Esta es una novela de autoexploración. El personaje, en la mitad del camino de su vida, se halla repentinamente perdido. La convivencia se ha vuelto insoportable. Montevideo, un lugar insólito. El único libro que publicó lo atormenta. Resulta imperioso liberarse, y eso lo conduce al desenfreno. Ninguna experiencia cura del todo, pero cada una redime hasta cierto punto. Nos adentramos, pues, en un sinnúmero de aventuras sexuales, aunque también en la solitaria tarea del escritor protagonista que anhela encontrar su voz. A entre las mujeres y la literatura, sirviéndose de un ritmo dinámico y exquisitamente logrado que alterna frases imprevistas con escenas que perduran en la retina, el narrador despliega esta inexorable búsqueda. Las imágenes proliferan: el Cordón, un boliche en Treinta y Tres, cierta italiana cuyos pies desnudos quitan el aliento. Hay más, mucho más, y uno no quiere detenerse por nada del mundo. La historia emerge como la partitura de un pianista loco, como un sueño olvidado. Al final, lo que queda, es la música que sobrevuela el conjunto, una melodía que nos acompañará mucho después de que cerremos el libro y lo hayamos puesto en un estante.
El orbe ficcional de ‘Reina Amelia’ se rige por sus propias leyes. Existe allí una organización política heterodoxa, una industria primitiva que fabrica hongos (comestibles, orgiásticos y alucinógenos), un orden sexual que mezcla edades y reinos diversos, y un sistema penal donde una niña hipersexuada termina en la cruz. Marosa di Giorgio es una de las escritoras más importantes de la literatura uruguaya. Su voz peculiar, su extraño e incandescente universo, la han transformado en una poeta de culto en toda Hispanoamérica.
La ciudad soñada por Piria fue construida gracias a su tesón, una férrea voluntad y una inmensa fortuna. Depositario del legado de los antiguos caballeros templarios a través de una temprana enseñanza con los jesuitas de Italia, dejó regados en la ciudad infinidad de símbolos provenientes de las más antiguas tradiciones orientales y occidentales, marcando lugares de poder que existen desde la noche de los tiempos, donde una prodigiosa energía es capaz de hacernos lograr las mayores trasmutaciones. Árboles de la cábala, diagramados en los diseños de las calles y plazas, castillos, catedrales abandonadas, extrañas estatuas con mensajes encriptados, portales dimensionales, brújulas que enloquecen# son algunos de los misterios que encontraremos en Piriápolis. Todo ello guardado como invalorable tesoro en un cofre de cerros, lujuriosa vegetación, doradas arenas y un mar siempre cambiante. Este libro comienza siendo un paseo tradicional de turistas curiosos, incluidas máquinas fotográficas y filmadoras, pero a medida que transcurre se convierte en un verdadero camino donde, a través de la energía proveniente del símbolo y de los enclaves de poder, descubren que gran parte de la Verdad está repartida en Piriápolis, como los cristales de colores que forman los vitrales de las catedrales góticas. Un verdadero camino iniciático, el descubrimiento de nuestra propia verdad.
La autora de Amores cimarrones. Las mujeres de Artigas y de La tierra alucinada. Memorias de una china cuartelera recrea en esta oportunidad la muerte de algunos personajes de la historia uruguaya, con perfecta maestría. Cuentos de mala muerte es un recorrido singular con estaciones en variadas personalidades de nuestra historia: un escribiente retirado y una doméstica nos relatan los últimos años de José Artigas en Paraguay. Una esclava de catorce años se topa con el fantasma de Juan Antonio Lavalleja. Un bolichero viejo le relata a su hijo la agonía de Fructuoso Rivera, en un rancho de Melo perdido entre yuyales, a orillas del Arroyo Conventos. La peona Rudecinda Chávez, de estricta existencia histórica (olvidada sin embargo, hasta ahora, por los investigadores) cargará los revólveres del matrero Martín Aquino, durante esa última noche en que fuera jaqueado por la policía. Un sobreviviente de Salsipuedes se confiesa en su lecho de muerte ante la joven patrona de la estancia, al mejor estilo de un asesino serial. Una mujer despechada, una madre cruel y sobreprotectora y un espía ciego, nos transportarán a la tarde fatídica en que Venancio Flores y Bernardo Berro mueren asesinados, casi a la misma hora y en similares circunstancias. Un ingeniero inválido, protagonista de la Revolución de Quebracho, será testigo indirecto del intento de asesinato de Máximo Santos, y se verá envuelto en una trama marcada por el amor, el odio y el resentimiento. Martina Silva, peona de la estancia La Ternera, emerge de las sombras para contarnos cómo y por qué José Saravia encargó el asesinato de su esposa. El pretexto para contar es la muerte, aunque el verdadero anclaje está en la vida, que se ilumina con la pluma de la autora, como el escenario de un teatro, para desencadenar visiones de humor negro, y adentrarse –a partir de un trasfondo histórico de rigurosa exactitud– en la tragedia y la cotidianeidad de la existencia. Cuentos de mala muerte evidencia lo invisible y lo inquietante que se esconde detrás de todo corazón humano. Nueve relatos para paladear y disfrutar de la lectura.
