Arthur Schopenhauer parte de la convicción pesimista de que la existencia de los seres humanos oscila entre el dolor y el aburrimiento. En las cincuenta reglas que el filósofo alemán escribió en diversos momentos de su vida, nos invita a usar el ingenio humano y la prudencia práctica para conseguir la felicidad; consideraba que es esencial enseñar a vivir. Schopenhauer se vale del ingenio humano y la prudencia práctica para encontrar reglas de conducta y de vida que nos ayuden a evitar las penurias y golpes del destino, con la esperanza de que, si bien la felicidad absoluta es inalcanzable, podamos llegar a esa felicidad relativa que consiste en la ausencia de dolor. Elena Ferrándiz ha realizado una excepcional lectura gráfica de este libro imprescindible para aprender a vivir la vida.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
François Jullien es uno de los pensadores contemporáneos más leídos de la actualidad. En La invención del ideal su agudeza intelectual penetra la tradición misma de la cultura europea para plantear la urgencia de una transformación silenciosa. Desde el dispositivo ético instaurado por Platón, según el cual el alma tiene los ojos fijos en las formas ideales para conducir su acción () podemos seguir en efecto una línea de fuerza a través de la cual se articuló la ideología europea. En el momento en que se intenta volver a movilizar a Europa, podría pensarse en ello. Porque si hay un trastorno de Europa, ¿no proviene en primer lugar del hecho de que se desconectó de esa idealidad que por tanto tiempo ha cargado? ¿Se agotó esa fecundidad del ideal?. François Jullien François Jullien (1951) es filósofo, helenista y sinólogo. El dominio de estos tres campos no solo atestigua una vastísima cultura sino más esencialmente la originalidad de un recorrido intelectual, una aventura del pensamiento. El autor ha partido de las concepciones chinas para incomodar al pensamiento europeo y apartarlo de sus matrices reguladoras. De tal manera, Jullien logra disolver estos puntos de vista unilaterales hasta producir un descentramiento, un costo inevitable para un crecimiento de la diversidad () y así ha desarrollado un pensamiento en torno de la alteridad para poder existir, en el pleno sentido de permanecer afuera del achatamiento que amenaza la vida.
En este ensayo de entradas múltiples, que pasa por instalaciones artísticas, revueltas políticas, diseño de moda, arquitectura, danza, autismo, patrones climáticos, y hasta una estación de tren en hora pico, la filósofa y artista Erin Manning busca desarmar las formas establecidas de percepción y pensamiento para cultivar el valor experimental y creativo de lo incipiente, lo esbozado, lo precario, lo que está en proceso y solo existe relacionalmente. El gesto menor es el nombre de esa incipiencia precaria que produce una variación, una diferencia, un giro en la experiencia. Está entonces en todas partes, todo el tiempo. No pertenece a un cuerpo ya formado y separado del ambiente, no es individual, intencional y volitivo, no es del pensamiento ni del movimiento separados, antecede a la frontera entre lo humano y lo no humano. Por eso es menor, casi imperceptible. Por eso su principal aliada es la percepción autista, percepción directa de que la realidad está hecha de procesos y relaciones antes de fijarse en las separaciones entre cuerpos, figuras, sentimientos, pensamientos, movimientos, individuos, mundo. Por eso su principal enemiga es la creencia y la moral neurotípica, “capacitista”, que niega y desvaloriza la facilitación, la ayuda, las relaciones que todo ente necesita para existir, entronizando la ficción de un individuo independiente y autosuficiente: “Yo puedo solo”. Encontrándose circunstancialmente con Bergson, James, Whitehead, Simondon, Deleuze y Guattari, Manning propone leer la experiencia como una “ecología de las prácticas” y una “coreografía”, una filosofía radicalmente procesual y relacional orientada a la experimentación artística y política.
En marzo de 1964, Masotta da una charla en el instituto de Pichon-Rivière titulada “Jacques Lacan o el inconsciente en los fundamentos de la filosofía”, cuando aún no había psicoanalistas lacanianos en el país, y esto lo sitúa como un adelantado, señala Marcelo Izaguirre en su prólogo. Este libro articula una serie de trabajos sobre la teoría psicoanalítica escritos entre 1964 y 1976, bajo un título que, según Masotta, se refiere más que a un saber, a la práctica “trabajosa, infinita” de una lectura de la obra de Lacan que lo acercó “a una reflexión sobre Freud inseparable del psicoanálisis y su práctica”. “Campea a lo largo de estas páginas –dice– la idea que Lacan extrajo del legado freudiano: de que en psicoanálisis toda reflexión sobre ‘objetos' y ‘relaciones de objetos' debe iniciarse con una indagación sobre tipos de falta de objetos”.
