Inspirado por décadas de experiencia personal y profesional, el Dr. Mark Epstein explora en este libro el vínculo entre las prácticas de la psicoterapia y la meditación, en la búsqueda de una mayor autoconsciencia y plenitud para sus pacientes y, por ende, para todos nosotros. En El zen de la terapia, el Dr. Epstein reflexiona sobre un año de sesiones con algunos de sus pacientes y observa cómo operan sus influencias budistas a la par de sus instintos terapéuticos. Realza cómo la terapia occidental se puede considerar una meditación de a dos, y que la meditación (así como una buena terapia) puede sostener la consciencia, creando las condiciones adecuadas para la paz interior. Mediante esta indagación profundamente personal y sabia, el Dr. Epstein revindica el vínculo terapéutico como una amistad espiritual y revela cómo un terapeuta puede ayudarnos a descubrir la bondad oculta en nuestras vidas, tanto pasadas como presentes.
Último gran texto metapsicológico de Freud, tras los pasos de Más allá del principio de placer, El yo y el ello es el libro de la segunda tópica, donde se introducen dos nuevas figuras: el ello (término tomado de Groddeck) y el superyó (el otro nombre del ideal del yo). Esta segunda tópica prolonga la primera (consciente, preconsciente, inconsciente); el yo, «esencia-superficie», ligado al sistema percepción-conciencia y vuelto hacia el mundo externo, es también un «ser fronterizo», que confluye con el ello (pulsional, inconsciente, pero también hereditario); de igual modo, el superyó, instancia moral y crítica, está también, como heredero del complejo de Edipo, más cerca del ello que del yo. Más que integrarla a ella, Freud injerta en esta nueva partición del aparato psíquico el segundo dualismo pulsional (Eros y pulsión de muerte).
La "asignación de identidad" ha ido tomando fuerza en las últimas décadas, al punto de involucrar a toda la sociedad. Así lo atestiguan la evolución de la noción de género y las metamorfosis de la idea de raza. Ambos conceptos han sido reinterpretados hasta el exceso en dos ideales antagónicos: el lado de ciertos seguidores del transgenerismo queer y algunos movimientos de política racializada; y el lado de la extrema derecha, uno que valora lo que los otros rechazan (la identidad blanca, masculina, viril, colonialista, occidental). Identidad contra identidad, por tanto.
Diez veces un anciano de cabellos blancos aparece en escena. Diez veces resopla y sispira. Diez veces dibuja lentamente extraños arabescos multicolores que se anudan entre sí y con los meandros y volutas de su palabra unas veces embrollada y otras liberada. Una multitud contempla estupefacta al hombre-enigma y recibe el ipse dixit aguardando una iluminación que se hace esperar.
En este seminario, Lacan profundiza en el concepto de goce, central para la teoría psicoanalítica, cuya elaboración se inicia en los años sesenta y continúa a lo largo de su obra. Procede de la condensación de dos términos freudianos: la libido en cuanto energía del deseo sexual y la pulsión de muerte. Se podría decir que todo lo que llega al límite del placer es goce. Este campo de investigación remite al amor y al goce femenino más allá del padre y del falo: constituye de hecho una crítica a los postulados sobre el género.
Lacan enseñaba la primacía del Otro en el orden de la verdad y en el del deseo. Aquí enseña la primacía del Uno en la dimensión de lo real. Recusa el Dos de la relación sexual y también el de la articulación significante. Recusa el gran Otro, pivote de la dialéctica del sujeto, le deniega la existencia, lo remite a la ficción. Desvaloriza el deseo y promueve el goce. Recusa el Ser, que no es más que semblante. La henología, doctrina del Uno, aquí está por encima de la ontología, teoría del Ser.