En la presente novela, el protagonista regresa a la ciudad que le expulsara de su seno, enfrentado a dos proyectos quiméricos. Obra maestra de Onetti, El astillero instaura, en el espacio corroído de depredación y deterioro que enuncia su título, una alegoría de la condición humana que es o puede ser a la vez la alegoría de un país y un tiempo concretos y una visión refleja de la esencial precariedad del hombre. ...Entre sus novelas, probablemente es la más equilibrada, la más perfecta. El mundo entero de Onetti y el de Santa María están aquí, su fascinación doble por la pureza y la corrupción, por la dulzura de los sueños y la herrumbre siniestra del desengaño y fracaso, todo resumido, concentrado en una pequeña ciudad inexistente y en unos pocos personajes, sobre todo en Larsen, también apodado Juntacadáveres o Junta, el héroe o contrahéroe más querido por Onetti, y también uno de los mejor perfilados, de los más memorables en la literatura en español del siglo XX.
Santi y Vero son novios. Flor y Pancho quieren serlo pero no se animan y pelean todo el tiempo. Diego está preocupado por la presencia en el barrio de un hombre de sobretodo raído y aspecto sospechoso. Mientras aprenden cómo resolver sus conflictos en el amor, los cinco amigos se ven envueltos en una increíble aventura: tendrán que ayudar a un extraño personaje a buscar el tesoro de la Massilotti, en el misterioso Cementerio Central del mágico Barrio Sur de Montevideo.
“Un itinerario terrible nos ha llevado desde la política a la democracia mediática. A diferencia de la política, la democracia mediática o comunicativa, me invita no a tener una opinión, sino a mostrarla. Ahora me mueve menos el deseo de opinar, que la facilidad de hacerlo. Es un tema muy cercano a la perversión adictiva del consumo: en su lógica interviene menos las ganas de opinar, que el terror de perder la oportunidad de hacerlo, menos las ganas de tener algo que el temor de perderlo. (…) Ya que puedo mostrar, publicar o exhibir mi opinión ¿por qué no mostrarla? Y si voy a mostrar mi opinión, luego antes debo tener una opinión. Nos ilumina así el inexorable imperativo categórico de la comunicación: si puedo opinar entonces debo opinar. (…) El sentido ha sido definitivamente abolido. Vivimos en la más perfecta y radical de las democracias, sin justicia (y lo que es verdaderamente terrible) sin sentido de justicia -es decir, sin política. Pura economía de la comunicación, pura economía de mercado.” Sandino Núñez
Pedro y el capitán es un tenso y largo diálogo entre una víctima y un verdugo que se desarrolla en una sala de interrogatorios. Según lo definió el propio Benedetti, “es una indagación dramática en la psicología de un torturador. La distancia entre ellos es, sobre todo, ideológica y es quizá ahí donde reside la clave de otras diferencias, que abarcan la moral, el ánimo, la sensibilidad ante el dolor humano, el complejo trayecto que media entre el coraje y la cobardía, la poca o mucha capacidad de sacrificio, la brecha entre traición y libertad“.
