Forzados a entrar en el lenguaje, no hacemos más que decir. Las palabras confirman que ahí afuera existe un mundo, una vasta realidad que desborda los alcances de su nominación. ¿Quién no ha sentido que las palabras son insuficientes? ¿Quién no ha hablado por encima —o por debajo— de lo que pretende? ¿Qué hacer con el malestar de esa falta que ataca y constituye el núcleo mismo de nuestra coherencia? Cardozo empuja aquello de “ser esclavos de nuestras palabras” hacia un límite casi insoportable: el sujeto no es dueño de nada. Ni de lo que dice, ni de lo que calla al decir. Es el lenguaje quien dice a través de él, y dice mal. No hay forma de escapar al malentendido congénito de la comunicación. El deseado encuentro entre el signo y su referente queda reducido a quimera o traumática utopía. Tras la condición de esa necesaria imposibilidad se encuentra, acaso, la verdadera aventura del lenguaje y su deseosa proliferación de sentidos. Las palabras y el silencio es un ensayo de admirable magisterio donde se dan cita la lingüística, la literatura, la política, la filosofía y el psicoanálisis. Una arriesgada experiencia teórica en que las palabras son conscientes de su silencio, a la vez que el silencio se regodea en torno a su nombre ausente.
Entre los diferentes modos de existencia que Étienne Souriau catalogó a finales de los arios 30 y comienzos de los 40, uno de ellos llamó poderosamente su atención: las existencias virtuales. Toda su investigación, en el cruce entre la filosofía y el arte, se vio conmovida por este hallazgo.. Estas existencias, en el límite de la no-existencia, y rebautizadas por David Lapoujade como "menores", no lo son por su insignificancia, aun cuando desde siempre y para siempre corren el riesgo de no ser tomadas en cuenta. Por el contrario, lo "menor" es un potencial, una positividad, un virtual lleno de posibles... siempre que se les reconozca su derecho de existir. Es entonces un asunto de jurisprudencia el que decidirá sobre ellas, ya que se trata toda vez de un hecho invisible, invisibilizado, o al menos no reconocido por la ley de lo visible. Este derecho de existir necesitará de testigos y de abogados defensores, ya que su litigio es el más difícil. Y reclamará un nuevo modo de ver, de percibir, de poblar... y seguramente, de luchar. Lapoujade perseguirá estas existencias -y el modo de percibirlas-por tierras diversas, desde la literatura de Pessoa, Proust, Kafka, Henri James o Beckett hasta la del mismo Don Quijote, pero también en la pintura, en la música, o en trayectos de la fotografía actual. Existencias "menores", o bien frágiles, evanescentes, espectrales. Puesto que sentir su presencia, diría Spinoza, es algo tan raro como excelso. Lejos de los seres de ficción y "al lado" de las cosas y los fenómenos que notamos, estas existencias viven a la manera de un halo, una brisa, o una bruma que se cierne.
Por qué algunas mujeres valoran, ante todo, el matrimonio y la familia, mientras que otras atribuyen más importancia a la independencia y a la propia realización? ¿Por qué una misma mujer se comporta, según sea el entorno, como extravertida o introvertida? Éstas y otras muchas preguntas reciben una insólita y fascinante respuesta en el presente libro. Sucede que cuanto más compleja es una mujer más probable es que tenga dentro de sí muchas "diosas activas La tarea consiste en decidir cuál de ellas cultivar y cuál superar. Las diosas de cada mujer explica que cuando una mujer comprende sus propios patrones internos puede llegar a superar toda una serie de dicotomías restrictivas, tales como: masculino/femenino, madre/amante, profesional/ama de casa, etc. Estos patrones internos toman la forma de siete diosas arquetípicas que son otros tantos tipos de personalidad. Se trata de que cada mujer identifique a sus diosas dominantes (que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea hasta la nutritiva Deméter y la creativa Afrodita, pasando por Hera, diosa del matrimonio, o Perséfone, reina del mundo subterráneo, o Hestia, prototipo de la mujer paciente). Las diosas de cada mujer es, en suma, una guía escrita para todas las mujeres por la fuente de su propio misterio, y para todos los hombres encantados por una mujer.
