Novela de indudable trasfondo autobiográfico, EL JUGADOR (1866) refleja los dos grandes impulsos -el juego y la pasión amorosa- que dominaron la vida de Fiódor Dostoyevski (1821-1881). En medio de una galería de personajes desarraigados y trashumantes que deambulan por la ciudad-balneario de Wiesbaden (el «Roulettenburg» de la ficción), la patética figura de Aleksei Ivanovich personifica el goce y la angustia del tipo humano que acaba por canalizar toda su capacidad de protesta en la pasión por el juego como vía de acceso, mediante el dolor y el envilecimiento, a una libertad vorazmente deseada.
Escrita por Dostoyevski en un tiempo récord para saldar una deuda y no perder los derechos de autor de su obra posterior, El jugador documenta el descenso a los infiernos de la adicción al juego, de la expatriación forzosa y de los amores destructivos e imposibles. Dostoyevski nunca incorporó tantos elementos autobiográficos a una novela suya, lo cual la hace más terrible y descorazonadora, si cabe. El jugador es una novela intensa, apasionante y repleta de humor. Sin duda, una de las cumbres literarias del realismo psicológico ruso.
Hace años, un solitario y exitoso autor dejó de escribir bajo extrañas circunstancias. Pero, de repente, reaparece con un nuevo libro y un concurso único, cuyo premio cambiará la vida del ganador. Lucy Hart sabe mejor que nadie lo que es crecer sin unos padres que la amen. Con una infancia marcada por el abandono y la soledad, encontró refugio en los libros, en concreto en la saga de La isla del reloj de Jack Masterson. Ahora, a sus veintiseis años, trabaja como maestra auxiliar y puede compartir su amor por la lectura con sus pequeños y brillantes estudiantes, especialmente con Christopher Lamb, un huérfano de siete años. Lucy daría cualquier cosa por adoptar a Christopher, pero la simple idea idea de formar una familia le parece un sueño imposible de alcanzar sin el respaldo económico y la estabilidad necesarios.
El juego de abalorios ensambla en sí tres principios básicos: ciencia, culto de la belleza y meditación. Por algo, el protagonista es maestro del juego de abalorios, ya que es un perfecto espécimen y ejemplo de estos tres principios en movimiento y en perfecta armonía. Así, Josef les enseña a sus elegidos que un verdadero jugador de abalorios debe estar impregnado de alegría como un fruto maduro de su dulce zumo, debe tener dentro de su alma toda la alegría de la música, la poesía, el saber, la ciencia y la meditación en su interior, en la solapa de su alma y en la pretina del corazón.
Próxima al compendio de las concepciones de Hermann Hesse (1877-1962) sobre la condición humana y la creación literaria, "El juego de los abalorios" (1943) -última novela que publicó- es la representación plástica de la visión milenarista siempre presente en su obra. Escrita supuestamente por un narrador anónimo de la mítica Castalia hacia el año 2400, la obra gira en torno al extraño juego del que toma título, abarcador de todos los contenidos y valores de la cultura, y vinculado con el advenimiento del Tercer Reino del espíritu, unificación de todos los tiempos del hombre.
Continúa la maravillosa historia de ciencia ficción Cita con Rama, protagonizada por la misteriosa nave espacial de la que pocos conocen su verdad. En el año 2013 una misteriosa nave espacial llega al sistema solar. Se trata de Rama, un aparato colosal de cincuenta kilómetros de diámetro, capaz de acoger en su interior una ciudad y un mar. Desierta y aparentemente abandonada, Rama parte hacia su siguiente y desconocido destino. Los humanos han descubierto muchas de sus maravillas, pero no han resuelto los muchos misterios que alberga esa nave. Sólo tienen una cosa clara: los constructores de ese mastodonte lo hacían todo por triplicado. Hoy, ochenta años después de esa aparición, ha llegado una segunda nave alienígena y Rama se está saliendo del sistema solar. Los tres seres humanos que permanecen a bordo viven el momento con profunda incertidumbre. Pero quizás sea en esas circunstancias cuando descubran la verdad sobre Rama.
Qué simple si El jardín de los cerezos fuese tan solo la dramatización de las fuerzas sociales en pugna: una aristocracia que desaparece corrompida por la inercia y el tedio, y el pujante Lopajin, hijo de campesinos, convertido en próspero burgués. Qué cosa más fácil sería ver, en la transacción social, sacrificada la belleza pasiva del jardín bajo las garras del inversor. Como los pases de magia de Charlotta o la palabrería envolvente de Trofimov, la obra de Antón Chéjov burla el conflicto, suspende su sentido, lo sofoca suavemente en la contemplación. Pero lo retoma en la crisis interior de sus personajes, que deben superar el vacío de sus vidas y la incomunicación con la historia que se cierra y que nace ante sus ojos.
