La obra imprescindible para conocer el mundo de los presocráticos. A través de sus textos, recogidos y cuidadosamente analizados en este volumen, se da a conocer las ideas de los fundadores del pensamiento occidental. Desde su primera edición, Los filósofos presocráticos se considera una de las grandes referencias sobre la materia. Inicialmente escrito por Geoffrey S. Kirk y John Raven, el libro traza de forma admirable la revolución intelectual iniciada por Tales en el siglo VI a. C. hasta su culminación en la metafísica de Parménides y las complejas teorías físicas de Anaxágoras y los atomistas en el siglo V a. C. La segunda edición se vio mejorada con la revisión y reescritura, a cargo de Malcolm Schofield, de los capítulos dedicados a los eleáticos y pitagóricos, a Empédocles y a los atomistas, a la luz de las nuevas investigaciones sobre estos pensadores. La base de esta obra sigue siendo el corpus de alrededor de seiscientos textos en griego y su ajustada traducción castellana, que ofrece el fundamento para un estudio crítico de los principales pensadores individuales de esa época primigenia.
Los apuntes recopilados por Mrongovius alrededor de 1783, inéditos hasta ahora en lengua española, ofrecen en este sentido una ocasión ideal para hacernos testigos de cómo Kant asumió el pensamiento de sus contemporáneos y de cómo desarrolló su docencia siguiendo las líneas maestras dibujadas por la Crítica de la Razón Pura. Estas lecciones están, en efecto, plagadas de referencias a autores de su mismo siglo: Baumgarten, Meier, K¤stner, Leibniz, entre otros. Pero, además, el texto muestra muy a las claras diversas formulaciones de aspecto fundamentales del idealismo trascendental, como lo son, por ejemplo: el papel de Dios en la determinación de la voluntad o la importancia de los conceptos de espacio y tiempo para la metafísica trascendental.
La Metafísica, uno de los tratados fundamentales de Aristóteles (384-322 a. C.), tuvo como génesis un conjunto de escritos independientes, cuya finalidad original era sobre todo educativa. Así pues, por su naturaleza, la Metafísica no puede considerarse tanto la exposición de un sistema perfectamente acabado como una obra que aborda diferentes temas a lo largo de catorce libros. No obstante, su concepción integral acaba dando a luz la ciencia «más allá de la física», es decir, la filosofía primera. La Metafísica no solo es un libro pionero, sino que se trata una de las obras capitales de la filosofía, cuyo peso e influencia son inmensos e inabarcables. En este cuidado volumen se presentan tres versiones del texto aristotélico: el original griego establecido por el profesor Werner Jaeger, la traslación latina realizada por Guillermo de Moerbeke en el siglo XIII y la canónica traducción de Valentín García Yebra. Por ello, esta completa edición de la Metafísica es, sin duda, todo un hito de la traducción y un tesoro filológico de incalculable valor.
Examinar la obra de Lucio Anneo Seneca equivale a seguir paso a paso la historia moral de los primeros años de Roma convertida en imperio. Su pensamiento dio una nueva vida a las ideas de los filósofos griegos, de los que el fue uno de los más destacados herederos. Sin embargo, en Seneca lo que había permanecido en un plano abstracto y teórico se vuelve vital. Tanto su vida como sus textos manifiestan una toma de conciencia, la de los romanos, embarcados en la conquista del mundo. Testimonio de una epoca decisiva de la historia, Seneca es, pues, una figura clave para entender la cultura y la filosofía imperiales, que Pierre Grimal consigue retratar como prácticamente nadie lo ha hecho.
Hoy la retórica tiene el mismo rango que la sociología o las ciencias de la comunicación y la información. Chaïm Perelman es, en parte, responsable de esta actualidad. Su Tratado de la argumentación se vincula con los intereses renacentistas y, a través de ellos, con los de los autores clásicos que estudiaron el arte de convencer y las técnicas de la discusión. Sin embargo, va más allá de la retórica tradicional y, con la colaboración de Lucie Olbrechts-Tyteca, rastrea textos impresos (de publicistas, políticos, abogados, jueces, filósofos), estudiando los medios discursivos que sirven para obtener la adhesión.