Desde que empezaron publicarse, las obras de Ayn Rand han tenido un notable impacto en la escena intelectual, política y social. Sus ideas se han discutido con pasión y defendido con ahínco durante más de medio siglo. En el universo randiano el tema subyacente siempre es la filosofía, con una nueva moralidad que aborda el individualismo, la libertad, y el rechazo a la vocación totalitaria de los estados y a los instintos tiránicos de aquellos que quieren imponernos soluciones colectivistas. Un desafío que todavía hoy sigue vigente y nos amenaza.
¿Y si aprovecháramos el poder de la vergüenza como un motor vital y político? El nuevo ensayo del autor de Andar, una filosofía. La vergüenza es un sentimiento omnipresente en el mundo contemporáneo, un signo de nuestra responsabilidad. Podemos avergonzarnos del estado del mundo, de las propias pertenencias frente a los que no tienen nada, de la indecente riqueza de los poderosos, del modo en que asfixiamos el planeta, de las actitudes sexistas o racistas... La vergüenza no es solo tristeza y retraimiento; también es portadora de ira, de una energía transformadora. Por eso Marx proclamó que la vergüenza es revolucionaria. En este ensayo, Frédéric Gros recurre a autores como Primo Levi, a Annie Ernaux, a Virginie Despentes y a James Baldwin, para explorar las profundidades de un sentimiento demasiado olvidado en la filosofía moral y política.
Byung-Chul Han, el filósofo contemporáneo más conocido de la actualidad y uno de los más leídos en el mundo, publica con Paidós La tonalidad del pensamiento, el primer volumen de la Trilogía de las conferencias. En abril de 2023, Byung-Chul Han viajó por primera vez a Portugal e impartió unas conferencias en Oporto y Lisboa. Días después ofreció, también por primera vez, una conferencia musical en Leipzig. De ahí nace La tonalidad del pensamiento, el libro que el lector tiene hoy en sus manos y que reúne estas conferencias. En la primera de ellas, de título «Amor / Eros», el autor se pregunta por el sentido del amor en una sociedad en la que el otro se desvanece por falta de contacto físico y personal. La segunda, «Sobre la esperanza», es una reflexión sobre la transcendencia de esta virtud que, en palabras del filósofo, «es el espíritu de una idea que va más allá de lo que podemos imaginar». La última ponencia da título a esta obra: en «La tonalidad del pensamiento», Han expone los tonos y temas que atraviesan su filosofía. Sus libros, dice, no son repeticiones, sino variaciones: notas que van desplegándose en torno a grandes conceptos. Por ello, la conferencia contó con la interpretación en piano de las piezas favoritas del autor: las Variaciones Goldberg y las Suites francesas de Bach y las Kinderszenen de Schumann. La tonalidad del pensamiento es el primer volumen de la Trilogía de las conferencias, una obra que pone al alcance de los lectores los textos, las fotografías y el acceso en exclusiva a las grabaciones de las conferencias más recientes del autor.
La teoría goetheana del conocimiento abre la puerta a la posibilidad de abordar todos los fenómenos, tanto los sensibles como los suprasensibles, con un enfoque esencialmente científico. La ciencia espiritual de Rudolf Steiner es precisamente el fruto de la puesta en práctica de esa nueva epistemología.
