Cuentos de niñas y mujeres entrañables, abismos, descubrimientos, soledades, y una picardía franca, sin poses. De esta colección de cuentos de Virginia aflora una infancia para nada idealizada, sino llena de desparpajo y, en algunos casos, del dolor brutal por la intervención siempre incomprensible de los adultos. También hay mujeres que se debaten en sus roles de madres y otras que se entregan al disfrute sin hipocresía, en textos gozosos que recuerdan a aquellos de Anaïs Nin. Como una fuerza constante, la sensibilidad de todas esas mujeres respira por entre las páginas, al tiempo que se torna un centro desde el cual la acción se precipita hacia un lado y hacia otro. No falta tampoco la culpa, la fantasía, los tabúes y el detenimiento en un mundo en torno al cual la narración revela hallazgos preciosos.
En Treinta y Tres, el 18 de abril de 1975, en la previa del desfile por la fecha patria, se llevó adelante una sesión de torturas a un grupo de adolescentes detenidos en el cuartel de dicha ciudad. Un oficial había acompañado especialmente al general Gregorio Álvarez para encargarse de la faena. ¿Quiénes eran estos adolescentes detenidos en el cuartel?: Un grupo de jóvenes y niños de Treinta y Tres pertenecientes a la Unión de Juventudes Comunistas, 25 menores de edad. El miércoles 30 de abril de 1975, apareció en los diarios uruguayos un comunicado del Comando General del Ejército, en donde se decía que había sido descubierta la actividad ilegal de estos jóvenes integrantes de UJC. Allí se hacía referencia a un campamento en el que, según decía el comunicado oficial, vivieron en total promiscuidad, los intercambios de parejas fueron moneda corriente y algunas jóvenes realizaron competencias de índole sexual. Para la moral provinciana de la sociedad uruguaya de la época, aquellas denuncias calaron hondo. La dictadura había lanzado a comienzos de abril de 1975 una ofensiva sobre la UJC en Treinta y Tres. El operativo militar, ordenado por el general Gregorio Álvarez, fue fulminante y casi ninguno pudo escapar. Esos adolescentes fueron sometidos a diferentes torturas, como plantón, submarino, picana, quemaduras, colgamiento y golpes de distinto tipo. En este libro —trabajo de investigación que recopila testimonios de aquellos que vivieron en carne propia las torturas, siendo aún adolescentes—, Almada busca esclarecer los hechos, dar voz a las víctimas y demostrar cómo el comunicado fue una estrategia para justificar el que 25 menores de edad estuvieran detenidos en el cuartel del Batallón N.o 10 de Infantería del Ejército en Treinta y Tres. Aquel comunicado intentó excusar el secuestro de niños y adolescentes con una acusación moral más que política. Detrás de la represión y del comunicado estuvieron algunos de los generales y civiles más importantes de la tiranía. Por eso se trató del comunicado más vil de la dictadura.
«No les gustaba para nada, a los incondicionales del amor, la idea de que no se habían enamorado única y exclusivamente de la persona de la que decían haberse enamorado. El amor, les decía yo, era tan famoso y popular porque era la afición favorita de los enfermos, de los tristes y de los solos, el porcentaje más grande de la población mundial. Los enfermos, los tristes y los solos eran los más predispuestos a enamorarse, del mismo modo que eran los más predispuestos a creer en cualquier pelotudez y unirse a la primera iglesia que viniera a golpear a sus puertas. Los enfermos, los tristes y los solos estaban continuamente a punto de caerse de su propia historia, decía yo, y era una verdad irrefutable, a prueba de balas y a la vista de cualquier gil que tuviera ojos para ver».
Agustín Lucas (1985, Montevideo, barrio La Unión) Es el poeta de Hey Mujik! Jugó en la A, en la B y en la C de Uruguay. También en el fútbol guatemalteco, venezolano y porteño. Escribe en La Diaria. Es fundador, junto a Gabriel Richieri, de la Escuela de Poesía Más Acá de los Mundos del Teatro Solís. Este es su décimo libro.