Con varias obras a sus espaldas, Éric Sadin se revela como uno de los ensayistas europeos más críticos de las formas tecnológicas contemporáneas desde una mirada cuya base es el antiguo humanismo filosófico. Si primero se había abocado al modo en que las nuevas tecnologías fomentaban un asistencialismo personalizado y restrictivo para asir la experiencia (La humanidad aumentada), si luego había trabajado el nexo entre estas supuestas “tecnologías de la libertad” y los idearios libertarios del siglo XX (La silicolonización del mundo), ahora Sadin encara el concepto de “inteligencia artificial” a partir de la historia de las ideas y de una fenomenología de los aparatos para evaluar qué cambios radicales se están dando en el modo de construcción de lo real. La hipótesis de este libro clave es que la causa (y no la consecuencia) de la pregnancia del fenómeno de la inteligencia artificial es un cambio de estatuto de las tecnologías digitales: de ser prótesis acumulativas e intelectivas –porque permiten el almacenamiento, la indexación y el tráfico veloz de información–, han pasado a ser entidades de las que se espera que enuncien una verdad a partir de la interpretación automatizada de situaciones. Bajo un arco de formas que van de las más amables (sugerencias de compra, de movimientos) a las más coactivas (clasificación e indexación de los humanos para incluirlos/excluirlos de ciertos beneficios y derechos), en áreas relacionadas con la vida social general (la economía) o en otras que rozan la intimidad del individuo (la evaluación médica sobre su propio cuerpo), la inteligencia artificial propone diagnósticos que se suponen superiores a los humanos porque parten del manejo y correlación de datos imposibles de realizar por un individuo. Así, gracias a este poder de enunciar una verdad que los humanos no podemos ver, la tecnología deja de ser protésica para devenir antropomórfica. La autonomía de decisión de los sistemas de inteligencia artificial termina de cerrar el círculo de este cambio radical, enfrentándonos por primera vez con el estadio del tecno-logos de la técnica: no un logos sobre la técnica producido por los humanos sino humanos modelados por una técnica capaz de producir discurso o verdad. En este nuevo régimen, sin réplica posible, se juega la vocación humana primordial de habitar el mundo.
El maestro de los mitos Joseph Campbell encuentra en esta obra el principio que subyace en las grandes religiones de la India y Asia Oriental, desde el jainismo y el hinduismo al budismo y el taoísmo: el Alma del Mundo trascendente. “Les he dicho a mis amigos que no gasten dinero en psicoterapia y que visiten Japón”, ironizaba Joseph Campbell al referirse a la ausencia del concepto occidental de Pecado Original en la cultura japonesa. El aclamado autor de El poder del mito y El héroe de las mil caras vivió fascinado por las culturas y las religiones orientales a las que conoció a través de numerosos viajes y de un profundo estudio. Este libro reúne sus conferencias y ensayos inéditos sobre este tema, en los que Campbell explora las metáforas orientales de lo eterno según sus muchos nombres: Brahman, el Tao, la mente de Buda. Metáforas que se resumen en los mitos cuya función es expresar aquello que no puede ser expresado, ayudar al hombre a descubrir la divinidad en sí mismo, armonizar su vida individual con la vida de la sociedad y del universo. En Oriente, la fuerza del mito sigue presente y todas las personas son el verdadero Dios y el verdadero Hombre. Campbell realiza un análisis brillante de las religiones orientales y de otras prácticas como el yoga relacionándolas con las mitologías universales de todas las épocas y fundamentalmente con nuestra mentalidad occidental actual modelada por la herencia judeo-cristiana, el psicoanálisis y la filosofía contemporánea. Con su reconocido estilo coloquial, atrapante y lleno de entusiasmo, el autor nos acerca a estas culturas milenarias donde aún brilla con fuerza la luz.
El proyecto de publicar la obra completa de Platón según la ordenación cronológica que en líneas generales se ha consensuado para sus diálogos se inicia en este volumen con sus obras de juventud: Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Hipias Menor, Hipias Mayor, Ion, Lisis, Cármides, Laques y Protágoras. Escritos hacia el final de la vida de Sócrates, cuando Platón decidió optar por el ejercicio de la filosofía por encima de la política, estos textos son los que más se acercan temática y estilísticamente al pensamiento de su maestro, otro de los grandes nombres de la filosofía griega y, por ende, occidental.
