Constructos Flatline es la tesis doctoral de Mark Fisher, presentada en la Universidad de Warwick en 1999 y destinada a circular como una obra de culto en la blogósfera. Apenas unos años antes, Fisher había sido un activo integrante de la CCRU [Unidad de Investigaciones sobre Cultura Cibernética], un colectivo transdisciplinario y experimental surgido en los márgenes académicos y cuyas indagaciones se nutrían tanto de la filosofía rizomática de Deleuze y Guattari como de la cibernética, el ocultismo, el ciberpunk, de la cultura rave y el ciberfeminismo. Esa conjunción de enfoques, que coinciden en desplazar al sujeto humano del centro de interés en favor de las fuerzas activas de la materia, se expresa con nitidez aquí, y puede leerse como el andamiaje teórico sobre el que Fisher construirá luego el resto de su obra, a la vez que como un antecedente de corrientes de pensamiento contemporáneas como el aceleracionismo y los nuevos materialismos.
El auto-conocimiento es conocimiento del mundo, y el conocimiento del mundo es auto-conocimiento. En la vida entre el nacimiento y la muerte, de hecho, las estrellas, el sol, la luna, los montes, los valles, los ríos las plantas, los animales y los minerales son nuestro mundo y nosotros vivimos en el interior de nuestros confines humanos. En la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento, somos la esfera espiritual que se oculta detrás del Sol, de la Luna, detrás de las plantas y de los animales y nuestro mundo es entonces la interioridad humana. Hombre y mundo se intercambian rítmicamente en el curso de la vida humana física y espiritual. Para los que están sobre la Tierra, el mundo es lo exterior. Para el hombre entre la muerte y un nuevo nacimiento, el mundo es lo interior. Por lo tanto, solamente por la alternancia de los tiempos podemos decir: el conocimiento del hombre es el conocimiento del mundo y el conocimiento del mundo es el conocimiento del ser humano en el sentido más real
Terminado durante el verano de 1888, "Crepúsculo de los ídolos" es una completa introducción de conjunto a las "heterodoxias filosóficas esenciales" de Friedrich Nietzsche (1844-1900). También en el aspecto estilístico constituye este libro una excelente antología, tanto por su lenguaje vivo, jovial y agresivo, como por los aforismos de su primera parte. La presente edición se complementa con una introducción y abundantes notas a cargo de Andrés Sánchez Pascual, traductor asimismo de la obra.
Según Jean Baudrillard, el resorte principal de la sociedad moderna debe localizarse en la esfera del consumo y en el sistema cultural en general y no, como se ha pensado durante mucho tiempo, en la esfera de la producción económica. Al igual que sucede con la producción artística, intelectual y científica, la cultura se produce como un signo y como un valor de cambio. En la sociedad moderna el consumo define las fases en las que los productos son generados como signos y los signos como productos. Esta colección de ensayos continúa con los problemas planteados en El sistema de los objetos y La sociedad de consumo —también publicados por Siglo XXI— a la vez que propone un análisis de la forma del signo tal como Marx buscaba un análisis de la forma del producto en su crítica de la economía política: el producto como valor de uso y como valor de cambio y el signo como significante y significado. El autor analiza estos dos niveles enfrentándose a todos los obstáculos semiológicos que se encuentra para concluir realizando una crítica de la economía política clásica tan radical como la que hizo Marx.
El hecho de que todas las teorías morales contemporáneas continúen dialogando aún hoy con las premisas y planteamientos formulados por Immanuel Kant (1724-1804) permite hablar, en la historia de la ética, de un antes y un después del filósofo de Königsberg, cesura que viene marcada por el carácter de punto de inflexión que, para la filosofía moral, representa su formalismo ético. En este sentido, cabe calificar la "Crítica de la razón práctica" (1788) -uno de los textos kantianos capitales- como una verdadera "biblia" por lo que atañe al pensamiento moral de la modernidad. La presente edición, a cargo de Roberto R. Aramayo, une al depurado rigor de la traducción y las notas unos útiles índices que contribuyen al manejo y estudio de la obra, así como una cronología que la sitúa en su adecuado contexto.
Crítica de la razón pura es la primera de las tres grandes obras de Kant, redactada en cuatro o cinco meses - como él mismo cuenta en una famosa carta- aunque ha trabajado más de doce años en su preparación. Constituye el punto de partida de la filosofía contemporánea. Kant se plantea la gran pregunta: ¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori? La vida o la muerte de la metafísica penden de la resolución de este problema o de la demostración de que es imposible resolverlo.
