Episodios desconcertantes de la vida contemporánea como la viralización de teorías conspirativas, la polarización cada vez más marcada de la opinión pública o el ascenso de figuras políticas que se alimentan del humor de las redes sociales tienen para Éric Sadin una raíz común. Para comprender estas circunstancias en su conjunto no alcanza con señalar como su principal causa la precariedad a la que nos arroja el actual sistema económico, ni simplemente condenar los hechos en base a un moralismo autocomplaciente. Más bien hay que interpretarlos como manifestaciones de una nueva condición del sujeto contemporáneo que, si bien se hizo carne en la última década, se remonta a más de dos siglos atrás, y tiene en el individualismo su ethos predominante. Uno de los críticos más agudos de la mutación tecnológica en curso asume en este libro un prisma diferente al de sus anteriores trabajos para hacer foco en el impacto sobre la psicología individual y colectiva. A fin de penetrar mejor en la disposición espiritual de nuestra época, Sadin traza una genealogía que comienza con el proyecto emancipador del individualismo liberal en la figura de autores como John Locke o Alexis de Tocqueville, pasando luego por el mito del self-made man propio de la cultura neoliberal y el narcisismo de masas de las sociedades de consumo para terminar con el aporte definitivo de la industria de lo digital a partir de un análisis exhaustivo de plataformas como Facebook, Twitter e Instagram. Este complejo proceso desemboca en lo que el autor diagnostica como la era del individuo tirano: el advenimiento de una condición civilizatoria inédita caracterizada por la abolición progresiva de todo cimiento común para dejar lugar a un mundo en el que el yo representa la fuente primera y en general definitiva de verdad.
La ética protestante y el espíritu del capitalismo es, sin duda, la obra más célebre de Max Weber (1864-1920). Escrita en 1904/1905 y revisada en 1919/1920, representa un audaz esfuerzo tanto para matizar las tesis materialistas de Marx sobre la relación entre la religión y la economía como para poner en cuestión la presunta univocidad de lo racional. Desde que se publicara por primera vez, se convirtió rápidamente en uno de los textos más controvertidos y sugerentes de la sociología de la religión. La presente edición, que añade a esta obra los demás escritos de Weber sobre el protestantismo, se basa en la versión de 1920 y se beneficia de las aportaciones de la edición crítica de Johannes Winckelmann.
Tratado filosófico sobre la bondad natural del hombre, EMILIO o DE LA EDUCACIÓN sigue siendo considerado todavía hoy un texto capital por la pedagogía moderna. En él, JEAN-JACQUES ROUSSEAU (1712-1778) aborda un sistema educativo basado en la naturaleza y en la experiencia, y no en prejuicios, caminos preconcebidos y rutinas, creando asimismo en Emilio un alumno de laboratorio sobre el que reflexiona, situándolo y situándose en medio de la sociedad y de unas circunstancias sociales concretas.
Si Vigilar y castigar, publicado en 1975, es todavía hoy el libro de Michel Foucault que mayor circulación tuvo por fuera de los ámbitos académicos, Microfísica del poder, de 1977, es el primer libro de intervenciones políticas del autor, que permitió que muchos lectores fuera de Francia accedieran a un registro de su pensamiento que solo estaba disponible en círculos especializados o en revistas de la militancia contracultural. A al desplegar los grandes ejes de sus trabajos históricos en clave de diálogo y discusión, desempeñó un papel decisivo en la difusión y recepción de su obra. En conversaciones con interlocutores como Gilles Deleuze, Jacques Rancière o André Glucksmann, Foucault aborda el análisis del presente, no a modo de crónica o interpretación de acontecimientos sino en relación con sus propios intereses e inquietudes. A el libro comienza con un recorrido por su obra, desde Historia de la locura hasta Vigilar y castigar, en una suerte de guía conceptual de lectura. Pero aquí aparece sobre todo un Foucault metido de lleno en los debates que atravesaron a la izquierda francesa en la década de 1970, cuando las estructuras de los partidos crujieron y el comunismo entró en una crisis que sería irreversible. Foucault se pregunta qué significa ser de izquierda, y si es posible –y cómo– construir una izquierda no jerárquica, no estatista, no totalitaria. No solo articula una crítica filosa de la izquierda cuando esa posición conllevaba costos, sino que lo hace desde una perspectiva política libertaria, abierta a repensar el lugar de las masas y de la revueltaa. Reflexiona también sobre el rol de los intelectuales, que ya no están llamados a construir sistemas universales o a erigirse en portavoces esclarecidos, sino a analizar la especificidad de los mecanismos de poder, a construir poco a poco un saber estratégico atento a las luchas locales en las cárceles, los psiquiátricos, las instituciones educativas. Se trata de afinar la teoría como una caja de herramientas para captar cómo funciona la red del poder, que disciplina los cuerpos sin represión, sin violencia. Con prólogo de Edgardo Castro, que restituye el contexto y las pistas imprescindibles para entender las posiciones en juego, esta nueva edición de Microfísica del poder recupera para los lectores una obra ya clásica de Foucault, cuyos planteos no han perdido ninguna vigencia.
