Porterhouse es un college de Cambridge que, si nunca se ha distinguido por su buen nivel académico, destaca, en cambio, por su excelente cocina y por sospechosa facilidad con la que «expenden» títulos universitarios. De hecho, su decadencia empezó cuando uno de sus administradores dilapidó los bienes de Porterhouse en Montecarlo, lo que obliga a que su subsistencia se base en donaciones con las que los padres de los alumnos logran que estos ingresen y se gradúen. Más he aquí que, en tan anticuada y sobornable institución, aparece un nuevo rector, un ex político bastante ñoño, pero con espíritu reformista, que decide darle aires nuevos a Porterhouse, sin saber que con su actitud puede dar al traste con los sucios manejos a los que el college estaba acostumbrado. El zafarrancho está servido. Tom Sharpe, con su maestría habitual, manejará los hilos de la trama de modo que se vaya preparando el desastre, ¡y qué desastre! El nuevo rector tendrá que enfrentarse a las fuerzas vivas de la oposición reaccionaria, representadas por un enemigo nada pequeño: el portero del college, un clásico personaje de Sharpe que, a la manera de Blott, luchará con todas sus fuerzas por impedir que las cosas cambien, por el «buen» nombre de la casa. «Uno de esos productos infrecuentes que siempre se reciben con alegría: un libro intelegentísimo y divertidísimo» (Sunday Times). «Un libro que garantiza las carcajadas» (Books and Bookmen). «El novelista más divertido de nuestros días», según el Times, galardonado en Francia con el Gran Premio del Humor Negro.
En esta colección de historias entrelazadas, el narrador anónimo conoce a El Hombre Ilustrado, un curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes. Sin embargo, lo más remarcable e inquietante es que las ilustraciones están mágicamente vivas y cada una de ellas empieza a desarrollar su propia historia, como en La pradera donde unos niños llegan un juego de realidad virtual más allá de sus límites. O en «Calidoscopio», el sobrecogedor relato de un astronauta que se dispone a reentrar en la atmósfera terrestre sin la protección de una nave espacial. O en La hora cero, en el que los invasores extraterrestres han encontrado unos aliados lógicos y sorprendentes: los niños humanos.
Todos conocemos a alguien como Thomas. El vecino gruñón que se queja de tu comportamiento incívico en las reuniones de la comunidad de vecinos. El señor que te chista si tiene que esperar un minuto detrás de ti en la cola del supermercado. El compañero que manda un mail con copia a toda la empresa si por error acabas el último rollo de papel higiénico. Thomas está perfectamente satisfecho yendo siempre por su cuenta, alejándose de los demás y de sus problemas. Pero bajo esa fachada gruñona se esconden una historia y una tristeza que a todos nos resultan dolorosamente familiares. Y está a punto de encontrar una familia que cambiara su manera de ver las cosas. Un hombre que había dado el mundo por perdido. Una familia que le enseñará a vivir. El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo es una historia irresistible y reconfortante sobre sobre amistades improbables y segundas oportunidades, perfecta para los lectores de La tentación de ser felices, El insólito peregrinaje de Harold Fry y Un hombre llamado Ove. Te hará reír, llorar y reconciliarte con todos los cascarrabias que han pasado por tu vida.
En el escenario opresivo de un escarpado, oscuro y ventoso paisaje rural de la Inglaterra victoriana, entre las cumbres borrascosas que simbolizan el agitado mundo interior de los protagonistas, Emily Brontë situó la imposible relación entre el joven Heatcliff, de origen humilde, y la adinerada Catherine Earnshaw. Rechazado y humillado por su baja clase social, obligado a renunciar al paraíso, Heatcliff se rebelará contra su destino con el poder de un ángel caído que se rebela contra Dios, consagrando su fuerza y su energía salvaje, implacable, a destruir esos valores tradicionales y eternos que le han sido negados: «He vencido a mis antiguos enemigos y ahora puedo, si quiero, completar mi venganza en sus descendientes». Amor y odio en su máxima expresión, atracción fatal y deseo de venganza, pasiones románticas y caracteres arrebatados y escindidos en el eterno combate entre la realidad y el deseo, tal es la esencia de esta grandiosa novela, una de las obras cumbres de la narrativa universal y tal vez el ejemplo más aquilatado de la novela romántica.