"Nada hay más legítimo, desde el punto de vista de la historia general de la filosofía, que preguntarse qué fue de los problemas filosóficos propuestos por los griegos durante los catorce primeros siglos de la era cristiana. Sin embargo, si se quiere estudiar y comprender la filosofía de esta época, hay que buscarla donde se encuentra, es decir, en los escritos de los hombres que se consideraban abiertamente teólogos, o que aspiraban a serlo. La historia de la filosofía de la Edad Media es una abstracción tomada de la realidad más vasta y comprehensiva que fue la teología católica en la Edad Media" Reputado especialista, Étienne Gilson recoge en este libro el pensamiento filosófico medieval desde los orígenes patrísticos hasta finales del siglo XIV. Una pieza clave en la reconstrucción intelectual de una época difícil y apasionante.
Los sofistas pasaron a la historia de la filosofía poco más que como unos saltimbanquis intelectuales desde que Platón condenara sus actividades. Sin embargo, en este libro, Kerferd desafía las creencias generales y los presenta como miembros de un movimiento fundamental de pensadores del siglo v a. C. en Atenas, en una época donde se produjeron profundos cambios sociales y políticos, y en los que hubo una intensa actividad artística e intelectual. En el centro de la enseñanza de los sofistas se yergue una suerte de relativismo, expresado muy acertadamente por Protágoras al decir que «el hombre es la medida de todas las cosas», lo cual aplicaron a una amplia gama de temas como el conocimiento, la argumentación, la virtud, el Estado, la sociedad y los dioses. Su aporte fue sustancial y serio, inauguraron el debate en torno a cuestiones filosóficas fundamentales y viraron de manera decisiva el foco de la atención filosófica del cosmos al hombre. La participación del movimiento sofístico fue crucial en la disolución de patrones establecidos en favor de otros nuevos y en cuestionar las creencias y los valores de generaciones anteriores.
La teoría goetheana del conocimiento abre la puerta a la posibilidad de abordar todos los fenómenos, tanto los sensibles como los suprasensibles, con un enfoque esencialmente científico. La ciencia espiritual de Rudolf Steiner es precisamente el fruto de la puesta en práctica de esa nueva epistemología.
Este libro desarrolla una aproximación paso a paso a la muerte, haciendo audible su lenguaje, que no deja de resonar e interpelar a lo largo de la vida. La pérdida irrevocable que provoca la muerte es para nosotros causa de horror. Sin embargo, más allá de esta visión aterradora, la reflexión sobre la muerte encuentra su expresión en una retórica singular que la multiplica y la convierte en un fenómeno, en una manifestación e incluso en una experiencia viva. Byung-Chul Han nos describe la muerte en su caleidoscópica variedad al hilo de sus lecturas de Adorno, Heidegger, Derrida, Lévinas, Kafka y Handke. En este sentido, el presente libro desarrolla una aproximación paso a paso a la muerte, haciendo audible su lenguaje, que no deja de resonar e interpelar a lo largo de la vida. A se nos descubre la muerte como creadora de espacios habitables para la existencia mortal del ser humano.
"Dios ha muerto", es la máxima del célebre autor: Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos más importantes del siglo xix, su obra influyó en muchos otros filósofos, escritores y artistas de su época. La polémica sobre sus trabajos se basa en la exhaustiva crítica que hizo a la religión y a la propia filosofía occidental. Su nombre no pasaría desapercibido durante el siglo xx, donde encontró cabida entre los existencialistas y otros movimientos artísticos, literarios y filosóficos. Así, en esta gran edición que recopila las más afamadas obras de Nietzsche, se enriquece este volumen con un ensayo a manera de prólogo, el cual hizo sobre Nietzsche el escritor y biógrafo austriaco de María Estuardo, María Antonieta, Fouché, etcétera: Stefan Zweig.