El invitado de Drácula y otros relatos, es una recopilación de narraciones cortas. Su mujer Florence publicó en 1914 una edición póstuma dos años después de la muerte de Stoker. Se cree que inicialmente El invitado de Drácula fue escrito para ser el capítulo uno de la novela Drácula, pero los editores no lo consideraron oportuno y optaron por no incluirlo. Aparte de El invitado de Drácula, están los siguientes relatos: La casa del juez, La Squaw, El secreto del oro creciente, Una profecía gitana, La venida de Abel Behenna, El entierro de las ratas, Un sueño con manos rojas y Arenas de Crooken.
El invitado de Drácula. Es el primero de los relatos compilados. La acción se desarrolla en la noche de Walpurgis, la noche del 30 de abril, la «noche del espanto y del horror» en la que los muertos salen de sus tumbas y caminan. El protagonista decide adentrarse esa noche especial, en la que no cree, en una población abandonada, contra la opinión del cochero alemán que lo lleva. Allí visita el cementerio, empieza una gran tormenta de nieve, se refugia en un mausoleo y es sorprendido por una criatura medio demoníaca de la que lo salva un grupo de soldados. Los soldados lo llevan de vuelta al hotel y el director del mismo le muestra una nota del mismo Drácula en la que le recomienda que lo cuide mucho.
EI conde Drácula-después de más de un siglo de la publicación de la novela de Bram Stoker en 1897- se ha convertido en uno de los personajes más populares en la imaginería del terror. Literatura, teatro y cine se han encargado de promover y ampliar una cultura vampiresca, de gran atractivo entre la juventud. En la edición se incluye el cuento el invitado de Drácula en el que aparece Jonathan Harker, el mismo personaje de la novela, donde las acciones transcurren en Münich, Viena y Budapest, con presencia de truenos y un ambiente tenebroso en el cementerio. Posteriormente, el protagonista proseguirá su camino a Transilvania, desde Bistritz hasta la mansión de Drácula, después de pasar por el desfiladero del Borgo. La trama, con el confinamiento en el castillo, la presencia de tres doncellas vampiresas y la persecución de Drácula, entre otras escenas impactan tes son de gran atractivo para los amantes del terror y las emociones fuertes. No faltará el lector que despierte una noche por el ataque de un mosquito, soñando que es el mismo Conde quien desliza sus suaves y hospitalarios colmillos en su cuello inerme.
Un recorrido histórico, sociológico y autobiográfico sobre las relaciones de la interpretación con el arte, la política y la experiencia cotidiana. «El mundo es un escenario», proclama uno de los personajes de Como gustéis de Shakespeare. Richard Sennett explora en este libro el impulso humano hacia la interpretación, hacia el acto performativo. Interpretamos sobre el escenario en los teatros, pero también lo hacen los líderes políticos, y lo hacemos todos en nuestra vida diaria. Combinando el ensayo sociológico y filosófico con una amplia erudición y un muy jugoso anecdotario, además de con múltiples experiencias personales, el autor propone un vasto recorrido por el universo de la interpretación. La evolución de los espacios escénicos a lo largo de la historia; la relación entre el intérprete y el espectador; el escenario, el ágora y la ciudad; la tensión entre la creación artística y las pautas sociales y religiosas; el abuso del histrionismo y la gesticulación por parte de los políticos dados a la demagogia… Todos interpretamos algún papel: el mundo es un escenario. Este ambicioso libro es el primero de una proyectada trilogía dedicada a las formas de expresión humanas: interpretar, narrar e imaginar.