Historia de piratería en estado puro, la isla del tesoro es la aventura de Jim Hawkins, enviado casi por azar en busca de un legendario tesoro enterrado, empresa encabezada por un siniestro pirata con una pierna de madera conocido como John Silver el largo más famoso pirata de la historia de la literatura. Una vez allí las dos facciones formadas por los representantes gubernamentales y los piratas se harán fuertes cada uno en su fortaleza y pugnaran por ser los primeros en hacerse con el tesoro. En las peripecias del joven Jim del capitán Smollet, del pirata John Silver y el resto de los tripulantes de la hispaniola cristaliza la esencia de la novela de aventuras la que da forma literaria a la búsqueda mítica de un objeto preciado, un sueño que puede ser real y actúa como móvil para la huida hacia escenarios exóticos donde la libertad es posible. Es esta edición la gran obra de Stevenson se acompaña por la esplendidas ilustraciones en color del reconocidos artista.
Gustav von Aschenbach, un reconocido escritor alemán, decide visitar Venecia para pasar allí los meses de verano. Coincide en el hotel con una familia polaca y descubre el ideal de belleza en el joven hijo de la familia, Tadzio. Aschenbach observa cada vez más al chico y cae en una especie de enamoramiento que le sirve para reflexionar sobre temas como la verdad y la belleza. La devoción por Tadzio se da en el plano platónico, pues el temor al rechazo impide que el escritor se acerque físicamente. A medida que crece la fascinación por el joven, sobre Venecia se cierne una epidemia de cólera. Las autoridades mienten para no ahuyentar al turismo, pero cada vez más personas mueren. El escritor, que ha rechazado alejarse de Venecia y disfruta con la contemplación de Tadzio, cae enfermo y muere víctima de la peste.
Quizá los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria. Jean-Baptiste Grenouille tiene su marca de nacimiento: no despide ningún olor y por ello hace temer la presencia de algún demonio. Al mismo tiempo posee un don excepcional: un olfato prodigioso que le permite percibir todos los olores del mundo. Desde la miseria en que nace, abandonado al cuidado de unos monjes, Jean-Baptiste Grenouille lucha contra su condición y escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspirar simpatía, amor, compasión... Para obtener estas fórmulas magistrales debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener sus fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitacion. Patrick Süskind, convertido en maestro del naturalismo irónico, nos transmite una visión ácida y desengañada del hombre en un libro repleto de sabiduría olfativa, imaginación y enorme amenidad. Su persuasión iguala la de su personaje y nos propone una inmersión literaria en el arco iris natural de los olores y en los turbadores abismos del espíritu humano.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.
Publicada en 1927 por Max Brod como obra póstuma con el título "América", Franz Kafka (1883-1924) escribió los capítulos destinados a "El desaparecido", su «novela americana», entre el otoño de 1912 y enero del año siguiente, publicándose el primero de ellos -«El fogonero»- de forma independiente en mayo de 1913. El relato de las aventuras de Karl Rossmann -un muchacho de dieciséis años que embarca para el Nuevo Continente en busca de fortuna- constituye, pese a quedar inconcluso, una de las piezas magistrales del gran escritor praguense.
Tras cumplir dieciocho años, la Esposa joven se presenta en casa de la Familia para casarse con el Hijo, su prometido. Pero éste ha partido en viaje de negocios, y nadie sabe cuándo va a volver, ni si lo hará. Durante su larga espera la joven irá conociendo al Padre, empeñado en mantener en orden su mundo; a la Madre, cuya belleza está en el origen de locuras y bancarrotas; a la Hija, que mantiene en secreto su propia espera; y al Tío, sumido en un sueño del que sólo despierta ocasionalmente. Todo bajo la mirada de Modesto, el mayordomo, capaz de asesorarla para moverse en ese excéntrico mundo. Una de las novelas más audaces de Baricco, que combina un erotismo inaudito, divertidas escenas de vida familiar, reflexiones sobre el arte de vivir y de morir y digresiones de un narrador que medita sobre esos personajes y mundos tras los que se enmascaran sus propias experiencias.
