Tal vez sea eso lo que mejor explica por qué Meyer Schapiro no reprocha a Freud la construcción de una figura soñada de Leonardo. El enigma y el haz único de hipótesis mediante las cuales Freud cree haberlo resuelto bien pueden exponer el libro a la crítica de ser una «novela psicoanalítica», pero el retrato no es en absoluto el fruto de un sueño o un mito. Dejemos a Freud la tarea de concluir: «¿no cabe escandalizarse por los resultados de una indagación que concede a las contingencias de la constelación parental tan decisivo influjo sobre el destino de un hombre (…)? Creo que no hay ningún derecho al escándalo; cuando se considera al azar indigno de decidir sobre nuestro destino, ello no es más que una recaída en la cosmovisión piadosa cuya superación el propio Leonardo preparó al escribir que el Sol no se mueve.»
«Freud no está lejos de hacer suyas las palabras de Marx: “La religión es el opio de los pueblos”. Es lícito, dice, “igualar el efecto de los consuelos religiosos a los de un narcótico”. Las religiones alimentan una ilusión: todo lo que está bien terminará bien, todo lo que está mal será castigado, un programa cuyo cumplimiento se promete después de la muerte. (…) El texto se aproxima aquí a lo que quizá siga siendo lo más vivo y actual de su crítica. ¿Cuál es la característica de las representaciones religiosas? La de ser dogmas, conjuntos de enunciados sin autor que cada uno encuentra ya presentes, constituidos de pies a cabeza, y que “demandan creencia”.»
El libro recoge las más significativas conferencias e historias terapéuticas de Bert Hellinger. Todas ellas giran alrededor de un mismo punto central: el orden fundamental por el que nuestras relaciones se logran o fracasan. Dirigen la mirada hacio los elementos fundamentales del pensar y hacer de este singular terapeuta y nos invitan a emprender con él un camino epistemológico. A lo largo de estos textos, Bert Hellinger toca sin miedo los tabúes de la inocencia y de la conciencia, sacando a la luz los órdenes que permiten que el amor en y entre diversos grupos humanos florezca. Un libro de sabiduría, fascinante y conmovedor, que nos remite a nuestro propio centro como punto de partida y de llegada. Allí nos experimentamos profundamente recogidos y en sintonía con el mundo tal como es. Este centro se distingue por su levedad.
“Psicoeducar. Algunas claves para entender más a nuestros alumnos, es el resultado de varios años de trabajo y encuentros con padres y docentes, en el intento de tender puentes entre la salud mental y la educación. Promover un adecuado desarrollo emocional de los hijos, es tal vez uno de los mayores retos que enfrentan los padres. Pero, precisamente, lograr que una persona se perciba valiosa sin dejar de reconocer sus debilidades, implica una larga construcción en la que otros actores, además de los padres, tienen un rol fundamental. Ellos son los docentes. En contacto natural y diario con los alumnos, intermediando en el aprendizaje curricular pero también en la gestión de los intercambios con los pares, los docentes cumplen un papel preponderante en la formación del autoconcepto y la autovaloración de sus alumnos. Esto los convierte en agentes de salud mental de primer orden, lo que implica que tienen la posibilidad real de impactar, de manera positiva o negativa, en el desarrollo emocional de sus alumnos. A través de este trabajo, intentamos explicar los conceptos fundamentales que tienen que ver con la construcción de la autoestima, aportando ideas para que los docentes sean agentes positivos de salud mental. La repercusión que han tenido estas ideas en diferentes conferencias, cursos y seminarios, en todo Uruguay y en el exterior (Colombia, Chile, Ecuador, Argentina), nos confirma que la problemática a la que se enfrenta el docente día a día, es la misma en diferentes realidades. Si bien cada capítulo fue escrito pensando en los maestros y los profesores, creemos que la información aquí aportada puede resultar valiosa para todos aquellos que desde distintos lugares dedican sus horas al trabajo con niños y adolescentes. Con ese objetivo invitamos a padres, docentes, profesionales de la salud mental y la educación a recorrer estas páginas, confiando en que en ellas encontrarán claves para trabajar efectivamente en la construcción de una adecuada autoestima a través del arte de educar.”