Federico Médici, protagonista y narrador, mentiroso y sarcástico, novelista, dramaturgo y fundador del Teatro de la Locura, “cara de ángel”, etcétera, etcétera, etcétera, nos cuenta las sórdidas aventuras de su doble (el Niño Mierda), la muerte de un íntimo amigo e, incluso, publica con su nombre un drama-novela: “El alma del mundo” que antes había dado a conocer bajo el extraño seudónimo de Felipe Polleri. Siempre violento, brutal, “anti sistema”, Federico (hasta su nombre es sujeto de sospecha) nunca termina de gastar su odio contra sus orígenes burgueses, la estupidez y la vida misma. Tal vez, sin embargo, hay una pequeña fisura: el amor, tal vez.
¿Cuánto conocemos de China Zorrilla? ¿Cuántos personajes encierra esa señora de alta sociedad, que podría haberse casado y formado un hogar tradicional, y, en cambio, eligió una profesión muy mal vista en su época y en su círculo social? Heredera del talento, la sensibilidad y la bonhomía de su abuelo poeta y de su padre escultor, el arte en sus más diversas expresiones está en su sangre. Nacida y educada en Uruguay, recorrió los escenarios más importantes del mundo como actriz. Como muchos orientales, cruzó un día el Río de la Plata, y encontró en la Argentina el gran ámbito para demostrar su extraordinario talento y don de gentes. El teatro, el cine, la televisión y la radio la convirtieron en una figura de inmensa popularidad, que ha hecho reír siempre con su humor refinado y emocionado al mismo público en papeles dramáticos. Vida, estamos en paz es una mirada reveladora sobre una mujer que un día decidió dedicar su vida entera al arte y la filantropía. Es el retrato de China Zorrilla, una estrella que, después de más de noventa años vividos a pleno, sigue brillando con la misma intensidad en el recuerdo del público.
Un clásico del escritor de ficción más leído del Uruguay, ahora en un nuevo y atractivo formato. El duelo entre Batlle y Beltrán fue quizás el episodio que marcó definitivamente dos visiones diferentes de país de las divisas tradicionales y dos maneras distintas de entender y ejercer la democracia. Con pinceladas de novela, Qué tupé es también una historia de amor. De un amor inclaudicable aún después de la muerte, capaz de desafiar las fronteras de la entrega y el perdón.
Un clásico del escritor de ficción más leído del Uruguay, ahora en un nuevo y atractivo formato. Juana de Ibarbourour fue una mujer de belleza sublime y enorme talento. Le rindieron tributo los grandes escritores de Hispanoamérica y los uruguayos la convirtieron tempranamente en una leyenda. Era, sin embargo, un ser humano con sus luces y sombras. Al encuentro de las Tres Marías rescata a Juana de Ibarbourou del mármol y el bronce para concederle el derecho de haber sido mujer. Una mujer hasta ahora desconocida, que se atrevió a vivir amores prohibidos, sufrió violencia doméstica y padeció el flagelo de la adicción a las drogas. Pero también una mujer que, tras caer una y cien veces en su larga vida, tuvo el valor de erguirse sobre sus padecimientos y miserias.
Se entra en La ciudad como en un sueño, con la inquietud y la expectativa, y también el desasosiego propio de no poder decidir qué va a pasar. Se entra en un trance atrapante, aunque libre de casi toda lógica. Esta primera novela de Mario Levrero, profundamente kafkiana, es un laberinto alegórico, una exploración literaria en la que Montevideo es un horizonte de luz al que aspirar en la confusión de un viaje absurdo, el viaje del deber ser de la vida adulta.