Fundador de la economía clásica y autor de "La riqueza de las naciones", Adam Smith (1723-1790) suele ser tenido sólo como economista, pero el campo de sus intereses intelectuales fue mucho más amplio. Miembro destacado de la Escuela Escocesa de Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith fue un notable moralista, admirador de la severidad estoica y una persona preocupada por las reglas que gobiernan la conducta humana. De hecho, la obra que en su día le deparó más fama fue "La teoría de los sentimientos morales", publicada en 1759. La presente versión de la obra en una traducción que merece el calificativo de «excelente» para Mario Vargas Llosa en "La llamada de la tribu", ofrece el texto íntegro de la misma. En ella Smith defiende que, de la mezcla ponderada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen valores morales que en última instancia hacen posible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre. Estudio preliminar y traducción de Carlos Rodríguez Braun
Este libro es una magnífica monografía, consagrada como obra clásica, sobre la filosofía presocrática; en particular, sobre la historia de la idea filosófica de Dios o lo divino en los presocráticos. Es considerada una lectura de obligada consulta y referencia para cualquier estudioso de la filosofía presocrática y, en general, para los helenistas y personas interesadas en el pensamiento griego, así como para los estudiosos e investigadores de la historia del pensamiento teológico. Es una obra de valor universitario, escrita por un gran universitario, que plantea una interpretación interesante y novedosa de la filosofía presocrática. Werner Jaeger, el genial autor de Paideia, consumó una tarea analítica de alcance y rigor trascendentales con este ensayo, cuya consagración como obra clásica ha venido determinada por su esclarecedor punto de partida para conocer los orígenes de la filosofía griega. Frente a los investigadores de la escuela positivista y a los adversarios de esta escuela, unos y otros alejados diametralmente en sus criterios sobre la esencia del pensamiento cosmológico de Grecia, destaca el hecho de que las revolucionarias ideas desarrolladas por los primeros pensadores griegos acerca de la naturaleza del universo tuvieron un efecto directo sobre su manera de concebir lo que llamaron, en un sentido nuevo, Dios o lo divino. El estudio de este efecto conforma la investigación que aborda Jaeger, y su desarrollo a través de la edad heroica del pensamiento heleno hasta la aparición de los sofistas. La teología de los primeros filósofos griegos no pretende, pues, ofrecer una historia completa de aquel primer periodo, sino parcelarlo a fin de analizar sus aspectos decisivos.
El perfecto Clásico Radical: un autor peligrosamente adictivo y un libro (inencontrable durante años) con el que caer rendidos a su raro encanto. En este libro clave de Cioran, los lectores se reencontrarán con su voz irónica, serena y al tiempo desesperada. El autor se enfrenta con lucidez al pragmatismo acrítico, y escribe con mirada perpleja sobre Occidente, el destino histórico de pueblos "extremos" como España o Rusia, el significado del exilio para el escritor, la tarea de crear, la soledad, la locura y la muerte. Aunque a primera vistael nihilismo de Cioran parece severo y hastiado, su energía y sus contradicciones resultan profundas, poderosas y muy estimulantes.
En la actualidad, la positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor, y se extiende al ámbito social. Al expulsar de la vida pública los conflictos y las controversias, que podrían provocar dolorosas confrontaciones, se instaura una posdemocracia, que es en el fondo una democracia paliativa. En la actualidad vivimos en una sociedad que ha desarrollado una fobia al dolor, en la que ya no hay lugar para el sufrimiento. Este miedo generalizado se refleja tanto en lo personal como lo social, e incluso en la política. El imperativo neoliberal «sé feliz», que esconde una exigencia de rendimiento, intenta evitar cualquier estado doloroso y nos empuja a un estado de anestesia permanente. Como en La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han parte del supuesto de que en Occidente se ha producido un cambio radical de paradigma. Las sociedades premodernas tenían una relación muy íntima con el dolor y la muerte, que enfrentaban con dignidad y resignación. Sin embargo, en la actualidad, la positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor, y se extiende al ámbito social. Al expulsar de la vida pública los conflictos y las controversias, que podrían provocar dolorosas confrontaciones, se instaura una posdemocracia, que es en el fondo una democracia paliativa.