Una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito materno de una de las (anti)heroínas literarias más singulares. La protagonista de esta novela es una niña llamada Plectrude –los nombres propios no carecen de significado en esta intensa fábula–, nacida en prisión de una madre de diecinueve años que asesinó a su marido, y padre de la niña, semanas antes de dar a luz. Su destino será, en buena medida, el de una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito de su madre. Criada con la familia de una tía, destaca enseguida por su belleza salvaje, por su talento para la danza, por un don casi sobrenatural de seducción que hace caer a sus pies a cuanto ser se cruza a su paso. Con la excepción, claro está, del chico que ella ama. El estilo directo y austero de Amélie Nothomb le permite atravesar en esas pocas páginas una serie casi infinita de peripecias, a través de las cuales Plectrude se convierte en una de las más singulares (anti)heroínas literarias de los últimos años. Y cuando todo parecía dicho ya, un golpe de efecto magistral cierra la novela con un final que dejará al lector en medio de auténtico «estupor y temblores». Al publicar la versión original de esta novela, la autora declaró: «Para un escritor no existe mayor tentación que la de escribir la biografía de su asesino». Sólo quienes se dejen llevar por el vértigo de estas páginas –algo casi irresistible después de leer la primera línea– sabrán por qué.
Vladimir Nabokov no podía escribir una autobiografía corriente, y "Habla, memoria" lo demuestra. A través de una serie de relatos largos, Nabokov, con el pretexto de contar su vida, construye un libro tan ameno, original, divertido y estilizado como sus novelas. Nabokov rememora aquí sus meditaciones infantiles en el retrete, sus vacaciones en la finca campestre de la familia, sus amoríos adolescentes con Tamara en los museos de San Petersburgo; narra las peripecias de su huida de las huestes de Lenin y de su exilio europeo; escribe un homenaje a la honestidad política de su padre y a la belleza y ternura de su madre; pero lo que menos importa son los temas, porque de lo que se trata al fin y al cabo es de celebrar un festín de ingenio e inteligencia, de mordacidad despiadada y de nostalgia desgarradora, y en el que Nabokov es fiel a los consejos que daba a sus estudiantes de literatura: «¡Acariciad los detalles! ¡Los divinos detalles!»
Ganin, un joven exiliado ruso, sobrevive en el Berlín de entreguerras gracias a los más diversos trabajos -camarero, vendedor a domicilio, extra de cine...- mientras sueña con abandonar la ciudad y rememora su infancia y adolescencia en la añorada Rusia y su temprano romance con Mashenka, mujer deseada e idealizada, amor perdido en el pasado. Anhelante, mientras rebusca en su memoria los preciados recuerdos Ganin rompe con su actual novia, y deja pasar el tiempo en la pensión en la que vive con otros exiliados que mantienen una peculiar relación de amor-odio con la madre patria: el viejo poeta al que ronda la muerte, la romántica muchacha de los grandes pechos, los dos bailarines homosexuales y el mediocre hombre al que el protagonista conoce cuando ambos se quedan encerrados en el ascensor, y que resulta ser el marido de Mashenka, que pronto irá a reunirse con él... Mashenka, primera novela de Vladimir Nabokov, es una temprana muestra de su talento, y contiene ya muchos de los elementos que configuran el fascinante mundo del genial autor de Lolita, así como la admirable prosa y la desbordante capacidad fabuladora que caracterizan su producción literaria.