Solo los elefantes encuentran mandrágora es casi el monólogo de una mujer apesadumbrada, Sembrando Flores de Médicis, sometida a interminables pruebas médicas para intentar curar un quilotórax. La mujer se asfixia; los médicos perforan, experimentan, y en la habitación contigua hay Óun tipo joven, desnudo, informe y blanco como masa cruda", acompañado por su madre: lo van a intervenir en la cabeza para que deje de masturbarse mientras mira a la madre. A partir de esta situación, colindante con lo inconfesable, se entrelaza la polifonía de Solo los elefantes encuentran mandrágora. Solo los elefantes encuentran mandrágora, corrobora la manera de disponer la escritura: la imaginería de animal gigante y planta milagrosa. Es una novela que desafía cualquier intento de domesticación teórica.
Con esta leyenda novelada, Delgado Aparaín demuestra que la literatura es capaz de alumbrar la magia, la ética y los valores escondidos en el mar o en el barro. En la Italia del siglo XVI, en el puerto siciliano de Cefalú, Andrea Chiaramonte, una condesa adolescente, es secuestrada junto a su abuela por el pirata francés Etienne Moreau, traficante de esclavos. Tras una dramática travesía oceánica se establece con las cautivas en las costas uruguayas de Rocha, y apoyado por los indios guenoas, inicia un peligroso tráfico con el imperio de Portugal, hasta que Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de la recién nacida Montevideo, pone fin a sus andanzas. La abuela Justiniana —heredera de los dones de Epiménides, filósofo cretense, célebre por haber dormido en una cueva una siesta de 57 años, protagoniza dramáticas peripecias. Églogas mágicas, viajes en el espacio y en el tiempo, monstruos marinos, profecías, tempestades y la furia endemoniada del mar configuran este vertiginoso universo fantástico.
El libro "A Pura Vida y Otras Milongas" ofrece una fascinante exploración de la cultura y la vida cotidiana en América Latina. A través de una serie de relatos, reflexiones y anécdotas, Ignacio Suárez presenta una mirada íntima y enriquecedora de la región, abordando temas que van desde la identidad cultural hasta las experiencias personales. El título del libro hace referencia a dos elementos clave: "pura vida", una expresión típica de Costa Rica que encapsula una filosofía de vida optimista y despreocupada, y "milongas", que son narraciones o historias tradicionales de Argentina, a menudo llenas de sabor local y riqueza cultural. Suárez entrelaza estos conceptos para ofrecer una narrativa que es tanto personal como universal, proporcionando al lector una ventana a las complejidades y bellezas de la vida en América Latina. El libro es una invitación a conocer y apreciar las diversas facetas de una región vibrante y diversa, a través de una prosa que combina observación aguda y un profundo sentido de humanidad.
¿Cómo acelerar el crecimiento económico y mejorar el modelo de convivencia de una sociedad integrada y cohesionada como la uruguaya? ¿Cómo reducir la desigualdad y la pobreza sin que eso suponga afectar el crecimiento?
Vivimos un momento histórico en el que todo lo sólido se desvanece en el aire, incluso la democracia liberal, la forma de gobierno que marcó el camino de las sociedades occidentales para superar la violenta oscuridad del siglo XX. Acorralada hoy por desafíos de muy diversa índole, muchos creen que se ha vuelto demasiado lenta como para responder a los vertiginosos problemas del siglo XXI. En ese contexto, El asedio a la democracia ofrece una mirada de notable lucidez sobre el mundo contemporáneo. Tomás Linn traza con agudeza y espíritu crítico un recorrido tan panorámico como revelador sobre los peligros que enfrentan actualmente la libertad, la justicia, la igualdad ante la ley y la paz, valores que históricamente han encontrado en la democracia su medio más propicio. ¿Podrá la democracia superar la amenaza del populismo? ¿Conseguirán los individuos salir de su satisfecha pasividad para defender el único sistema capaz de garantizar sus libertades y derechos básicos? ¿Occidente comprenderá a tiempo el riesgo que corre ante el avance de modos radicalmente distintos a los suyos de ejercer el poder? El asedio a la democracia ofrece una perspectiva invalorable ante estas interrogantes propias de una época agitada.