Alonso Quijano es un hombre pobre que de tanto leer novelas de caballería enloquece y se nombra a sí mismo Don Quijote de la Mancha, caballero andante. Es entonces que el delirio del Quijote lo llevará a emprender un viaje al lado de Sancho Panza, su escudero, con quien vivirá grandes aventuras para tratar de cumplir su ideal de ayudar a los pobres y de lograr el amor de Dulcinea del Toboso.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es una obra sin precedentes. Extraordinariamente adelantada a su tiempo, esta novela desplegó estrategias narrativas que el mundo descubriría siglos más tarde: metaficción, proyección simbólica, ficción dentro de la ficción. Pero, por encima de todo, la de Don Quijote es una historia profundamente humana, atravesada por el humor, la compasión y la búsqueda de la justicia. Durante los años de prisión, Marcelo Estefanell halló en la historia del Caballero de la Triste Figura no solo un refugio, sino una forma de libertad. Como Cervantes, que también conoció el encierro, convirtió la lectura en un gesto de resistencia. Este libro es testimonio de esa pasión. En sus breves ensayos -llenos de humor, datos sorprendentes y erudición-, Estefanell recorre la vida y la obra de Cervantes con mirada cómplice. Estas páginas, bellamente acompañadas por las ilustraciones de Sebastián Santana, invitan a volver a ese territorio luminoso donde la literatura se confunde con la vida. Una celebración del poder transformador de los libros y del espíritu, que aún cabalga cuatro siglos después.
La obra del autor irlandés Bram Stoker (1847-1912) está llena de novelas y relatos cortos que exploran temáticas muy variadas, sin embargo no se puede negar su predilección por el horror gótico y las aventuras en lugares exóticos. Por algo su obra más importante y celebrada es Drácula, que se beneficia plenamente de esos gustos del autor. Estos relatos de terror son una continuación temática del lado más oscuro de Bram Stoker. Exploran diversas tragedias y escenarios escalofriantes producto de su fascinación con el ocultismo, lo gótico y lo grotesco. Los cuentos incluidos en este volumen son: El huésped de Drácula, En el valle de la sombra, El entierro de las ratas, La Squaw, La casa del Juez, El sueño de las manos rojas, El regreso de Abel Behenna, La profecía gitana y Los Dualistas.
Mientras Wilbur Whateley busca acceder al Necronomicón, un libro prohibido, gracias a los conocimientos de magia negra y brujería que su abuelo le heredó, en la granja de Dunwich ocurren sucesos muy extraños tales como la presencia de olores desagradables y la desaparición de algunos animales del ganado. Al correr del tiempo, se llegó a la conclusión de que el monstruo que habita la hacienda no parará hasta que expertos pongan fin a su existencia, lo cual será posible mediante un conjuro. El horror de Dunwich es uno de los relatos más perturbadores de la literatura de terror. Además, esta selección reúne a otros seres sobrenaturales maléficos, todos ellos en la búsqueda de cualquier oportunidad o debilidad en el hombre para volver a la Tierra y desplegar su maldad. Este conjunto de narraciones incluye ratas cuyas pisadas se escuchan a través de las paredes, revelaciones del pasado que llegan en sueños, un enigma que esconde la caída de un meteorito en una pequeña villa costera, viajes en el tiempo, así como la difuminación de las fronteras entre sueño y realidad...
Como en la mejor obra de teatro, las intenciones de los personajes se revelan ante nuestros ojos a través de las mentiras que profieren sin pudor y, entre una maraña de leyendas engañosas y honores trasnochados, la realidad termina asomando la cabeza y delatando a los farsantes. El 11 de junio de 1940, Italia entera celebra la entrada en guerra como si fuera un «billete de lotería premiado». En Vigàta, tras cinco años de confinamiento por «difamación sistemática del glorioso régimen fascista», Micheli Ragusano se presenta de improviso en el Círculo Fascismo y Familia. Como era de esperar, nadie lo saluda, pero los ánimos se encrespan y la tensión sube hasta que Manueli Persico, ferviente fascista de noventa y siete años, cae fulminado por un infarto. Empieza así una curiosa y disparatada ronda de homenajes y celebraciones póstumos, en la cual, entre verdades soterradas y sospechas maquilladas, cada uno ejercita a su manera ese arte tan sutil propio de todas las épocas: el revisionismo y la componenda.
Hay juegos que solo tienen un final posible. Todo comenzó el día del terrible accidente, durante la feria, cuando Eddie, de doce años, conoció al Hombre de Tiza. Fue el Hombre de Tiza quien le dio la idea de los dibujos, una manera de intercambiar mensajes secretos entre su grupo de amigos. Fue divertido hasta que los dibujos condujeron al cuerpo sin vida de una niña. Sucedió hace treinta años y Ed creía que todo había quedado olvidado. Sin embargo, un día recibe una carta que contiene solo dos cosas: una tiza y el dibujo de un muñeco. La historia se repite y Ed se da cuenta de que el juego, en realidad, nunca terminó... Todos tenemos secretos. Todos somos culpables de algo. Y los niños no son siempre tan inocentes como parecen.
