Publicado en 1904, el artículo titulado "La "objetividad" del conocimiento en la ciencia social y en la política social" contiene los elementos fundamentales de la concepción de la ciencia social alumbrada por Max Weber y puede considerarse, por ello, como uno de los escritos fundacionales de la sociología contemporánea. En sus páginas, Weber expone su concepción de la nueva ciencia social, señalando ante todo su objeto de estudio (el significado cultural de los fenómenos sociales) y la naturaleza y características de los conceptos con los que opera (los tipos ideales). La ciencia social weberiana se destaca por la función metodológica que desempeñan en la delimitación del objeto de investigación los valores dominantes en la sociedad, pues es precisamente la relación con algún valor de una cultura dada la que suministra al investigador la perspectiva para construir su objeto de estudio. Este perspectivismo y el hecho de que los valores o ideas dominantes cambien en el tiempo no implica, sin embargo, que los resultados de la ciencia social sean subjetivos, pues también el científico social está sometido, en la aplicación de los instrumentos conceptuales con los que opera, a las normas del pensamiento.
¿Qué es exactamente el Nuevo Orden Mundial? ¿Una conspiración de las élites, un movimiento social, una ideología, un cambio inevitable ante las modificaciones de las estructuras culturales, sociales, económicas y políticas que está sufriendo el mundo actual, o algo tan antiguo como el Renacimiento y la Ilustración que aún no han llegado al mundo entero? ¿Es un fenómeno exclusivo del mundo occidental y de las sociedades modernas más avanzadas, o compete y afecta a todo el planeta? ¿Es positivo y dará paso a una Nueva Era de la humanidad, o es negativo y será un sistema aún más tiránico y opresivo que el actual? Jay Tatsay (Mumbay, 1980), desde su perspectiva cultural y como sociólogo graduado en la Universidad de Barcelona, intentará dar respuesta a todos los interrogantes sobre el Nuevo Orden Mundial, que a unos amenaza y amedrenta, y a otros les parece un cambio inevitable y al que ya estamos sometidos.
Brillante y apasionado ensayo que ha ejercido una decisiva influencia sobre la teoría social y política contemporánea, "La miseria del historicismo" incide en la debilidad interna que aqueja a la estructura teórica de esta corriente de pensamiento y que es partir de una premisa tan errónea en su planteamiento como falaz en sus implicaciones: la certeza de que la evolución humana puede ser objeto de predicción mediante el descubrimiento de los ritos, modelos, leyes o tendencias que supuestamente gobernarían su curso. Ahora bien, como argumenta Karl R. Popper en esta audaz crítica, dado que la historia humana está influida de forma crucial por el crecimiento del conocimiento, y dado también que no cabe anticipar hoy lo que sabremos mañana, la pretensión de predecir así el futuro carece de todo fundamento científico y pertenece al campo de la pura superstición.
Heike Behrend define su libro como un relato etnográfico, pero también como una «historia de enredos, más bien poco heroicos, y malentendidos culturales». Es, además, una historia que recoge las experiencias y palabras de los pueblos del África Oriental. Mona, bufona, bruja, espía, mal espíritu o caníbal. Estos fueron algunos nombres que la población local utilizó para referirse a Heike Behrend durante sus investigaciones de campo en África Oriental. Con el tiempo, comprendió el significado de estos calificativos: eran formas que tenían los pueblos estudiados para referirse a lo extraño, a lo ajeno a la comunidad. En concreto, «mona» fue el nombre con el que se refirieron a ella los habitantes del pueblo Bartabwa, en Kenia, con el que convivió un tiempo. Lejos de ser una palabra despectiva, con ella designaban a los niños, porque vienen de los simios y están en proceso de transformarse en hombres. Descubrir esto le permitió a la autora realizar un análisis desprejuiciado de los grupos humanos, explorando al mismo tiempo otra manera de conocerse a sí misma. Heike Behrend define su libro como un relato etnográfico, pero también como una «historia de enredos, más bien poco heroicos, y malentendidos culturales». Es, además, una historia que recoge las experiencias y palabras de la población estudiada, que forman parte no solo de un relato científico, sino también de la propia biografía de la autora.
