Los diarios y la correspondencia del ensayista más importante del siglo XX suponen una crónica imprescindible de la guerra civil española y de la Segunda Guerra Mundial. Esta edición reúne en un solo volumen una selección de los «Diarios de guerra» de Orwell, redactados entre los años 1940 y 1942, cuando el escritor estaba en el Londres bombardeado por los nazis; y de la correspondencia que mantuvo entre 1934 y 1943, cuando participó en la Guerra Civil española y comenzó su carrera literaria. El conjunto aporta una vívia crónica del entorno intelectual, político y artístico del autor durante los años más importantes de su vida y, al mismo tiempo, un testimonio extraordinario del período más convulso de la historia europea del siglo XX. La presente edición, avalada por The Orwell Foundation, sigue fielmente el texto definitivo de las obras completas del autor, fijado por el profesor Peter Davison. Cuenta con una presentacion del propio Davison, así como con un iluminador prólogo del profesor y ensayista Miquel Berga. La estupenda traducción de Miguel Tempraon García se publicó por primera vez en 2014.
Temas como el género y la sexualidad lograron una visibilidad tal en la agenda pública que sólo registramos su actualidad inmediata, como si no tuvieran historia o como si ella se remontara apenas a pocas décadas atrás. En esta obra, Laura Fernández Cordero recupera experiencias libertarias que hace más de un siglo desafiaron formas de la intimidad, el amor y la pareja afianzadas por el Estado o la Iglesia. A expone el ideario del anarquismo en la Argentina, que luchaba para transformar las relaciones económicas y políticas, pero también las familiares y afectivas. Sus militantes buscaron el fin del matrimonio, que veían como una forma de prostitución y esclavitud, e imaginaron amores libres en que, sin mandatos a eternidad, hombres y mujeres exploraban relaciones múltiples, simultáneas, con la premisa de un encuentro pleno y consensuado entre iguales. Con formidable pulso narrativo, la autora traza un panorama atrapante de los debates y las vivencias de quienes, en pos de la revolución social, encontraron formas novedosas de vivir su identidad, el amor y el erotismo. Vemos entonces a mujeres que, en 1896 y en los años de “la Patagonia trágica”, sostuvieron la denuncia contra la violencia que sufrían en las fábricas tanto como en sus hogares. También las peripecias de una colonia anarquista en Brasil, donde un trío practicó en 1890 la versión más audaz del amor libre. O a un destacado ácrata que celebró como triunfo de la libertad sexual el adulterio de su joven esposa, mientras otras voces del anarquismo se asustaban de las mujeres liberadas y deseantes. Lejos de una complacencia facilista o de un anacronismo que aplane el espesor de cada coyuntura, este libro expone la enorme potencia pero también las contradicciones de esas expresiones, que cuestionaban todos los parámetros morales, pero consideraban que el aborto o la homosexualidad eran excesos que evitar. Con rigor y frescura, recorre una historia poco conocida, que aporta perspectiva para ponderar las mutaciones del presente.
La aventura de la androginia es el tema de este libro: una exposición del homosexual como fantasmagoría del hombre y del hombre como canon. Llegado el nuevo siglo las identidades del hombre y la mujer han naufragado. La propia noción de “homosexualidad” se ha desvanecido. Desmontado el modelo (el hombre, la mujer), se derrumba también su patología (el homosexual). A lo que se da es una cierta fatiga de encarnar el heredado modelo binario de el hombre y la mujer, un rechazo de las identidades prefijadas, una reivindicación del “estilo” frente a la “moda”. Una reflexión sobre el estilo como autónomo de la moda llevan a examinar el poder pluridireccional de lo erótico. Moda versus estilo en cuanto “sujeto universal de la moda serializada” versus “un singular dandy en medio de la multitud”. La moda, por su propia naturaleza adherida a la imagen y dictada desde el poder, impone siempre el orden y la identidad, la clara escisión de lo masculino y lo femenino. El estilo, por el contrario, es un recorte en la moda, expresión de “lo que viene de abajo”, el desempleado, el lumpen, el marginal, y “de dentro”, la propia singularidad. Una mirada sobre textos proféticos de la androginia –de autores como Balzac, Huysmans, Onetti, Puig, Sarduy y Airacierran esa reflexión ética y estética que amplía la noción de arte a cualquier expresividad del cuerpo. Arte andrógino convoca al glam-rock, al dandy, al mutante y a la guerra de los estilos; fascina por su capacidad de catalizar para cada argumento informaciones extraídas de la compleja trama de medios de información de que nos nutrimos a diario. Echavarren revela una sensibilidad privilegiada para “oír” la cultura, ya no como mero antropólogo, sino como artista, como antena afinada que aquí ensaya.