Aporofobia, el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres, fue elegida palabra del año 2017 por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Quienes producen verdadera fobia no son tanto los extranjeros o las gentes de una raza diferente como los pobres. Los extranjeros con medios no producen rechazo, sino todo lo contrario, porque se espera de ellos que aporten ingresos y se les recibe con entusiasmo. Los que inspiran desprecio son los pobres, los que parece que no pueden ofrecer nada bueno, bien sean emigrantes o refugiados políticos. Y sin embargo no existe un nombre para una realidad social que es innegable. Ante tal situación, Adela Cortina buscó en el léxico griego la palabra «pobre», áporos, y acuño el término «aporofobia», que se está imponiendo de forma exponencial. Además de definir y contextualizar el término, Adela Cortina explica la predisposición que tenemos los seres humanos a esta fobia y propone caminos de superación a través de la educación, la eliminación de las desigualdades económicas, la promoción de una democracia que tome en serio la igualdad y el fomento de una hospitalidad cosmopolita.
"Introducción a la filosofía de los griegos" es el título de un libro inconcluso, redactado por Xavier Zubiri, en el que se recogían sus últimas enseñanzas universitarias en Barcelona, correspondientes al curso 1941-1942, y que el filósofo retomó en los meses siguientes en unas lecciones privadas que impartió para un grupo de amigos en Ameixenda (Galicia) y en Madrid. A ellas asistieron su esposa Carmen Castro, Pedro Laín Entralgo y Francisco Javier Conde, cuyos apuntes se recogen en el apéndice de este volumen. Zubiri nos conduce en este libro a los albores del pensamiento filosófico en la Jonia de Tales y Anaximandro. Lo que allí nace no es un saber liberado del mito (Nestle), ni una ontología (Hegel), ni una ciencia de la naturaleza (Burnet), ni una teología (Joel, Petterich), sino una nueva forma de sabiduría que aspira a intimar con las cosas, para que se muestren ellas mismas en su raíz, sentido y constitución. En "Introducción a la filosofía de los griegos" Zubiri reinterpreta magistralmente el mito platónico de la caverna como metáfora de la elevación del pensamiento a la filosofía y, en compañía de Aristóteles, describe la transformación, desde la antigua sabiduría, de los conceptos que irán vertebrando la filosofía griega: generación, naturaleza, principio, movimiento, orden, tiempo, forma, ente, lo divino... En las páginas de este libro, el lector revivirá la emoción que arrastró a los griegos al pensamiento teórico y fundamentó históricamente nuestras propias posibilidades de filosofar.
En El Libro Rojo. El drama de amor de C. G. Jung, la psicoterapeuta junguiana Maria Helena R. Mandacarú Guerra ofrece una lectura original y apasionada de una de las obras más crípticas y reveladoras de la historia de la psicología: El Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Desde una perspectiva profundamente humana y simbólica, la autora propone que el núcleo de esta magna obra es un drama interior de amor, transformación y autoconocimiento motivado por la aparición de Toni Wolff en la vida de Jung. La autora argumenta que El Libro Rojo no sólo es una obra teórica, sino también una expresión íntima del viaje interior de Jung, marcado por el amor, el sufrimiento y la búsqueda de la autorrealización. Viaje interior que marcará toda la obra de Jung, como él mismo expresa: «Los años en que ya trataba de aclarar las imágenes internas constituyeron la época más importante de mi vida, en que se decidió todo lo esencial. Entonces comenzó todo y las posteriores particularidades son sólo complementos y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en perfeccionar lo que brotó del inconsciente, y que comenzó inundándome a mí. Constituyó la materia prima para la obra de mi vida». (Recuerdos, sueños, pensamientos) La propuesta de este libro es mostrar que el drama de la relación amorosa entre Jung y Toni Wolff es el hilo conductor que atraviesa todo El Libro Rojo. El amor y las emociones derivadas de él nos conducirán a la comprensión del proceso de individuación de Jung, como se presenta en El Libro Rojo.