Con pleno dominio de su estilo y un profundo entendimiento de la naturaleza humana, Jorge Bafico nos recuerda que la vida está marcada por encuentros y desencuentros que definen nuestra existencia. En Sesiones de amor, su prolífica carrera como psicoanalista se entrelaza con la ficción para explorar la complejidad que nos define. Bafico nos lleva por un viaje escrito que no solo entretiene, sino que invita a la reflexión sobre nuestras relaciones, en el que el arte de escuchar y comprender se ofrece como una hoja de ruta para narrar historias lúcidas, irónicas y reveladoras. Versiones revisadas de los primeros cuentos de ¿Hablamos de amor? dialogan con nuevas historias que actualizan un tema tan universal como inagotable: el amor.
Un recorrido ensayístico por la historia uruguaya desde fines del siglo XVIII hasta los años 60 del siglo XX indaga los signos políticos de la obra de Bartolomé Hidalgo, Francisco Acuña de Figueroa, Dámaso Antonio Larrañaga y Petrona Rosende entre muchos otros. ¿Hay indicios partidarios o antipartidarios blancos, colorados, fusionistas en los poemas de Carlos Villademoros o en los de Bernardo Prudencio Berro, en los de Melchor Pacheco y Obes o en los de Juan Carlos Gómez? ¿Qué grado de autonomía tuvo la creación literaria en la historia de nuestro país respecto al poderoso influjo de las peripecias políticas? ¿Cómo se ata y desata el intrincado nudo entre esos dos campos? Desde Eduardo Acevedo Díaz a Ibero Gutiérrez transcurrió un siglo en el que artistas y partidos intercambiaron, abiertos y permeables, sus formas de conocimiento de la realidad. El 900, los años 30, el medio siglo XX tuvieron en figuras como Rodó, Zavala Muniz o Benedetti articuladores entre los movimientos políticos y las decisiones estéticas. A veces hospitalario, otras fue el partido inhóspito para el hombre de cultura que sintió cárcel el alvéolo partidario (Real de Azúa). En la emblemática década del sesenta el compromiso del artista fue un problema: ¿la revolución exigía una actitud revolucionaria del hombre o era necesaria una actitud revolucionaria en el arte? Cortázar selló la encrucijada en forma de pregunta: ¿literatura en la revolución o revolución en la literatura?
Agudo, preciso y provocador, este trabajo incita una discusión sobre los tiempos actuales, como sociedad y como hombres del mañana. Nuestra ubicación geopolítica, periférica; nuestro tamaño reducido; nuestra cultura conservadora y nostálgica; nuestra relativa cerrazón a la realidad mundial; todo conspira para adormecer a nuestro querido Uruguay. Nadie parece creer que esta elección sea un evento trascendente. Se ve apenas como uno más. Que ocurre solo porque así lo marca el calendario. Nosotros no estamos mal. Tenemos certezas, estabilidad institucional, un gobierno serio, previsibilidad, parámetros económicos razonables… No es poca cosa. Pero tampoco es suficiente y, sobre todo, no está garantizado. El mundo vive grandes cambios y va a una velocidad que no es la nuestra. No se trata de caer en una suerte de creacionismo. Se trata de abrir los ojos a lo que se debe encarar. Siempre hay cambios para enfrentar. Al mismo tiempo, vivimos tiempos de vacíos espirituales, de crisis de valores. Nuestra sociedad está muy marcada por un laicismo esterilizante que va dejando a nuestra democracia sin otro apoyo que la ley de las mayorías, sin otra ley que la positiva, sin otro eje moral que el relativismo o el emotivismo. Hay que retomar los llamados a la reflexión filosófica y teológica. Sin ella el hombre no puede aspirar a una vida plena. El libro apunta a despertar inquietudes, a provocar razonamientos, a sacudir nuestra modorra y nuestra complacencia.
