Sin lugar a dudas, un estudio sobre los territorios no puede ser inocente. Los territorios están asociados a la propiedad privada y la constitución de los Estados, a la defensa y la agresión (masculina) en las fronteras, la regulación de la población y el control de los recursos (incluidas las hembras). Sin embargo, para la filósofa de la ciencia Vinciane Despret (1959), no se trata de convertir a las aves en modelos de moralidad o justicia para los humanos, ni de denunciar que la ciencia proyecta sus prejuicios ideológicos. Se trata de rastrear los intersticios que abrieron, en esos hábitos de pensamiento empobrecidos, los ornitólogos y las ornitólogas que supieron cultivar otros modos de atención, aliados y aliadas a la exuberancia, la riqueza, y la variabilidad que despliegan los pájaros, incluso entre grupos de la misma especie, incluso entre los individuos de los mismos grupos. Para abrir la imaginación a otras territorialidades y territorializaciones, para que emerjan territorios sonoros y concertados, que son materia de expresión y efecto artístico, dispositivos de entusiasmo, activadores de potencias, que son modos de organizar las vecindades.
“Llevo adelante una investigación sobre la manera en que los muertos entran en la vida de los vivos, entre nosotros, hoy en día, y cómo los hacen actuar”. Así presentaba Vinciane Despret, filósofa contemporánea, el trabajo que culminará en este libro. En cuanto hacemos un mínimo lugar para corrernos de la cultura oficial que nos exige reconocer públicamente que luego de la muerte no hay nada y que nos impone el mandato social de “hacer el duelo”, las experiencias y los relatos se multiplican. La que se pone los zapatos de su abuela, el que le escribe a su hijo fallecido, el que llevó las cenizas a la punta de una montaña, la antropología forense, los difuntos que aparecen en los sueños o hacen signos, los funerales, las tradiciones populares, las sesiones de espiritismo, las series de televisión norteamericanas… Los muertos están entre nosotros, y están activos: influyen, transmiten, unen, movilizan, se transforman y nos transforman. La cuestión, entonces, no es si los muertos existen o no, sino cuál es su modo de existencia. Resistiéndose a la tentación explicativa de las ciencias sociales y la psicología, y siguiendo los relatos de “quienes quedan”, Despret se pregunta en qué condiciones se prolonga la existencia de los muertos, qué los sostiene y qué los pone en riesgo, y principalmente de qué son capaces y de qué nos vuelven capaces.
Figura capital del pensamiento filosófico de Grecia junto con Platón, su maestro, Aristóteles (384-322 a.C.) fue autor de una vasta obra que abarcó desde la lógica y la metafísica a la biología y las ciencias naturales, pasando por la retórica, la poética, la política y la ética. Conjunto de recomendaciones dirigidas en un principio a la educación de su hijo, su "Ética a Nicómaco" plantea y trata esencialmente la cuestión de cómo debe el ser humano ordenar su conducta para alcanzar la felicidad. Según Aristóteles, además de las virtudes o facultades intelectuales específicas del hombre, existe una capacidad complementaria o virtud moral basada en tres pilares -la naturaleza (physis), la costumbre ("ethos") y la razón ("lógos")- que debe ser, en definitiva, su pauta de conducta. Traducción e introducción José Luis Calvo Martínez.
Como apunta Fernando Savater en el prólogo a esta edición, los escritores más notables de una época pasan al morir por un purgatorio de duración variable tras el cual se instalan para siempre en la gloria de los elegidos o en el infierno del olvido. A Miguel de Unamuno sin duda le ha correspondido la gloria y "Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos", publicada en 1913, es la obra en que su voz inconfundible resuena con mayor intensidad y hondura.
Las "Meditaciones" del emperador Marco Aurelio recopilan las anotaciones y apuntes que hacia el final de su vida fue tomando al hilo de las circunstancias, de los caprichos de la imaginación y del discurrir de la propia existencia. Estas reflexiones están impregnadas de estoicismo, antigua corriente de pensamiento que, sin embargo, habla también al hombre de hoy y encuentra resonancia en su ser. ¿Por qué? En una época de desconcierto, de prisas y cambios acelerados, de falta de puntos de referencia y de inseguridad creciente, la lectura de estos cortos pero sustanciosos textos proporciona una alternativa para tomarse en serio uno mismo, recobrar la autoestima como ser humano y, a partir de ahí, encontrar herramientas con que enfrentar las propias debilidades y las adversidades de la vida.