Belcebú, anciano y nostálgico, entabla una conversación con Hassein, su nieto. Habla sobre las vicisitudes humanas, la condición del ser humano ante la grandeza universal y los dogmas dañinos que nublan el verdadero propósito de la vida en la tierra. Gurdjieff hace aquí un postulado filosófico y psicológico, profundo y lleno de pasajes increíbles, del conocimiento básico y el pensamiento simple acerca de la megalomanía humana y sus vertientes polarizadas. Alegorías, analogías y ficciones que nos sitúan en un universo donde Belcebú se mueve a su gusto, ya cansado, en el planeta Karatas y sus pensamientos se ordenan y toman sentido. Hassein es parte de su conciencia, al escucharse a sí mismo, relatar sus andanzas y explicar el sentido de la existencia. Una obra magistral de George Gurdjieff, que nos remite a la filosofía psicológica y el estudio de lo oculto, más allá del dogma y la religión.
¿Y si Ariadna no fuera solamente la compañera del gran dios Diónysos, sino una expresión de lo femenino, más allá del dicotómico e ideológico par hombre-mujer? ¿Y si Ariadna expresa la actualización de la vida, de los cuerpos, de lo real en sus distintas manifestaciones míticas, literarias, teatrales, cinéfilas, musicales, plásticas, filosóficas, filológicas, etcétera? En este libro, Ariadna nombra lo real y lo hace desde un trazo estético, pensante y experiencial de lo femenino en su devenir histórico hasta nuestros días, que cobra sentido en el mundo de la cultura a través de Esquilo, Sófocles, Ovidio, Nietzsche, Marker, Butler, Malabou, entre otros. Ariadna nos permite no solo ser humanos en movimiento, en trans, sino también romper los límites que nos imponemos a nosotros mismos cuando nos traicionamos y no nos emancipamos de tantas necedades y construimos el laberinto de nuestro propio encierro. Ariadna acontece como ese pudor que nos sana y nos redime. Ella somos todos, yo, los otros. De allí que sea Ariadna “queer”.
Este volumen recoge la primera traducción al español de las «Lecciones privadas de Stuttgart» de 1810. Las «Lecciones privadas de Stuttgart» corresponden a una serie de lecciones impartidas ante la corte de Maximiliano I de Baviera a finales de 1810. En ellas, Schelling presenta cuatro puntos de esencial importancia para comprender la denominada «metafísica intermedia» (1804-1820): el concepto de sistema y la relación del idealismo y del realismo en él; el concepto de amor y el vínculo entre Dios y la naturaleza, así como entre Dios y el hombre; la caracterización de las relaciones sociales entre los hombres y el Estado; una teoría sobre el espíritu y el origen del mal. Este volumen recoge la primera traducción al español de las «Lecciones», acompañada de un extenso estudio preliminar que repasa las diferentes etapas del pensamiento de Schelling y se enfoca en el período intermedio, en el que destaca el acuciante problema de la libertad humana. De este modo, se sitúa la obra en el contexto de la producción de Schelling y del pensamiento alemán del Romanticismo, que oficia de nexo entre la filosofía práctica de Kant y los autores que destacarán en los siglos XIX y XX, tales como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche, Freud, Heidegger, Sartre, Derrida, Levinas o Deleuze.
Ferran Sáez Mateu traza un recorrido desde la solitaria torre de Montaigne en el siglo XVI hasta la actualidad, marcada por tecnologías que nos fascinan aunque siempre exigen algo a cambio. En el camino asistimos a la renuncia dócil a nuestra privacidad, y a su corolario más preocupante: el potencial olvido y la pérdida de la intimidad. La intimidad es un lugar de la conciencia, un territorio de libertad; lejos está de ser una forma de recogimiento, o incluso de aislamiento. Por ese motivo, privacidad e intimidad son cosas muy distintas. Privatus no alude a lo que somos, sino a lo que tenemos y a cómo lo demarcamos; intimus, en cambio, refiere a lo que está más adentro. lo más profundo, es decir, el último límite. El territorio de la intimidad, la penumbra del espíritu, propicia el surgimiento de la Modernidad. Aparece primero en la pintura del yo que Montaigne delineó con sus Ensayos, a la vez que fundaba este género literario, y se consolida filosóficamente casi un siglo más tarde, con el hallazgo del cogito cartesiano. Esos dos espacios extremos de intimidad son los que nos hicieron verdaderamente modernos.