Esta obra ofrece una discusión sobre la genealogía histórica y la relevancia contemporánea del antiguo concepto chino de Tianxia (que significa «lo que hay bajo el cielo»). Su propósito es la construcción de una nueva filosofía política global. El Tianxia conceptualiza el mundo como la superposición de tres planos —el físico, el psicológico y el político—. Da lugar a una visión total que sitúa la armonía y la coexistencia por encima de otras consideraciones. Zhao Tingyang señala las limitaciones del pensamiento moderno occidental sobre la política internacional. Además, apunta a superar la idea de Estado-nación como marco del orden mundial por su carácter esencialmente antagónico y generador de conflictos entre pueblos y culturas. En un mundo cada vez más interconectado y ante el surgimiento de nuevos riesgos derivados del desarrollo tecnológico, el Tianxia brinda una perspectiva renovada para la política mundial en el siglo XXI. Dicha perspectiva está basada en el principio de la «interiorización» total. Estableciendo la coexistencia y la racionalidad relacional como ontología, el Tianxia despliega una nueva visión que redefine la universalidad y la legitimidad de la política.
Este libro contiene siete trabajos, reflexiones, ensayos, escritos en los últimos años. En ellos se explicita la función de la filosofía de la liberación como fundamentación filosófico-metafísica y ética del giro decolonial. Desde su inicio, a finales de la década de los años sesenta del siglo pasado, la filosofía de la liberación ya había comenzado la formulación del giro decolonial, antes de su declaración epistemológica formal, mediante su crítica a la Modernidad y mostrando las vías de su superación. Enrique Dussel prosigue ahora aquellos pasos vislumbrados: desde las tres constelaciones del proceso de la política de la liberación, en el espíritu de un mesianismo escéptico, la crítica a «las muchas modernidades » o una recapitulación del diálogo entre Karl-Otto Apel y la ética de la liberación, pasando por la noción del método analéctico y un estudio del Marx del «segundo siglo» crítico del capitalismo (a partir de 1989), hasta los preliminares, en forma de siete hipótesis, de una estética de la liberación fundada en la alegría y la afirmación de la vida.
Ya nada es evidente en relación al arte, como señaló Theodor Adorno. Antes todo parecía más intuitivo, pero tras las distintas revoluciones artísticas herederas de las vanguardias nada parece serlo. ¿Por qué esta sensación de extrañeza? ¿Por qué esta distancia entre nosotros y las obras de arte? La revolución digital ha aumentado este abismo: ¿qué sentido tiene ir al museo cuando podemos ver los cuadros por el ordenador? ¿Podrá una inteligencia artificial crear arte? ¿Cómo afecta nuestra continua exposición a pantallas y estímulos a nuestra experiencia estética actual? Este libro es una respuesta coral a estas preguntas. Una respuesta que abarca diferentes formatos, desde el ensayo hasta la ilustración, pasando por el poema o el relato. No hace únicamente un análisis sobre el estado actual del arte, sino que crea también un espacio en el que los distintos formatos dialoguen entre sí.
Del sentimiento trágico de la vida es una de las obras cumbre de Miguel de Unamuno, quizá la de más calado filosófico de cuantas escribió. Publicada en 1913, desarrolla y analiza las opciones y respuestas existentes ante la tragedia mayor del ser humano: el miedo a la muerte. De aquí surge, en su intento por aunar razón y fe, el concepto de querer creer y la idea final de vivir y escribir conforme a ella... aunque sea a costa de lanzarse al ruedo de la opinión pública cual Don Quijote moderno. Más de cien años después de su publicación, y a pesar de los avances científicos y los sucesos históricos, el mensaje de Unamuno continúa alimentando nuestra alma y respondiendo a nuestros mayores dilemas.
Con el título general “Subjetividad y verdad”, se trata de iniciar una búsqueda sobre los modos instituidos del conocimiento de sí y su historia: ¿cómo ha sido establecido el sujeto, en diferentes momentos y contextos institucionales, en tanto objeto de conocimiento posible, deseable o, inclusive, indispensable?
La interpretación que hace Jaspers en este libro se basa en todo el proceso filosófico de Nietzsche que, reflejándose en la historia universal, parte del cristianismo y a través del nihilismo conduce hasta la idea del hombre superior. Este texto fue escrito en 1938 por uno de los grandes pensadores del siglo XX. Muestra tanto la radicalidad con la que Nietzsche rechazó el cristianismo como las diversas declaraciones totalmente incompatibles con tal rechazo. Karl Jaspers interpreta esta contradicción diciendo que Nietzsche jamás llegó a asumir las ideas cristianas. Por lo tanto, tampoco tuvo necesidad de rechazar nada que previamente hubiera aceptado. Sin embargo, la fuerza de estos impulsos cristianos, aun despojados de contenido, sí que constituyó la base del pensamiento de Nietzsche hasta su filosofía tardía. Estos impulsos lo llevaron a postular su revisión de todos los valores. Nietzsche dio el paso a la edad posnihilista con todo el arrojo y la pretensión de absolutez que tenían los primeros cristianos, pero sin compartir sus valores.