El título completo del libro es Noticias del golpe de Estado. La toma del poder por los militares en febrero de 1973. "El verdadero golpe de Estado en el Uruguay se produjo el 9 e febrero de 1973, día en que los militares tomaron el poder", afirma el autor en la primera línea de la introducción. Da fe de ello, y su testimonio tiene valor pues fue el periodista a quien el diario El Día confió la cobertura de los hechos ocurridos entre el 8 y el 12 de febrero que significaron la irrupción militar contra el orden constitucional. A sus 19 años, Ricardo J. Lombardo -que luego sería conocido por una intensa actividad política- tenía la curiosidad y frescura para captar cada detalle de lo ocurrido primero en la Casa de Gobierno, y luego en sus guardias periodísticas frente a la residencia oficial de la avenida Suárez y a la base de Boiso Lanza, donde el Presidente de la República Juan María Bordaberry pactó con las Fuerzas Armadas y se pus o al frente de la rebelión. Sus testimonios, que aportan algunas intimidades desconocidos hasta ahora, refuerzan la convicción de que la escalada militar fue alentada por la mayoría de los sectores políticos, y que pocos, muy pocos, se pararon firmes frente a la embestida insurreccional, priorizando la conservación de las instituciones republicano-democráticas. Las revelaciones del autor, su propia investigación realizada con posterioridad y la visión crítica que expone, dan por tierra muchos de los mitos que ha ganado la cultura uruguaya en referencia a estos episodios. Una cabal comprensión de aquellos hechos, llenos de complejidades, matices y debilidades humanas, es fundamental para borrar las líneas divisorias trazadas sobre bases falsas y antojadizas, y que impiden, aún hoy, que la sociedad uruguaya avance sin resquemor.
En estas páginas Crépieux-Jamin emplea una conducción segura, sistemática, que marcaría el camino al futuro de la grafología. Se trata de su «enfoque holístico», es decir, de la perspectiva integral para el análisis de la escritura. A cada elemento de la escritura a mano se aplica una gama de significados hipotéticos, pues se parte de la base de que el valor de un signo particular no es fijo, y que su importancia e interpretación son variables en función de otros elementos analizados en la escritura. Crépieux-Jamin da asimismo las bases para el desarrollo del vocabulario grafológico, propone una clasificación de los signos gráficos e indica todos los indicios de interpretación psicológica.
El vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas. Hemos entrado en una nueva etapa del capitalismo: hemos entrado en la sociedad de hiperconsumo. Nace un Homo consumericus de tercer tipo, un turboconsumidor desatado, con gustos imprevisibles, al acecho de experiencias emocionales nuevas y de mayor bienestar, de calidad de vida y de salud, de marcas y de autenticidad, de inmediatez y de comunicación. El espíritu de consumo ha conseguido infiltrarse hasta las relaciones con la familia y la religión, con la cultura y el tiempo disponible. Pero estos placeres privados descubren una felicidad herida: jamás el individuo contemporáneo ha alcanzado tal grado de desamparo.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Hace ya mucho tiempo que vivimos en el horror a una catástrofe pasada. Anástrofe es la tragedia que ya ocurrió. Catástrofe es el eco o la réplica hiperrealista que siempre está a punto de ocurrir. Y entre anástrofe y catástrofe se estira el sopor de una vida circular, la vida póstuma de alguien que ya no tiene historia, ni tiempo ni lenguaje. En ese estiramiento obsesivo ubico a los juegos. Los juegos no son narrativas. Son funcionamiento, tecnología, ritual, comunicación, circulación, recursividad. Pericia y no conciencia.La catástrofe es ese momento orgásmico temido y deseado, profetizado o simulado, siempre anunciado por técnicas de suspenso, postergación, aplazamiento y cuentas regresivas, que también será una absolución y un alivio. Podremos descansar de los juegos. Podremos descansar de la publicidad y del consumo, de la técnica, la tecnología y los mundos posibles, de la seguridad, de las cámaras y de las passwords, de los periodistas y de los medios: de los pronósticos y de las alertas de catástrofes.Covid-19 no fue una crisis más. Le mostró a Occidente su propio cansancio y mostró que ese cansancio es estructural y endémico. El cansancio de lo mismo y de lo neutro, la incapacidad absoluta de algo nuevo, la sensación de estar en un loop temporal que no parece tener salida.
