“Una novela cruda y honesta, pero a la vez delicada, inteligente y conmovedora que relata la historia de una familia a partir de retazos de recuerdos, chistes internos y rencores eternos, silencios de soledad y de tiranía, dolores de los lindos y de los feos. (…) Anderson observa las fisuras, lo oscuro, y lo convierte en una serie de escenas, descripciones y diálogos que van desde la superficie de lo tierno hasta lo más profundo de la angustia existencial. Repasa así las cláusulas de un contrato cargado de trampas, de esas que siempre aparecen cuando uno está dispuesto a leer la letra chica.” Inés Nogueiras “Contrato familiar convoca a un tiempo lo trágico y lo cómico, pero incluso en sus momentos de mayor absurdo conserva un muy palpable realismo. Esta novela cargada del peso de las eras y efímera a la vez, dejará en el lector la sensación de abrir una caja de recuerdos muy personal, que se le presenta bajo la aureola de misterio que alumbra los objetos preciosos legados en un testamento.” Pablo Casacuberta
Federico Médici, protagonista y narrador, mentiroso y sarcástico, novelista, dramaturgo y fundador del Teatro de la Locura, “cara de ángel”, etcétera, etcétera, etcétera, nos cuenta las sórdidas aventuras de su doble (el Niño Mierda), la muerte de un íntimo amigo e, incluso, publica con su nombre un drama-novela: “El alma del mundo” que antes había dado a conocer bajo el extraño seudónimo de Felipe Polleri. Siempre violento, brutal, “anti sistema”, Federico (hasta su nombre es sujeto de sospecha) nunca termina de gastar su odio contra sus orígenes burgueses, la estupidez y la vida misma. Tal vez, sin embargo, hay una pequeña fisura: el amor, tal vez.
Una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito materno de una de las (anti)heroínas literarias más singulares. La protagonista de esta novela es una niña llamada Plectrude –los nombres propios no carecen de significado en esta intensa fábula–, nacida en prisión de una madre de diecinueve años que asesinó a su marido, y padre de la niña, semanas antes de dar a luz. Su destino será, en buena medida, el de una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito de su madre. Criada con la familia de una tía, destaca enseguida por su belleza salvaje, por su talento para la danza, por un don casi sobrenatural de seducción que hace caer a sus pies a cuanto ser se cruza a su paso. Con la excepción, claro está, del chico que ella ama. El estilo directo y austero de Amélie Nothomb le permite atravesar en esas pocas páginas una serie casi infinita de peripecias, a través de las cuales Plectrude se convierte en una de las más singulares (anti)heroínas literarias de los últimos años. Y cuando todo parecía dicho ya, un golpe de efecto magistral cierra la novela con un final que dejará al lector en medio de auténtico «estupor y temblores». Al publicar la versión original de esta novela, la autora declaró: «Para un escritor no existe mayor tentación que la de escribir la biografía de su asesino». Sólo quienes se dejen llevar por el vértigo de estas páginas –algo casi irresistible después de leer la primera línea– sabrán por qué.
Con la publicación de este libro, que fue galardonado con el premio Somerset Maugham, Ian McEwan se convirtió en la revelación literaria inglesa de los años setenta. En la presente década confirmó las esperanzas suscitadas: junto con Julian Barnes, Kazuo Ishiguro y Martin Amis, forma parte de una generación de autores británicos de primera línea internacional. En los ocho relatos de este Primer amor, últimos ritos, bajo las manipulaciones de McEwan, la depravación puede enmascararse de inocencia y las mariposas pueden resultar siniestras. Con igual fuerza puede mostrar cómo la vida de un niño puede ser arrastrada por lo macabro, o destilar las primeras sensaciones del primer amor, rastreando sus rituales iniciáticos, infundiéndoles una lujuriante imaginería sensual. Asociando lo insólito y la provocación, la ternura y un humor glacial, Ian McEwan nos revela la cara oculta de nuestros fantasmas y nos ofrece una visión diferente de nuestra vida cotidiana.
Un artista hace un retiro a las montañas, donde se queda en una posada desértica. Buscando qué pintar, escribe poesía. Kusamakura (literalmente "Almohada de pasto", aunque en realidad hace referencia a pasar la noche a la intemperie, durmiendo afuera durante un viaje), escrita en 1906, es una novela cargada de haikus y meditaciones sobre el arte y la posición del artista en la sociedad y es una de las novelas más filosóficas de Sôseki.
