Ninguna teoría acerca del funcionamiento y la estructura de la mente ha ejercido tanta influencia ni ha adquirido un estatus tan preponderante como la doctrina psicoanalítica de Sigmund Freud, cuyas categorías y explicaciones no tardaron en convertirse en el núcleo de un modo radicalmente nuevo de entender la realidad psíquica que marcó de manera notable todo el siglo XX. La interpretación de los sueños representa las primeras ideas de Freud con relación a la naturaleza de la psicología de los sueños inconscientes, la importancia de las experiencias de la infancia, el lenguaje "hieroglífico" de los sueños y el "psicoanálisis Freud utilizaba sus propios sueños para demostrar su teoría y distinguía entre el contenido del sueño " manifiesto" o el sueño experimentado al nivel de la superficie, y los "pensamientos latentes", no conscientes.
Este libro es un texto básico y de valor pedagógico para el aprendizaje del complejo pero interesante tema de los trastornos de la personalidad. Está centrado especialmente en los elementos a considerar para la realización de un diagnóstico de los mismos. Se brinda una descripción de cada trastorno de manera accesible y sencilla, poniendo énfasis en todo momento en elementos descriptivos. Se pueden encontrar capítulos que sintetizan algunos de los aportes de autores importantes en este campo, tales como, Kernberg, Gunderson y Millon.
El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: «¿Por qué no se suicida usted?» Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia. En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.
No quiero envejecer fue la frase que más se escuchó durante la investigación sobre la que se sustenta este libro. Ya sea porque los valores del éxito están asociados exclusivamente a la juventud o por el miedo que nos produce el que mañana nos falten la salud o los recursos, el asunto es que hoy nos han regalado veinte años más de vida y no sabemos qué hacer con ellos. ¿Qué nos está pasando que nos aterra el paso del tiempo? En esta nueva entrega, Pilar Sordo desmenuza los ejes que dinamizan la vida moderna: el trabajo, la pareja, la familia, la sexualidad, la tecnología, la muerte, etc., y desde aquí construye la tesis central de este estudio que, más que con cómo enfrentar la vejez, tiene que ver con cómo incorporar la idea de que envejecemos según cómo hemos vivido. Por todo esto, más que un libro sobre la vejez, No quiero envejecer es una invitación a celebrar la vida, a escuchar nuestro cuerpo y nuestra alma, a invertir en los afectos y cuidar los vínculos. Solo de esta manera podremos prepararnos para vivir una vida plena y disfrutar de la maravilla que esconde cada una de las etapas de la vida. El viejo que seremos mañana o que somos hoy dependerá o depende del joven y del adulto que fuimos ayer.
He asumido hace tiempo que jamás lograré extirpar el dolor de mis pacientes, porque el dolor es parte constitutiva de la vida. No importa cuánto alguien se analice, de todos modos sufrirá si pierde un amor, o si muere un ser querido. El dolor es inevitable, pero no el padecimiento. Y esa diferencia es la que hace que cada día vuelva al consultorio. Sé que tampoco lograré que desaparezca en ellos la sensación, aunque a veces leve y susurrada, de soledad. Pero es así, pues, como decía aquella vieja canción, estamos todos solos. En el año 2007 Gabriel Rolón publicaba Historias de diván, un verdadero fenómeno editorial en el que ponía en evidencia una manera inédita de transmitir algo tan íntimo como es el encuentro entre un analista y su paciente, una forma radicalmente distinta de poner el Psicoanálisis al alcance de cientos de miles de lectores. Hoy, siete años después de aquel primer trabajo, toma el riesgo de ir un poco más lejos, hacia una zona en la que quien padece llega a una situación límite. Por eso, por estas páginas transitan las adicciones, la discapacidad, el incesto, la mentira, la culpa, una histeria grave y sufriente, y un amor desmesurado al borde mismo de la locura. Al final de cada relato, el desarrollo de un concepto teórico y su articulación con el caso expuesto son una invitación a indagar, ya no sólo en lo acontecido durante las sesiones, sino también en el marco conceptual que sostiene la práctica clínica. Lejos está la intención de llevar esta propuesta a un texto de estudio sobre Psicoanálisis. Se trata mejor de compartir experiencias vitales, irrepetibles. Momentos sostenidos en la pura pasión de quien mira al miedo a los ojos para hacer más llevadero un mundo que duele. Y es ahí, en esa zona entre perturbadora y turbulenta, donde sale al cruce Historias inconscientes. Como testimonio y a la vez palabra de acción. Como el libro que confirma definitivamente a Gabriel Rolón entre los autores más importantes de la última década.