"Las novelas de Fabián Muniz se destacan por el registro de las voces de los personajes y la construcción de ficciones familiares. También por la sutil y permanente presencia de rastros que remiten a diversas expresiones de la tradición literaria. Hay en ese gesto un elogio del placer de la lectura. El autor traza constelaciones o genealogías filiales que posibilitan una doble operación: contar una historia, sí, pero, al mismo tiempo, asumir el riesgo de una fisura que se precipite sobre el lenguaje y lo revele en su radicalidad estética". Mathías Iguiniz
“En el arte de Ibero Gutiérrez confluyen el impulso de transformar la sociedad y el “cambiar la vida” en la senda de Arthur Rimbaud, a quien tanto se parece —acaso nada casualmente— en ese autorretrato al óleo fechado en 1965. Artista precoz y apasionado, su producción sorprende, además, por su calidad y por su volumen, como si intuyera que su vida habría de ser corta, o segada. Entre los 14 y los 22 años escribe: dos Diarios personales, nueve Cuadernos de poesía, unos siete conjuntos de textos a modo de plaquettes, y seis extensas antologías de su propia factura. (…) Su poética es representativa de una promoción artística contestataria y disidente de los cánones estéticos al uso, que fuera truncada por el entorno represivo, por cierta doxa ideológica en el seno de la propia izquierda, y por la persecución a los intelectuales que la dictadura militar orquestó desde 1973. Ante el universo de su poesía se produce un efecto caleidoscópico en el que —aún entre mucha página a vuela pluma, escrita en condiciones carcelarias— se percibe la tensión propia del cambio de imaginario en el que dicha promoción comenzaba a aventurarse. Si hay un poeta uruguayo que representa el espíritu del ´68 internacional, ése es Ibero Gutiérrez. Su producción es la de un lúcido y activo protagonista del sismo juvenil que estalló por todo el mundo, a diestra y a siniestra, orientando una holística revolucionaria que hizo ingresar lo político en lo sexual, lo artístico en lo espiritual y que concibió lo cultural como vía de un cambio liberador de las mentalidades”. -Luis Bravo.
“Desaparecidos” es una crónica exhaustiva que, por primera vez, relata en su conjunto la búsqueda de los cementerios clandestinos, con sus aciertos y sus frustraciones, en el contexto de la omertà militar y la complicidad política que consolida la impunidad. —¿Cómo explica la aparición de los restos del escribano Miranda en el predio del Batallón 13? —Nosotros no tomamos parte de nada, eso debería haber sido alguna actividad de los servicios de inteligencia. —¿Los servicios de inteligencia pueden entrar al batallón sin autorización del jefe? —Teóricamente, no, pero si el Comando da la orden de que se permita el acceso, hay que permitirlo. —En la hipótesis de que se hubiera producido esa orden, ¿cómo se efectiviza? —En realidad, si alguien va a entrar al cuartel, antes tiene que haber una orden de arriba que diga por dónde lo debemos dejar pasar. —¿Quién recibiría esa orden? —Yo. —¿Recibió esa clase de comunicación?. —Sí. —¿Cuándo recibió esa comunicación?, ¿y de quién? —Fue el primer año que estuve ahí, en 1975. El comandante en jefe [Julio César] Vadora me dijo que iba a haber una operación de inteligencia, que yo no apoyara ni interviniera de manera alguna y que no iban a ir por el frente. —¿Qué pensó usted respecto a en qué consistió la operación de inteligencia? —Pensé que era algo grave, pero no sé, probablemente a matar a alguno. Pero no pensé mucho. La confesión del general Mario Aguerrondo, comandante del Batallón de Infantería 13, explica las desapariciones de ocho prisioneros del centro de torturas 300 Carlos. Revela cómo se emitía la orden y cómo funcionaba la cadena de mando. Confesiones como esta aparecen en los documentos oficiales -expedientes judiciales, legajos personales, tribunales de honor- y permiten completar la historia de la infamia. Salvo el secreto del destino final de las víctimas, que permanece impenetrable por la debilidad del poder civil frente a la autonomía militar, en una transición de la dictadura a la democracia que se vuelve perenne. De todo esto trata este libro