En apariencia se trata de la simple biografía de un escritor, Sebastian Knight, escrita por su hermanastro «V», con la intención de corregir las falsedades vertidas sobre su persona en otra biografía, escrita con tendenciosidad y graves prejuicios intelectuales por el ex agente literario de Sebastian. Como en una novela policíaca, «V» tratará de hallar la verdad acerca de ese hermano con el que apenas convivió, buscará en sus obras alusiones autobiográficas, se entrevistará con las mujeres que tuvo por amantes y con los testigos que pueden proporcionarle alguna luz. Pero, siempre anticonvencional, Nabokov hará que todas esas tentativas se frustren e irá dejando sucesivamente abiertos todos los interrogantes, pues esta fingida investigación sólo pretende delatar la falacia de nuestras certidumbres y recordarnos la radical incognoscibilidad del ser humano. «Diabólicamente ingeniosa... La "verdadera vida" de Sebastian va haciéndose más misteriosa y enigmática a medida que avanza el libro... Una pequeña obra maestra.» (Iris Barry, Herald Tribune)
Albinus, un respetable crítico de arte, conoce a Margot, mucho más joven que él. Albinus queda prendado y abandona a su esposa y a su hija para fugarse con ella. Pero entonces irrumpe Axel Rex, un joven y cínico artista, examante de Margot. Se completa así el último vértice de un triángulo amoroso de fatales consecuencias. Tras sufrir un accidente que lo deja ciego, Albinus se retira a una casa aislada con Margot. Pero lo que no sabe es que allí se instala también Axel, que hace el amor con Margot y se pasea retadoramente desnudo ante Albinus, que oye pasos e intuye que algo extraño está sucediendo. Fechada en 1932, esta novela aborda un tema clásico: un triángulo amoroso en el que se entremezclan la pasión y la degradación. «Una pequeña obra maestra rebosante de crueldad, uno de esos libros a los que no se puede quitar ni añadir nada sin causarles un daño irreparable» (Times Literary Supplement). «Una fábula moral sobre la dignidad y la perversión, entre paródica y farsesca. Novela espléndida» (Javier Aparicio Maydeu, El Periódico). «La escritura rezuma inteligencia; la disposición de los elementos narrativos es a menudo excelente; con un gran sentido de la elipsis, Nabokov rodea cada escena colocando detalles y matices de modo y manera tal que estos sugieren el corazón de la escena sin que necesite nombrarlo; este trabajo de gran sutileza y que realiza con evidente dominio de la técnica de la elipsis deja un amplio espacio para que el lector entre en la novela» (José María Guelbenzu, El País). «Fascinante novela, admirable artefacto literario, soberbio juego de contraespejos y de exquisito virtuosismo» (Francisco Solano, ABC).
Con la publicación de este libro, que fue galardonado con el premio Somerset Maugham, Ian McEwan se convirtió en la revelación literaria inglesa de los años setenta. En la presente década confirmó las esperanzas suscitadas: junto con Julian Barnes, Kazuo Ishiguro y Martin Amis, forma parte de una generación de autores británicos de primera línea internacional. En los ocho relatos de este Primer amor, últimos ritos, bajo las manipulaciones de McEwan, la depravación puede enmascararse de inocencia y las mariposas pueden resultar siniestras. Con igual fuerza puede mostrar cómo la vida de un niño puede ser arrastrada por lo macabro, o destilar las primeras sensaciones del primer amor, rastreando sus rituales iniciáticos, infundiéndoles una lujuriante imaginería sensual. Asociando lo insólito y la provocación, la ternura y un humor glacial, Ian McEwan nos revela la cara oculta de nuestros fantasmas y nos ofrece una visión diferente de nuestra vida cotidiana.
Un artista hace un retiro a las montañas, donde se queda en una posada desértica. Buscando qué pintar, escribe poesía. Kusamakura (literalmente "Almohada de pasto", aunque en realidad hace referencia a pasar la noche a la intemperie, durmiendo afuera durante un viaje), escrita en 1906, es una novela cargada de haikus y meditaciones sobre el arte y la posición del artista en la sociedad y es una de las novelas más filosóficas de Sôseki.
Notas del subsuelo es una novela clave para comprender el universo narrativo de Fiódor Dostoyevski. A través del monólogo del protagonista, el autor se aventura en las profundidades de la psique humana donde confuyen sentimientos tan antagónicos como el amor y el odio. Retrato ideológico de la Rusia de su época, Notas del subsuelo es una crítica a las corrientes de pensamiento del siglo XIX, las cuales el autor retrata para ridiculizarlas y así provocar en el lector un escepticismo que tiende a poner en duda la sumisión a cualquier tipo de autoridad ideológica.
El que quiere nacer tiene que destruir un mundo, responde Demian a dolorosa llamada de Emil Sinclair, el protagonista de esta obra de formación que crece ante los ojos del lector descubriendo su auténtico yo a través del rechazo de lo preestablecido. Tal es la significación de este libro: destrucción de un mundo, superación de una moral en favor de una poderosa vida interior reprimida, liberación definitiva de una herencia, una educación y un pasado.