Apuntes para una posible psicología evolutiva. Cuadenos de Psicología evolutiva 1. El presente texto constituye el primer número de la serie titulada “Cuadernos de Psicología Evolutiva”, la cual tengo el enorme gusto y compromiso de dirigir y coordinar. Dicha serie será publicada periódicamente con el objetivo de aportar material de referencia respecto a temáticas inherentes a esta especialidad, a estudiantes de psicología y de otros campos del saber así como a profesionales de distintas áreas y público en general. Se presenta una concepción compleja de la Psicología Evolutiva, consignando los aspectos más importantes que acontecen en el desarrollo humano desde antes del nacimiento hasta la muerte, abordando las dimensiones de lo afectivo-sexual, lo cognitivo y el proceso de socialización. El material resultante tiene un fuerte perfil didáctico, pretendiendo captar el interés no sólo de personas que ya conocen la temática, sino también de quienes deciden comenzar a incursionar por este campo tan vasto e interdisciplinario de las ciencias de la subjetividad.
CUADERNOS DE PSICOLOGÍA EVOLUTIVA 2 Introducción a los métodos y técnicas para la investigación en Psicología Evolutiva DAVID AMORIN
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero se convirtió inmediatamente en un clásico y consagró a Oliver Sacks como «uno de los grandes escritores clínicos del siglo» (The New York Times). En este libro, Oliver Sacks narra veinte historiales médicos de pacientes perdidos en el mundo extraño y aparentemente irremediable de las enfermedades neurológicas. Se trata de casos de individuos, aquejados por inauditas aberraciones de la percepción que han perdido la memoria, y con ella, la mayor parte de su pasado; que son incapaces de reconocer a sus familiares o los objetos cotidianos; que han sido descartados como retrasados mentales y que, sin embargo, poseen insólitos dones artísticos o científicos. Por extraños que parezcan estos casos, el doctor Sacks los relata con pasión humana y gran talento literario. Son estudios que nos permiten acceder al universo de los enfermos nerviosos y comprender su situación frente a las adversidades. Como gran médico, Oliver Sacks nunca pierde de vista el cometido final de la medicina: «el sujeto humano que sufre y lucha». «Sacks juesga con nuestras experiencias rutinarias para conducirnos por las maravillosas aventuras de la mente. Es imposible permanecer indiferente ante esta obra que sin duda se ha convertido ya en un clásico» (Sunday Times). «Un libro para recomendar a todos: médicos y enfermos, lectores de novelas y de poesía, cultivadores de psicología y de metafísica, vagabundos y sedentarios» (Pietro Citati).
¡Los niños son los cerebros del futuro! ¿Por qué un libro que ayude a los niños a cuidar y potenciar su cerebro? Porque el recurso intelectual de una sociedad es el principal capital con el que cuenta para su desarrollo. Cuidar y proteger este capital mental es, junto con la educación de calidad, uno de los pilares a la hora de generar conocimiento. Además… ¡los niños son los cerebros del futuro! Si ellos entienden que pueden cuidar su cerebro, lograrán un desarrollo intelectual y emocional sano y fuerte. Tan sencillo como eso. En este libro, Facundo Manes y María Roca transmiten a los niños la importancia de una alimentación saludable, del sueño y del ejercicio físico. A través de juegos, ilustraciones y divertidos personajes, los niños se darán cuenta del valor que tienen la actividad intelectual y el contacto social para la salud cerebral. Los autores los acompañan a reflexionar acerca de la importancia de buscar el bienestar y de preparar su cerebro para lo que nos depara un futuro cercano, en el que la interfaz cerebro-tecnología promete jugar un rol fundamental. Una vez más, lo hacen dándoles a los niños el papel central: aquí descubrirán cómo potenciar su cerebro a través de juegos, ejercicios y experimentos que facilitan el aprendizaje y nutren su curiosidad… que ya es bastante activa. ¡A no perder tiempo que tenemos cerebros en construcción!