Baudrillard analiza las sociedades occidentales contemporáneas, incluida la de los Estados Unidos, y se concentra en el fenómeno del consumo de objetos, tema que ya abordó en El sistema de los objetos. En la conclusión de ese volumen, ya formulaba el plan de la presente obra: "Hay que plantear claramente desde el comienzo que el consumo es un modo activo de relacionarse (no sólo con los objetos, sino con la comunidad y con el mundo), un modo de actividad sistemática y de respuesta global en el cual se funda todo nuestro sistema cultural".
La tercera edición del indiscutible best seller de Byung-Chul Han, una de las voces filosóficas más innovadoras de los últimos años. En este ensayo Han expone una de sus tesis principales: la sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma, un exceso de positividad que está conduciendo a una sociedad del cansancio. Según el autor, toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, hay una época bacterial que toca a su fin con la invención del antibiótico. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia, ya no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. La depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste ocupacional (SDO) definen el panorama de comienzos de este siglo. Estas enfermedades no son infecciones, sino estados patológicos que siguen a su vez una dialéctica, pero no una dialéctica de la negatividad, sino de la positividad, hasta el punto de que cabría atribuirles un exceso de esta última.
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual. Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros. Los consumidores ya no constituyen ningún fuera que cuestionara el interior sistémico. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez.
La semiótica. Teorías del signo y el lenguaje en la historia ofrece al lector un recorrido histórico sobre los elementos más importantes de la semiótica, siempre en relación con la filosofía del lenguaje, y subrayando los antecedentes de muchos conceptos actuales. Más que un estudio profundo sobre el signo y su funcionamiento, esta obra es una introducción al inmenso campo que constituye la semiótica, a través de una amplia perspectiva histórica. El autor parte de los antecedentes griegos y medievales de la teoría de los signos, dedicando especial atención a la semiótica y filosofía del lenguaje en Santo Tomás y Raimundo Lulio; aborda a diversos autores en la escolástica del siglo de oro español y en el México colonial; caracteriza la semiótica moderna en Locke, Leibniz, Peirce y Morris, y finalmente completa su exposición con la visión analítica del lenguaje y la línea estructuralista.
Henri Bergson (1859-1941) fue el primer gran filósofo del siglo XX. Su originalísima obra, a menudo situada entre el análisis psicológico, la sociología, la filosofía y las ciencias naturales, sirvió para superar el positivismo y abrir al nuevo siglo muchas de las vías en adelante tan transitadas. Una ocasión idónea para probar la superioridad de esta nueva filosofía fue aplicarla al entonces popular problema de la comicidad, misterio «que se yergue en impertinente desafío a la especulación filosófica». Escrito en el estilo que le valdría el Premio Nobel de Literatura -entretenido pero de gran profundidad, extremadamente claro y nada abstruso, sin pretensiones pero muy lírico por momentos-, el texto de "La risa" fue aclamado y se instituyó como gran matriz cultural del primer tercio del siglo pasado. En esta misma colección: "Memoria y vida", selección de textos de Bergson a cargo de Gilles Deleuze.
En el período que transcurrió desde su infancia hasta su muerte, Platón (ca. 428-ca. 347 a.C.) conoció la decadencia de la grandeza ateniense, jalonada por numerosos y señalados episodios históricos que, junto con su reiterado fracaso político en Siracusa, influyeron poderosamente tanto en su actividad política como en su trabajo intelectual.
La República o de lo justo, es la obra en la que el filósofo griego Platón (428-348 a.C), discípulo de Sócrates y maestros de Aristóteles, Desarrolló la idea del Estado ideal y los conceptos de Gobierno, Justicia, educación y Poder político.Es autor, además, de los diálogos: Critón, Fedón, Fedro, Georgias, y el banquete, entre otros. Su particularidad es que, en todos ellos, dio la palabra a su admirado maestro,Sócrates. Al igual que éste, enseño en los Jardines de Academos, en Atenas, y allí expuso su filosofía. Su método era la Dialécta, y arguía que la verdad radicaba en las ideas, entidades inmutables y universales; y, por encima de todo, colocaba la idea del Bien.