Immanuel Kant, uno de los pensadores más destacados de toda la filosofía moderna, se preguntó a finales del siglo XVIII cómo hacer de la Metafísica una ciencia comparable a las Matemáticas o la Física y cuáles eran los límites del razonamiento humano. Lo hizo en su extraordinaria Crítica de la razón pura, un libro extenso y complejo que condensamos en la presente edición, cuidadosamente abreviada y que constituye todo un compendio de sabiduría y un desafío al intelecto. Como diría el propio filósofo: Sapere aude! («¡Atrévete a saber!»).
Con su Crítica de la razón pura, Immanuel Kant desató una verdadera revolución. El libro dio origen a la filosofía trascendental y provocó un impacto en sus contemporáneos. El filósofo de Königsberg analiza las bases de nuestra capacidad de pensar y llega a la conclusión de que es limitada. A diferencia de muchos filósofos anteriores a él, con su tratado explica que la razón humana no puede responder preguntas como la de la existencia de Dios o del alma o el origen del mundo. Kant presupone el constructivismo moderno cuando afirma que el ser humano solo dispone de posibilidades limitadas (como si fueran unas gafas) para percibir la realidad. Kant quería reconciliar el empirismo con el racionalismo a través de su filosofía, pero sus asombrados lectores y sus numerosos oyentes en la universidad se quedaron con la deprimente conclusión de que nunca podrían conocer el mundo “verdadero”.
Examina los principios del juicio estético y teleológico, explorando cómo percibimos y valoramos la belleza y la finalidad en la naturaleza. Kant sostiene que el juicio estético es subjetivo pero universal, y analiza el concepto de lo sublime. A través de esta obra, sienta las bases para la filosofía de la estética y profundiza en la relación entre razón, sensibilidad y libertad en la experiencia humana.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Nacido en una familia hispano-romana, Lucio Anneo Séneca (ca. 3 a.C-65 d.C) pasó muy joven a la capital del imperio, donde andando el tiempo fue encargado de la educación de Nerón, ejerciendo gran influencia en los primeros tiempos de su reinado. Su tratado acerca de la cólera es una reflexión abiertamente polémica guiada por una intención ejemplar. Frente a los epígonos del aristotelismo y el platonismo, el estoicismo romano (y Séneca especialmente) se muestra cauteloso ante los excesos teóricos y otras tentaciones, sintonizando más bien con el epicureísmo en la idea de que el hombre, en medio de los avatares, ha de alcanzar la «apatía», la impasibilidad. Traducción e introducción de Enrique Otón Sobrino
El ensayo sobre la guerra más importante con El arte de la guerra de Sun Tzu.Corresponde al general prusiano Carl von Clausewitz el mérito de haber sido el primero en advertir el carácter de instrumento político de la guerra «La guerra no es más que la continuación de la política del Estado por otros medios», afirmaba. Y de ahí su claro postulado: el ejército tiene que someterse siempre a la política y a las directrices de ella emanadas Está obra, cuya última y completa versión se traduce por primera vez al español directamente desde su lengua original, el alemán, constituye un relevante trabajo de la literatura militar que aspira a acercarse intelectualmente al fenómeno bélico, a identificar los factores determinantes del conflicto y a analizar su funcionamiento interno
La ligereza, viene a decir Lipovetsky, es la tendencia dominante en el espíritu de nuestra época (Marx habría dicho: es la ideología de nuestra época) y se manifiesta en todos o casi todos los aspectos del mundo occidental. De las artes plásticas a la industria de la energía, de la informática a las prácticas consumistas, de la educación al deporte y el cultivo del cuerpo, de la tecnología a la medicina, del diseño a las relaciones sexuales, de los imaginarios colectivos a las fantasías individuales, el fantasma de la ligereza, la miniaturización, la provisionalidad, la liberación de todas las ataduras, la evanescencia, la frivolidad y la virtualidad recorre Occidente como expresión de deseos, aspiraciones, sueños, esperanzas y utopías. La ligereza es «un valor, un ideal, un imperativo»: estamos en la civilización de lo ligero. En el terreno de la vida personal, la primera modernidad era pesada, moralista y rigorista, buscaba compromisos e imponía obligaciones. La última modernidad ha desencadenado una revolución liberadora que sin embargo presenta una doble cara. Por un lado se caracteriza por la búsqueda y el cultivo de la libertad individual, la comodidad, la indiferencia, lo cool, la relajación interior. Pero por otro tiene contrapartidas peligrosas. Los individuos necesitan sentirse libres, pero también quieren establecer vínculos. El resultado de esta tensión es una angustia que no cesa. Tampoco cesan, antes bien crecen, la incultura de los estudiantes, las agresiones y faltas de respeto cotidianas, la desinformación de los medios de información, la inmoralidad de los representantes públicos, el número de suicidios, los neofascismos disfrazados de progresismos, la distancia económica entre pobres y ricos. Y estamos sólo en los comienzos. Un ensayo pionero, como muchos otros del autor.