Bruner no ve en la escuela un mero dispositivo social y cultural sino una oportunidad poderosa de generar formatos y estrategias que el desarrollo de la mente necesita y sin los cuales no se incorporará plenamente al andamiaje retroalimentador del consumo y producción de cultura. Su visión es, al mismo tiempo, desconstructora y optimista con respecto a las posibilidades de la educabilidad del ser humano, al tiempo que generadora de multitud de sugerencias precisas de mejora de la acción educativa en contextos específicos.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
El tema de las psicosis es el más significativo y original de la obra lacaniana. Es la vía por la cual Lacan llega al inconsciente. La psicosis queda caracterizada por la forclusión: cuando el Nombre del Padre no es integrado en el universo simbólico, en este orden queda un agujero, hay inconsciente pero no funciona. Este énfasis en lo simbólico se detendrá especialmente en los fenómenos lingüísticos de la psicosis. Ésta representa una falta en la función paterna y no responde al método de análisis de la cura analítica.
En este seminario (1956-1957) Lacan trasciende una relación dual entre el sujeto y el objeto. Plantea la relación de objeto en términos de falta y de pérdida, lo cual da tres modalidades relacionales, jerarquizadas según los tres registros (real, simbólico e imaginario): la privación (la falta real de un objeto simbólico), la frustración (la falta imaginaria de un objeto real) y la castración (la falta simbólica de un objeto imaginario).
Conviene que nos detengamos en ese desfiladero, en ese paso estrecho, en el que Freud mismo se detiene y retrocede con un horror motivado. Tú amarás a tu prójimo como a ti mismo este mandamiento le parece inhumano. ¿No puede decirse que Sade nos enseña una tentativa de descubrir las leyes del espacio del prójimo como tal? ese prójimo en tanto lo más cercano al que tenemos a veces, aunque más no sea para el acto del amor, que tomar nuestros brazos. No hablo aquí de un amor ideal, sino del acto de hacer el amor. Sabemos muy bien cómo las imágenes del yo pueden contrariar nuestra propulsión en ese espacio. ¿No tenemos algo que aprender acerca de las leyes de ese espacio, en la medida en que él nos engaña la captura imaginaria por la imagen del semejante, de aquel que avanza en el en un discurso más que atroz?
Acuérdense de la escena extraordinaria que constituye la confesión pública de Alcibíades, y traten de situarla en nuestros términos. [...] Éste se confiesa, ¿ante quién? Los otros, todos los otros, aquellos que, por su concierto, sus cuerpos, su concilio, parecen darle el mayor peso posible a lo que se puede llamar el tribunal del Otro. ¿Y qué es lo que constituye el valor de la confesión de Alcibíades ante este tribunal? Es que dice precisamente haber tratado de convertir a Sócrates en algo completamente sometido y subordinado a otro valor distinto del de la relación de sujeto a sujeto. Frente a Sócrates, cara a cara, ha manifestado una tentativa de seducción, ha querido hacer de él, y de la forma más manifiesta, alguien instrumental, subordinado ¿a qué? — al objeto de su deseo, el de él, Alcibíades, que es agalma, el buen objeto. Aún diré más. ¿Cómo no reconocer, nosotros, analistas, de qué se trata? Está claramente dicho — es el buen objeto que Sócrates tiene en la barriga. Ahí Sócrates no es más que el envoltorio de lo que es el objeto del deseo. Si Alcibíades ha querido manifestar que Sócrates es, respecto a él, esclavo del deseo, que Sócrates le está sometido por el deseo, es para indicar claramente que tan solo es este envoltorio. El deseo de Sócrates, aunque lo conoce, ha querido verlo manifestarse en su signo, para saber que el otro, objeto, agalma, estaba a su merced. Pero precisamente haber fracasado en esta empresa cubre a Alcibíades de vergüenza, y hace de su confesión algo tan cargado. [...] Es que delante de todos se desvela con sus rasgos el secreto más impactante, el último resorte del deseo, que obliga siempre en el amor a disimularlo más o menos — su objetivo es la caída del Otro, en otro, a. (EXTRAÍDO DEL CAPÍTULO XII)
Las formaciones del inconsciente son los fenómenos en los que las leyes del inconsciente son más evidentes: el sueño, el síntoma, el lapsus y el chiste. En este seminario (1957-1958), Lacan intenta establecer una teoría de la subjetividad tal como ha formalizado las figuras de la metáfora y metonimia (condensación y desplazamiento, para Freud), los dos mecanismos involucrados en las formaciones del inconsciente.