Martin Heidegger impartió el curso Fenomenología y filosofía trascendental de los valores durante el semestre de verano de 1919 en Friburgo. Se trata de su primerísimo intento de llevar a cabo una crítica de la entonces dominante filosofía neokantiana utilizando las herramientas de la fenomenología. Esta nueva forma de asumir la actividad filosófica, que Heidegger descubre en la obra de Husserl, le sirve para desmontar las tesis centrales de la filosofía alemana de finales del siglo XIX y su tratamiento característico de los problemas del valor y de la razón práctica, de la cultura y de la historia, del juicio y de la teoría del conocimiento. Este volumen contiene también dos textos importantes de los inicios del itinerario intelectual del filósofo: Sobre la esencia de la universidad y de los estudios académicos y la conclusión al curso La idea de la filosofía y el problema de la concepción del mundo.
Movido por su admiración por Goethe, Schopenhauer elabora una teoría del color que pretende respaldar los hechos que Goethe compiló en su propia teoría y, así, apoyarle en su radical oposición a las ideas newtonianas. Schopenhauer amplía las ideas de Goethe desde una perspectiva fenomenológica y psicológica: vincula la percepción de los colores con sus reflexiones sobre la representación y la voluntad, contribuyendo al desarrollo de teorías estéticas y a la comprensión de la percepción sensorial. Pese a no tener un contenido plenamente filosófico, este escrito contribuye a la comprensión del pensamiento schopenhaueriano sobre la intuición empírica y las formas a priori del conocimiento. Complejo y apasionante a la vez, el texto deja entrever su inquietud por las tensiones latentes entre sujeto y objeto, realidad y representación, arte y ciencia, así como las innumerables dicotomías que estimularon el diálogo entre ambos filósofos.
¿Qué es el hombre? Durante siglos, se lo pensó como una criatura divina o un ser natural, y su verdad estaba más allá de él: en el Dios que lo había creado o en la naturaleza de la que había surgido. Pero hacia fines del siglo XVIII, el hombre comenzó a buscar en sí mismo su propia verdad: en su cuerpo, en sus sentidos, en su mente, en las condiciones materiales de su existencia, en sus creaciones culturales. Así surgió y tomó forma la antropología en sentido moderno: la pregunta por el hombre de la que el propio hombre es la respuesta. La cuestión antropológica, curso que Michel Foucault dictó en la Universidad de Lille y en la École Normale Supérieure parisina, e inédito hasta ahora, es la historia de este acontecimiento. Foucault despliega su exploración en una secuencia impecable y sorprendente, ya que pone el foco en autores o textos no siempre obvios. El primer momento nos muestra por qué la filosofía clásica europea (Descartes, Malebranche, Leibniz) permanece sorda a esta cuestión: en los siglos XVII y XVIII el hombre no existe como un ser autónomo o raíz del saber acerca de su propia verdad. En el segundo momento, a partir de Kant, el hombre se vuelve el punto de gravitación y fundamento de la filosofía -de Feuerbach a Dilthey, pasando por Hegel y Marx-, y así surge el conjunto de las ciencias humanas. En el tercer momento, el pensamiento dionisíaco de Nietzsche anuncia la muerte de Dios y, con ella, el derrumbe del hombre mismo. Si el surgimiento y la muerte del hombre fueron los temas que ubicaron a Foucault en el centro de la escena con la publicación de Las palabras y las cosas, este curso nos muestra el camino filosófico que lo condujo hasta allí. Pero La cuestión antropológica abre también nuevas posibilidades de lectura de su proyecto intelectual, que muy tempranamente buscó una fórmula para salir de la antropología y hacer del pensamiento un ejercicio crítico de libertad, ya no atado a ninguna esencia humana predefinida.