Psicoeducar 2. Algunas claves para entender cómo aprenden nuestros alumnos, es el segundo libro del Dr. Ariel Gold, médico psiquiatra de niños y adolescentes y la Lic. Alicia Gómez, maestra especializada en Dificultades de Aprendizaje y fonoaudióloga. En esta nueva entrega los autores desarrollan conceptos psicológicos y pedagógicos de forma que sean comprensibles por personas que no necesariamente tienen una formación profunda en esas áreas. A través de más de cien ejemplos, se entrega al lector una serie de claves para entender por qué algunos estudiantes tienen dificultades para aprender. Establecen una especie de hoja de ruta en la que el lector podrá identificar las diferentes condiciones que pueden explicar el bajo rendimiento académico en algunos niños y adolescentes. El lector objetivo es el docente, pero también los autores presentan espacios dedicados especialmente a los padres, debido al interés que mostraron en Psicoeducar 1. De este modo, en clave psicoeducativa, o sea, con sencillez pero sin perder la profundidad, se abordan temas de gran interés, como el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, la Dislexia, los Trastornos de Ansiedad y los Trastornos del Humor. Asimismo se desarrolla el concepto de “herramientas de la inteligencia”, donde el lenguaje adquiere un rol preponderante. Psicoeducar 2 no es estrictamente la continuación de Psicoeducar 1; está pensado para que pueda ser leído de manera independiente. El Dr. Gold y la Lic. Gómez mantienen el tono optimista de su primer trabajo: continúan con el objetivo de tender puentes entre la Salud Mental y la Educación. Apuestan a que esta lectura llegue a los padres para que no sólo se reconozcan como actores fundamentales en el arte de educar a sus hijos, sino además como promotores de la tarea de reubicar a los docentes en el lugar que deben tener aquellos que ejercen la importantísima tarea de ayudar a educar a nuestros hijos.
Palabras cruzadas. Esa es, en definitiva, otra manera de describir un proceso analítico: “Como una sucesión de palabras que se cruzan a partir del dolor de un paciente y que, con el deseo, la claridad y el valor necesario, pueden conducir al develamiento de una verdad capaz de cambiar para siempre la vida de un sujeto”, escribe el autor. Del dolor a la verdad. Un camino sin duda complicado, difícil, que se transita con padecimientos. Pero que bien encarado también se recorre con la satisfacción que da la certeza de saber que ese destino vale la pena. Un libro vital, que parte del psicoanálisis para poner en juego un pacto de confianza entre alguien que dice lo suyo y quien escucha, contiene y acompaña.
El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: «¿Por qué no se suicida usted?» Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia. En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.
Diez veces un anciano de cabellos blancos aparece en escena. Diez veces resopla y sispira. Diez veces dibuja lentamente extraños arabescos multicolores que se anudan entre sí y con los meandros y volutas de su palabra unas veces embrollada y otras liberada. Una multitud contempla estupefacta al hombre-enigma y recibe el ipse dixit aguardando una iluminación que se hace esperar.
Conviene que nos detengamos en ese desfiladero, en ese paso estrecho, en el que Freud mismo se detiene y retrocede con un horror motivado. Tú amarás a tu prójimo como a ti mismo este mandamiento le parece inhumano. ¿No puede decirse que Sade nos enseña una tentativa de descubrir las leyes del espacio del prójimo como tal? ese prójimo en tanto lo más cercano al que tenemos a veces, aunque más no sea para el acto del amor, que tomar nuestros brazos. No hablo aquí de un amor ideal, sino del acto de hacer el amor. Sabemos muy bien cómo las imágenes del yo pueden contrariar nuestra propulsión en ese espacio. ¿No tenemos algo que aprender acerca de las leyes de ese espacio, en la medida en que él nos engaña la captura imaginaria por la imagen del semejante, de aquel que avanza en el en un discurso más que atroz?
En este seminario (1956-1957) Lacan trasciende una relación dual entre el sujeto y el objeto. Plantea la relación de objeto en términos de falta y de pérdida, lo cual da tres modalidades relacionales, jerarquizadas según los tres registros (real, simbólico e imaginario): la privación (la falta real de un objeto simbólico), la frustración (la falta imaginaria de un objeto real) y la castración (la falta simbólica de un objeto imaginario).
En este seminario, Lacan profundiza en el concepto de goce, central para la teoría psicoanalítica, cuya elaboración se inicia en los años sesenta y continúa a lo largo de su obra. Procede de la condensación de dos términos freudianos: la libido en cuanto energía del deseo sexual y la pulsión de muerte. Se podría decir que todo lo que llega al límite del placer es goce. Este campo de investigación remite al amor y al goce femenino más allá del padre y del falo: constituye de hecho una crítica a los postulados sobre el género.
El diálogo de Lacan consigo mismo sobre el sujeto del goce y la relación de este con la palabra y el lenguaje.