Redactado por Spinoza (1632-1677) al final de su vida, el "Tratado polític"o significa la culminación de su pensamiento acerca de las relaciones entre el poder, el derecho, la libertad y la moral. La primera parte, que abarca cinco capítulos, vuelve sobre las reflexiones en torno a los fundamentos del Estado, anteriormente expuestas en el "Tratado teológico-político" y en la "Ética", y su mayor novedad estriba en la profundización del estudio sobre la naturaleza del derecho político. La segunda parte, casi totalmente original, describe la organización de las tres formas clásicas de gobierno y, aunque la muerte le impidiera concluir la sección dedicada a la democracia, el examen de la monarquía y de la aristocracia permite a Spinoza analizar con minuciosidad el funcionamiento de la maquinaria estatal. Atilano Domínguez Basalo explica, en su prólogo a la obra, las claves últimas de un pensamiento tan rico como complejo: "La 'anomalía' o el enigma de Spinoza consiste en que, partiendo de una metafísica panteísta y determinista, deduce, con toda lógica, una política humanista, progresista y liberal, y que, inspirándose en un filósofo materialista y absolutista [Hobbes], defiende, por encima de todo, la libertad de pensamiento y quiere conciliar el poder de la multitud con la seguridad del Estado".
Pecado original o Accidente del origen, el comienzo es, como el fin, un límite y, al igual que la filosofía, tampoco las ciencias y las técnicas se salvan de esta tara original. En este ensayo, el autor de Velocidad y política examina el tema del accidente de los conocimientos y de la necesidad urgente, si no de un museo, al menos de un "conservatorio de catástrofes". Catástrofes industriales o naturales, su progresión pasó a ser no sólo geométrica sino también geográfica, cuando no cósmica. Errare humanum, perseverare diabolicum: según este adagio, el Progreso de la catástrofe contemporánea exige una inteligencia nueva, en la que el principio de responsabilidad sustituya definitivamente al de la eficacia de las tecnociencias: arrogantes hasta el delirio, estas ponen al futuro en un callejón sin salida, trágico atolladero de una desmesura contra la cual se elevaron, en los comienzos de la civilización occidental, los mundos grecolatino y judeocristiano.
Político comprometido, hábil orador, abogado y filósofo, Cicerón (106-43 a.C.) fue uno de los intelectuales y pensadores más influyentes de toda la latinidad. Concebido con afán pedagógico como una larga epístola dirigida a su joven hijo Marco, Sobre los deberes es una reflexión argumentada acerca de la actuación humana que resulta honesta, justa y conveniente en cada una de las situaciones de la vida, útil manual de comportamiento ético, hoy como hace veinte siglos, para todo el mundo en general, si bien sumamente recomendable para los que se ocupan en política. De ella se desprende que los principios del estoicismo -o, vale decir, el ejercicio de la virtud (integrada por la prudencia o sabiduría, la justicia, la fortaleza o valentía y la moderación)-, regido por la razón y el decoro, es lo que en conjunto proporciona al ser humano la felicidad, entendida como la satisfacción con el propio obrar.
Cada página de este libro parece escrita para nosotros, aunque algunos de sus textos cuenten más de dos milenios de antigüedad. El estoicismo como filosofía sigue inspirándonos hoy por hoy, y sus reflexiones y comentarios continúan dando respuesta a muchas de las preguntas que nos hacemos en el siglo XXI. Una selección imprescindible de algunos de los más emblemáticos textos de Epicteto, Seneca, Cicerón y Marco Aurelio, cuyas palabras resuenan a traves de los siglos. Con ellas, esta obra nos invita a hacer un viaje de reflexión por algunos de los temas y preocupaciones que aún nos llevan a buscar soluciones entre las palabras de los grandes maestros de la filosofía: cómo hacer frente a la adversidad, cómo conocerse a uno mismo, cómo alcanzar la excelencia, la felicidad o incluso la sabiduría.
