El hombre occidental se ha especializado durante los tres últimos siglos en el ejercicio de registrar minuciosamente sus placeres. En nuestra sociedad, la scientia sexualis ha desplazado al ars erotica. Se han multiplicado los sermones sobre "lo" prohibido. Hay placer en saber sobre el placer. La sexualidad se transforma en discurso permanente. El Estado ejerce de administrador de los cuerpos. ¿Por qué? ¿Por qué la burguesía victoriana forjó e impuso normas tales a los cuerpos? ¿Por qué tanta prolijidad, tantas reglas pastorales, tanta multiplicidad de discursos, tanto oído abierto hacia el sexo? La serie de estudios que inicia Michel Foucault con este volumen pretende aclarar cuáles fueron las relaciones históricas "entre el poder y el discurso" que forjaron el dispositivo de sexualidad que nos afecta.
Pocos episodios de la Segunda Guerra Mundial han tenido -y siguen teniendo- tanta significación para nuestro país como la batalla del Río de la Plata. En este libro, uno de los tripulantes del Graf Spee nos relata, en forma de diálogo con sus interlocutores, sus experiencias a bordo del acorazado de bolsillo. Desde la partida del puerto de Wilhelmshaven, sus actividades como carpintero camuflando el Graf Spee para que no fuera reconocido en alta mar, hasta su tarea como enfermero improvisado en plena batalla contra el Exeter, el Ajax y el Achilles, finalizando con la entrada al puerto de Montevideo y su arribo a la ciudad de Buenos Aires. Con respecto a la edición original, publicada en Argentina en los años \'50, se han agregado a este libro numerosas fotografía de las acciones del Graf Spee en alta mar, su destino final, los barcos contra los cuales luchó en el Río de la Plata y gráficos para ayudar a comprender al lector sus desplazamientos desde su partida de Alemania, así como otros correspondientes a la lucha que libró contra los cruceros británicos.
Eric Hobsbawm, el gran historiador británico, es, quizás, uno de los pocos profesionales que podía enfrentarse al estudio de una epoca histórica de la que todavía, autor y lectores, formamos parte. Lo ha hecho con un gran conocimiento de la bibliografía, especializada y no especializada, y con sus propias experiencias y observaciones, que ha sabido entrelazar hábilmente en una síntesis magistral en la que se avanza con creciente expectación. Su obra abunda en análisis incisivos, basados en sólidos argumentos y desprovistos de la inhibición ante hechos que tradicionalmente se han considerado como demasiado cercanos para opinar sobre ellos. Hobsbawm opina y juzga y lo hace, como quiere Vilar, sólo despues de haber comprendido. Desde aquellos diez días que conmovieron al mundo hasta el umbral mismo del tercer milenio, el profesor Hobsbawm recorre todo lo que el llama "el siglo XX corto" en una obra que, aún antes de aparecer en ingles, ya había merecido los elogios más entusiastas de la crítica, y cuya edición española se publicó en el 50 aniversario del fin de la segunda guerra mundial.
El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: «¿Por qué no se suicida usted?» Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia. En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.
Caminando a pie por la jungla maya, con un machete como única arma, científicos, viajeros y aventureros fueron descubriendo progresivamente nuevas ciudades inmersas en el océano verde de la vegetación tropical. Actualmente, la arqueología maya supone uno de los estudios más dinámicos que existen en la ciencia. La presente obra tiene como objetivo intentar comprender a los mayas y reflejar la lógica interna de la historia de este pueblo. Analizaremos aspectos fundamentales como la sociedad, economía, creencias, arte e intentaremos que al final del libro se perfile con mayor nitidez la imagen de esta antigua civilización maya, enigmática y siempre sobrecogedora.
