El interior delirante que imperaba en Irreversible, las cáusticas “heroínas” de Hispania Help y Washed Tombs y la psicopatía cortante de Mordida se amplifican en estos quince relatos con la firma de Mercedes Estramil.
Rebeca Linke se sumerge en el bosque en una aventura fascinante, onírica, mística, que no es otra que la búsqueda de su propia identidad. En este camino, el despertar feminista explota en la comunión con los nombres de mujer que adopta, y en su liberación remueve la calma aldeana y enfrenta también a quienes la encuentran —aunque más no sea en sus fantasías— a sus propias construcciones identitarias y comunitarias. Para seguirla en este viaje es necesario dejar toda lógica y toda convención de lado. Una novela salvaje, con una profundidad poética que la hace inmune al paso del tiempo. "Rebeca Linke cumple 30 años, se mira al espejo, se desnuda, se corta la cabeza, sangra, se desangra en realidad, entonces se la vuelve a colocar y toma un tapado, va a la estación de tren y se hunde en el bosque. Allí pierde su nombre pero gana otro cuerpo: el del deseo." Gabriela Borrelli
La muerte planeó siempre sobre lo cabezo de Horacio Quiroga, como occidente violento, como penoso enfermedad, como suicidio ... Por eso estos impresionantes relatos tienen eso conmovedora cargo de autenticidad. En ellos hoy lo verdad humano de quien ha sufrido los experiencias que relato. En esto colección de cuentos, algunos de ellos universalmente célebres como Lo gallino degollado o El almohadón de plumas, lo mós horrendo se transmuto en belleza por lo gracia del extraordinario talento narrativo del escritor. Los argumentos son breves, contundentes y redondos, como corresponde o los piezas maestras del género: lo adicción o lo morfina como frontera insalvable para el amor; el suicidio reflejado en los ojos sombríos de uno enamorado no correspondido; lo joyo solitario que es objeto de deseo convertido en armo del crimen; el fuego de un amor renacido de los cenizos poro arder eternamente sin consuelo; los conversaciones más olió del telón de lo muerte en los infiernos artificiales de lo drogo; lo locura y lo muerte hermanados en lo tragedia de uno truculento degollación; el destino más adverso materializado en un aparentemente inofensivo almohadón de plumas ...
La flor de lis es el último libro de Marosa di Giorgio. Escrito con conciencia del fin, fue publicado poco antes de su muerte y resulta una premonición, una despedida. “Me llevó al mundo de la infancia y su sensualidad; por un momento me hizo cerrar el libro y sentir pudor. En sus imágenes se intuyen otros mundos, que creo que solo ella pudo conocer. Cuando necesito confirmar que todo es como parece, vuelvo a leerla.” Rosario Zubeldía “Su obra suena como un idioma extranjero en español, y nadie sale indemne: o se siente un tedio insaciado, como si contemplara infinitamente un árbol proliferante y absoluto cuyas hojas le parecerán iguales, o se alcanza la fascinación y el fanatismo propios del culto a una santa.” Jorge Monteleone “Marosa logra el milagro extraño de licuar el tiempo sin eliminarlo; su obra, de tamaño aparente fijo, sigue moviéndose.” Elvio Gandolfo “La aparente prosa puede resolverse en líneas de métrica variada, creando un ritmo propio del poema, propio de Marosa. Parece escrito en prosa, pero es poesía.”
Azul... (1888) marcó el inicio del Modernismo en la literatura hispanoamericana y consagró a Rubén Darío como su máximo exponente. Esta obra, que combina cuentos, crónicas y poemas, deslumbra por su musicalidad, refinamiento estético y riqueza simbólica. Inspirado por el parnasianismo y el simbolismo francés, Darío introduce un lenguaje nuevo, lleno de color, sensualidad y exotismo, que rompe con las formas tradicionales. Azul... no solo representa una revolución literaria, sino también una invitación a soñar, a explorar mundos fantásticos y a redescubrir la belleza en la palabra. Este libro es una puerta abierta a la modernidad literaria y un hito fundamental para entender la evolución de la poesía en lengua española.
