En 1977, en ocasión de celebrarse los doscientos cincuenta años de la fundación de la ciudad de Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental realizo una edición conmemorativa a cargo de los Profesores Marta Canessa de Sanguinetti, Washington Reyes Abadie y Andres Vázquez Romero. Por su riqueza de contenido y calidad, la editorial junto con la Biblioteca Nacional ha encarado esta nueva edición -en la que se incorpora una amplia iconografía- que constituye un aporte imprescindible al conocimiento de la historia de la ciudad
Este es un libro que nos lleva de la mano por zonas no transitadas habitualmente de las revoluciones saravistas. Así el lector accederá a una crítica y fundada visión sobre los grandes hechos o las consecuencias de la Revolución de 1904. Aparece allí la responsabilidad que le cupo a Saravia en Masoller; se lauda el siempre conflictivo tema sobre cual bando fue el responsable del inicio de la contienda bélica; se narran los poco estudiados días finales del alzamiento; se relatan las gestiones del gobierno ante EE.UU., considerándose además cuales fueron las polémicas reformas electorales de Batlle al fin de la revolución. También recupera la historia a escala humana de los combatientes. Se encuentra un análisis salpicado de anécdotas sobre la barbarie de los degüellos en las últimas guerras civiles; se lee la crónica de la postrera carga a lanza seca de la historia así como nos acerca a la composición y vida cotidiana del ejército insurrecto, realzando una visión de lo local como enriquecimiento de una historia que no admite ser únicamente analizada desde la óptica montevideana por la fundamental participación de actores rurales y del interior que forjaron la misma. "Si la obra que presentamos, aparte de sus méritos propios, sirve de modelo a ulteriores investigaciones en el sentido indicado, sin duda habrá llenado las aspiraciones de quien lo escribió y de cuantos se dedican a la comprensión del pasado nacional, es decir de nosotros mismos". Enrique Mena Segarra
Charrúas: genocidio o integración invita a cuestionar lo generalmente aceptado sobre esa nación. Para ello emplea cientos de documentos producidos en distintas épocas por individuos que tenían intereses diversos, y los compara con saberes procedentes de los denominados “mitos identitarios”. Los documentos muestran que los charrúas fueron preponderantes entre los ríos Paraná y Uruguay hasta que fueron expulsados en el año 1750. También señalan los caminos de integración que transitaron, muchas veces obligados por terrible violencia. Y al mismo tiempo, quitan sustento racional a la tesis que afirma la existencia de voluntad de exterminio físico o genocidio. Las páginas de este libro aportan nueva información acerca de los charrúas, incrementando el dolor por sus padecimientos y por la riqueza cultural perdida.
Uruguay fue los primeros países en tener una revolución rural en siglo XX que planteó reformas democráticas. También de los primeros en generar un estado de bienestar vanguardista para la época. Por cierto, fue el primer país en organizar un Mundial de fútbol. Se podrían nombrar más cosas, pero ello basta para interesarse en lo que fue nuestro siglo veinte. Un siglo cargado de proyectos de progreso, y de etapas de desarrollo, pero que también estuvo surcado por contradicciones, fracasos y una larga noche autoritaria. De la que afortunadamente se salió con una consolidación de la convivencia democrática basada en la participación social de diferentes partidos y actores colectivos que en buena medida son herederos creativos de aquel inicio.
¿El Frente Amplio perdió audacia y desarrolló miedo al cambio? ¿Depende de los titulares de prensa, de las encuestas y no de las otrora efervescentes discusiones con argumentos? ¿Admitió la soberbia como estilo de algunos dirigentes? ¿Se supeditó a líderes carismáticos y desmovilizó a los frentistas antes tan vitales en su desarrollo? ¿Fagocita a las posiciones de izquierda en su seno? ¿Está ganando el neoliberalismo la batalla cultural, incluso dentro del partido? A estas preguntas el autor responde afirmativamente. Y, además, nos plantea muchos otros temas revulsivos. Analiza cuidadosamente el año 1984 y llega a la conclusión de que en ese tiempo de vorágine, el Pacto del Club Naval y el verticalismo de Seregni supeditaron las fuerzas vitales de la extraordinaria movilización social a la estrategia acordada por el general y el Partido Colorado. Y fundamenta que ese fue el comienzo de los males actuales. «Ese año fue como un túnel de montaña: por este lado entró un pueblo batallador, a veces audaz, rebelde al lazo, y por el otro salieron las disciplinadas cohortes en formación ordenada y a tranco reposado. Por un lado entraron los luchadores, los reclamadores, con sus perros cimarrones, desprolijos a lo Otorgués, y por el otro salieron los cabildantes, bien vestidos, llenos de gestos, frases vacuas y verdades falsas».