En gran parte de la obra ciceroniana se advierte la huella del estoicismo antiguo. Así ocurre, por ejemplo, en este tratado sobre la vejez, atravesado por la idea de que «lo natural es bueno». En De senectute, el viejo Catón toma la palabra para rebatir los achaques que comúnmente se atribuyen a la edad, con una idea muy clara: cómo hayamos actuado de jóvenes marca lo que nos espera en la ancianidad. Si hemos sembrado bien en nuestra primavera, la última estación de la vida servirá para disfrutar recolectando. «Todo el mundo quiere alcanzar la vejez, pero todos se quejan una vez llegados a ella.»
Político comprometido, hábil orador, abogado y filósofo, Cicerón (106-43 a.C.) fue uno de los intelectuales y pensadores más influyentes de toda la latinidad. Concebido con afán pedagógico como una larga epístola dirigida a su joven hijo Marco, Sobre los deberes es una reflexión argumentada acerca de la actuación humana que resulta honesta, justa y conveniente en cada una de las situaciones de la vida, útil manual de comportamiento ético, hoy como hace veinte siglos, para todo el mundo en general, si bien sumamente recomendable para los que se ocupan en política. De ella se desprende que los principios del estoicismo -o, vale decir, el ejercicio de la virtud (integrada por la prudencia o sabiduría, la justicia, la fortaleza o valentía y la moderación)-, regido por la razón y el decoro, es lo que en conjunto proporciona al ser humano la felicidad, entendida como la satisfacción con el propio obrar.
Si en su "Discurso sobre las ciencias y las artes" (1750) y en su "Discurso sobre el origen de la desigualdad" (1755) -publicados en un solo volumen en esta colección- Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) fue sentando las bases de su pensamiento filosófico y social, el trabajo fundamental que acabó alumbrando el autor en el campo del pensamiento político fue "Del Contrato social", publicado en 1762. Esta obra, en la que toman cuerpo las inquietudes políticas y la fe en la razón de la corriente ilustrada, puede considerarse la fundadora del derecho político. Su análisis teórico de la soberanía de los Estados como producto de la voluntad general se fundamenta en un contrato por el que el individuo enajena su libertad natural a cambio de convertirse en ciudadano, recibir los derechos inalienables de igualdad jurídica e igualdad moral, y asegurar la libertad de todos los miembros de la sociedad. "Del Contrato social" es uno de los textos capitales para entender el nacimiento de las sociedades modernas. Traducción y prólogo de Mauro Armiño
Taurus recupera uno de los textos clave de la obra de E. M. Cioran. Estos aforismos, escritos en su etapa de madurez, condensan su pensamiento de manera tan lacónica como eficaz y coherente, y constituyen un hallazgo decisivo para cualquier amante de las paradojas y la ironía. Tallados con precisión, hablan del tiempo, de Dios, de la religión, del silencio, de la muerte y del nacimiento, «una casualidad, un accidente risible». En ellos conviven una devastadora lucidez junto a un humor sin límites, y la lógica más aplastante junto al mayor contrasentido. Opuesto al optimismo y la autocomplacencia de un modo radical, Cioran no desalienta, tiene el talento de fortalecer.
Como apunta Fernando Savater en el prólogo a esta edición, los escritores más notables de una época pasan al morir por un purgatorio de duración variable tras el cual se instalan para siempre en la gloria de los elegidos o en el infierno del olvido. A Miguel de Unamuno sin duda le ha correspondido la gloria y "Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos", publicada en 1913, es la obra en que su voz inconfundible resuena con mayor intensidad y hondura.
Del sentimiento trágico de la vida es una de las obras cumbre de Miguel de Unamuno, quizá la de más calado filosófico de cuantas escribió. Publicada en 1913, desarrolla y analiza las opciones y respuestas existentes ante la tragedia mayor del ser humano: el miedo a la muerte. De aquí surge, en su intento por aunar razón y fe, el concepto de querer creer y la idea final de vivir y escribir conforme a ella... aunque sea a costa de lanzarse al ruedo de la opinión pública cual Don Quijote moderno. Más de cien años después de su publicación, y a pesar de los avances científicos y los sucesos históricos, el mensaje de Unamuno continúa alimentando nuestra alma y respondiendo a nuestros mayores dilemas.