El ensayo sobre la guerra más importante con El arte de la guerra de Sun Tzu.Corresponde al general prusiano Carl von Clausewitz el mérito de haber sido el primero en advertir el carácter de instrumento político de la guerra «La guerra no es más que la continuación de la política del Estado por otros medios», afirmaba. Y de ahí su claro postulado: el ejército tiene que someterse siempre a la política y a las directrices de ella emanadas Está obra, cuya última y completa versión se traduce por primera vez al español directamente desde su lengua original, el alemán, constituye un relevante trabajo de la literatura militar que aspira a acercarse intelectualmente al fenómeno bélico, a identificar los factores determinantes del conflicto y a analizar su funcionamiento interno
El gran maestro estoico, nos legó sus enseñanzas sobre el arte del vivir en los tres tratados que recoge este volumen. Son diálogos en los que, con un estilo directo, se tratan temas como la felicidad, el retiro del mundanal ruido, el desarrollo del tiempo o la relación entre placer y virtud. Las siguientes páginas ofrecen un cúmulo de consejos para apartarnos del exceso y la negligencia, la ambición y la ligereza, la soberbia y el lucro… o recordarnos cómo es posible ser feliz sin deseo ni temor, tan solo gozando de la Naturaleza. Una guía vital conducida siempre por el gran motor del conocimiento y la curiosidad.
«Si el tema del libro es el destino del arte en el siglo XIX, ese destino sólo tiene algo que decirnos porque está contenido en el tictac de un reloj cuya hora ha sonado por primera vez sólo para nuestros oídos. Quiero decir con ello que la hora fatal del arte ha sonado para nosotros, y he fijado su marca en una serie de reflexiones pasajeras que llevan el siguiente título: “La obra de arte en la época de su reproducción mecánica”. Esas reflexiones tratan de dar una forma verdaderamente actual a los problemas de la teoría estética, y ello, desde adentro, evitando toda relación no mediatizada con la política».Desmembrada por los dos polos de una dialectización «fallida» entre dos dialécticas (la de la obra de arte autónoma, la del arte consumible), es evidente, sin embargo, que la problemática del artículo se abre al debate contemporáneo, que ha reformulado bajo otra luz esa comprobación de una discrepancia.
Estudiosa de historia del arte y de estética, la autora recorre con minucia el hilo que, circulando por buena parte de la obra de Deleuze, urde su apretada red conceptual en torno a la concepción de lo humano como devenir-animal. Idea nuclear que, para configurarse, necesita forjar categorías inéditas en el pensamiento -algunas de las cuales Deleuze elaboró en colaboración con Guattari-, como las de anómalo, mayor y menor, agenciamiento, rizoma, hecceidades, captura, ritornelo. Como trasfondo, desde la epistemología biológica, Geoffroy Saint-Hilaire y Simondon. Desde la filosofía, Spinoza, Bergson. Desde la literatura, Kafka, su Josefina la rata cantora y también aquel bicho innominado que ha dejado de ser hombre para perder también la condición de animal. Como recuerda la autora, "Deleuze no se interesa en el animal en tanto especie dominada o en tanto viviente menor frente a esa especie dominante mayor que sería el hombre. Se interesa en él como fenómeno anómalo, como fenómeno de borde, como devenir que permite a la humanidad pensar la cultura en términos de pluralidad y la vida en tanto diversidad de marchas y de ethos".
Gilles Deleuze no cesó de comentar a otros autores y de afirmar, mientras lo hacía, un pensamiento propio y original. Los mismos motivos lógicos, a menudo los mismos conceptos, retornan de un libro a otro, en cada ocasión variados, desplazados, la obra siempre en curso es como un juego de ecos o resonancias.
El fútbol es una batalla de ideas. Los equipos se enfrentan a partir de conceptos pensados por sus entrenadores y buscan "convencer" al contrario del modo más rotundo: venciéndole e imponiendo su idea propia. Desde sus orígenes, el fútbol ha desarrollado grandes ideas que han evolucionado, han chocado entre sí, se han hibridado y mutado por deseo o necesidad, generando grandes escuelas de pensamiento futbolístico. El fútbol no ha hecho más que emular a la filosofía, como si se tratara de universos paralelos, tal como dijera en su día Zlatan Ibrahimovic sin percatarse de que su afirmación no era ningún insulto sino una definición exacta de este deporte, detrás del que se ocultan grandes ideas. Junto aCesar Luis Menotti, en la historia del fútbol muchos otros grandes filósofos, como Johan Cruyff, Maradona, Guardiola o Luis Aragonés, nos han dejado grandes reflexiones que no deberían quedar en el olvido. Así como en La evolución táctica del fútbol, Martí Perarnau nos regaló una maravillosa revisión histórica de los conceptos tácticos, en El fútbol y su filosofía rescata a los grandes filósofos de este deporte en un análisis de esos conceptos que quedará en el recuerdo de los más futboleros.