Para Éric Sadin, uno de los más promisorios ensayistas franceses de la actualidad, la computadora súper potente que en la película 2001 Odisea del Espacio controlaba la nave Discovery One ya no es una figura quimérica. Su conciencia de silicio expresa una tendencia fundamental en el devenir de la tecnología contemporánea: la “administración robotizada de nuestra existencia”. La asistencia hiperindividualizada y geolocalizada vía GPS de los smartphones, los sistemas de alta complejidad que garantizan de manera autónoma los suministros de agua y electricidad de ciudades enteras, el trading algorítmico que regula los intercambios bursátiles, dan cuenta del sofisticado acoplamiento entre inteligencia computacional y humanidad que reviste nuestra vida cotidiana y que ha transformado a la “dinámica electrónica” en un estrato imprescindible de la experiencia. Somos testigos de una mutación decisiva en nuestro vínculo con la técnica: mientras que su vocación ancestral consistía en actuar como una prótesis de las insuficiencias del cuerpo, hoy su capacidad cognitiva le confiere el inquietante rol de gobernar a los seres y las cosas. El acelerado proceso de “duplicación digital del mundo”, encarnado de manera ejemplar en plataformas como Google Maps o en los perfiles de Facebook, produjo el crecimiento exponencial de una inédita masa de datos que sobrepasa nuestras modalidades de aprehensión sensoriales y cerebrales. El presente libro postula que la emergencia de una suerte de “humanidad paralela”, capaz de procesar y administrar de manera infinitamente más eficaz esa información, profundiza la agonía del antropocentrismo moderno para dar lugar a una gubernamentabilidad algorítmica que pone en riesgo nuestra soberanía. Y que lo hace no como una fuerza que coacciona, sino bajo la forma de una “administración soft”, indolora y casi imperceptible, a la cual le concedemos el poder de guiar el curso de nuestra cotidianeidad limitando el ejercicio de nuestra facultad de juicio en el aquí y ahora.
Aunque la mayoría de los humanos prefieren la paz, no existe ninguna sociedad que haya conseguido evitar la guerra. Ofensivas, defensivas, internas, vecinales o de conquista, la guerra siempre ha acompañado al ser humano a lo largo de toda su historia. ¿Por qué recurrimos a ella? Este ensayo se acerca a esta cuestión desde la psicobiología para analizar el llamado factor humano: las aspiraciones, apetitos, querencias o aversiones, en definitiva, las raíces neuropsicológicas de nuestra tendencia a reiterar conflictos letales entre grupos humanos.
Estamos entrando en una nueva era: las placas tectónicas geopolíticas han comenzado a moverse de nuevo. Los neoimperios han despertado de su letargo y han decidido cuestionar el orden internacional. China y Rusia quieren vengarse de Occidente y rehacer el mundo a su gusto. La Guerra de los Mundos ha comenzado. Esta guerra se librará desde Ucrania hasta Taiwán, desde el fondo del mar hasta el espacio exterior, en las minas de litio y en el ciberespacio. Será larga y enfrentará no solo a dos bloques, sino a una familia occidental, más bien liberal, contra una autoritaria familia euroasiática. Será una lucha por la influencia a escala global, marcada por las crisis y los conflictos regionales. ¿Estamos, como en la década de 1910, en vísperas del gran choque de imperios? ¿O, como en la de 1930, ante el surgimiento de un totalitarismo agresivo? ¿O, como en los años cincuenta, al comienzo de una nueva forma de Guerra Fría? ¿Qué pasaría si Occidente no estuviera en tan mala posición para ganar esta nueva guerra? ¿Y si sus debilidades fueran menos importantes que las de sus oponentes?
Zygmunt Bauman nos presenta un estudio sobre las consecuencias sociales de los procesos globalizadores; pretende demostrar que la globalización incluye mucho más que sus manifestaciones superficiales e intenta hacer legible un término supuestamente clarificador de la mujer y el hombre moderno. Constituye, pues, un importante aporte sobre la polémica que ha desencadenado el concepto de globalización.
El vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas. Hemos entrado en una nueva etapa del capitalismo: hemos entrado en la sociedad de hiperconsumo. Nace un Homo consumericus de tercer tipo, un turboconsumidor desatado, con gustos imprevisibles, al acecho de experiencias emocionales nuevas y de mayor bienestar, de calidad de vida y de salud, de marcas y de autenticidad, de inmediatez y de comunicación. El espíritu de consumo ha conseguido infiltrarse hasta las relaciones con la familia y la religión, con la cultura y el tiempo disponible. Pero estos placeres privados descubren una felicidad herida: jamás el individuo contemporáneo ha alcanzado tal grado de desamparo.
En estas páginas Crépieux-Jamin emplea una conducción segura, sistemática, que marcaría el camino al futuro de la grafología. Se trata de su «enfoque holístico», es decir, de la perspectiva integral para el análisis de la escritura. A cada elemento de la escritura a mano se aplica una gama de significados hipotéticos, pues se parte de la base de que el valor de un signo particular no es fijo, y que su importancia e interpretación son variables en función de otros elementos analizados en la escritura. Crépieux-Jamin da asimismo las bases para el desarrollo del vocabulario grafológico, propone una clasificación de los signos gráficos e indica todos los indicios de interpretación psicológica.
De Amanda Montell, autora de Cultos: El lenguaje del fanatismo, llega una obra enriquecedora que combina crítica cultural con narrativa personal y explora nuestros sesgos cognitivos y el poder, las desventajas y los aspectos más destacados del pensamiento mágico. Montell dirige su atención y sabiduría al funcionamiento interno y a los sesgos de la mente humana en su trabajo más personal y electrizante hasta la fecha. El «pensamiento mágico» se define como la creencia de que los pensamientos internos de una persona pueden afectar ciertos eventos no relacionados en el mundo externo. Piensa en la certeza de que alguien puede manifestar su salida de la pobreza, prevenir el cáncer con energía positiva, impedir el apocalipsis aprendiendo a enlatar sus propios melocotones o transformar una relación enfermiza en un vínculo glorioso solo con lealtad. En todas sus formas, el pensamiento mágico trabaja con el objetivo de restaurar la voluntad en medio del caos, pero Montell sostiene que en la era de la información moderna, los mecanismos de afrontamiento de nuestro cerebro se han sobrecargado, y nuestra irracionalidad ha aumentado a niveles desorbitados. En una serie de capítulos perspicaces y profundamente divertidos, la autora ahonda en una variedad de sesgos cognitivos que proliferan en nuestros cerebros, desde cómo el «efecto halo» cultiva la adoración (y el odio) hacia las celebridades con una trayectoria impresionante, hasta cómo la «falacia del costo hundido» puede mantenernos en relaciones nocivas mucho después de que nos hayamos dado cuenta de que no nos están sirviendo. Esclarece estos conceptos con su astucia e ingenio característicos, y su mensaje es de esperanza, empatía y, en definitiva,compasión por nuestros cuerpos atormentados por la ansiedad. Si has perdido la fe en nuestra capacidad de razonar, Montell pretende darle sentido a lo que nolo tiene, ayudar a silenciar la cacofonía durante un tiempo, e incluso escuchar una melodía en ella.
En este sintético y aclarador ensayo, el eminente medievalista Jacques Le Goff explica cuál fue la suerte de la moneda o, más bien, de las monedas en la vida, la economía y la mentalidad medieval. En la Edad Media es la Iglesia quien establece la actitud que el cristiano debe tener para con el dinero y el uso que le ha de dar. El dinero ha de tener un valor superior, no mundano; la verdadera riqueza, se insiste, no es de este mundo y, por ello, donar el dinero es tan importante como ganarlo. Sin embargo, la presencia del dinero gana terreno no sólo en el espíritu de los hombres, sino también en su mente. Aun a pesar del lento y limitado desarrollo de la economía medieval, el dinero multiplica su presencia en todos los espacios, desempeñando un papel primordial en el crecimiento de las ciudades y el comercio, y en la constitución de los Estados a lo largo del Medievo.