“Título a primera vista enigmático. Demos la clave: se trata del hombre y de la mujer—de sus relaciones más concretas, amorosas y sexuales, en su vida diaria, sí, así como en sus sueños y sus fantasmas. Sin duda esto no tiene nada que ver con lo que estudia la biología con el nombre de sexualidad. ¿Debe dejarse por ello este campo a la poesía, la novela, las ideologías? Aquí se intenta darle una lógica. Es sinuosa. En el orden sexual no basta ser, también hay que parecer. Esto es verdad para los animales. La etología describió en detalle el cortejo, que precede y condiciona el acoplamiento: habitualmente es el macho el que da signos a su pareja de sus buenas disposiciones, mediante la exhibición de formas, colores, posturas. Estos significantes imaginarios constituyen lo que nosotros llamamos semblantes. Asimismo se los ha podido destacar en la especie humana y encontrar en ello motivos para la sátira. Para encontrar motivos para la ciencia, conviene distinguirlos bien del real que velan y a la vez manifiestan, el del goce.
El diálogo de Lacan consigo mismo sobre el sujeto del goce y la relación de este con la palabra y el lenguaje.
Conviene que nos detengamos en ese desfiladero, en ese paso estrecho, en el que Freud mismo se detiene y retrocede con un horror motivado. Tú amarás a tu prójimo como a ti mismo este mandamiento le parece inhumano. ¿No puede decirse que Sade nos enseña una tentativa de descubrir las leyes del espacio del prójimo como tal? ese prójimo en tanto lo más cercano al que tenemos a veces, aunque más no sea para el acto del amor, que tomar nuestros brazos. No hablo aquí de un amor ideal, sino del acto de hacer el amor. Sabemos muy bien cómo las imágenes del yo pueden contrariar nuestra propulsión en ese espacio. ¿No tenemos algo que aprender acerca de las leyes de ese espacio, en la medida en que él nos engaña la captura imaginaria por la imagen del semejante, de aquel que avanza en el en un discurso más que atroz?
En este seminario (1956-1957) Lacan trasciende una relación dual entre el sujeto y el objeto. Plantea la relación de objeto en términos de falta y de pérdida, lo cual da tres modalidades relacionales, jerarquizadas según los tres registros (real, simbólico e imaginario): la privación (la falta real de un objeto simbólico), la frustración (la falta imaginaria de un objeto real) y la castración (la falta simbólica de un objeto imaginario).
El cerebro es un órgano plástico, que puede ser esculpido con la intención y la voluntad como herramientas. Conocer su capacidad para aprender y adaptarse al entorno es descubrir aquello que nos construye desde fuera. Pero, paradójicamente, es esa misma plasticidad neuronal la que nos brinda la oportunidad de transformarnos desde dentro. En este libro, Nazareth Castellanos se asoma a la filosofía de Martin Heidegger y propone tres pilares fundamentales en los que se sustenta la experiencia humana: construir, habitar y pensar. El relato comienza exponiendo la huella que los ancestros y las relaciones personales han dejado en la construcción de nuestro propio cerebro, para luego adentrarse en la posibilidad de reconstruir la arquitectura neuronal mediante la voluntad, algo para lo que la respiración es una herramienta esencial, pues establece un puente entre el mundo exterior y el interior, entre lo que somos y lo que creemos ser. Siguiendo el trazo anatómico que dejan cada inspiración y cada espiración en el cerebro, pueden definirse las bases neuronales del encuentro con uno mismo. En un ejercicio impecable, en el que aúna humanismo, ciencia y algunas de sus experiencias, la autora recoge diferentes técnicas de respiración para reforzar determinadas zonas del cerebro que nos ayudarán a preservar nuestra salud mental; en esencia, a conseguir un acercamiento a la propia identidad a través de una experiencia amable.
