Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti. Después de Novelas breves, llega El astillero al catálogo de Eterna Cadencia editora. • Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti: “su fascinación doble por la pureza y la corrupción, por la dulzura de los sueños y la herrumbre siniestra del desengaño y fracaso” (Antonio Muñoz Molina). • Larsen regresa a la ciudad de Santa María y se emplea en el astillero de Petrus al tiempo que comienza a cortejar a la hija de éste, con el único propósito de encontrarle un sentido a su vida. Pronto la farsa se hace evidente, el astillero está en quiebra, es un espacio en ruinas y él es solo un difunto sin sepe, a quien fuera de esa farsa que aceptó como trabajo no le queda más que el frío del invierno, la vejez, el no tener dónde ir, la posibilidad de la muerte. Pero una cosa es jugar solo su propio juego y otra es que los demás lo acompañen, entonces el juego es lo serio, se transforma en lo real y aceptarlo es aceptar la locura. • “Lucidez ante la inutilidad de la vida, una idea casi vertiginosa de la muerte y esa otra luminosa poética de la incertidumbre y la relatividad que apunta tan directamente al corazón cartesiano de los relatos unívocos. No hay una próxima primavera para Larsen. Su alma, mezcla de los nihilistas de Roberto Arlt y Camus, dibuja ese paisaje devastado y carente de sentido intrínseco, que hubiera dicho Kant”. J. Ernesto Ayala-Dip
"Era un hombre hecho, e incluso deshecho, en la fragua de la expresión corporal, un hombre que controlaba y conocía todos los recovecos de su organismo como a las palmas de sus manos, y a las palmas de sus manos como al mapa orográfico de Siria, su tierra natal." Secuela de Best Seller, El área 18 narra otra misión del aventurero internacional sirio. Congodia, un pequeño país africano, ha logrado su independencia y el desarrollo de su economía a través de su equipo nacional de fútbol. Allí, monumentos a futbolistas decoran plazas y museos, en las universidades se dictan seminarios sobre córneres y el edificio más importante es el estadio Bombassi, construido en el cráter de un volcán. Pero Congodia se encuentra en una situación geográfica estratégica y las apuestas se tornan cada vez más fuertes. Es entonces cuando una corporación internacional decide armar un conjunto capaz de obtener la victoria: una caterva de mercenarios que debe vencer a la selección de Congodia. Best Seller, su capitán, es el único hombre que puede conducirlos al éxito.
Las potentes estampas de Dr. Alderete, uno de los máximos representantes de la ilustración latinoamericana, inspiran sesenta textos inéditos escritos por Mariana Enriquez. A mitad de camino entre la realidad y la más absoluta ficción, El año de la rata es una crónica gráfica y distópica a dos voces, creada durante el 2020, el año de la rata en el calendario chino. En la astrología china este roedor está asociado con la inteligencia, la astucia, la agresión, la riqueza, el carisma y el orden, pero también con la muerte, la guerra, lo oculto, la pestilencia y las atrocidades. Todos estos elementos cobran vida en esta singular propuesta que invita al lector a reflexionar sobre el momento crítico que atravesamos como humanidad. El diseñador e ilustrador Dr. Alderete propone un articulado conjunto de provocativas imágenes y construye una suerte de premonición de nuestro mundo donde desfilan desde monstruos y criaturas mitológicas hasta insectos, aliens y personajes reales. Considerada una de las voces más interesantes de la narrativa latinoamericana actual y sin perder su agudo sentido del humor, Mariana Enriquez, Premio de la Crítica y Premio Herralde de Novela 2019, aporta su voz a estas ilustraciones e indaga acerca de cuestiones sobre la vida y la muerte, el sexo, los placeres ocultos, las enfermedades, las filias… El terror sobrenatural permeando nuestras vidas cotidianas.
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz. «Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.» «Encontró el cadáver cubierto con una manta en el catre de campaña donde había dormido siempre, cerca de un taburete con la cubeta que había servido para vaporizar el veneno.»
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz.
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz.
El alma de Gardel es una entidad procedente de una dimensión desconocida, inmersa en una batalla cósmica para vencer a un ser que en la Tierra llaman Carson. Para cumplir su misión, se instaló en Carlos Gardel -el músico- con el objetivo de convertirse en un ídolo de masas y reclutar a seres humanos. Entre ellos, se encuentra el narrador: un hombre mayor, más bien gris, que hace balance de su vida analizando, casi novelando, sus recuerdos para reconstruir la historia de sus amores... Una obra inclasificable con un toque genial de surrealismo fantástico que apunta a las maneras de Philip K. Dick.
