Los caminos de Nick y Allie se han separado en Everlost, la extraña tierra a la que llegaron tras su accidente. Nick quiere ayudar a los muertos para que dejen atrás ese limbo, pero la autoproclamada reina de las almas perdidas prefiere mantenerlos atrapados en Everlost para toda la eternidad.
A bind-up of the first two books in V.C. Andrews’s classic Flowers in the Attic series, an international phenomenon! Read the first two books in the chilling Flowers in the Attic saga, which has been enjoyed by millions of teens and adults for more thirty years! In Flowers in the Attic and Petals on the Wind, Chris, Cathy, Cory, and Carrie had the perfect lives—until a tragic accident changed everything. Now they are trapped in their grandparents’ attic, waiting for Momma to figure out what to do next. As the days turn into weeks and the weeks into months, the unspeakable horrors that plagued them are rivaled only by the sinful jealousies that begin to rise…
Sola en su vieja casa de la costa noruega, Signe mira por la ventana y se ve a sí misma veinte años atrás, sentada ante la misma ventana, mientras espera el regreso de su marido, Asle, durante una terrible tarde de finales de noviembre en la que él se subió a su bote de remos para no regresar. En una suerte de caleidoscopio, las imágenes de aquel trágico día se superponen a visiones del pasado y su vida en común, pero también con recuerdos que abarcan cinco generaciones de un clan familiar y su lucha constante contra la inclemente naturaleza que les rodea, hasta llegar a Ales, la tatarabuela de Asle. En la prosa vívida y alucinatoria de Jon Fosse, todos esos momentos habitan el mismo espacio, y los fantasmas del pasado colisionan con los vivos. Ales junto a la hoguera es una visionaria obra maestra, una inquietante exploración del amor y de la pérdida que se encuentra entre las más bellas meditaciones sobre el matrimonio y el destino humano.
Sadie Revelare siempre ha pensado que la maldición de que se le rompa el corazón cuatro veces merece la pena si así retiene su magia. Pero cuando a su abuela le diagnostican un cáncer terminal y su primer amor, Jake McNealy, reaparece tras diez años, su vida tan cuidadosamente estructurada empieza a desmoronarse. Tras la noticia de su abuela, Seth, el hermano gemelo de Sadie, vuelve a casa, trayendo consigo secretos familiares que podrían ponerlo todo patas arriba. Si su abuela fallece, Sadie no está segura de poder mantener a la familia unida y su don bajo control. Cuando sus sentimientos por Jake se reavivan, y la salud de su abuela empeora día a día, Sadie tendrá que tomar una difícil decisión: ¿es el amor más importante que la magia? Una novela perfecta para lectoras de romántica y fantasía, con una historia y estilo que te hará sentir como en casa.
Dos hermanos, un secreto y una elección imposible. Llega a Montena L. J. Shen, la reina del romancespicy en TikTok, con un triángulo amoroso tan dramático como adictivo. Tras una tragedia espantosa, Everlynne pierde todo aquello que le importa: sus sueños, su familia y a Joe, su alma gemela. Acosada por la culpa, se recluye en Salem, Massachusetts. No es más que una sombra de la mujer que fue; vive sin pensar en el futuro, sin permitirse ninguna de esas alegrías que cree que les han sido negadas a sus seres queridos. Pero cuando entra en su vida el misterioso y atractivo Dominic, cada vez le resulta más difícil aislarse. Dominic es diferente: aventurero, alegre, apasionado por la vida y por hacer suya a Everlynne. Pero entonces sucede algo que abre las heridas del pasado, más sangrantes que nunca. Y es que no hay nada peor que estar enamorada de dos hombres. Sobre todo, si uno de ellos te detesta.