«Freud no está lejos de hacer suyas las palabras de Marx: “La religión es el opio de los pueblos”. Es lícito, dice, “igualar el efecto de los consuelos religiosos a los de un narcótico”. Las religiones alimentan una ilusión: todo lo que está bien terminará bien, todo lo que está mal será castigado, un programa cuyo cumplimiento se promete después de la muerte. (…) El texto se aproxima aquí a lo que quizá siga siendo lo más vivo y actual de su crítica. ¿Cuál es la característica de las representaciones religiosas? La de ser dogmas, conjuntos de enunciados sin autor que cada uno encuentra ya presentes, constituidos de pies a cabeza, y que “demandan creencia”.»
Nuestro cuerpo posee todas las claves de la enfermedad: origen, evolución, tratamiento y prevención, y nuestros cuerpos físico, psíquico, emocional y energético contienen todas las preguntas y todas las respuestas. En esta obra, Christian Flèche nos explica que la aparición de la enfermedad es el resultado de ciertos principios biológicos. El síntoma es la reacción de adaptación a un acontecimiento no integral que se enquista con el tiempo. Cada síntoma indica de manera precisa el origen del problema; si logramos conocerlo, el enemigo puede convertirse en nuestro más preciado aliado. Este manual práctico nos desvela el significado biológico de todas las enfermedades, ordenado por órganos del cuerpo, con numerosos ejemplos, amén de constituir una guía extraordinaria para terapeutas, investigadores y todo aquel que desee hacerse cargo de su enfermedad, para descodificar cada síntoma y descubrir cuál es su sentido. En conjunto, se trata de una extraordinaria reflexiónue nos ayudará a comprender mejor los mecanismos de la salud, a tratar la causa de las enfermedades y no sólo los síntomas o efectos.
Yo tenía veinte años. Era en junio de 1964. Lacan tenía bajo el brazo un montón de panfletos. Me dio uno. Era el Acto de fundación. “¿Cuántos quiere –me dijo– para sus camaradas?” Mis camaradas: se refería a mis compañeros, a mis amigos de la Escuela, la Escuela Normal. “Deme unos diez”, le debo haber dicho. Y desde entonces, o casi, no dejé de repartir ese panfleto a mis camaradas por todo el mundo.
En este revolucionario libro, el renombrado médico Gabor Maté analiza elocuentemente cómo las enfermedades crónicas y la mala salud en general van en aumento en los países occidentales que se enorgullecen de sus sistemas de atención médica. Casi el setenta por ciento de los estadounidenses toman al menos un medicamento recetado; más de la mitad toma dos. En Canadá, una de cada cinco personas tiene presión arterial alta. En Europa, la hipertensión se ha diagnosticado en más del treinta por ciento de la población. Y en todas partes, las enfermedades mentales en adolescentes van en aumento. Entonces, ¿qué es realmente «normal» cuando se trata de salud? A lo largo de cuatro décadas de experiencia clínica, Maté ha llegado a la conclusión de que la comprensión predominante de «normal» es falsa, ya que deja de lado los roles que el trauma, el estrés y las presiones de la vida moderna ejercen sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes a expensas de la buena salud. A pesar de toda su experiencia y sofisticación tecnológica, la medicina occidental a menudo no concibe a la persona en su totalidad, e ignora cómo la cultura actual estresa el cuerpo, sobrecarga su sistema inmunológico y socava su equilibrio emocional. En El mito de la normalidad, Maté aporta su perspectiva para desenredar los mitos comunes sobre lo que nos enferma, une los puntos entre las enfermedades de las personas y la solidez en declive de la sociedad, y ofrece una guía compasiva para la salud y la curación. Coescrito con su hijo Daniel, es el libro más ambicioso y urgente de Maté hasta el momento.
El malestar en la cultura, trabajo en el que Sigmund Freud (1856-1939) sentó que nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad, es, como señala Carlos Gómez en su introducción al mismo, uno de los ensayos con más amplias repercusiones en el pensamiento del siglo xx. Completan este volumen otros textos freudianos fundamentales, como son «Sobre la conquista del fuego», «Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte» y los seis ensayos destinados a ser publicados bajo el rótulo genérico de «Metapsicología», entre los que se halla el célebre «La aflicción y la melancolía».