El Aleph es un libro icónico de Jorge Luis Borges, el gran autor argentino admirado por García Márquez, Vargas Llosa, Banville y tantos otros escritores contemporáneos. Los cuentos que lo integran son un prodigio de puzles filosóficos, intrigas fantásticas o policíacas y personajes que se graban en la memoria, como Emma Zunz. «El inmortal» explora el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres; «Los teólogos» es un sueño melancólico sobre la identidad personal; «La otra muerte», una fantasía sobre el tiempo; «El Aleph», publicado por primera vez en 1945 y que en 1949 dio nombre al libro, es uno de los mejores cuentos de todos los tiempos y aborda uno de los temas recurrentes en la literatura de Borges: el infinito. También puede leerse como una historia de amor con un comienzo memorable: «La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita».
Este volumen reúne dieciocho relatos de Jorge Luis Borges, entre ellos quizá los más elogiados y repetidamente citados. Tanto «El inmortal» como «Los teólogos», «Deutsches Requiem» y «La espera» muestran las posibilidades expresivas de la «estética de la inteligencia» borgiana, inimitable fusión de mentalidad matemática, profundidad metafísica y captación poética del mundo.
Exitosa, madre de dos niñas y con el marido ideal, Maritza Fontana se siente realizada. Abogada en uno de los despachos más importantes de la ciudad, acaba de abrir un lujoso hotel boutique que la ha colocado además en la crema y nata de la sociedad. Sin embargo, precisamente en la noche de la inauguración, su hija Patricia no aparece por ningún lado. Al principio, Maritza lo atribuye a su carácter caprichoso, pero más tarde se entera de que un accidente automovilístico es la razón de su ausencia y el punto de partida de una vorágine de destrucción que pondrá de cabeza su mundo…
Una obra imprescindible que nos acerca a nuestra manera de hablar y a la de la otra orilla. Dos orillas es un diccionario de contraste entre dos variedades de una misma región dialectal: la del Río de la Plata. Estamos hilando fino, pues bien sabemos que a los mexicanos o a los españoles les resulta difícil distinguir entre el habla de los porteños y los montevideanos. Este libro intenta darle un poco de precisión a estas diferencias en nuestra forma de hablar, e ir un poco más allá de pavas y calderas, acaso como una vía para empezar, a comprender mejor algunos aspectos del cambio léxico en el español rioplatense, es decir, de cómo se produce la renovación del vocabulario en nuestra región.
“Dónde poner los muertos, la segunda novela de Virginia Anderson, se hamaca entre los desgarrones de una despedida y un álbum de fotografías que construye una genealogía entrañable, feroz y ocasionalmente disparatada. Una historia que deambula por los claroscuros del amor y las lealtades, por el dolor y el daño, por los presagios, lo absoluto, lo inexpugnable, lo excéntrico, lo enardecido, los tropiezos, los aprendizajes, lo irrestricto, lo irresuelto, el destino, el desatino, el futuro, la risa, el adiós, los cuerpos, lo definitivo, mientras los últimos rayos del sol entibian un corazón y la tarde se desvanece.” Inés Bortagaray
En Barcelona, una prostituta que va entrando en la vejez entrena a su perro para llorar ante la tumba que ha escogido para sí misma. En Viena, una mujer se vale de su don de ver el futuro para convertirse en la adivina de una familia rica. En Ginebra, el conductor de una ambulancia y su esposa acogen al abandonado y aparentemente moribundo expresidente de un país caribeño, solo para descubrir que sus ambiciones políticas siguen intactas. En estos doce relatos magistrales acerca de las vidas de latinoamericanos en Europa, García Márquez transmite la melancolía, tenacidad, pena y ambición que forman la experiencia del emigrante.
Reescribí todos los cuentos otra vez desde el principio en ocho meses febriles en los que no necesité preguntarme dónde terminaba la vida y dónde empezaba la imaginación, porque me ayudaba la sospecha de que quizás no fuera cierto nada de lo vivido veinte años antes en Europa. La escritura se me hizo entonces tan fluida que a ratos me sentía escribiendo por el puro placer de narrar, que es quizás el estado humano que más se parece a la levitación. Además, trabajando todos los cuentos a la vez y saltando de uno a otro con plena libertad, conseguí una visión panorámica que me salvó del cansancio de los comienzos sucesivos, y me ayudó a cazar redundancias ociosas y contradicciones mortales. Creo haber logrado así el libro de cuentos más próximo al que siempre quise escribir.