Verónica tarda, Verónica se demora inexplicablemente y el libro sigue hasta que ella regrese o hasta que Julián esté seguro de que ya no volverá. De eso va La vida privada de los árboles: de la noche larga y tal vez definitiva que Julián pasa esperando que su mujer regrese, que el libro termine. Hacia el final de ésta, la segunda novela del chileno Alejandro Zambra, Julián desea ser una voz en off, un coleccionista de historias ajenas; quiere escribir y no ser escrito, pero esperar es dejarse escribir: esperar es seguir una constante deriva de imágenes. Entonces la historia comienza mucho antes de esa noche última, tal vez una tarde de 1984, con la escena de un niño mirando televisión. Y termina con las inevitables conjeturas sobre la vida de Daniela, la hija de Verónica, a los veinte, a los veinticinco, a los treinta años, cuando ha pasado mucho tiempo desde que su padrastro le contaba historias sobre los árboles. ¿Por qué leer y escribir libros en un mundo a punto de quebrarse? Esta pregunta ronda cada página de La vida privada de los árboles, una novela que confirma a Alejandro Zambra como uno de los escritores más interesantes de las nuevas generaciones, después del asombro de Bonsái, su primera novela, que provocó numerosos comentarios en la prensa chilena: «Es literatura de la mejor clase, una obra de extraña madurez que hace de la brevedad una de sus mayores virtudes, por lo mucho que se puede decir y sobre todo sugerir en tan pocas páginas» (Rodrigo Pinto, El Mercurio); «No es novela, ni nouvelle, ni cuento. Es una deformación de todos esos formatos, tal como los bonsáis son árboles mutilados y distorsionados que buscan convertir lo convencional en algo único» (Matías Rivas, The Clinic); «Zambra ha tenido la valentía de enfrentarse con la estética de la clase media, de hablar de esos que ni siquiera callan, que esperan y pasan» (Rafael Gumucio); «Breve como un suspiro y contundente como un mazazo» (Juan Manuel Vial, Capital); «Un libro oscuro que sabe iluminar» (Hugo Forno, Rolling Stone, Chile).
Solo los elefantes encuentran mandrágora es casi el monólogo de una mujer apesadumbrada, Sembrando Flores de Médicis, sometida a interminables pruebas médicas para intentar curar un quilotórax. La mujer se asfixia; los médicos perforan, experimentan, y en la habitación contigua hay Óun tipo joven, desnudo, informe y blanco como masa cruda", acompañado por su madre: lo van a intervenir en la cabeza para que deje de masturbarse mientras mira a la madre. A partir de esta situación, colindante con lo inconfesable, se entrelaza la polifonía de Solo los elefantes encuentran mandrágora. Solo los elefantes encuentran mandrágora, corrobora la manera de disponer la escritura: la imaginería de animal gigante y planta milagrosa. Es una novela que desafía cualquier intento de domesticación teórica.
Se entra en La ciudad como en un sueño, con la inquietud y la expectativa, y también el desasosiego propio de no poder decidir qué va a pasar. Se entra en un trance atrapante, aunque libre de casi toda lógica. Esta primera novela de Mario Levrero, profundamente kafkiana, es un laberinto alegórico, una exploración literaria en la que Montevideo es un horizonte de luz al que aspirar en la confusión de un viaje absurdo, el viaje del deber ser de la vida adulta.
Con esta leyenda novelada, Delgado Aparaín demuestra que la literatura es capaz de alumbrar la magia, la ética y los valores escondidos en el mar o en el barro. En la Italia del siglo XVI, en el puerto siciliano de Cefalú, Andrea Chiaramonte, una condesa adolescente, es secuestrada junto a su abuela por el pirata francés Etienne Moreau, traficante de esclavos. Tras una dramática travesía oceánica se establece con las cautivas en las costas uruguayas de Rocha, y apoyado por los indios guenoas, inicia un peligroso tráfico con el imperio de Portugal, hasta que Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de la recién nacida Montevideo, pone fin a sus andanzas. La abuela Justiniana —heredera de los dones de Epiménides, filósofo cretense, célebre por haber dormido en una cueva una siesta de 57 años, protagoniza dramáticas peripecias. Églogas mágicas, viajes en el espacio y en el tiempo, monstruos marinos, profecías, tempestades y la furia endemoniada del mar configuran este vertiginoso universo fantástico.
Confesiones del estafador Félix Krull, probablemente la novela más juvenil jamás escrita por un anciano, es el más perfecto ejemplo de la ironía que caracteriza buena parte de la obra de Thomas Mann, quien se sitúa aquí en la estela de Cervantes y Stendhal para ofrecernos la que sin duda es la novela picaresca más importante del siglo XX. Parodiando las novelas de aprendizaje, tan arraigadas en la tradición literaria alemana, estas “confesiones” nos conducen por todas las etapas de una vida cuyo propósito explícito es convertirse en una obra de arte. A tenor de esta concepción estética de la vida, las trampas, los robos y las imposturas acaban no sólo por justificarse, sino incluso por constituir un estilo de vida de moralidad irreprochable. Thomas Mann, el autor de obras tan profundas y reflexivas como La montaña mágica, Muerte en Venecia, Doktor Faustus o Los Buddenbrook, legó a la posteridad una última novela desconcertante, irónica, burlona y probablemente una de las más sagaces y divertidas de todos los tiempos, sin por ello rebajar un ápice su exigencia literaria.