Dentro de la poesía latina, la figura de Ovidio ocupa una destacada a la par que singularísima posición. Su fama fue ya considerable en vida, en modo alguno menguó mientras duró el mundo antiguo y se mantuvo e incluso aumentó con el tiempo. En las cuatro obras de este volumen, que suponen la culminación de todo un género, el poeta se presenta como praeceptor amoris y una experiencia personal e irrepetible como el amor mismo se convierte en algo enseñable. La maestría que despliega Ovidio, su conocimiento de la psicología femenina en sus aspectos menos reputados y su ironía desmitificadora tanto respecto al amor como al género didáctico hacen de todas ellas un monumento al manierismo literario.
En este ensayo, Thomas Bauer reconsidera el Islam clásico y moderno al rastrear diferentes actitudes hacia la ambigüedad. A lo largo de muchos siglos, explora la tensión entre una corriente que aspira a aniquilar todas las incertidumbres y establecer verdades absolutas e incontestables y otra tendencia en competencia que busca formas de vivir con la ambigüedad y aceptar la complejidad. Bauer abarca ambigüedades culturales y lingüísticas, considerando formas textuales y culturales islámicas premodernas desde la ley hasta la exégesis coránica y los géneros literarios junto con las actitudes hacia las minorías religiosas y los extranjeros. Enfatiza la relativa ausencia de conflicto entre los discursos religiosos y seculares en la cultura islámica clásica, lo que contrasta notablemente tanto con el fundamentalismo actual como con gran parte de la historia europea. Bauer muestra cómo el encuentro del Islam con el Occidente moderno y su demanda de certeza ayudó a generar ideologías islámicas y liberales seculares que, a su manera, rechazaron la ambigüedad y, por lo tanto, también sus propias tradiciones culturales.
Examina los principios del juicio estético y teleológico, explorando cómo percibimos y valoramos la belleza y la finalidad en la naturaleza. Kant sostiene que el juicio estético es subjetivo pero universal, y analiza el concepto de lo sublime. A través de esta obra, sienta las bases para la filosofía de la estética y profundiza en la relación entre razón, sensibilidad y libertad en la experiencia humana.
Fundador de la economía clásica y autor de "La riqueza de las naciones", Adam Smith (1723-1790) suele ser tenido sólo como economista, pero el campo de sus intereses intelectuales fue mucho más amplio. Miembro destacado de la Escuela Escocesa de Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith fue un notable moralista, admirador de la severidad estoica y una persona preocupada por las reglas que gobiernan la conducta humana. De hecho, la obra que en su día le deparó más fama fue "La teoría de los sentimientos morales", publicada en 1759. La presente versión de la obra en una traducción que merece el calificativo de «excelente» para Mario Vargas Llosa en "La llamada de la tribu", ofrece el texto íntegro de la misma. En ella Smith defiende que, de la mezcla ponderada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen valores morales que en última instancia hacen posible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre. Estudio preliminar y traducción de Carlos Rodríguez Braun
Durante el año académico 1960-1961, Jacques Derrida, entonces asistente de filosofía general y lógica en La Sorbona, lleva a cabo una lectura de la frase de Alain: «Pensar es decir no». Este curso magistral de cuatro sesiones muestra ya los signos de la escritura deconstructiva que estaría por venir. En él, Derrida desmonta qué queremos decir cuando decimos «sí» o «no», además de formular y plantear por primera vez el binomio «sí no», elemento básico y originario del acto de pensar. Frente a este texto, se tiene la impresión de estar ante cuestiones fundamentales del pensamiento de Derrida, que aún hoy conservan su relevancia en una época en la que a menudo resulta difícil distinguir entre pensamiento y creencia. Redactado a mano por Derrida durante la guerra de independencia de Argelia, y hasta ahora inédito, Pensar es decir no es el texto más antiguo del corpus derridiano que ve la luz gracias a una importante labor editorial.
La tragedia define los límites de la naturaleza humana y de los acontecimientos mundiales. Tras una larga experiencia como periodista internacional, corresponsal de guerra e influyente asesor de altos organismos estadounidenses, Robert D. Kaplan está convencido de que se precisa algo más que conocimientos geopolíticos para comprender cómo actúan los individuos y cómo deciden los gobernantes. Para él, las claves para entender el espíritu humano y los entresijos de la política internacional nos las da la tragedia. En su máxima expresión, Shakespeare y los trágicos griegos nos muestran, entre otras muchas cosas, las consecuencias imprevisibles que acarrean las decisiones difíciles, el enfrentamiento entre orden y caos, la convivencia con el miedo y la lucha constante que determina el destino de las personas. Obra breve pero extraordinariamente rica en ideas y propuestas, La mentalidad trágica es una profunda reflexión sobre la tragedia política hecha desde la experiencia vivida en primera persona a la que se añade el conocimiento de los clásicos.