Una mirada turbia, torcida, nos muestra siempre el lado más oculto de lo cotidiano. Extrañeza en la que Trías se inserta naturalmente y se proyecta con una voz propia, reconocida como una de las más relevantes de su generación. Aquí hay gente que mira la muerte de cerca, la examina, la huele. Personajes —chicas, casi siempre— que vagan por el mundo solas, siempre de paso, con sus recuerdos y sus pérdidas, cicatrices que llevan como parte de un equipaje irremediable. Relaciones quebradas que son apenas el detonante de una búsqueda que siempre tiene que ver con la forma de decir las cosas, ese imposible que es la literatura.
Los cuentos que componen Turbación —el libro inédito más reciente de una de las voces más singulares e intensas de la literatura contemporánea— confirman la vigencia y audacia de una escritora que ha hecho de la intimidad un campo de batalla estética, donde el temblor, la vergüenza y el goce se confunden hasta volverse una misma forma de existencia, esa espesa materia incontenible: «“Turbación viene de turba”, anotó el psicólogo en su cuaderno de notas. La turba era un líquido negro, pegajoso, que suele encontrarse en ciénagas y pantanos.»
“Dónde poner los muertos, la segunda novela de Virginia Anderson, se hamaca entre los desgarrones de una despedida y un álbum de fotografías que construye una genealogía entrañable, feroz y ocasionalmente disparatada. Una historia que deambula por los claroscuros del amor y las lealtades, por el dolor y el daño, por los presagios, lo absoluto, lo inexpugnable, lo excéntrico, lo enardecido, los tropiezos, los aprendizajes, lo irrestricto, lo irresuelto, el destino, el desatino, el futuro, la risa, el adiós, los cuerpos, lo definitivo, mientras los últimos rayos del sol entibian un corazón y la tarde se desvanece.” Inés Bortagaray
Este es un libro hecho de miradas. Miradas sobre cuadros, sobre los artistas que los pintaron y sobre la intimidad de la narradora y su entorno. Este es un libro singular y fascinante, inclasificable, en el que la vida y el arte se entretejen. Consta de once partes: once partes que son once capítulos de una novela que relata una historia personal y familiar, pero que también pueden leerse como once cuentos, u once incursiones furtivas en la historia de la pintura, u once ensayos narrativos que tratan de desentrañar los misteriosos vínculos entre una obra pictórica y quien la contempla. En sus páginas el Greco trenza lazos secretos con un paseo por un bosque de secuoyas cercano a San Francisco, la enfermedad y la muerte; el aduanero Rousseau y el banquete que, entre la admiración y la mofa, organizó Picasso en su honor conectan con el miedo a volar... Y aparecen Toulouse-Lautrec deslumbrado por las estampas japonesas; el joven Fujita, que, atrapado por Cézanne, decide irse a París; Augusto Schiavoni, al que acaso una médium ponga en contacto con su gemelo muerto en una sesión de espiritismo en Florencia; la relación de Courbet con el mar... Todo ello actúa como catalizador de las vivencias de la narradora, de las historias de su familia de clase alta, de la evocación de Buenos Aires, de la pasión por el arte, el dolor de la pérdida, la lucha con la enfermedad, la vivencia del paso del tiempo, la banalidad cotidiana, el desasosiego. Este es un libro que habla de arte con erudición y de la vida con sabiduría. Y lo hace sin grandilocuencia, porque, como decía Cézanne, «lo grandioso acaba por cansar». El sublime resultado nos descubre una voz originalísima, que despliega sus múltiples recursos con sutileza y osadía.
Solitario de amor, es el relato de una pasión amorosa y erótica, narrada desde la soledad que crea la imposibilidad de fusión-posesión con el cuerpo amado. El centro de esa pasión absoluta es Aída, el eje de toda la obra, no sólo su persona, sino especialmente su cuerpo, sus gestos, sus olores, sus secreciones, sus vísceras, sus palabras. Cada capítulo es una instantánea de Aída, la poetización de la intensidad emocional padecida por el narrador casi anónimo ("me siento un hombre sin pasado, sin rencores, sin heridas viejas: he nacido de Aída, soy el hijo virgen") desde el desamparo y la adoración sin límites. El amante ha contraído una adicción: el cuerpo de Aída, y necesita dosis cada vez mayores para sobrevivir. Por eso llega a decir:"El amor es una droga dura". El mundo exterior es hostil al amor: ha sido creado por el desamor. El estilo sutil, cargado de sensualidad de la autora, dibuja lenta y amorosamente el cosmos y el paraíso del amor, y el desierto y la soledad de su falta.