El lugar y el lazo, que inicia un nuevo siglo, demuestra una vez más que el horizonte de la elaboración de los cursos de la orientación lacaniana en psicoanálisis es el psicoanálisis como experiencia. Lo preceden dos décadas en las que Jacques-Alain Miller ha ido montando y desmontando los matemas de Lacan para continuar con el aislamiento de un corte en la enseñanza de Lacan. El lugar y el lazo destaca la promoción del síntoma como referencia clínica en términos de sinthome (el cual responde a la orientación por lo real, que nombra lo fuera de sentido), que pone en tela de juicio lo que Lacan había propuesto como autonomía y dominancia de lo simbólico sobre lo imaginario y lo real, estableciendo la homogeneidad de los tres registros. Subrayando que esta equivalencia despierta del sueño estructuralista de un orden, un universo de reglas. Entonces, allí donde se encontraba el orden simbólico como armazón y referencia del sujeto, se inscribe la expresión modo de gozar. Un orden sintomático, en el que el propio síntoma es la regla que instaura una tensión entre el síntoma mensaje, punto de partida de la enseñanza de Lacan, y que en tanto reprimido es interpretable, y el síntoma modo de gozar, referencia de su última enseñanza, que no es interpretable como tal. Esta concepción según la cual la verdad es el Uno y no el Otro, que prefiere lo real, que introduce la noción de la lengua, que incluye la referencia a lo viviente, y que no se guía por el Nombre del Padre, conduce a Jacques-Alain Miller en este curso a revisar de manera desgarradora lo que Lacan había enseñado
"Introducción al psicoanálisis" es una obra en la que Sigmund Freud (1856-1939), en plena madurez, trata de romper el cerco de hostilidad y silencio que lo rodea para popularizar las ideas centrales de la concepción psicoanalítica.
El seminario de C. G. Jung dedicado al yoga Kundalini, impartido en octubre y noviembre de 1932 en el Club de Psicología de Zúrich, constituye originalmente un comentario psicológico a las conferencias dictadas poco antes en ese mismo escenario por el indólogo Wilhelm Hauer. El propio Jung había valorado la invitación cursada a Hauer como un signo de los tiempos extraordinariamente revelador: «¡Consideren lo que significa que el terapeuta, que tiene que tratar directamente con gente que sufre y, por tanto, muy sensible, establezca contacto con una terapia oriental!». El yoga participa de dos nociones que son comunes a toda la filosofía y religión indias: la reencarnación y la búsqueda de liberación del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento. Pero aunque el tantrismo, al que pertenece la escuela del yoga Kundalini, fue un movimiento religioso y filosófico, el interés de Jung por el yoga tántrico es eminentemente psicológico, pues ve en él un proceso natural de introspección. Si la filosofía india entiende que hay ciertos estados no-yoicos que influyen en la psicología personal, la meta del desarrollo humano sería producir una aproximación y una relación entre la esencia específica del no-yo y el yo consciente. En palabras de Jung, «los cakras se convierten en una guía valiosa en este oscuro campo, porque Oriente, y la India especialmente, han intentado siempre entender la psique como un todo».
Con una amenidad fuera de lo común, Jean Shinoda Bolen nos muestra cómo los mitos iluminan la psicología. En esta obra, la reconocida analista junguiana trasciende el ámbito individual y se centra tanto en la familia como la sociedad patriarcal. A partir del ciclo de cuatro óperas El Anillo del Nibelungo, de Richard Wagner, la doctora Bolen indaga en los orígenes psicológicos y en la capacidad destructiva de las instituciones autoritarias. Cada uno de los cuatro capítulos centrales del libro gira en torno a una de las óperas de Wagner, que la autora relaciona con un arquetipo psicológico de Jung. De este modo, El anillo del poder nos descubre una verdad profunda sobre nosotros, nuestras relaciones y la sociedad que puede resultar altamente transformadora. Finalmente, Jean Shinoda Bolen esboza el lienzo de una posible sociedad postpatriarcal y la forma cómo cada uno de nosotros puede contribuir a construirla llevando una vida centrada en la autenticidad.
El hombre occidental se ha especializado durante los tres últimos siglos en el ejercicio de registrar minuciosamente sus placeres. En nuestra sociedad, la scientia sexualis ha desplazado al ars erotica. Se han multiplicado los sermones sobre "lo" prohibido. Hay placer en saber sobre el placer. La sexualidad se transforma en discurso permanente. El Estado ejerce de administrador de los cuerpos. ¿Por qué? ¿Por qué la burguesía victoriana forjó e impuso normas tales a los cuerpos? ¿Por qué tanta prolijidad, tantas reglas pastorales, tanta multiplicidad de discursos, tanto oído abierto hacia el sexo? La serie de estudios que inicia Michel Foucault con este volumen pretende aclarar cuáles fueron las relaciones históricas "entre el poder y el discurso" que forjaron el dispositivo de sexualidad que nos afecta.