Según Jean Baudrillard, el resorte principal de la sociedad moderna debe localizarse en la esfera del consumo y en el sistema cultural en general y no, como se ha pensado durante mucho tiempo, en la esfera de la producción económica. Al igual que sucede con la producción artística, intelectual y científica, la cultura se produce como un signo y como un valor de cambio. En la sociedad moderna el consumo define las fases en las que los productos son generados como signos y los signos como productos. Esta colección de ensayos continúa con los problemas planteados en El sistema de los objetos y La sociedad de consumo —también publicados por Siglo XXI— a la vez que propone un análisis de la forma del signo tal como Marx buscaba un análisis de la forma del producto en su crítica de la economía política: el producto como valor de uso y como valor de cambio y el signo como significante y significado. El autor analiza estos dos niveles enfrentándose a todos los obstáculos semiológicos que se encuentra para concluir realizando una crítica de la economía política clásica tan radical como la que hizo Marx.
"Me llevó años pasar de la fascinación por los grandes éxitos de Wagner a su verdadera grandeza, que se aprecia más claramente en los segundos actos de sus obras". En cuatro cautivadores ensayos sobre la ópera clásica, Slavoj Žižek examina cómo ciertos motivos estructurales dominan repetidamente las narrativas en la música y en el escenario cuando plasman el deseo puro y cautivador. Los héroes de Wagner, por ejemplo, sufren un anhelo insoportable (Parsifal), un anhelo excesivo de absoluto (El holandés errante), un exceso mortal de amor puro (Tristán e Isolda). Pero ¿por qué la satisfacción del deseo se ve limitada por el dolor y el fracaso? ¿Por qué se pospone indefinidamente la unión con la persona amada? Si bien la imposibilidad de la relación sexual y la postergación de la plenitud son momentos cruciales en el arte dramático de Wagner, Žižek detecta motivos similares, junto con estructuras de antagonismo libidinal, en las óperas de Léo Janáček, Peter Tchaikovsky y Arnold Schoenberg.
Obra capital del pensamiento político occidental, el "Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil" contiene la teoría del Estado de Thomas Hobbes, concebido metafóricamente como la gran bestia bíblica, máquina poderosa y monstruo devorador de los individuos. El Estado hobbesiano lo decide todo: es un sistema que representa la concepción autoritaria y absolutista, basada tanto en el principio de la igualdad como en un pesimismo total ante la naturaleza humana. La concepción política de Hobbes, inicialmente de inspiración promonárquica, está dominada por el mecanicismo naturalista y la afirmación del poder omnímodo del Estado, originalmente concebido como un correctivo a la disolución política motivada por las pasiones antisociales del hombre. Traducción e introducción de Carlos Mellizo
Reseña: «Giorgio Agamben reunió en este volumen una amplia selección de sus ensayos inéditos o dispersos en revistas hoy inhallables. Ordenados en tres secciones distintas -Lenguaje, Historia, Potencia-, los diversos motivos de su pensamiento rondan obstinadamente en torno a un único centro, que el título resume en la fórmula: la potencia del pensamiento. En todos estos textos se revela, de hecho, un experimento en curso en el cual lo que está en juego es, en cada caso, el hombre como ser de potencia, que ninguna tarea histórica y ninguna vocación biológica pueden agotar, y que por eso está irrevocablemente consignado a la felicidad.»
Hannah Arendt, la gran pensadora del siglo XX, es sin duda fundamental para afrontar los desafíos del XXI. Abordó todas las cuestiones clave de su tiempo, desde el antisemitismo hasta el totalitarismo, los orígenes de la democracia, la crisis de la autoridad, los fundamentos de la educación y la estética o el problema del mal en la modernidad. Toda su obra está sintetizada en esta antología esencial e imprescindible.
La obra decisiva que fijó las bases de la teoría de la acción comunicativa de Habermas. En este libro indispensable, Jürgen Habermas llevó a cabo una exhaustiva revisión de la teoría marxista del materialismo histórico, marco conceptual tan influyente en Europa que, aun siendo objeto de una revisión crítica profunda, sigue teniendo un indudable poder estimulante. Inscribiendose en el movimiento de crítica del análisis marxista de la sociedad y profundizando al mismo tiempo en ese análisis, el libro (publicado originalmente en 1976) aprovechó las nuevas aportaciones de las ciencias sociales para recomponer la teoría con un espíritu renovador y así alcanzar mejor la meta que esta se marcó, teniendo en cuenta el contexto de finales del siglo XX -totalmente transformado por el capitalismo-. Este libro decisivo se propuso fundar una política enraizada en el lenguaje, capaz de liberarnos de los engaños de la ideología, que obstaculizan la comunicación libre.