Un recorrido ensayístico por la historia uruguaya desde fines del siglo XVIII hasta los años 60 del siglo XX indaga los signos políticos de la obra de Bartolomé Hidalgo, Francisco Acuña de Figueroa, Dámaso Antonio Larrañaga y Petrona Rosende entre muchos otros. ¿Hay indicios partidarios o antipartidarios blancos, colorados, fusionistas en los poemas de Carlos Villademoros o en los de Bernardo Prudencio Berro, en los de Melchor Pacheco y Obes o en los de Juan Carlos Gómez? ¿Qué grado de autonomía tuvo la creación literaria en la historia de nuestro país respecto al poderoso influjo de las peripecias políticas? ¿Cómo se ata y desata el intrincado nudo entre esos dos campos? Desde Eduardo Acevedo Díaz a Ibero Gutiérrez transcurrió un siglo en el que artistas y partidos intercambiaron, abiertos y permeables, sus formas de conocimiento de la realidad. El 900, los años 30, el medio siglo XX tuvieron en figuras como Rodó, Zavala Muniz o Benedetti articuladores entre los movimientos políticos y las decisiones estéticas. A veces hospitalario, otras fue el partido inhóspito para el hombre de cultura que sintió cárcel el alvéolo partidario (Real de Azúa). En la emblemática década del sesenta el compromiso del artista fue un problema: ¿la revolución exigía una actitud revolucionaria del hombre o era necesaria una actitud revolucionaria en el arte? Cortázar selló la encrucijada en forma de pregunta: ¿literatura en la revolución o revolución en la literatura?
La historia de Camerata es mucho más que la de una agrupación musical. Es la historia política y cultural de Uruguay durante más de tres décadas, atravesadas por el sueño de la revolución, la pesadilla de la dictadura y el difícil pero anhelado despertar de la democracia. Ejecutantes talentosísimos dispuestos a experimentar con la música de cámara y los ritmos populares, pero que también compartían un compromiso político inquebrantable. Ese compromiso los llevaría a la detención, a soportar torturas y a exiliarse, en uno de los derroteros artísticos más singulares de América Latina. Roberto López Belloso reunió testimonios y documentos de la época para dar forma a esta biografía colectiva, que recorre las ilusiones, el éxito y hasta los desencuentros de los integrantes de Camerata. Combina perfectamente los detalles musicales con la historia de un país en llamas. Hay música en estas páginas. En cada párrafo resuenan el tango y el candombe, la música barroca y la bossa nova. Está también la memoria viva de un país orgulloso de su arte y de sus luchas.
“De aquellos polvos, estos lodos”, reza un refrán español del siglo XV. En 1975 surgió el “Plan Cóndor”, aunque desde hacía más de 50 años existía una contraparte marxista revolucionaria, que en 1958 incrementó sus actividades de coordinación y lucha armada. | Uruguay, luego del conflictivo siglo XIX y a través de la “concordia nacional”, consiguió estabilidad política y prosperidad económica, de la mano del batllismo y el herrerismo como faros ideológicos, siendo considerada la “Suiza de América”, transformándose en los albores de los 60 y por más de una década, en una nueva “tierra purpúrea”.
Jorge Chagas y Gustavo Trullen —dos veces ganadores del Premio Nacional de Literatura por sus ensayos históricos— abordan una parte fundamental de la historia del movimiento sindical en Uruguay: la feroz represión durante la dictadura, las diversas formas de resistencia y el renacimiento cercano al retorno de la democracia. El libro parte del fin de la huelga general, el 11 de julio de 1973, y llega hasta el 1.° de mayo de 1984, hito que marca la aparición de la sigla pit–cnt, un reconocimiento del pit como continuidad histórica de la cnt. El relato atiende las acciones más concretas de resistencia —la lucha muchas veces se encubrió bajo la forma de actividades sociales, culturales, deportivas e incluso religiosas—, así como las sistémicas —la respuesta a la reglamentación sindical de 1973, a las comisiones paritarias en 1977, a la propuesta de la central de la Marina en 1979 y a la promulgación de la Ley de Asociaciones Profesionales en 1981—. Además, se explora la incansable actividad de la Coordinadora de la cnt en el exilio y sus intervenciones en el seno de la Organización Internacional del Trabajo.
