo la comida llega podrida. Una serie de figuras y acontecimientos irán dejando entrever las fisuras que se abren en la cotidianeidad de la protagonista: la recepción de una enorme caja difícil de abrir, una gata que se pasea por el edificio en el que vive, los vecinos que se ausentan y los que llaman a su puerta, el hijo de una vecina, las idas y venidas de su novio, un vagabundo... Y es que, como ella misma dice: «Con qué rapidez se hace pedazos la cáscara de una rutina. Cualquier rutina, por sólida que sea, es arrasada por lo imprevisto.» Con mano maestra y notable economía de medios, Margarita García Robayo conduce al lector por el laberinto de su protagonista y narradora en esta inquietante novela que habla de incertidumbre, recuerdos, miedos, soledad, relaciones familiares, perspectivas de maternidad y anhelos de futuro. Un libro de contenida intensidad, repleto de atisbos más que de certezas, que confirma a la autora como una de las voces de la actual narrativa latinoamericana.
Leila Guerriero tras los pasos de Truman Capote en la Costa Brava donde escribió buena parte de su célebre A sangre fría. Justo después de terminar La llamada, uno de los mejores libros de no ficción de los últimos tiempos, Leila Guerriero se dirigió hacia la Costa Brava tras los pasos de Truman Capote, quien escribió allí gran parte de su célebre A sangre fría. El resultado es La dificultad del fantasma, obra de agudeza, estructura, estilo y ritmo soberbios que mezcla investigación sobre el terreno, reportaje sobre la manipulación de la memoria, diario de escritura y reflexión sobre el ejercicio de un género literario que, justamente con A sangre fría, Capote pretendió fundar. Género que Leila Guerriero ha llevado a un nivel extraordinario de rigor y excelencia.