Salvador encara esta obra con inquieta curiosidad, claros fundamentos y gran valentía en las preguntas que guían al lector por situaciones y desafíos de estos tiempos, que además son propias de un filósofo contemporáneo. En una época de tantas afirmaciones y máximas no solicitadas, de abundancia de información y escasa reflexión, en la que la tecnología nos hace tanto más libres como más condicionados, este libro nos hace pensar, reflexionar y cuestionar. Interrogantes que son llaves a laberintos, reflexiones como pistas y quien lee, artífice de las conclusiones.
Los textos aquí reunidos intentan pensar, cada uno a su manera, problemas específicos de la política. Si hoy la política parece atravesar un eclipse duradero, en el cual se presenta en una posición subalterna respecto de la religión, de la economía e incluso del derecho, esto se debe a que, en la misma medida en que perdía conciencia del propio rango ontológico, la política evitó la confrontación con las transformaciones que de manera progresiva desde su seno han vaciado de contenido sus categorías y conceptos. Es por este motivo que, en este libro, se buscan paradigmas genuinamente políticos en experiencias y fenómenos que a menudo no son considerados tales (o lo son de forma marginal): la vida natural de los hombres (la ‘zoé’, en un tiempo excluida del ámbito propiamente político, es ahora restituida, conforme la diagnosis de la biopolítica foucaultiana, al centro de la ‘pólis’); el estado de excepción (esa suspensión temporal del ordenamiento legal, que, por el contrario, demuestra que constituye su estructura en todo sentido fundamental); el campo de concentración (esa zona de indiferencia entre lo público y lo privado y, a la vez, matriz oculta del espacio político en que vivimos); el refugiado, que, al romper el nexo entre el hombre y el ciudadano, de figura marginal se transforma en factor decisivo de la crisis del Estado-nación moderno; el lenguaje, objeto de una hipertrofia y, a un tiempo, de una expropiación, que definen la política de la sociedad democrático-espectacular en la que vivimos; la esfera de los medios puros o de los gestos (es decir, de los medios que, a pesar de seguir siendo tales, se emancipan de la relación que tienen con un fin) como esfera propia de la política.
Reseña: El derecho es lo opuesto a la violencia: nace para detener el ejercicio de la venganza en un mundo sin ley. A la vez, el derecho es en sí mismo violencia: sus fallos la ejercen necesariamente sobre los condenados. Ambas afirmaciones son verdaderas, dice el autor de este libro, y en esa contradicción descansa un desafío filosófico con consecuencias prácticas centrales en el ámbito jurídico. Christoph Menke -académico y profesor formado en filosofía, estética y literatura, una de las figuras europeas contemporáneas más interesantes de la teoría crítica- acepta el reto y en estas páginas hace transparente y comprensible esta paradoja. A demuestra cómo, aunque el derecho se ha convertido en una fuerza que manda desde dentro de los propios sujetos que la obedecen, la violencia nunca desaparece realmente de su acción. En ese sentido, afirma, la capacidad autorreflexiva del derecho es un camino para hacer visible (y moderar) esa violencia inevitable. Este libro, que sin dudas encontrará su lugar en las bibliotecas de lectores y lectoras del ámbito jurídico, de la filosofía y del análisis literario, es una invitación al pensamiento crítico y alternativo sobre el derecho, especialmente necesario en tiempos en que la legitimidad de la ley se pone con frecuencia en entredicho.
La República Oriental del Uruguay tuvo su origen con toda clase de dificultades. Nos liberamos del dominio español, Después fuimos sometidos por Buenos Aires. Se conformó la Liga Federal de las Provincias Unidas lideradas por Artigas. En 1813 nacen las Instrucciones del Año XII, republicanas y democráticas, que no aceptó Buenos Aires.