«Madres, abuelas, hijos, maridos, esposas de secuestrados, asesinados, desaparecidos, recuperados, reaparecidos: todos están dañados por las dictaduras militares de la región, dice Daniel Gatti, autor de este libro imprescindible, él también hijo y hermano de desaparecidos. En el itinerario del daño que traza, Gatti incluye a los hijos y nietos de los represores, los desobedientes que osan romper el vínculo familiar opresivo y violento y sumar su voz a las denuncias de los horrores. Los testimonios y las historias exhumadas dan cuenta de las similitudes de los dramas —las mismas heridas, los mismos ultrajes, las mismas dudas, las mismas determinaciones— de los damnificados de “uno y otro lado”. Unos y otros —surge inevitable del texto— avanzan juntos hacia la recuperación de la dignidad, componente principal de la identidad.
Incansable trabajador y estudioso, de larga trayectoria en la gestión privada y pública, militante comprometido con la dimensión humanista del desarrollo en búsqueda del porvenir de los pueblos, Benjamín Liberoff nos entrega una fundada mirada acerca de quince años de gobiernos frenteamplistas y sus aportes al crecimiento del turismo en el Uruguay. Crecimiento cuantitativo y cualitativo. Tarea intelectual, política y técnica que debería ser necesaria para todas las áreas en que las políticas públicas deben asumir un rol intransferible. También en el Turismo, los gobiernos desde el 2005 al 2020 dejaron un país mejor que el recibido. Expresión formulada sin estridencia y conscientes de que quedaron cosas en el camino y tantas por mejorar. Pero esa afirmación - ayuno de triunfalismo y retórica de consigna electoral - debe ser demostrada. Con honradez intelectual, con datos veraces que traduzcan evidencia y desde luego, abierta a la crítica y la autocrítica ed nivel similar. Del prólogo de Héctor Lescano
¿Qué pasaría en Uruguay si moviéramos el eje de la discusión abocándola a buscar soluciones en vez de simplemente opinar sobre nuestros problemas? ¿Cuánto habríamos avanzado como país hacia el desarrollo? En este libro Nicolás Albertoni toma como punto de partida la inserción internacional del país para contribuir a un debate orientado a las soluciones. Un país que no está en contacto económico, comercial y político permanente con el mundo no se interpela a sí mismo y tiene a comparaciones facilistas que no lo alientan a crecer.
La sociedad siempre ha asociado la escritura con la evidencia. Los hechos quedan verificados en la medida que son escritos. La base de este libro es la recopilación, selección y edición de artículos de prensa y de revista, escritos y publicados por pablo ney ferreira en distintos medios gráficos, locales e internacionales.
El bicentenario de la independencia nacional convoca las raíces de nuestra nación y la conciencia de su soberanía. Este libro rescata las vicisitudes del episodio que le dio origen: el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, semilla de ese autorreconocimiento como nación que quería decidir su destino, y la legitimación de José Artigas como su conductor. Este texto aporta ángulos nuevos que enriquecen la perspectiva del episodio; además de ofrecer un recorrido cuidado por los hechos y sus implicancias, está acompañado por iconografía del tema que ilustra aquella peripecia. También recoge la producción filatélica con la que el país ha homenajeado —en cuotas y a medida que lo iba reconociendo— la llamada Redota y la semblanza de Artigas. El autor ha explorado esta temática desde su juventud, buscando su injerencia en la construcción de la nación uruguaya y rescata aquí un ensayo que, en su momento, le valió un destacado reconocimiento. Un libro para ingresar de una manera original a aquel movimiento entrañable que todos guardamos como insignia.
