Lucía Serrano en Tu cuerpo es tuyo, con ayuda y asesoramiento de especialistas, habla de sexualidad y de prevención de abusos a los niños y niñas con un lenguaje sencillo y directo. Un libro imprescindible. Recomendado para niños de 5-6 años.
Temas como el género y la sexualidad lograron una visibilidad tal en la agenda pública que sólo registramos su actualidad inmediata, como si no tuvieran historia o como si ella se remontara apenas a pocas décadas atrás. En esta obra, Laura Fernández Cordero recupera experiencias libertarias que hace más de un siglo desafiaron formas de la intimidad, el amor y la pareja afianzadas por el Estado o la Iglesia. A expone el ideario del anarquismo en la Argentina, que luchaba para transformar las relaciones económicas y políticas, pero también las familiares y afectivas. Sus militantes buscaron el fin del matrimonio, que veían como una forma de prostitución y esclavitud, e imaginaron amores libres en que, sin mandatos a eternidad, hombres y mujeres exploraban relaciones múltiples, simultáneas, con la premisa de un encuentro pleno y consensuado entre iguales. Con formidable pulso narrativo, la autora traza un panorama atrapante de los debates y las vivencias de quienes, en pos de la revolución social, encontraron formas novedosas de vivir su identidad, el amor y el erotismo. Vemos entonces a mujeres que, en 1896 y en los años de “la Patagonia trágica”, sostuvieron la denuncia contra la violencia que sufrían en las fábricas tanto como en sus hogares. También las peripecias de una colonia anarquista en Brasil, donde un trío practicó en 1890 la versión más audaz del amor libre. O a un destacado ácrata que celebró como triunfo de la libertad sexual el adulterio de su joven esposa, mientras otras voces del anarquismo se asustaban de las mujeres liberadas y deseantes. Lejos de una complacencia facilista o de un anacronismo que aplane el espesor de cada coyuntura, este libro expone la enorme potencia pero también las contradicciones de esas expresiones, que cuestionaban todos los parámetros morales, pero consideraban que el aborto o la homosexualidad eran excesos que evitar. Con rigor y frescura, recorre una historia poco conocida, que aporta perspectiva para ponderar las mutaciones del presente.
La aventura de la androginia es el tema de este libro: una exposición del homosexual como fantasmagoría del hombre y del hombre como canon. Llegado el nuevo siglo las identidades del hombre y la mujer han naufragado. La propia noción de “homosexualidad” se ha desvanecido. Desmontado el modelo (el hombre, la mujer), se derrumba también su patología (el homosexual). A lo que se da es una cierta fatiga de encarnar el heredado modelo binario de el hombre y la mujer, un rechazo de las identidades prefijadas, una reivindicación del “estilo” frente a la “moda”. Una reflexión sobre el estilo como autónomo de la moda llevan a examinar el poder pluridireccional de lo erótico. Moda versus estilo en cuanto “sujeto universal de la moda serializada” versus “un singular dandy en medio de la multitud”. La moda, por su propia naturaleza adherida a la imagen y dictada desde el poder, impone siempre el orden y la identidad, la clara escisión de lo masculino y lo femenino. El estilo, por el contrario, es un recorte en la moda, expresión de “lo que viene de abajo”, el desempleado, el lumpen, el marginal, y “de dentro”, la propia singularidad. Una mirada sobre textos proféticos de la androginia –de autores como Balzac, Huysmans, Onetti, Puig, Sarduy y Airacierran esa reflexión ética y estética que amplía la noción de arte a cualquier expresividad del cuerpo. Arte andrógino convoca al glam-rock, al dandy, al mutante y a la guerra de los estilos; fascina por su capacidad de catalizar para cada argumento informaciones extraídas de la compleja trama de medios de información de que nos nutrimos a diario. Echavarren revela una sensibilidad privilegiada para “oír” la cultura, ya no como mero antropólogo, sino como artista, como antena afinada que aquí ensaya.
"Después de la publicación del primer volumen de la Historia de la Sexualidad -dice Michel Foucault- ""recentré todo mi estudio en la genealogía del hombre de deseo, desde la Antigüedad clásica hasta los primeros siglos del cristianismo. Seguí una distribución cronológica simple: El uso de los placeres, está consagrado a la forma en que la actividad sexual ha sido problematizada por los filósofos y los médicos, en la cultura griega clásica del siglo IV a.C.; El cuidado de sí esta consagrado a esta problematización en los textos griegos y latinos de los dos primeros siglos de nuestra era. [...] En cuanto a los documentos que habré de utilizar, en gran parte serán textos ""prescriptivos""; por ello quiero decir textos que, sea cual fuere su forma (discurso, diálogo, trata- do, compilación de preceptos, cartas, etc.), su objeto principal es proponer reglas de conducta. Sólo me dirigiré a los textos teóricos sobre la doctrina del placer o de las pasiones con el fin de hallar en ellos mayor claridad. [...] Estos textos tienen como función ser operadores que permitan a los individuos interrogarse sobre su propia conducta, velar por ella, formarla y darse forma a sí mismos como sujetos éticos; revelan en suma una función ""eto-poética"", para transponer una palabra que se encuentra en Plutarco" En este segundo volumen Foucault expone todos los aspectos de la sexualidad y acoge las dimensiones de una antropología general del placer, sin olvidar la dimensión económica de la sexualidad ni su adscripción a un orden jurídico y social; estudia además el estatuto del matrimonio y la organización del hogar. La obra concluye con un tratado de erótica y una reflexión sobre lo que habría de ser el amor verdadero."
Con la publicación de La inquietud de Siglo Veintiuno completa la reedición revisada y corregida de la Historia de la sexualidad, el proyecto más ambicioso en la obra de Michel Foucault. Este tercer volumen se ocupa de un tema antiguo y muy contemporáneo a la vez: la formación del individuo en la experiencia helenística y romana. Foucault reflexiona sobre el cuidado del cuerpo, las reglas del matrimonio, las relaciones con las mujeres y con los otros varones así como la representación del placer y sus usos. A para el autor, es en el refinamiento de las artes de vivir y de la inquietud de uno mismo donde se dibujan los preceptos de la reflexión moral médica y filosófica. Y aclara que no es la acentuación de las formas de prohibición lo que está en el origen de esta moral sexual, sino que es el desarrollo de un arte de la existencia que gravita en torno a la cuestión del “uno mismo”. De esta manera, un doble fenómeno caracteriza a esta ética de los placeres: al tiempo que se intensifica el interés por la práctica sexual y sus efectos sobre el organismo, parece cada vez más necesario controlarla.
El hombre occidental se ha especializado durante los tres últimos siglos en el ejercicio de registrar minuciosamente sus placeres. En nuestra sociedad, la scientia sexualis ha desplazado al ars erotica. Se han multiplicado los sermones sobre "lo" prohibido. Hay placer en saber sobre el placer. La sexualidad se transforma en discurso permanente. El Estado ejerce de administrador de los cuerpos. ¿Por qué? ¿Por qué la burguesía victoriana forjó e impuso normas tales a los cuerpos? ¿Por qué tanta prolijidad, tantas reglas pastorales, tanta multiplicidad de discursos, tanto oído abierto hacia el sexo? La serie de estudios que inicia Michel Foucault con este volumen pretende aclarar cuáles fueron las relaciones históricas "entre el poder y el discurso" que forjaron el dispositivo de sexualidad que nos afecta.