«Tal vez, si escribiéramos muchas veces un tiempo, podríamos saltar más hondo, preguntar más fuerte, oír el nacimiento de las frecuencias que inventaron la posibilidad de escuchar. Tratar de entender el mundo. Descubrir que fuimos capaces de salvar algo del pasado remoto, antes de que la muerte fuera irrefutable. Haber sido capaces de ponerle voz al tiempo de algo, de alguien, así haya sido que ese algo, ese alguien —una sierra, ballenas sordas, afluentes, frutas, pajonales— lo supiera o recordara. Tamara Silva Bernaschina nos regala en esta novela —de páginas de celulosa, hechas de agua, como un inicio— hitos de ascensos y descensos por los rayos que inauguran o fulminan confianza y desazón, frustración y empeño, pero por sobre todo —y por debajo de todo— la demostración de algo que puede ser y no ser al mismo tiempo, algo que mata y resucita las nociones, y es la escritura.» Emocionante como una playa, por primera vez. Magela Ferrero
Leila Guerriero tras los pasos de Truman Capote en la Costa Brava donde escribió buena parte de su célebre A sangre fría. Justo después de terminar La llamada, uno de los mejores libros de no ficción de los últimos tiempos, Leila Guerriero se dirigió hacia la Costa Brava tras los pasos de Truman Capote, quien escribió allí gran parte de su célebre A sangre fría. El resultado es La dificultad del fantasma, obra de agudeza, estructura, estilo y ritmo soberbios que mezcla investigación sobre el terreno, reportaje sobre la manipulación de la memoria, diario de escritura y reflexión sobre el ejercicio de un género literario que, justamente con A sangre fría, Capote pretendió fundar. Género que Leila Guerriero ha llevado a un nivel extraordinario de rigor y excelencia.
La escritura se atraviesa como una fiebre: con intensidad, entrega y obsesión. Escribir no es inspiración, es cuerpo que duele, se contractura y sangra palabras. Bazterrica despliega su ética del trabajo literario; una poética del rigor y la cadencia, del detalle y el vértigo, donde cada palabra importa y cada silencio pesa. Este no es un libro sobre escribir. Es el registro del deseo y el dolor de quien, página a página, se deja devorar por la literatura para poder, apenas, seguir viva. La autora imagina con el cuerpo, corrige con los huesos, respira a través de letras y pule cada oración como si en ello se jugara la vida. Cada frase late, punza, arde. Leer para escribir, escribir para vivir. Y sobrevivir, inevitablemente, a través de la literatura.
Ubicada en un pequeño pueblo del norte de Chile que verá alterada su tranquilidad con la llegada de algunos personajes, Albina y los hombres-perro relata la historia de dos mujeres, la amnésica giganta blanca Albina, cuya sensualidad transforma a los hombres en una jauría desenfrenada, y La Jaiba, mujer con bigote y joroba, unidas por un azar mágico que las relacionará con otros personajes igualmente fuera de lo común.
En esta reunión reaparecen, en distinta forma y en diferentes proporciones, algunas inquietudes crónicas de la obra de Alberte, aquellas que son al mismo tiempo un paseo por la historia —y las teorías y los vicios y los simulacros y las justificaciones— del arte contemporáneo y la sociedad de consumo. Aquí también se siente la tensión/comunión entre ciencia y religión, entre arte y mercado, entre el hombre y la naturaleza, entre las fragmentadas y limitadas cartografías de la realidad y la ilimitada e inabarcable realidad. Hay sátira, escenas de horror, confesiones, visiones místicas, momentos de intimidad con lo liminal. Los temas se ramifican, las estrategias narrativas parecen inagotables: el autor se vale de diálogos telefónicos, soliloquios, listados, transcripciones o de reproducciones pictóricas para dar forma y contenido a cada relato, cada uno creado como un mecanismo con sus propias reglas —no siempre, o no del todo, a la vista—, donde surgen apuestas arriesgadas que, en ocasiones, derivan en desenlaces insospechados.