La obra clave para entender el pensamiento de Habermas, pensador emblemático de la Escuela de Frankfurt. Este es probablemente el libro más celebre del filósofo alemán Jürgen Habermas y la obra que catapultó su carrera. Publicado en 1968 -en el contexto de la disputa sobre el positivismo-, examina las corrientes más importantes del pensamiento moderno: kantismo y hegelianismo, pragmatismo anglosajón y tradición hermeneutica alemana, marxismo y psicoanálisis. Mediante el análisis de estas corrientes de pensamiento, Habermas analiza los procesos de investigación que determinan el significado y la validez de nuestras afirmaciones científicas. Únicamente una teoría social permite una crítica radical del conocimiento, esa es la tesis esencial de Habermas. Con esta premisa, no solo interviene en la discusión positivista orientada a cuestiones de metodo, sino tambien en la discusión política orientada a la práctica.
Conocemos muy bien el peso que tuvo el pasaje del pensamiento de Deleuze por la historia de la filosofía, desde sus obras fundamentales de fines de los 60, pasando por sus lecturas de otros filósofos, sus libros que se inmiscuyen o invaden campos de saber no-filosóficos, hasta su colaboración con Guattari. Lo que nos cuesta conocer mejor es su gravitación en nosotros, qué hacer con él, con su obra, más allá de la cita de ocasión o la autocomplacencia banal. Y es la pregunta medular para una filosofía: su valor de uso. ¿Qué hacer con las críticas del capitalismo, del aparato de Estado, de las vidas neuróticas o de Edipo? ¿Cómo construir una política con los conceptos de nomadismo, de máquina de guerra o de línea de fuga? ¿Cómo el devenir minoritario puede ser potente? Necesitábamos una lectura como la de David Lapoujade, quien ha navegado como nadie por la obra de Deleuze –trabajando en la compilación de sus textos dispersos– y que construye su lectura desde una voz propia, no como quien cotorrea una jerga
El modelo de los tipos psicológicos de Carl Gustav Jung. Ser consciente del modo en el que tiendo a funcionar hace posible que evalúe mis actitudes y comportamientos en una situación dada y que pueda ajustarlos. Me permite compensar mi disposición personal y ser tolerante hacia alguien que no funciona como yo -alguien que tiene, quizás, una fortaleza o una facilidad que a mí me falta. La pregunta importante no es si uno es introvertido o extravertido, o cuál es la función superior o inferior, sino, más pragmáticamente: en esta situación o con aquella persona, ¿cómo he funcionado?, ¿con qué efecto? Mis acciones y el modo en el que me expresé, ¿reflejaban realmente mis juicios (pensamiento y sentimiento) y percepciones (sensación e intuición)? Y de no ser ese el caso, ¿por qué no?, ¿qué complejos se activaron en mí?, ¿con qué fin?, ¿cómo y por qué estropeé las cosas?, ¿qué dice esto sobre mi psicología?, ¿qué puedo hacer para solucionarlo?, ¿qué quiero hacer para solucionarlo? La idea final aquí debe ser que, dejando aparte las implicaciones clínicas del modelo de Jung de tipología, su principal importancia continúa siendo la perspectiva que ofrece al individuo sobre su personalidad.
Un rasgo notable del nuevo mito es su capacidad de unificar las diversas religiones actuales del mundo. Al ver todas las religiones en funcionamiento como expresiones vivas del simbolismo de la individuación, es decir, el proceso de creación de consciencia, se establece una base auténtica para una verdadera actitud ecuménica. El nuevo mito no será un mito religioso más en competencia con todos los demás por la adscripción del hombre; más bien, dilucidará y verificará cada religión actual dando una expresión más consciente y completa a su significado esencial. El nuevo mito puede ser comprendido y vivido dentro de una de las grandes comunidades religiosas como el cristianismo católico, el cristianismo protestante, el judaísmo, el budismo, etc., o en alguna nueva comunidad aún por crear, o por individuos sin conexiones comunitarias específicas. Esta aplicación universal le da una genuina reivindicación al término católico. Por primera vez en la Historia tenemos un entendimiento tan comprehensivo, tan completo y fundamental del hombre, que puede ser la base para una unificación del mundo, primero religiosa y culturalmente y, con el tiempo, políticamente. Cuando suficientes individuos sean portadores de la consciencia de totalidad, el mundo mismo se volverá completo.