Reseña: Según a quién preguntes, la historia del punk comenzó en Inglaterra con los Sex Pistols o en Nueva York con los Ramones, pero ¿y como rezaba la mítica camiseta de Kim Gordon de Sonic Youth, «las chicas inventaron el punk, no Inglaterra»? Sin entrar en controversias sobre la génesis del fenómeno, lo que sí parece claro es que la historia oficial, como suele ser habitual, ha silenciado el papel fundamental que tuvieron y tienen las mujeres en el origen y futuro de la música de guitarras más visceral. La periodista cultural y música Vivien Goldman —que a principios de los ochenta grabó un single fundamental en las horas muertas del estudio de PiL— escribe por primera vez una historia del punk desde mediados de los setenta hasta la actualidad en clave femenina. Goldman explora el fenómeno del punk a partir de cuatro temas fundamentales —la identidad, el dinero, la vida afectiva y la búsqueda de un cambio— que tienen que ver tanto con la creación musical en los márgenes de la industria como con las dificultades inherentes de la mujer en un contexto donde aún impera el patriarcado. Para ello, traza un apasionante y divertido panorama global de la música punk hecha por mujeres cuyo legado aún perdura y resuena en todos los rincones del mundo. Más allá de los nombres clave —Patti Smith, Debbie Harry o Chrissie Hynde—, la «catedrática del punk» excava en la historia y en los lugares más recónditos del planeta donde emergen fascinantes sheroes del punk, tanto en EE. UU. (Poly Styrene, las riot grrrls, Alice Bag o Sleater-Kinney) e Inglaterra (las Slits, las Raincoats, las Au Pairs o Skinny Girl Diet), pero también en Francia (Lizzy Mercier Descloux), Alemania (Malaria!), Japón (Shonen Knife), Rusia (Pussy Riot), Indonesia (Tika and The Dissidents), China (Hang on the Box), India (Pragaash, The Vinyl Records), Jamaica (Grace Jones, Tanya Stephens), Nigeria (Sandra Izsadore) o Colombia (Fértil Miseria), incluidas las Vulpes y su «Me gusta ser una zorra».
Este libro desafía con éxito la idea predominante según la cual el ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial fue una fuerza de combate apolítica, profesional y que tenía poco que ver con el Partido Nacionalsocialista. La obra se centra en la titánica lucha entre Alemania y la Unión Soviética para mostrar como el salvajismo de la guerra moldeó el ejército a imagen y semejanza de Hitler. Bartov explora magistralmente cartas, diarios, informes militares y otras fuentes, mostrando como la Wehrmacht hizo suya la idea de que la guerra era en defensa de la civilización y contra la barbarie judío-bolchevique y, en definitiva, una guerra de supervivencia racial que había que combatir a cualquier precio.
La carrera en pos del poder económico y político, la lucha por las colonias, la rivalidad militar y los sentimientos nacionalistas fueron el germen que terminó con el estallido de la I Guerra Mundial, un conflicto que durante cuatro años asoló Europa, empobreciéndola, arrastrándola a la Gran Depresión de 1929, levantando los pilares de la II Guerra Mundial y, sobre todo, cobrándose la vida de unos 8 millones de combatientes, además de los civiles muertos y heridos.
Ya ha sido esclarecido el problema de las circunstancias históricas (materiales, técnicas, burocráticas, jurídicas…) en que tuvo lugar el exterminio de los judíos. Muy diferente es la situación respecto del sentido ético y político del exterminio o, incluso, simplemente de la comprensión humana de lo que ha ocurrido, es decir, en última instancia, de su actualidad. No solamente falta aquí algo así como un intento de comprensión global, sino también del sentido y de las razones del comportamiento de los verdugos y las víctimas; cuyas propias palabras, muy frecuentemente, siguen apareciendo como un insondable enigma, fortaleciendo la opinión de los que quieren que Auschwitz permanezca por siempre incomprensible. La aporía de Auschwitz es la misma aporía del conocimiento histórico: la no-coincidencia entre los hechos y la verdad, entre la constatación y la comprensión. Como se verá en este libro, casi ninguno de los principios éticos que nuestro tiempo ha creído poder reconocer como válidos ha podido superar la prueba decisiva, la de una ‘Ethica more Auschwitz demonstrata’. El proyecto filosófico ‘Homo sacer’, que Giorgio Agamben construyó a lo largo de veinte años de reflexión y escritura, es uno de los más influyentes, citados y discutidos de las últimas décadas en todo el mundo. Se compone de nueve libros en los que el pensador italiano investiga y analiza el origen, la construcción, el alcance y los usos que constituyen la maquinaria política del poder en Occidente.