El campo ha cambiado frente a nuestros ojos sin que nadie se diera cuenta. Y quizá no se trate solo de sequías y herbicidas, quizá se trate del hilo vital y filoso que nos ata a nuestros hijos, y del veneno que echamos sobre ellos. Distancia de rescate sigue esta vertiginosa fatalidad en la que, sin saberlo, damos el paso en falso que finalmente nos condena. Esta novela, premiada en todo el mundo, se ha convertido en un relato urgente y perdurable. La destreza literaria de Samanta Schweblin logra atravesarnos de forma implacable, mantenernos inevitablemente atrapados y sumergirnos en un universo ficcional estremecedor.
Único y maravilloso por su perspectiva “de valoraciones tan personales como intransferibles”, el Diccionario de autores latinoamericanos fue publicado por primera vez en 1998 y reeditado en 2018, sin cambios significativos. Paidós encara en esta oportunidad su segunda reedición, siempre sin modificaciones, a no ser por la inclusión de las fechas de muerte de algunos autores, acaecidas entre la publicación original y la actualidad. La lista de referenciados en este jugoso volumen, por lo tanto, se detiene, como en su edición primera, en los nacidos antes de la década de 1940. Narradores, poetas, dramaturgos, historiadores, científicos, periodistas, cronistas antiguos y modernos, utopistas y aficionados se mezclan, acompañan, comparan y distinguen en este esfuerzo monográfico monumental, en base al gusto omnívoro y voraz de César Aira por la lectura.
Versión corregida, ampliada y definitiva de los diarios de Alejandra Pizarnik. «Una constante de los diarios de escritores es que otros se encarguen de publicarlos póstumamente. Estas publicaciones podrían dar la impresión de ser una violación de la intimidad del diarista, pero no cabe duda de que, al conservarlos, el escritor está indicándonos que es consciente del valor intrínseco que tienen. Eso es aún más evidente en el caso de Alejandra Pizarnik, ya que conservó sus cuadernos hasta el último momento», comenta Ana Becciu en la nota que acompaña esta nueva edición, corregida y ampliada, con muchos fragmentos reveladores que hasta ahora nunca habían visto la luz, de los diarios de una mujer que convirtió su angustia en un destilado de palabras duras y hermosas. Su obsesión por escribir, sus dudas, y sus ganas de comer, fumar y amar con voracidad hasta que el cansancio la derrumbaba... todo quedó apuntado en cuadernos y papeles sueltos que por fin han encontrado su lugar.
En 1900, un joven Horacio Quiroga emprende la larga travesía en barco hacia París, la meca a la cual peregrinaban los intelectuales modernistas del Río de la Plata. En ese viaje, lleno de obstáculos, el autor escribe dos libretas que nos acercan a su intimidad y nos dejan espiar en los comienzos de su vocación literaria. Sufrido y salvaje, este diario prefiguró quizás la historia de una vida marcada por la tragedia. Se publicó póstumamente como testimonio de la oscura aventura parisina de uno de los autores hispanoamericanos más importantes de su tiempo, maestro de maestros.
Los objetos cotidianos se hacen añicos, la palabra se construye sobre las ruinas, se va colando entre los golpes de hacha sobre un tronco joven, con el viento que anda entre los vestidos, en el roce de los brazaletes, en frases pegadas a la música que suena en un comedor invisible. Este pequeño libro está hecho de paisajes imposibles, fantasmales, de manchas de humedad que crecen en la memoria, de árboles y lagos y mitos. De una potencia poética que llega a doler. Léase con precaución. La intervención de imágenes distorsionadas con agua que propone Caro Ocampo dan cuenta del desborde de las palabras de Circe, que rebasan los límites de su propia experiencia y generan una memoria compartida. Así, la artista busca en su álbum familiar una relación plástica con estos fragmentos espectrales, en los que una inundación irrefrenable actúa sobre el recuerdo: «lo conserva al mismo tiempo; lo envuelve, lo protege y lo oculta para siempre de nosotros»
El 26 de octubre de 1949 el reportero Gabriel García Márquez fue enviado al antiguo convento de Santa Clara, que iba a ser demolido para edificar sobre él un hotel de cinco estrellas, a presenciar el vaciado de las criptas funerarias y a cubrir la noticia. Se exhumaron los restos de un virrey del Perú y su amante secreta, un obispo, varias abadesas, un bachiller de artes y una marquesa. Pero la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color cobre, de veintidós metros y once centímetros de largo, perteneciente a una niña. En la lápida a penas se leía el hombre: Sierva María de Todos los Ángeles. «Mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro.»