El exiliado de regreso al país natal no se asemeja en nada al extranjero de visita, ni siquiera al extranjero que él mismo fue al comienzo de su exilio. Cuando yo llegué a Francia, en 1963, lo ignoraba todo de este país. Yo era un extranjero en el seno de la sociedad francesa, que sólo de modo muy progresivo fue haciéndose familiar; yo viví, en mi contacto con ella, no un salto brutal sino una transición imperceptible de la posición del outsider a la del insider. Llegó el día en que tuve que admitir que ya no era un extranjero, al menos en el mismo sentido que antes.. Recién salido del seno de un régimen totalitarista, Todorov sembró el camino de su transición a ciudadano francés de pleno derecho con una serie de obras que van desde el análisis de las fronteras del colonialismo, del racismo, de la experiencia concentracionaria, hasta las barreras impuestas por el nuevo orden mundial, ... pasando por el análisis de los intelectuales, el poder y la libertad. Un autor que supo vencer las fronteras que nos imponemos continuamente estudiando los principales fenómenos que ayudan a levantarlas.-
Un clásico sobre la constante transformación del hombre ante la sociedad de la imagen. Nos encontramos en plena revolución multimedia. El homo sapiens, producto de la cultura escrita, se está transformando en un homo videns para el cual la palabra ha sido destronada por la imagen. Y en todo ello la televisión cumple un papel determinante. La primacía de lo visible sobre lo inteligible lleva a un ver sin entender que ha acabado con el pensamiento abstracto, con las ideas claras y distintas. Ésta es la premisa fundamental a partir de la cual el gran pensador italiano Giovanni Sartori examina en esta obra -ya clásica y, sin embargo, hoy más actual que nunca- la vídeo-política y el poder político de la televisión; la conversión del vídeo-niño en un adulto sordo de por vida a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura escrita; la formación de la opinión pública, y la cantidad de saber que pasa -y no pasa- a traves de los canales de comunicación de masas. Ante el avance imparable de la edad multimedia ¿aparecerá una nueva forma de pensar, un postpensamiento acorde a la nueva cultura audiovisual?
La distinción entre «doctrinas políticas» e «ideas políticas» es, para todos los colaboradores de este libro, fundamental. Según el Littré, la doctrina es «el conjunto de dogmas, bien religiosos, bien filosóficos, que dirigen a un hombre en la interpretación de los hechos y en la dirección de su conducta». Según ello, la doctrina es, por consiguiente, un sistema completo de pensamiento que descansa sobre un análisis teórico del hecho político. En este sentido, se habla de la doctrina de Aristóteles, de Cardin Le Bret o de Montesquieu, de los «doctrinarios» de la Restauración o de la «doctrina radical» cuyos elementos Alain trató de conjuntar. La expresión «ideas políticas» es más amplia. Aquí no se trata solamente de analizar los sistemas políticos elaborados por algunos pensadores, sino de volver a instalar estos sistemas dentro de un contexto histórico, de esforzarse por ver cómo nacieron y qué representaban para los hombres que vivían en esa época. Esta Historia de las ideas políticas, cuya primera edición en Editorial Tecnos se remonta a 1961, con numerosas reediciones y reimpresiones, es fácilmente considerada una obra clásica del pensamiento contemporáneo, de constante referencia en los estudios políticos de todos los países occidentales.
Desde hace un tiempo, el concepto de batalla cultural ha cobrado algo más de notoriedad en el plano mediático y político, aunque sigue resultando un término esquivo para el grueso de la sociedad y los políticos profesionales. En este manual intentamos analizar el basamento de la misma: la hegemonía cultural; mostrando cómo opera, desde el plano local al global, desde la izquierda clásica a la nueva izquierda, y desde la globalización capitalista al globalismo socialista. Pretendemos analizar los procesos que nos trasladaron a este presente, revalorizar los relatos fácticos y echar por tierra los falsos relatos que pretenden imponerse teóricamente desde la cultura y los medios de comunicación masivos, agudizando nuestro instinto de supervivencia: el pensamiento crítico y la duda razonable.