El malestar en la cultura, trabajo en el que Sigmund Freud (1856-1939) sentó que nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad, es, como señala Carlos Gómez en su introducción al mismo, uno de los ensayos con más amplias repercusiones en el pensamiento del siglo xx. Completan este volumen otros textos freudianos fundamentales, como son «Sobre la conquista del fuego», «Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte» y los seis ensayos destinados a ser publicados bajo el rótulo genérico de «Metapsicología», entre los que se halla el célebre «La aflicción y la melancolía».
El lugar y el lazo, que inicia un nuevo siglo, demuestra una vez más que el horizonte de la elaboración de los cursos de la orientación lacaniana en psicoanálisis es el psicoanálisis como experiencia. Lo preceden dos décadas en las que Jacques-Alain Miller ha ido montando y desmontando los matemas de Lacan para continuar con el aislamiento de un corte en la enseñanza de Lacan. El lugar y el lazo destaca la promoción del síntoma como referencia clínica en términos de sinthome (el cual responde a la orientación por lo real, que nombra lo fuera de sentido), que pone en tela de juicio lo que Lacan había propuesto como autonomía y dominancia de lo simbólico sobre lo imaginario y lo real, estableciendo la homogeneidad de los tres registros. Subrayando que esta equivalencia despierta del sueño estructuralista de un orden, un universo de reglas. Entonces, allí donde se encontraba el orden simbólico como armazón y referencia del sujeto, se inscribe la expresión modo de gozar. Un orden sintomático, en el que el propio síntoma es la regla que instaura una tensión entre el síntoma mensaje, punto de partida de la enseñanza de Lacan, y que en tanto reprimido es interpretable, y el síntoma modo de gozar, referencia de su última enseñanza, que no es interpretable como tal. Esta concepción según la cual la verdad es el Uno y no el Otro, que prefiere lo real, que introduce la noción de la lengua, que incluye la referencia a lo viviente, y que no se guía por el Nombre del Padre, conduce a Jacques-Alain Miller en este curso a revisar de manera desgarradora lo que Lacan había enseñado
En El Libro Rojo. El drama de amor de C. G. Jung, la psicoterapeuta junguiana Maria Helena R. Mandacarú Guerra ofrece una lectura original y apasionada de una de las obras más crípticas y reveladoras de la historia de la psicología: El Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Desde una perspectiva profundamente humana y simbólica, la autora propone que el núcleo de esta magna obra es un drama interior de amor, transformación y autoconocimiento motivado por la aparición de Toni Wolff en la vida de Jung. La autora argumenta que El Libro Rojo no sólo es una obra teórica, sino también una expresión íntima del viaje interior de Jung, marcado por el amor, el sufrimiento y la búsqueda de la autorrealización. Viaje interior que marcará toda la obra de Jung, como él mismo expresa: «Los años en que ya trataba de aclarar las imágenes internas constituyeron la época más importante de mi vida, en que se decidió todo lo esencial. Entonces comenzó todo y las posteriores particularidades son sólo complementos y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en perfeccionar lo que brotó del inconsciente, y que comenzó inundándome a mí. Constituyó la materia prima para la obra de mi vida». (Recuerdos, sueños, pensamientos) La propuesta de este libro es mostrar que el drama de la relación amorosa entre Jung y Toni Wolff es el hilo conductor que atraviesa todo El Libro Rojo. El amor y las emociones derivadas de él nos conducirán a la comprensión del proceso de individuación de Jung, como se presenta en El Libro Rojo.
El lenguaje del cuerpo es una guía del bienestar físico y psíquico. Es una obra maestra de la psicología que ha puesto al descubierto las deficiencias del psicoanálisis tradicional. Ha servido de detonante al movimiento que ha hecho del lenguaje corporal el eje y el remedio de muchos problemas psicológicos.