En Karuizawa, popular lugar de veraneo, Gimpei Momoi se somete a una sesión de masajes. Despedido tras un escandalo de su puesto de profesor de Lengua en un colegio secundario, odia sus pies deformes casi con la misma intensidad con que se siente atraído por las jovencitas.
Ocho escenas de Tokio reúne, por primera vez en castellano, nueve relatos de uno de los escritores con más talento de la literatura nipona del siglo XX. Muy apreciado entre la juventud japonesa, Dazai goza en la actualidad de un reconocimiento equiparable al de ilustres compatriotas suyos como Soseki, Mishima y Kawabata. Aunque más conocido en Occidente por las dos novelas que publicó tras la Segunda Guerra Mundial, ''Indigno de ser humano'' y ''El ocaso'', Osamu Dazai mostró a lo largo de toda su vida predilección por el género breve. En sus relatos están presentes tanto el nihilismo como los demonios interiores que acecharon al escritor durante su corta vida, pero también encontramos un particular sentido del humor. Escritos entre 1933 y 1948, año en que Dazai se quitó la vida junto a su amante, los relatos aquí reunidos, a veces mordaces y sarcásticos, otras veces introspectivos y poéticos, nos ofrecen un retrato completo de un escritor avanzado a su tiempo y dotado de una sensibilidad poco común.
Caroline, una joven prostituta independiente y desenfadada, conoce en 1958 al genial Alberto Giacometti, que queda intrigado y arrebatado por la extraña joven que pronto es la única mujer a la que quiere contemplar. La muchacha de veinte años terminará convirtiéndose en su diosa, su «desmesura» y su última modelo; ni siquiera Marlene Dietrich logrará desplazarla del taller ni del corazón del artista. Unas páginas fascinantes en las que Maubert da voz a la mujer que amó al gran escultor del siglo XX, su locura, su «Grisaille».
El tiempo de la naturaleza y el tiempo humano se enlazan en las historias de navegantes y aventureros del Río de la Plata que, desde épocas remotas, protagonizan una épica de trabajo, conflictos y audacias reveladoras de las tensiones entre los puertos, el comercio, el contrabando y la lucha por la sobrevivencia. Carlos María Domínguez regresa sobre crónicas de libros anteriores para concentrar la ilusión de un solo y definitivo viaje por el río más ancho del planeta y el tercero más caudaloso, detrás del Amazonas y el Congo. La calidad y precisión de su prosa dan vida a los silencios del agua, que por su intensidad y exuberancia cargan con asombros aun mayores que los de la imaginación.
El hombre que camina es posiblemente la escultura más célebre del siglo xx, un emblema universal del ser humano en el que Giacometti trabajó incesantemente durante sus últimos años. Franck Maubert rastrea las circunstancias en las que la escultura fue concebida y nos descubre que, más allá del significado que cobró tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la obra ha trascendido su época y dialoga tanto con las manifestaciones más primigenias de la civilización humana como con los hombres y las mujeres de hoy y de mañana.
La fascinante y desconocida historia del británico que luchó por preservar los cerezos en flor japoneses. En Japón cada primavera la floración de los cerezos es una fiesta de los sentidos, y todo un símbolo de la cultura del país. Lo que casi nadie sabe es que si hoy sigue vivo ese patrimonio de la humanidad es gracias a un inglés llamado Collingwood Ingram, cuya historia nos descubre este libro. Ingram, hijo de una familia rica, se interesó en su adolescencia por la ornitología, y el entusiasmo lo llevó a viajar a Japón para escuchar el canto de los pájaros de aquellos parajes. Con el tiempo fue abandonando la pasión ornitológica y la sustituyó por la horticultura, y en el país asiático quedó fascinado por las múltiples variedades de cerezos, de las que se calcula que había unas doscientas cincuenta. Cuando en 1919 se instaló con su familia en Kent, descubrió alborozado que en el jardín de la casa había dos espléndidos cerezos japoneses, que cultivó con mimo. En 1926 emprendió un nuevo viaje a Japón en busca de esos árboles y descubrió alarmado que, debido a la occidentalización y modernización del país y a la decisión de apostar por una única variedad clonada, se estaba perdiendo la riquísima diversidad de cerezos japoneses, incluido el espectacular Taihaku o «gran blanco». Ingram dedicó su vida a salvaguardar esos árboles y a proteger la tradición de la sakura (palabra japonesa para referirse al cerezo en flor) hasta su muerte, ya centenario, en 1981. Este es en parte un libro sobre botánica, pero fundamentalmente trata sobre una pasión y una obsesión, sobre la preservación de un patrimonio estético mediante una lucha callada y constante. Trata también sobre la historia de dos países y dos culturas; sobre el final del mundo victoriano, en el que nació Ingram en 1880, y sobre el convulso siglo XX. La fascinante historia de un hombre enigmático y de un árbol cuya floración es de una belleza que admira al mundo entero.