Un bestiario inusual: una colección de ensayos hilados por la naturaleza y su prodigiosa riqueza. Pequeñas prosas sobre diferentes especímenes de la fauna y la flora cual caprichoso catálogo de artista acerca de las múltiples cosas que la naturaleza nos da en espectáculo. Grandes y mínimos seres, bichos, plantas y poetas coinciden en esta peregrinación como si habitaran una misma tierra, un mismo decoroso paraíso. “Su prosa —mezcla de diario, memoria y reflexión— teje una conversación con paciencia y buen humor, deslumbra con su poder de descripción asociativa y se propone como una relectura continua. Ese afán documental del naturalista es la forma de dar realidad a un don de observación, de curiosidad e interés por lo fantástico de la realidad. No se trata de clasificar sino de describir. Lo primero implica la creación de categorías precisas que permitan su uso práctico; lo segundo es el reino de la libertad: nunca se fija.” José María Espinasa “En los ensayos de “De plantas y animales” —uno de sus libros más extraños—, la botánica y la zoología dialogan inesperadamente. Los cactus, las mariposas, los lagartos, los jardines o las hojas que caen están dispersos en toda su obra, con una sensibilidad ecológica difícil de encontrar en sus contemporáneos.” Jorge Carrión
Emma está a un mes de cumplir los diecisiete años. Es un ser especial, escucha voces desde pequeña. Esto se agudiza después de la muerte de su padre. Su hermano mayor, Guille, la protege y la comprende, mientras su madre siente que solo la medicación puede ayudarla. Cuando Guille desaparece, nadie toma en cuenta lo que Emma sabe u opina. Así que decide salir a buscarlo, convencida de que algo malo le ha sucedido. Las voces serán sus aliadas, en su búsqueda por develar el misterio. Lo que no sabe es que su vida está en peligro, tanto como para situarla al borde del abismo.
Novela autobiográfica de Cristina Peri Rossi que recorre sus años de infancia y juventud con perplejidad y extrañeza ante un mundo que le ha tocado vivir y no comprende. A través de las páginas del libro se percibe una vida en permanente conflicto entre el deseo y la realidad, buscando cumplir sus anhelos más profundos a pesar de las prohibiciones y costumbres sociales que conlleva el ser mujer.
En un hora de lectura ágil y coloquial, en La charla vamos a ver cómo los consumos se pueden transformar en consumos problemáticos, y la progresión de estos hacia la adicción.
Sanchiz vuelve a sorprendernos —incluso a sus lectores más atentos— con un texto singular. Esta vez, se descuelga con un trabajo de teoría ficción polifónico, donde convergen varias de sus obsesiones, que se entrelazan alrededor de un hilo conductor: la pieza de spoken word “Guitarra Negra,” de Alfredo Zitarrosa. Como Histoire de Melody Nelson, de Serge Gainsbourg, esta obra se funda en la interrelación entre recitado y fondo musical. El análisis que ofrece Sanchiz es innovador y audaz, riguroso y leve, obsesivo y relajado. Uno de sus objetivos es averiguar por qué “Guitarra Negra” encarna de manera tan exitosa una idea de la uruguayidad. Para ello, reflexiona a partir de un original diálogo entre la obra de Zitarrosa, el tópico del ubi sunt, el Joker de DC Comics, “Brindis por Pierrot” de Jaime Roos, el Pierrot de Bowie, el Uruguay batllista y, por supuesto, sus “anarcos queridos”. Un detallado estudio del fondo musical que enmarca las poderosas palabras del trovador, más una insólita sugerencia sobre cómo escuchar este fenómeno artístico único, completan una lectura ingeniosa, divertida, irreverente y novedosa de este clásico.
A través de relatos breves publicados en 1918 se expone con una prosa lúcida, experiencias límite del ser humano, de su conciencia y de quienes le rodean, siempre con la muerte al fondo en un medio exuberante y hostil.
La nave de los locos está considerada la novela más importante del post-boom latinoamericano. Se estructura como un contrapunto entre el tapiz medieval de la Creación y el caos y desorden contemporáneos. A través de las peripecias de los personajes se configura un itinerario hacia ese sustrato último de la condición humana cuyo desvelamiento ha sido siempre don y privilegio de la autora. Ya sea en un transatlántico que cifra las mitologías y rituales del viaje, ya en la visión insólita de la infancia bajo la lluvia en un parque, ya en la pantomima lésbica de doble fondo entre una posible Marlene Dietrich y una posible Dolores del Río, La nave de los locos, a la vez que indaga en las estructuras tradicionales de la novela para abrir su propia zona de exploración, revela la secreta vulnerabilidad del ser humano y postula las áreas que en cada persona escapan a las aduanas de la racionalidad común o de la convención social, para abrirse al espacio límpido de la libertad, es decir, de la verdadera poesía.