Lo completo no tiene por qué ser tan complicado y lo sencillo tampoco tan simple. En este volumen encontrará una introducción al discurso del método psicoanalítico que, a fuerza de hacerle claros los conceptos, le mostrará que el paso que le ha hecho dar con ellos no era fácil en absoluto. - Verá entonces que lo complejo no tiene por qué ser tan complicado y que lo sencillo no es tampoco tan simple.
Con más de cincuenta años de experiencia clínica y aún el entusiasmo del primer día, J. D. Nasio nos muestra de la manera más vívida y a través de ocho casos clínicos conmovedores, cómo un psicoanalista acompaña a su paciente hasta la curación. “Yo querría que usted entrara en mi consultorio y, como si fuera invisible y silencioso, se instalara a mi lado, tomara una lupa mágica y observara lo que pasa en el interior de mi cabeza y de mi corazón de terapeuta cuando escucho a mi paciente. Estoy convencido de que un psicoanalista cura a su paciente gracias, no sólo a lo que sabe, a lo que dice o a lo que hace, sino sobre todo gracias a lo que es y, agrego, a lo que es inconscientemente.” J. D. Nasio
¿Qué muestra Lacan? Que el deseo no es una función biológica; que no está coordinado a un objeto natural; que su objeto es fantasmático. Por eso, el deseo es extravagante. Resulta inaprensible a quien quiere dominarlo. Nos embroma. Pero si no es reconocido, también fabrica síntomas. En un análisis, la cuestión es interpretar, o sea, leer en el síntoma el mensaje de deseo que esconde. Si bien el deseo despista, en contrapartida suscita la invención de artificios que cumplen el papel de brújula. Una especie animal tiene su brújula natural, que es única. En la especie humana, las brújulas son múltiples: son montajes significantes, discursos. Dicen lo que hay que hacer: cómo pensar, cómo gozar, cómo reproducirse. Hasta una época reciente, todas nuestras brújulas señalaban el mismo Norte: el Padre. El patriarcado era considerado una invariante antropológica. Su ocaso se aceleró con la igualdad de condiciones, la intensificación del capitalismo, y el predominio dela técnica. Estamosen la fase de salida de la era del Padre. Otro discurso está suplantando al antiguo. La innovación en lugar dela tradición. Envez de la jerarquía,la red. Elatractivo del porvenir prevalece sobre el peso del pasado. Lo femenino prima sobre lo viril. Donde había un orden inmutable, flujos transformacionales rebasan incesantemente todo límite. Freud es de la era del Padre. Hizo mucho por salvarlo. La Iglesia terminó por percatarse de ello. Lacan siguió la vía trazada por Freud, pero ella lo llevó a plantear que el Padre es un síntoma. Aquí lo muestra en el ejemplo de Hamlet. Lo que de Lacan quedó en la memoria –la formalización del Edipo, el acento puesto en el Nombre-del-Padre– no era más que su punto de partida. El Seminario 6 ya lo remodela: el Edipo no es la solución única del deseo, sólo es su forma normalizada; ésta es patógena; no agota el destino del deseo. De ahí el elogio de la perversión que remata el volumen. Lacan le da el valor de una rebelión contra las identificaciones que garantizan la conservación de la rutina social. Este Seminario anunciaba “la remodelación de los conformismos antes instaurados, e incluso su estallido”. En eso estamos. Lacan habla de nosotros.
En este seminario de 1962-1963, Lacan examina el concepto de angustia, postulándolo como el único afecto que no engaña. A diferencia de Freud, sostiene que ella no carece de objeto, sino que simplemente involucra un tipo distinto de objeto, que no puede simbolizarse del mismo que el resto. Se trata del objeto a, el objeto causa del deseo. En esta obra Lacan vincula la angustia con el concepto de falta. La angustia surgiría cuando falta esa falta, y el acting out y el pasaje al acto serían defensas contra ese afecto. También la vincula con el estadio del espejo. Se trata de un seminario fundamental en el examen de este concepto, que a lo largo de la trayectoria de Lacan sufrió modificaciones.