Notas del subsuelo es una novela clave para comprender el universo narrativo de Fiódor Dostoyevski. A través del monólogo del protagonista, el autor se aventura en las profundidades de la psique humana donde confuyen sentimientos tan antagónicos como el amor y el odio. Retrato ideológico de la Rusia de su época, Notas del subsuelo es una crítica a las corrientes de pensamiento del siglo XIX, las cuales el autor retrata para ridiculizarlas y así provocar en el lector un escepticismo que tiende a poner en duda la sumisión a cualquier tipo de autoridad ideológica.
"Las novelas de Fabián Muniz se destacan por el registro de las voces de los personajes y la construcción de ficciones familiares. También por la sutil y permanente presencia de rastros que remiten a diversas expresiones de la tradición literaria. Hay en ese gesto un elogio del placer de la lectura. El autor traza constelaciones o genealogías filiales que posibilitan una doble operación: contar una historia, sí, pero, al mismo tiempo, asumir el riesgo de una fisura que se precipite sobre el lenguaje y lo revele en su radicalidad estética". Mathías Iguiniz
Vladimir Nabokov no podía escribir una autobiografía corriente, y "Habla, memoria" lo demuestra. A través de una serie de relatos largos, Nabokov, con el pretexto de contar su vida, construye un libro tan ameno, original, divertido y estilizado como sus novelas. Nabokov rememora aquí sus meditaciones infantiles en el retrete, sus vacaciones en la finca campestre de la familia, sus amoríos adolescentes con Tamara en los museos de San Petersburgo; narra las peripecias de su huida de las huestes de Lenin y de su exilio europeo; escribe un homenaje a la honestidad política de su padre y a la belleza y ternura de su madre; pero lo que menos importa son los temas, porque de lo que se trata al fin y al cabo es de celebrar un festín de ingenio e inteligencia, de mordacidad despiadada y de nostalgia desgarradora, y en el que Nabokov es fiel a los consejos que daba a sus estudiantes de literatura: «¡Acariciad los detalles! ¡Los divinos detalles!»
Albinus, un respetable crítico de arte, conoce a Margot, mucho más joven que él. Albinus queda prendado y abandona a su esposa y a su hija para fugarse con ella. Pero entonces irrumpe Axel Rex, un joven y cínico artista, examante de Margot. Se completa así el último vértice de un triángulo amoroso de fatales consecuencias. Tras sufrir un accidente que lo deja ciego, Albinus se retira a una casa aislada con Margot. Pero lo que no sabe es que allí se instala también Axel, que hace el amor con Margot y se pasea retadoramente desnudo ante Albinus, que oye pasos e intuye que algo extraño está sucediendo. Fechada en 1932, esta novela aborda un tema clásico: un triángulo amoroso en el que se entremezclan la pasión y la degradación. «Una pequeña obra maestra rebosante de crueldad, uno de esos libros a los que no se puede quitar ni añadir nada sin causarles un daño irreparable» (Times Literary Supplement). «Una fábula moral sobre la dignidad y la perversión, entre paródica y farsesca. Novela espléndida» (Javier Aparicio Maydeu, El Periódico). «La escritura rezuma inteligencia; la disposición de los elementos narrativos es a menudo excelente; con un gran sentido de la elipsis, Nabokov rodea cada escena colocando detalles y matices de modo y manera tal que estos sugieren el corazón de la escena sin que necesite nombrarlo; este trabajo de gran sutileza y que realiza con evidente dominio de la técnica de la elipsis deja un amplio espacio para que el lector entre en la novela» (José María Guelbenzu, El País). «Fascinante novela, admirable artefacto literario, soberbio juego de contraespejos y de exquisito virtuosismo» (Francisco Solano, ABC).
Ganin, un joven exiliado ruso, sobrevive en el Berlín de entreguerras gracias a los más diversos trabajos -camarero, vendedor a domicilio, extra de cine...- mientras sueña con abandonar la ciudad y rememora su infancia y adolescencia en la añorada Rusia y su temprano romance con Mashenka, mujer deseada e idealizada, amor perdido en el pasado. Anhelante, mientras rebusca en su memoria los preciados recuerdos Ganin rompe con su actual novia, y deja pasar el tiempo en la pensión en la que vive con otros exiliados que mantienen una peculiar relación de amor-odio con la madre patria: el viejo poeta al que ronda la muerte, la romántica muchacha de los grandes pechos, los dos bailarines homosexuales y el mediocre hombre al que el protagonista conoce cuando ambos se quedan encerrados en el ascensor, y que resulta ser el marido de Mashenka, que pronto irá a reunirse con él... Mashenka, primera novela de Vladimir Nabokov, es una temprana muestra de su talento, y contiene ya muchos de los elementos que configuran el fascinante mundo del genial autor de Lolita, así como la admirable prosa y la desbordante capacidad fabuladora que caracterizan su producción literaria.