La lección política que podemos aprender de Calibán y la bruja es que el capitalismo, en tanto sistema económico-social, está necesariamente vinculado con el racismo y el sexismo. El capitalismo debe justificar y mistificar las contradicciones incrustadas en sus relaciones sociales -la promesa de libertad frente a la realidad de coacción generalizada y la promesa de prosperidad frente a la realidad de la penuria generalizada- denigrando la “naturaleza” de aquéllos a quienes explota: mujeres, súbditos coloniales, descendientes de esclavos africanos, inmigrantes desplazados por la globalización. En el corazón del capitalismo no sólo encontramos una relación simbiótica entre el trabajo asalariado-contractual y la esclavitud sino también, y en relación en ella, podemos detectar la dialéctica que existe entre acumulación y destrucción de la fuerza de trabajo tensión por la que las mujeres han pagado el precio más alto, con sus cuerpos, su trabajo, sus vidas.
En 1839, ya asentado en la ciudad, donde era panadero (y con buena producción), Ascasubi aprovechó que el combinado ejército de los generales rosistas Echagüe y el oriental Lavalleja fueron derrotados por el general Fructuoso Rivera en Cagancha, para reeditar la experiencia, que ya había tenido por lo menos un continuador que le hacía competencia. Salió, así, El Gaucho en Campaña. Esta vez le fue un poco mejor y alcanzó las cuatro entregas, mejoró el diseño del folletito que se vendía en algunos locales (uno solo era lo que hoy podríamos llamar librería) y comenzó a probar suerte en la combinación entre imagen y lenguaje. Afirmó la figura del gaucho al que hace hablar un letrado a favor de una causa, y así se convirtió en uno de los poetas gauchescos más potentes. Para Borges, quizá para desmerecer a José Hernández, siempre lo sería. Por último, en 1843 y cuando el ejército del general Manuel Oribe, con la ayuda de fuerzas rosistas, sitió Montevideo, Ascasubi se fue a pelear a la trinchera y poco después sacó su tercera y última gaceta montevideana: El Gaucho Jacinto Cielo. Ahora alcanzó los doce números y probablemente haya sido un factor de difusión político-poética de consideración. Poemas terribles y extraordinariamente creativos como “La refalosa” y “Media caña salvaje del Río Negro” salieron en esta publicación o fueron republicados, junto a avisos y textos en prosa con contenido humorístico, que degradaban cruelmente a sus enemigos. Pasaron casi dos siglos y estos materiales nunca fueron reproducidos, salvo algunos números sueltos. Son el fondo y la forma de la obra que Ascasubi reelaboró en 1872 en su corpulento libro Santos Vega, por el que se lo conoce; son la savia que permitió vivir a la gauchesca, una de las expresiones literarias más ricas de la lengua castellana, de inspiración oral. Después de cuatro años de intenso trabajo, por primera vez -gracias al apoyo del Centro Cultural de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional-, gracias a su hallazgo por parte de Hernán Viera y, como consecuencia de una labor de investigación encabezada por Pablo Rocca (editor y prologuista)-, se recuperan las tres colecciones. A las gacetas se agrega la trascripción de un juicio que en 1846 se le hizo a Ascasubi por hacer un comentario sarcástico sobre la situación política que lo llevó, por el buen oficio de envidiosos y mediocres, a quince días de cárcel. Si Borges hubiera conocido estas gacetas hubiera redoblado su admiración por Hilario Ascasubi a quien, en un poema, llamó “el cantor y el coro” en la “azul Montevideo”.