En sus obras anteriores, Foucault no había definido lo que para él significa 'arqueología'. Se dio cuenta de que era indispensable definirla por tratarse de una palabra peligrosa, que parece evocar las ruinas que el paso del tiempo va dejando y que permanecen fijas en su mutismo. Quiere hacer aparecer en su especificidad, el nivel de las “cosas dichas”: su condición de aparición, las formas de su cúmulo y de su encadenamiento, las reglas de su transformación, las discontinuidades que las escanden.
Reseña: «Giorgio Agamben reunió en este volumen una amplia selección de sus ensayos inéditos o dispersos en revistas hoy inhallables. Ordenados en tres secciones distintas -Lenguaje, Historia, Potencia-, los diversos motivos de su pensamiento rondan obstinadamente en torno a un único centro, que el título resume en la fórmula: la potencia del pensamiento. En todos estos textos se revela, de hecho, un experimento en curso en el cual lo que está en juego es, en cada caso, el hombre como ser de potencia, que ninguna tarea histórica y ninguna vocación biológica pueden agotar, y que por eso está irrevocablemente consignado a la felicidad.»
Hannah Arendt, la gran pensadora del siglo XX, es sin duda fundamental para afrontar los desafíos del XXI. Abordó todas las cuestiones clave de su tiempo, desde el antisemitismo hasta el totalitarismo, los orígenes de la democracia, la crisis de la autoridad, los fundamentos de la educación y la estética o el problema del mal en la modernidad. Toda su obra está sintetizada en esta antología esencial e imprescindible.
La obra decisiva que fijó las bases de la teoría de la acción comunicativa de Habermas. En este libro indispensable, Jürgen Habermas llevó a cabo una exhaustiva revisión de la teoría marxista del materialismo histórico, marco conceptual tan influyente en Europa que, aun siendo objeto de una revisión crítica profunda, sigue teniendo un indudable poder estimulante. Inscribiendose en el movimiento de crítica del análisis marxista de la sociedad y profundizando al mismo tiempo en ese análisis, el libro (publicado originalmente en 1976) aprovechó las nuevas aportaciones de las ciencias sociales para recomponer la teoría con un espíritu renovador y así alcanzar mejor la meta que esta se marcó, teniendo en cuenta el contexto de finales del siglo XX -totalmente transformado por el capitalismo-. Este libro decisivo se propuso fundar una política enraizada en el lenguaje, capaz de liberarnos de los engaños de la ideología, que obstaculizan la comunicación libre.
La obra clave para entender el pensamiento de Habermas, pensador emblemático de la Escuela de Frankfurt. Este es probablemente el libro más celebre del filósofo alemán Jürgen Habermas y la obra que catapultó su carrera. Publicado en 1968 -en el contexto de la disputa sobre el positivismo-, examina las corrientes más importantes del pensamiento moderno: kantismo y hegelianismo, pragmatismo anglosajón y tradición hermeneutica alemana, marxismo y psicoanálisis. Mediante el análisis de estas corrientes de pensamiento, Habermas analiza los procesos de investigación que determinan el significado y la validez de nuestras afirmaciones científicas. Únicamente una teoría social permite una crítica radical del conocimiento, esa es la tesis esencial de Habermas. Con esta premisa, no solo interviene en la discusión positivista orientada a cuestiones de metodo, sino tambien en la discusión política orientada a la práctica.
Conocemos muy bien el peso que tuvo el pasaje del pensamiento de Deleuze por la historia de la filosofía, desde sus obras fundamentales de fines de los 60, pasando por sus lecturas de otros filósofos, sus libros que se inmiscuyen o invaden campos de saber no-filosóficos, hasta su colaboración con Guattari. Lo que nos cuesta conocer mejor es su gravitación en nosotros, qué hacer con él, con su obra, más allá de la cita de ocasión o la autocomplacencia banal. Y es la pregunta medular para una filosofía: su valor de uso. ¿Qué hacer con las críticas del capitalismo, del aparato de Estado, de las vidas neuróticas o de Edipo? ¿Cómo construir una política con los conceptos de nomadismo, de máquina de guerra o de línea de fuga? ¿Cómo el devenir minoritario puede ser potente? Necesitábamos una lectura como la de David Lapoujade, quien ha navegado como nadie por la obra de Deleuze –trabajando en la compilación de sus textos dispersos– y que construye su lectura desde una voz propia, no como quien cotorrea una jerga