“Un itinerario terrible nos ha llevado desde la política a la democracia mediática. A diferencia de la política, la democracia mediática o comunicativa, me invita no a tener una opinión, sino a mostrarla. Ahora me mueve menos el deseo de opinar, que la facilidad de hacerlo. Es un tema muy cercano a la perversión adictiva del consumo: en su lógica interviene menos las ganas de opinar, que el terror de perder la oportunidad de hacerlo, menos las ganas de tener algo que el temor de perderlo. (…) Ya que puedo mostrar, publicar o exhibir mi opinión ¿por qué no mostrarla? Y si voy a mostrar mi opinión, luego antes debo tener una opinión. Nos ilumina así el inexorable imperativo categórico de la comunicación: si puedo opinar entonces debo opinar. (…) El sentido ha sido definitivamente abolido. Vivimos en la más perfecta y radical de las democracias, sin justicia (y lo que es verdaderamente terrible) sin sentido de justicia -es decir, sin política. Pura economía de la comunicación, pura economía de mercado.” Sandino Núñez
La monstruosidad está entre nosotros. Todos los días leemos o escuchamos historias de personas capaces de cometer las más grandes atrocidades sin sentir remordimientos. A menudo se trata de personas consideradas socialmente como "normales", adaptadas, incluso anodinas. ¿Qué los impulsa en la búsqueda hacia el dolor? ¿Dónde está la línea que separa la cordura de la locura? ¿Todos somos potencialmente seres monstruosos? A través del vértigo de una lectura adictiva, este libro inquietante nos precipita por los oscuros pasadizos de la psique humana.
En 1839, ya asentado en la ciudad, donde era panadero (y con buena producción), Ascasubi aprovechó que el combinado ejército de los generales rosistas Echagüe y el oriental Lavalleja fueron derrotados por el general Fructuoso Rivera en Cagancha, para reeditar la experiencia, que ya había tenido por lo menos un continuador que le hacía competencia. Salió, así, El Gaucho en Campaña. Esta vez le fue un poco mejor y alcanzó las cuatro entregas, mejoró el diseño del folletito que se vendía en algunos locales (uno solo era lo que hoy podríamos llamar librería) y comenzó a probar suerte en la combinación entre imagen y lenguaje. Afirmó la figura del gaucho al que hace hablar un letrado a favor de una causa, y así se convirtió en uno de los poetas gauchescos más potentes. Para Borges, quizá para desmerecer a José Hernández, siempre lo sería. Por último, en 1843 y cuando el ejército del general Manuel Oribe, con la ayuda de fuerzas rosistas, sitió Montevideo, Ascasubi se fue a pelear a la trinchera y poco después sacó su tercera y última gaceta montevideana: El Gaucho Jacinto Cielo. Ahora alcanzó los doce números y probablemente haya sido un factor de difusión político-poética de consideración. Poemas terribles y extraordinariamente creativos como “La refalosa” y “Media caña salvaje del Río Negro” salieron en esta publicación o fueron republicados, junto a avisos y textos en prosa con contenido humorístico, que degradaban cruelmente a sus enemigos. Pasaron casi dos siglos y estos materiales nunca fueron reproducidos, salvo algunos números sueltos. Son el fondo y la forma de la obra que Ascasubi reelaboró en 1872 en su corpulento libro Santos Vega, por el que se lo conoce; son la savia que permitió vivir a la gauchesca, una de las expresiones literarias más ricas de la lengua castellana, de inspiración oral. Después de cuatro años de intenso trabajo, por primera vez -gracias al apoyo del Centro Cultural de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional-, gracias a su hallazgo por parte de Hernán Viera y, como consecuencia de una labor de investigación encabezada por Pablo Rocca (editor y prologuista)-, se recuperan las tres colecciones. A las gacetas se agrega la trascripción de un juicio que en 1846 se le hizo a Ascasubi por hacer un comentario sarcástico sobre la situación política que lo llevó, por el buen oficio de envidiosos y mediocres, a quince días de cárcel. Si Borges hubiera conocido estas gacetas hubiera redoblado su admiración por Hilario Ascasubi a quien, en un poema, llamó “el cantor y el coro” en la “azul Montevideo”.