Dice Racine en el prólogo a Berenice que «la regla principal es gustar y emocionar: todas las demás solo están hechas para alcanzar esta primera». Gustar, emocionar: es decir, seducir. En este libro Gilles Lipovetsky aborda el asunto desde dos ángulos. En primer lugar, la seducción erótica, desde los mecanismos de cortejo en las sociedades primitivas hasta los portales de internet para encontrar pareja o ligues. Pero hay un segundo campo más amplio; en nuestra sociedad actual, las técnicas de la seducción también se aplican en otros dominios: la economía, la política, la educación, los medios de comunicación… Entramos en lo que el autor califica de donjuanismo consumista. El imperativo ya no parece ser obligar, ordenar, disciplinar y reprimir, sino gustar y emocionar mediante la seducción. La seducción que nos envuelve provoca la emergencia de una individualización hipertrofiada en relación con el otro, genera un modo de intervenir sobre el comportamiento de los individuos y de gobernarlos en las sociedades democráticas liberales. Este ensayo aborda con precisión y en profundidad esos mecanismos y cómo afectan a nuestras vidas.
Cuando en 1996 Ramon Rovira aterrizó en los Estados Unidos como corresponsal de TV3 en Washington, comenzó a vivir la que describe como la mejor época de su vida profesional. Su estancia allí, hasta poco antes de los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, coincidió con el segundo mandato presidencial de Bill Clinton, un periodo de gran prosperidad para el país, y con los primeros meses de la presidencia de George W. Bush, después de una victoria polémica y agónica sobre Al Gore. Durante esos años, el periodista cubrió las informaciones más importantes de la primera potencia mundial, y sobre todo fue testigo de un país innovador y poderoso a todos los niveles, una tierra de oportunidades, creatividad, pragmatismo y espectáculo, pero también de desigualdades, racismo, violencia y consumismo, el reverso del sueño americano. Sin pretensiones académicas, estas páginas son una reflexión sobre un país grande y un gran país, observado desde una perspectiva personal y la experiencia adquirida. Y también un toque de alerta sobre los juicios estereotipados con que solemos juzgarlo, especialmente ante los desafíos a los cuales nos enfrentamos que comprometen los principios de la libertad y la democracia.
«El periodismo puede, y debe, echar mano de todos los recursos de la narrativa para crear un destilado, en lo posible, perfecto: la esencia de la esencia de la realidad». Veinticinco años han pasado desde la crónica más temprana de todas las que contiene esta antología del mejor periodismo de Leila Guerriero: un cuarto de siglo con los textos imprescindibles de la gran cronista en lengua española, quien ha revisado y ampliado este libro para la ocasión. Frutos extraños es una lección magistral de escritura en la que la autora nos descubre la cara más sensible, vigorosa y palpitante de su oficio. Aquí encontramos muchas de sus crónicas célebres: la historia de una mujer capaz de asesinar a tres amigas con cianuro, la de otra que mató a su hija minutos después de parirla o la de un mago manco. El volumen incluye también algunas de sus brillantes reflexiones sobre el acto de escribir e incorpora perfiles de figuras como Ricardo Darín o María Kodama, además de relatos de episodios históricos recientes que sin duda marcarán una época, como las últimas elecciones presidenciales en Argentina. Este compendio confirma a Leila Guerriero como la gran defensora de que no hay nada «más sexy, feroz, desopilante, ambiguo, tétrico o hermoso que la realidad».
En diciembre del año 2019 se reportó en Wuhan, China, la existencia de una neumonía con causas desconocidas. Algunos meses después el mundo se encontró lidiando con lo que resultó ser una pandemia por un nuevo coronavirus. En general, los países optaron por estrategias restrictivas y de confinamiento para evitar su rápida propagación y el colapso de los sistemas sanitarios. Así, el covid-19 se instaló en el centro de nuestra vida, modificando nuestros modos de relacionarnos, de evaluar a la autoridad y sus atribuciones, cambiando prioridades y expectativas, capacidades económicas, modos de trabajar, de divertirnos, amar, producir, comunicarnos, aprender y enseñar, movilizarnos y ocupar el espacio, consumir, quizás incluso soñar, en definitiva, de vivir.