En apariencia se trata de la simple biografía de un escritor, Sebastian Knight, escrita por su hermanastro «V», con la intención de corregir las falsedades vertidas sobre su persona en otra biografía, escrita con tendenciosidad y graves prejuicios intelectuales por el ex agente literario de Sebastian. Como en una novela policíaca, «V» tratará de hallar la verdad acerca de ese hermano con el que apenas convivió, buscará en sus obras alusiones autobiográficas, se entrevistará con las mujeres que tuvo por amantes y con los testigos que pueden proporcionarle alguna luz. Pero, siempre anticonvencional, Nabokov hará que todas esas tentativas se frustren e irá dejando sucesivamente abiertos todos los interrogantes, pues esta fingida investigación sólo pretende delatar la falacia de nuestras certidumbres y recordarnos la radical incognoscibilidad del ser humano. «Diabólicamente ingeniosa... La "verdadera vida" de Sebastian va haciéndose más misteriosa y enigmática a medida que avanza el libro... Una pequeña obra maestra.» (Iris Barry, Herald Tribune)
Al leer la obra de Carolina Bello se me vienen a la mente muchos nombres propios; entre los que saltan a la luz de su escritura: Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Virginia Woolf o Scott Fitzgerald. Leí todos estos cuentos con la esencia de mi alma metida en las palabras escritas, mientras volaba por el aire del libro, por los sucesos que a mí mismo me han pasado, en mi casa, con los míos, con las enfermedades y los perros, con el susto y con el dolor que se junta con el silencio para apagarlo todo. Esta de Los niños se ahogan en silencio es una lectura que ordena el espíritu, como un aire de madrugada cuando ya no hay insomnio sino sueño. En esta sorpresa callada del dolor que transmite Carolina Bello con su hermoso modo de contar el amor deshilachado y la vida asustada de las personas hay una visita a la soledad, a una vida que en algún momento sentimos que podría ser también múltiple y multitudinaria, cuando en realidad nos está esperando con la palabra fin para convocarnos a la tristeza manca que se fabrica dentro de un silencio de bóveda.
Andy McGee and Vicky Tomlinson were once college students looking to make some extra cash, volunteering as test subjects for an experiment orchestrated by the clandestine government organization known as The Shop. But the outcome unlocked exceptional latent psychic talents for the two of them—manifesting in even more terrifying ways when they fell in love and had a child. Their daughter, Charlie, has been gifted with the most extraordinary and uncontrollable power ever seen—pyrokinesis, the ability to create fire with her mind. Now the merciless agents of The Shop are in hot pursuit to apprehend this unexpected genetic anomaly for their own diabolical ends by any means necessary...including violent actions that may well ignite the entire world around them as Charlie retaliates with a fury of her own...
Nina solo roba lo que otros no echan de menos... Y solo a quienes pueden permitírselo. Esto es lo que va a pasarle al próximo millonario que se cruce en el camino de Nina: cuando la velada que acaban de compartir se convierta en un vago recuerdo y el coja sus maletas #louisvuitton para una escapada con sus amigos de la jet set con botellas de #domperignon y trajes de #versace, ella aparcará una furgoneta frente a la mansión vacía de su nueva presa. Usará los códigos de la alarma que ha conseguido la noche anterior y se llevará algunas piezas. Podría robarle más, pero no lo hará. Seguirá sus propias reglas... hasta que su situación cambia de repente. Ahora necesita mucho más dinero. Su próxima víctima no será desconocida.
Ana Frank nació en Frankfurt, Alemania, en 1929. Se trasladó con su familia a Ámsterdam, Holanda, a principios de 1934, debido al creciente antisemitismo propiciado por la victoria del partido Nazi en su ciudad natal. El Diario de Ana Frank cuenta, de manera muy personal e íntima, los más de dos años que ella, su familia y otros judíos estuvieron escondidos en un pequeño anexo de Ámsterdam para evitar caer en manos del ejército Nazi. En sus escritos, Ana relata todos los pormenores de la vida en ese pequeño espacio, las diferencias de personalidad entre ella y su familia, las crecientes tensiones por las noticias del mundo exterior y del estado de la guerra, las complicaciones generadas por la llegada al anexo de otros judíos perseguidos. El Diario de Ana Frank fue publicado por primera vez en Holanda en 1947 y se ha convertido en uno de los documentos históricos más vívidos, íntimos e importantes sobre el Holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial.