Todos conocemos a alguien como Thomas. El vecino gruñón que se queja de tu comportamiento incívico en las reuniones de la comunidad de vecinos. El señor que te chista si tiene que esperar un minuto detrás de ti en la cola del supermercado. El compañero que manda un mail con copia a toda la empresa si por error acabas el último rollo de papel higiénico. Thomas está perfectamente satisfecho yendo siempre por su cuenta, alejándose de los demás y de sus problemas. Pero bajo esa fachada gruñona se esconden una historia y una tristeza que a todos nos resultan dolorosamente familiares. Y está a punto de encontrar una familia que cambiara su manera de ver las cosas. Un hombre que había dado el mundo por perdido. Una familia que le enseñará a vivir. El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo es una historia irresistible y reconfortante sobre sobre amistades improbables y segundas oportunidades, perfecta para los lectores de La tentación de ser felices, El insólito peregrinaje de Harold Fry y Un hombre llamado Ove. Te hará reír, llorar y reconciliarte con todos los cascarrabias que han pasado por tu vida.
La fascinante y desconocida historia del británico que luchó por preservar los cerezos en flor japoneses. En Japón cada primavera la floración de los cerezos es una fiesta de los sentidos, y todo un símbolo de la cultura del país. Lo que casi nadie sabe es que si hoy sigue vivo ese patrimonio de la humanidad es gracias a un inglés llamado Collingwood Ingram, cuya historia nos descubre este libro. Ingram, hijo de una familia rica, se interesó en su adolescencia por la ornitología, y el entusiasmo lo llevó a viajar a Japón para escuchar el canto de los pájaros de aquellos parajes. Con el tiempo fue abandonando la pasión ornitológica y la sustituyó por la horticultura, y en el país asiático quedó fascinado por las múltiples variedades de cerezos, de las que se calcula que había unas doscientas cincuenta. Cuando en 1919 se instaló con su familia en Kent, descubrió alborozado que en el jardín de la casa había dos espléndidos cerezos japoneses, que cultivó con mimo. En 1926 emprendió un nuevo viaje a Japón en busca de esos árboles y descubrió alarmado que, debido a la occidentalización y modernización del país y a la decisión de apostar por una única variedad clonada, se estaba perdiendo la riquísima diversidad de cerezos japoneses, incluido el espectacular Taihaku o «gran blanco». Ingram dedicó su vida a salvaguardar esos árboles y a proteger la tradición de la sakura (palabra japonesa para referirse al cerezo en flor) hasta su muerte, ya centenario, en 1981. Este es en parte un libro sobre botánica, pero fundamentalmente trata sobre una pasión y una obsesión, sobre la preservación de un patrimonio estético mediante una lucha callada y constante. Trata también sobre la historia de dos países y dos culturas; sobre el final del mundo victoriano, en el que nació Ingram en 1880, y sobre el convulso siglo XX. La fascinante historia de un hombre enigmático y de un árbol cuya floración es de una belleza que admira al mundo entero.
Chesterton publicó la colección de relatos de El homore que sabía demasiado en 1922, en cuyos episodios el investigador Horne Fisher resuelve los crimenes más por su profundo conocimiento de las intimidades y los detalles de los involucrados en cada caso, que por sus propios conocimientos en cualquier rama del saber. La obra está dividida en ocho capítulos independientes, ambientados en lugares parecidos y con idéntico tratamiento policiaco: El rostro en la diana, El principe fugaz, Alma de colegial, El pozo sin fondo, La manía del pescador, El agujero en el muro, El templo del silencio y La venganza de la estatua. GILBERT KEITH CHESTERTON, más conocido como G. K. Chester-ton, nació el 29 de mayo de 1874 en Londres, Fue periodista, novelis-ta, ensayista y escritor de libros de viajes cuyo sentido del humor y sentido común lo convirtieron en uno de los autores más admirados del siglo xx. Su educación básica tuvo lugar de 1881 a 1886, e ingresó en 1887 en un centro educativo privado. Chesterton describió aquel sistema educativo por el que tuvo que pasar como ser instruido por alguien a quien yo no conocía, sobre algo que yo no quería saber. Murió el 14 de junio de 1936 en Beaconsfield. Al parecer, en un estado más lúcido de su agonía dijo: «El asunto está claro ahora. Está entre la luz y la sombra, y cada uno debe elegir de qué lado está».