Leonardo Haberkorn nos conduce a un viaje rico en revelaciones y curiosidades acerca del dulce de leche. Cada página de este libro ofrece aristas sorprendentes sobre su asunto, ya sea remontándose miles de años en el pasado para seguir la evolución de los ingredientes básicos del dulce de leche hasta nuestros días o ahondando en los detalles técnicos de la actual producción industrial. En el proceso, este libro derriba mitos mediante una investigación minuciosa y un estilo ágil y ameno que nos hace sentir siempre al borde de un descubrimiento a medida que avanza entre antiguas fuentes documentales, anécdotas, entrevistas y estadísticas recientes. Gracias a la curiosidad y el amor por el conocimiento que lo impulsa, El dulce de leche. Una historia uruguaya nos ofrece una clave para comprender que también a través del paladar se ha formado nuestra identidad cultural.
Gonzalo Varela observa y analiza los acontecimientos político-históricos acaecidos entre febrero y junio de 1973 en Uruguay. A 50 años del golpe de Estado propone un nuevo punto de vista en el análisis de los sucesos y una precisión en la mirada que pueden cambiar las conclusiones hasta ahora aceptadas como únicas. Hechos y protagonistas emergen a partir de una relectura que pone en crisis la forma de entender el pasado aceptada hasta ahora. En la cúpula o en la base algunos actores se vieron enfrentados a dilemas que, en el Uruguay de poco tiempo atrás, hubieran sido impensables y frente a los cuales supieron o no cumplir. En los tiempos oscuros se puede dar lo mejor o lo peor de sí, pero para el ser común y corriente la mayoría lo probable puede ser una combinación; o quizás nada: la pasividad expectante. El golpe más largo medio siglo después significa un aporte nuevo y riguroso sobre un hecho que, aun perteneciendo lejano al «pasado reciente», se actualiza con vigor en nuestro presente político.
Un ciudadano chileno entra a Uruguay en 1991 con un nombre falso y custodiado por militares. La Justicia de su país lo requiere como testigo en un paradigmático atentado del régimen de Pinochet — una explosión que sacudió el barrio de las embajadas de Washington D. C.—, pero eso no es todo lo que él sabe. Permanece oculto en Montevideo mientras Interpol lo busca. La situación se complica cuando decide volver a Chile para prestar testimonio. No se lo permiten. A fines de 1992, sus captores lo trasladan a un balneario de la Costa de Oro. En el verano de 1993, Pinochet visita Uruguay. Poco tiempo después, al testigo se lo traga la tierra. Horacio Solla es el antropólogo forense que identificó los restos del bioquímico chileno Eugenio Berríos hallados en las dunas de El Pinar en abril de 1995. Luego de los primeros estudios que Solla realizó sobre los huesos del exagente de la policía secreta de la dictadura de Pinochet, estos permanecieron en un armario de la Morgue Judicial frente al laboratorio del antropólogo, hasta que en octubre de 1995 decidió volver al caso, impulsado por el deseo de desentrañar el misterio que guardaban. Su investigación descorrió el velo de un relato macabro. A treinta años del hallazgo de los restos de Berríos, este libro reconstruye su historia al tiempo que revela un intrincado aparato de terror, impunidad y encubrimiento que oscureció el regreso a la democracia de los países en los que operó el Plan Cóndor.
A partir del proyecto CRUZAR, de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), durante dos años los autores realizaron una exhaustiva investigación sobre algunos importantes episodios de la lucha interna por el poder entre facciones militares rivales, que se desarrollaron a lo largo del proceso dictatorial. Esa lucha, en ocasiones sangrienta, tuvo una doble finalidad: el control de toda la actividad del Estado, y simultáneamente el enriquecimiento personal facilitado por los negociados de toda especie, desde los chantajes, el contrabando el trasiego de dólares hacia paraísos fiscales, hasta el vaciamiento total de empresas estatales. Episodios mafiosos se solaparon -y se enmascararon- en la "guerra contra la sedición" y la represión sistemática a todo el movimiento antidictatorial. "¿Qué es peor -se preguntan los autores-, enriquecerse con la excusa de la defensa de la nación, o asesinar a sangre fría para dirimir combates supuestamente ideológicos?". Algunos de esos episodios fueron calificados como "delitos económicos", y por tanto excluidos de los beneficios de la ley de caducidad. Pero la decisión presidencial de archivar esas denuncias con el conjunto de las causas sobre los crímenes de lesa humanidad, configuró una doble cara de la impunidad, que de rebote protegió también a los técnicos y amanuenses civiles de la dictadura.