Armados de la Guía del autoestopista galáctico, los protagonistas del libro más divertido que se recuerda continúan sus disparatadas aventuras, que les conducirán al asombroso Restaurante del Fin del Mundo. En esta segunda entrega de la «trilogía en cinco partes» de Douglas Adams (que gracias a las paradojas espaciales permite ser leída en cualquier orden), Ford Prefect, Arthur Dent, Trillian, Zaphod Beeblebrox y Marvin, el Androide Paranoide, se enfrentan a una tetera automática de la que sólo mana un líquido asqueroso, al planeta condenado porque sus habitantes se empeñaron en tener más zapaterías de la cuenta, a un olvidado transporte espacial cuyos pasajeros, debido a toda clase de estúpidos retrasos, llevan novecientos años esperando que la nave arranque y, luego, al Restaurante del Fin del Mundo, situado en el momento del tiempo en el que el universo entero llega a su estrepitoso final: un inusitado número de cabaret, amenizado por la música ligera de la orquesta del restaurante. No termina ahí su odisea, porque a continuación viven otra aventura que les revelará el verdadero origen de la especie humana: una pandilla de ejecutivos de poca monta que fueron expulsados de su planeta por indeseables. Douglas Adams vuelve a explorar las posibilidades hilarantes de la ciencia ficción, pero tomando también como base la tradición del humor de Lewis Carroll, que le permite inventar espacios impensables, objetos charlatanes y paisajes pintorescamente absurdos. «Una de las mejores novelas de humor puro de los últimos años» (Antonio Saura Medrano). «Las situaciones más divertidas y disparatadas se suceden a un ritmo trepidante. El espacio es una fiesta» (Jorge Berlanga).
A fines de los setenta, Bukowski, santo patrón de los escritores bebedores, autor de las novelas y relatos más implacables y certeros sobre el gran sueño americano devenido pesadilla, aún no era demasiado conocido en su país. Pero en Europa el gran Hank ya era un escritor de culto. Y en 1978, invitado por sus editores, emprende una gira que comenzará en París y transcurrirá entre ríos de alcohol, y amenizada por algunos escándalos. Bukowski, que viaja acompañado por Linda Lee, su joven novia, acude borracho al programa cultural totémico de la televisión francesa, Apostrophes, lo sientan junto al psiquiatra que trató -o maltrató- a Artaud y, tras tocarle las piernas a otra invitada y decir algunas de sus terribles boutades -o verdades-, acaba insultando al presentador, Pivot, que se niega a dejarlo hablar, y abandona el plató estrepitosamente indignado. Después, Niza, a visitar a familiares de Linda, que no quieren verlo tras el escándalo de París; Alemania y recitales de poesía donde descubre que conovca a muchos jóvenes que lo aman, y también emocionados encuentros con sus fieles amigos, el director de cine Barbet Schroeder y su traductor Carl Weissner. Largas noches de vino y charlas; el viaje a Andernach, su ciudad natal, donde su padre, un sargento de las fuerzas de ocupación americanas, conoció a su madre, y donde aún vive su tío Heinrich; Hamburgo, sus putas y su hipódromo, y muchas máss noches de vino y amigos... Éste es el diario de un viaje insólito, de todo lo que Shakespeare no hubiera hecho ni dicho, contado con la brutal sinceridad y desgarro de siempre, y acompañado por las espléndidas fotografías de Michael Montfort.
La más famosa novela de Tom Sharpe, en la que el autor no deja títere con cabeza. El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Wilt, que se siente impotente con respecto a su empleo, no vacila en entregarse a fantasías cada vez más concretas y asesinas acerca de su mujer, con la colaboración de una espectacular muñeca hinchable. A partir de la inopinada desaparición de Eva, Wilt se convierte en el principal sospechoso de la presunta muerte de su esposa, y se pone en marcha una desopilante investigación policíaca...
Viktor Frankl fue víctima, como tantos otros, de la barbarie nazi, de un trato cruel y del intento de ser reducido a un número. Como muchos, resistió, y Terezín, Auschwitz, Türkheim, Kauferin y Dachau fueron las estaciones de un viaje intenso hacia sí mismo, hacia el descubrimiento de su propia resistencia espiritual. Frankl escribió esta obra de teatro poco tiempo después de haber dejado atrás su experiencia como prisionero en los campos de exterminio. Su título Birkenwald encierra un debate metafísico sobre el sentido del sufrimiento, que toma como punto de partida una escena en una barraca del campo de concentración Birkenwald, nombre de ficción resultado de la combinación de los nombres Buchenwald y Birkenau. En alemán, Birkenwald significa bosque de abedules, árboles cuya capacidad de generar vida en lo devastado les permite arraigarse y colonizar con nueva vida el terreno. La obra pone en escena, de modo creativo y original, diálogos humanos que manifiestan vivencias universales con las que no podemos dejar de sentirnos identificados.