"Mi santísima madre dice que soy malhumorada desde que nací, pero se equivoca: no es que mi naturaleza sea antipática, lo que pasa es que me volví poco tolerante a la idiotez cuando me aceptaron en Highlands, hábitat natural de los dos simios más insoportables del universo: James OConnor y Derek Blair. A mi favor, ¿quién podría disfrutar yendo a un internado para millonarios donde todos te ignoran, eres blanco de bullying y recibes cartas que amenazan tu vida? Es más, ¿quién podría ser feliz en ese horrible lugar soportando el acoso del chico más cotizado de la escuela y siendo víctima de la fobia más estúpida de la vida? Por supuesto que yo no, así que… ¡no se diga más de mi malhumor!". Leah Howard es histérica, desastrosa, pervertida, está más loca que una cabra y es el entrañable personaje que protagoniza Mi vida es un desastre, novela que se consolidó en Wattpad con más de tres millones de lecturas. Haciendo gala de un estilo fresco y divertido, Lily del Pilar debuta en la novela juvenil con una historia que cautivará a cualquiera que busque romance, intriga, humor y más que castos besos…
El narrador reivindica la creación por la creación misma, como entidad que existe en la medida en que se enuncia y que no es espejo más que de sí. Esta vieja bandera de tantas vanguardias históricas puede sonar como un llamado trasnochado, pero en tiempos de lecturas hiper literales y de exigencias de representación ultra mimética, su clamor cobra nuevos sentidos, nuevas actualidades, a la vez que echa luz sobre toda la obra del autor, que viene produciendo en la tensión tectónica de géneros (crónica, ensayo, poesía, narrativa) con fluida naturalidad. Mateo Arizcorreta, blog Afuera La suya es una ciencia ficción de fuerzas desatadas en la que todo se va de madre, como si al escritor le gustara jugar a controlar un relato en un mundo donde las reglas parecen abolirse o funcionar de manera antinatural o inesperada. Lo mismo sucede con la escritura de Delgado, que es seria y graciosa a la vez, y funciona construyendo un mundo ficcional y reflexionando sobre él. [. . .] El mundo de Elecciones internas podría homologarse a un universo cuántico que se dobla y se desdobla, en el que la observación [. . .] produce la realidad. María José Santacreu, semanario Brecha
Durante el otoño del 2021; en los días aciagos de la pandemia y la cuarentena; la autora de este libro sale a caminar por la ciudad con sus amigas como una forma de combatir el malestar. El ritmo de las caminatas marcará el tono de la conversación y; de ese modo; el texto irá trazando una suerte de ensayo sobre la amistad. ¿Qué es lo que la distingue de los otros vínculos? Pequeño tratado sobre la amistad propone cinco indagaciones a esta pregunta y en su discurrir; por diseño o por azar; termina siendo un elogio de Buenos Aires; una gran ciudad para caminar. Las relaciones amorosas; el paso del tiempo; los hijos o el deterioro de los padres son algunos de los temas que puntúan sus conversaciones; y la observación botánica ¿acompañada con ilustraciones de Clau Degliuomini¿ le da a este libro su sentido final: la búsqueda de la belleza.
"El Hombre Mediocre" es un ensayo sociológico escrito por José Ingenieros en 1913 que sigue siendo relevante en la actualidad. Si estás buscando una obra que te haga reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y cómo podemos mejorarla, este libro es para ti. En "El Hombre Mediocre", Ingenieros explora la mediocridad en la sociedad y cómo podemos superarla. El autor define lo que él considera como "hombre mediocre" y argumenta que la mediocridad es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto. A lo largo del libro, el autor analiza las causas de la mediocridad y ofrece una serie de recomendaciones para superarla. Una de las principales críticas que hace Ingenieros es al sistema educativo de su época.
Al leer la obra de Carolina Bello se me vienen a la mente muchos nombres propios; entre los que saltan a la luz de su escritura: Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Virginia Woolf o Scott Fitzgerald. Leí todos estos cuentos con la esencia de mi alma metida en las palabras escritas, mientras volaba por el aire del libro, por los sucesos que a mí mismo me han pasado, en mi casa, con los míos, con las enfermedades y los perros, con el susto y con el dolor que se junta con el silencio para apagarlo todo. Esta de Los niños se ahogan en silencio es una lectura que ordena el espíritu, como un aire de madrugada cuando ya no hay insomnio sino sueño. En esta sorpresa callada del dolor que transmite Carolina Bello con su hermoso modo de contar el amor deshilachado y la vida asustada de las personas hay una visita a la soledad, a una vida que en algún momento sentimos que podría ser también múltiple y multitudinaria, cuando en realidad nos está esperando con la palabra fin para convocarnos a la tristeza manca que se fabrica dentro de un silencio de bóveda.