"Después de la publicación del primer volumen de la Historia de la Sexualidad -dice Michel Foucault- ""recentré todo mi estudio en la genealogía del hombre de deseo, desde la Antigüedad clásica hasta los primeros siglos del cristianismo. Seguí una distribución cronológica simple: El uso de los placeres, está consagrado a la forma en que la actividad sexual ha sido problematizada por los filósofos y los médicos, en la cultura griega clásica del siglo IV a.C.; El cuidado de sí esta consagrado a esta problematización en los textos griegos y latinos de los dos primeros siglos de nuestra era. [...] En cuanto a los documentos que habré de utilizar, en gran parte serán textos ""prescriptivos""; por ello quiero decir textos que, sea cual fuere su forma (discurso, diálogo, trata- do, compilación de preceptos, cartas, etc.), su objeto principal es proponer reglas de conducta. Sólo me dirigiré a los textos teóricos sobre la doctrina del placer o de las pasiones con el fin de hallar en ellos mayor claridad. [...] Estos textos tienen como función ser operadores que permitan a los individuos interrogarse sobre su propia conducta, velar por ella, formarla y darse forma a sí mismos como sujetos éticos; revelan en suma una función ""eto-poética"", para transponer una palabra que se encuentra en Plutarco" En este segundo volumen Foucault expone todos los aspectos de la sexualidad y acoge las dimensiones de una antropología general del placer, sin olvidar la dimensión económica de la sexualidad ni su adscripción a un orden jurídico y social; estudia además el estatuto del matrimonio y la organización del hogar. La obra concluye con un tratado de erótica y una reflexión sobre lo que habría de ser el amor verdadero."
He asumido hace tiempo que jamás lograré extirpar el dolor de mis pacientes, porque el dolor es parte constitutiva de la vida. No importa cuánto alguien se analice, de todos modos sufrirá si pierde un amor, o si muere un ser querido. El dolor es inevitable, pero no el padecimiento. Y esa diferencia es la que hace que cada día vuelva al consultorio. Sé que tampoco lograré que desaparezca en ellos la sensación, aunque a veces leve y susurrada, de soledad. Pero es así, pues, como decía aquella vieja canción, estamos todos solos. En el año 2007 Gabriel Rolón publicaba Historias de diván, un verdadero fenómeno editorial en el que ponía en evidencia una manera inédita de transmitir algo tan íntimo como es el encuentro entre un analista y su paciente, una forma radicalmente distinta de poner el Psicoanálisis al alcance de cientos de miles de lectores. Hoy, siete años después de aquel primer trabajo, toma el riesgo de ir un poco más lejos, hacia una zona en la que quien padece llega a una situación límite. Por eso, por estas páginas transitan las adicciones, la discapacidad, el incesto, la mentira, la culpa, una histeria grave y sufriente, y un amor desmesurado al borde mismo de la locura. Al final de cada relato, el desarrollo de un concepto teórico y su articulación con el caso expuesto son una invitación a indagar, ya no sólo en lo acontecido durante las sesiones, sino también en el marco conceptual que sostiene la práctica clínica. Lejos está la intención de llevar esta propuesta a un texto de estudio sobre Psicoanálisis. Se trata mejor de compartir experiencias vitales, irrepetibles. Momentos sostenidos en la pura pasión de quien mira al miedo a los ojos para hacer más llevadero un mundo que duele. Y es ahí, en esa zona entre perturbadora y turbulenta, donde sale al cruce Historias inconscientes. Como testimonio y a la vez palabra de acción. Como el libro que confirma definitivamente a Gabriel Rolón entre los autores más importantes de la última década.
“No es cierto que el amor todo lo puede. No es cierto que el que ama no puede engañar. No es cierto que a la relación amorosa no haya que ponerle condiciones. No es cierto que el amor y el deseo vayan siempre de la mano. Pero decir que todo esto no es cierto no implica que sea imposible”, escribe Gabriel Rolón en el epílogo de su nuevo libro. Y es que, en contra de lo esperable —y esperado— de un libro sobre el amor, Encuentros se mete de lleno en los pliegues de un tema tan viejo como la humanidad: los celos y el deseo, la infidelidad, la pareja y la sexualidad, las relaciones entre padres e hijos, el enamoramiento y la ilusión vana delo “eterno”. A este “lado B del amor” cuestiona esos lugares comunes que atraviesan el decir cotidiano y que, más de una vez, nos hacen tomar decisiones equivocadas que nos precipitan hacia la angustia, el dolor y la desilusión. Sin embargo, lejos de una postura cínica o sombría, la siempre lúcida y aguda mirada del autor de Historias de diván arroja luz y hace de Encuentros —fruto de un ida y vuelta, cara acara, entre el autor y sus lectores— un material indispensable para entender que, a pesar de sus asperezas, el amor es, sin lugar a dudas, el motor más importante de la vida.