George Berkeley (1685-1753) es, junto con Locke y Hume, uno de los tres famosos empiristas británicos. Es conocido por su idealismo, elaborado a partir de su propuesta inmaterialista, con el que planteó una novedosa manera de entender el mundo y los elementos que lo conforman. Su idealismo hizo mella en la discusión filosófica de su tiempo e influyó en filósofos como Hume, Reid, Kant o Schopenhauer; en hombres de ciencia como Ernst Mach y en escritores como Pessoa, Borges o Joyce. Pero su proyecto filosófico, mucho más engarzado de lo que se ha creído hasta ahora, estuvo marcado de principio a fin por las condiciones sociales, políticas y religiosas de la época, lo que explica que sus ideas filosóficas, incluso las más abstractas, tuvieran siempre en la mira una finalidad práctica. Las siete obras que se presentan en este volumen, traducidas por primera vez al castellano, buscan restituir la importancia social y política de la filosofía de Berkeley.
Los aforismos que componen las Meditaciones son el único testimonio que nos llegado de la filosofía estoica en sentido Práctico. Estamos ante el diario íntimo del filósofo estoico y emperador de roma, Marco Aurelio (121-180 D. C.). Sin embargo, a diferencia de la mayor parte de los diarios, aquí no encontraremos relatos de episodios cotidianos ni confesiones sentimentales explícitas. Tampoco se trata de un libro de reflexiones cas Marco Aurelio se dirige «a sí mismo” para recordarse máximas que le ayuden como ser a encontrar el balance y vivir bajo el principio cardinal de la filosofía estoica «no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí lo que pensamos sobre estos eventos».
En gran parte de la obra ciceroniana se advierte la huella del estoicismo antiguo. Así ocurre, por ejemplo, en este tratado sobre la vejez, atravesado por la idea de que «lo natural es bueno». En De senectute, el viejo Catón toma la palabra para rebatir los achaques que comúnmente se atribuyen a la edad, con una idea muy clara: cómo hayamos actuado de jóvenes marca lo que nos espera en la ancianidad. Si hemos sembrado bien en nuestra primavera, la última estación de la vida servirá para disfrutar recolectando. «Todo el mundo quiere alcanzar la vejez, pero todos se quejan una vez llegados a ella.»
Los "Manuscritos" sobre economía y filosofía, escritos en 1844, no fueron publicados en vida de Karl Marx (1818-1883) y permanecieron inéditos hasta casi cincuenta años después de su fallecimiento. La edición de esos borradores en 1932 supuso una verdadera revolución en los estudios marxianos y un acicate para la crítica de los enfoques economicistas de la historia; desde entonces, las discusiones entre el "joven Marx" y el "Marx maduro" han alimentado una polémica interminable sobre las líneas de continuidad o los puntos de ruptura de su pensamiento. En cualquier caso -y quizás todavía más hoy, cuando a principios del siglo XXI el sistema capitalista vuelve a mostrar sus aspectos más negativos-, la lectura de esos textos, traducidos al español y prologados por Francisco Rubio Llorente, muestra la importancia del concepto de enajenación y del humanismo filosófico en el conjunto de la obra de Marx.
Fruto de su tormentosa relación con Regine Olsen y de sus meditaciones sobre el amor, el "Diario de un seductor" es, posiblemente, la obra que más popularidad ha reportado a Sören Kierkegaard (1813-1855). Pequeño tributo a la figura del seductor de la novela decimonónica, la obra narra la relación entre Juan, "el seductor" -ducho en las artes del engaño y la manipulación-, y la joven e ingenua Cordelia. Sin embargo, más allá de la trama literaria, abundar en la psicología del seductor no es sino un bello recurso que el filósofo danés utiliza para reflexionar sobre el "hombre estético", a saber: el hombre que atrapado por la fuerza de la inmediatez y el goce sensual vaga por la vida víctima de sus instintos y sin poder ver en lo que le rodea nada más que un medio para satisfacer sus apetencias. Del mismo autor, en esta colección: "Temor y Temblor", "El concepto de la angustia", "In vino veritas" y "La repetición".