La supervivencia de un soldado depende de lo que lleva. Pero un soldado también lleva su memoria, lleva amuletos, fantasmas del pasado, objetos triviales que le recuerdan que hay otra vida más allá de la guerra. Los soldados de la compañía Alfa, que combatió en Vietnam, llevaban todo lo que podían. Y esos hombres y esas cosas aparecen en las historias que nos cuenta Tim O’Brien, que también combatió en Vietnam, y participa en su libro a veces como un soldado de veintiún años, o como un escritor maduro que recuerda. Así, en «Viaje al campo», el autor vuelve a Vietnam a buscar el lugar donde murió su mejor amigo. Y «En el río Rainy» cuenta cómo, tras haber huido a Canadá, decidió regresar y aceptó ir a la guerra, porque sintió que, de no hacerlo, no podría soportar las miradas de la gente de su comunidad. Pero este «Timmy O’Brien» es también un personaje ficticio. Porque, como afirma el autor de estos espléndidos relatos, la mejor manera de contar «historias verdaderas» es inventarlas.
Scott Fitzgerald, es uno de los escritores más sobresalientes de la novelística norteamerica del siglo xx, englobado en la denomidada Generación Perdida junto a William Faulkner y Ernest Hemingway. Jay Gatsby, joven, bien parecido, de enigmático origen y de gran fortuna. Todo tipo de especulaciones rodean al héroe protagonista, él irá dando ciertas explicaciones clave para comprender su actitud. En el fondo todo lo que ha hecho y la mansión con grandes jardines que ha comprado en una zona lujosa y muy precisa de Long Island, más todos sus movimientos, está destinados a recuperar el amor de una joven con quien no pudo la relación y hoy está casada, Daisy.
En un parque de atracciones a las afueras de Estocolmo aparece el cuerpo de una joven asesinada de forma macabra: atravesada por múltiples espadas dentro de una caja. La agente de policía Mina Dabiri, reservada y metódica, forma parte del equipo especial de investigación que se hace cargo del caso. Cuando Mina agota todas las posibles pistas, recurre al conocido mentalista Vincent Walder para que los ayude a detectar los indicios que podrían conectar el asesinato con el mundo del ilusionismo. Con la aparición de un nuevo cuerpo, Mina y Vincent entienden que se enfrentan a un despiadado asesino en serie y comienzan una trepidante carrera contrarreloj para descifrar los códigos numéricos y las trampas visuales de una mente brillante y perversa. Un apasionante viaje a la parte más oscura del alma humana que no dejará indiferente a ningún lector.
Nunca saldrás de aquí es algo que Úrsula ya ha escuchado alguna vez. Son sus recuerdos fundiéndose con el presente, un golpe de adrenalina con el que deberá lidiar para sobrevivir. En esta nueva entrega de aquella mujer equivocada, devenida en una perfecta criminal, el fuego se hace paso entre las vidas de los personajes que la han acorralado en otras oportunidades y los que se presentan ahora, tan desconocidos y amenazantes a la vez. Desde el Cementerio del Buceo hasta los paisajes fronterizos que se desdibujan en la Barra do Chuí, se tipea un noir tan vertiginoso como existencial; una novela negra que, al mismo tiempo que entretiene, interpela, y les declara la guerra a los fantasmas del propio lector. Con el humor ácido que caracteriza la excelente prosa de Mercedes Rosende, las páginas de este libro acompañan a Úrsula una vez más, observando cómo podrá ser otra y cómo, en esa otredad, surge la posibilidad de redimirse, de una oportunidad distinta, que algunos, quizá, confundirán con un final feliz.