Todos los fuegos el fuego (1966) ofrece ocho muestras rotundas de la plenitud creadora que alcanzan los cuentos de Cortázar. Desde la exasperada metáfora de las relaciones humanas que es "La autopista del sur" hasta la maestría de "El otro cielo", Cortázar vuelve a abrir nuevos caminos con relatos que son referencia obligada para sus lectores y para los amantes del cuento en general. Una fiesta de inteligencia, de pasión y genio.
En este primer libro de ficción, Borges trabaja con biografías de ladrones y rufianes; personajes traidores y a veces también heroicos. Aquí están, entre otros, Lazarus Morell, redentor de esclavos, Tom Castro, hijo apócrifo y tolerante, y la viuda Ching, hábil en el saqueo en altamar. Cuentos que juegan a falsear y tergiversar historias ajenas. Le siguen “Hombre de la esquina rosada”, uno de sus relatos más celebrados, y “Etcétera”, un testimonio de sus incontables lecturas: “A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores”.
La esperada nueva novela de María Gainza: una enigmática y fascinante historia de falsificadores en el mundo del arte bonaerense. Esta es una novela sobre falsificadores y falsarios, con personajes reales que parecen de ficción. La narradora, una crítica de arte que trabajó para una tasadora por cuyas manos pasaban obras falsificadas, relata una historia singular, aunque advierte: «No esperen nombres, estadísticas, fechas. Lo sólido se me escapa, solo queda entre mis dedos una atmósfera imprecisa, técnicamente soy una impresionista de la vieja escuela. Además, todos estos años en el mundo del arte me han vuelto un ser desconfiado. Sospecho en especial de los historiadores que con sus datos precisos y notas heladas a pie de página ejercen sobre el lector una coerción siniestra. Le dicen: “Esto fue así.” A esta altura de mi vida yo aprecio las gentilezas, prefiero que me digan: “Supongamos que así sucedió.”» En el centro de la trama hay un personaje llamado la Negra, que falsifica lienzos de la pintora Mariette Lydis, retratista de la alta sociedad bonaerense. Aparecen también un lugar llamado Hotel Melancólico en el que viven varios artistas, y una película de culto sobre beatniks bonaerenses en la que asoma la Negra, figura escurridiza donde las haya... Esta es una novela sobre el arte y la vida, sobre el engaño y la manipulación, sobre la realidad y la ficción, sobre lo vivido y lo contado; una narración sinuosa, enigmática y envolvente que seduce y atrapa. Tras deslumbrar a la crítica con El nervio óptico, María Gainza vuelve a tomar el mundo de la pintura como punto de partida y despliega de nuevo su inusitado talento en una obra magnética.
Alejandro Zambra vuelve en grande a la novela con este magnífico libro sobre familias hechizas, poetas y poetastros. Una hermosa, desenfadada y seriamente divertida declaración de amor a la poesía. Durante buena parte de esta novela Gonzalo es un poetastro que quiere ser poeta y un padrastro que se comporta como si fuera el padre biológico de Vicente, un niño adicto a la comida para gatos que años más tarde se niega a estudiar en la universidad porque su sueño principal es convertirse –también– en poeta, a pesar de los consejos de Carla, su orgullosamente solitaria madre, y de León, un padre mediocre dedicado a coleccionar autitos de juguete. El poderoso mito de la poesía chilena –un personaje secundario dice, aludiendo a los veredictos de la Academia Sueca, que los chilenos son bicampeones mundiales de poesía– es revisitado y cuestionado por Pru, una periodista gringa que se convierte en testigo accidental de ese esquivo e intenso mundo de héroes e impostores literarios. «La verdadera seriedad es cómica», decía Nicanor Parra, y esta novela sobre poetas que desprecian las novelas lo demuestra brillantemente. El laberinto masculino actual, los trágicos vaivenes del amor, las familias –o familiastras– fugaces, la omnipresente desconfianza en instituciones y autoridades, el deseo valiente y obcecado de pertenecer a una comunidad en parte imaginaria, el sentido de escribir y de leer en un mundo hostil que parece desmoronarse a toda velocidad... Son muchos los temas que este libro hermoso, contundente y desenfadado pone encima de la mesa. Autor de obras que se han vuelto emblemáticas, como Bonsái, Formas de volver a casa, Mis documentos o Facsímil, Alejandro Zambra regresa en grande a la novela con este libro que lo confirma como una de las voces fundamentales de la literatura latinoamericana en lo que va de siglo.
En este libro, Sosa Villada cultiva, una vez más, el arte de escribir lo que no se dice. “La memoria es el afecto más traidor que existe”, dice Camila Sosa Villada en uno de los textos que componen La traición de mi lengua. Los recuerdos siempre fluyen desordenados y nos dejan frágiles y vulnerables frente a sentimientos que pocas veces podemos controlar. ¿Es posible resistirse a nuestra memoria?, se pregunta y entonces, como una condición de supervivencia, se aferra a la traición para reflexionar sobre el lenguaje y su relación con el erotismo y el pasado. Esta serie de escritos respeta un caos, juega con la agudeza de pensarse en otro lugar y habitar otra lengua. La ficción y la no ficción son embestidas por un lenguaje que se hereda y se traiciona. Con una prosa tan filosa como poética Sosa Villada cultiva, una vez más, el arte de escribir lo que no se dice.
Debolsillo reúne en un solo volumen tres de las novelas más corrosivas y lúdicas de Mario Levrero, autor inclasificable y creador de mundos intransferibles, a medio camino del realismo, el género fantástico y la literatura alegórica. En un guiño audaz y descarado a la novela negra, todas ellas tienen como hilo conductor las peripecias de tres protagonistas metidos a detectives improvisados. Trepidantes sucesos y desastradas investigaciones acompañan las narraciones de Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo, La Banda del Ciempiés y Dejen todo en mis manos, y dan forma a un universo cargado de humor kafkiano y digresiones delirantes en el que Levrero demuestra, una vez más, la calidad de su narrativa radiante e inesperada.
Una ciudad sitiada, habitantes acorralados, una atmósfera política asfixiante. Aunque la referencia podría ser rioplatense, en esta novela de 1943 Juan Carlos Onetti va más allá de la geografía que comúnmente lo ocupa -Buenos Aires, Montevideo, la mítica Santa María-: en sus páginas resuenan las notas desgarradoras del fin de la Guerra Civil Española. Ossorio, el protagonista, es el centro de una historia sombría de miedo y persecución, de una trama abigarrada e intensa que, además de su connotación política y de su tono policial y aventurero, parece demostrar que los seres humanos, por azar o por voluntad, frecuentemente caemos en lugares vacíos, sin escapatoria: en trampas que se parecen al propio destino.
En los sesenta, señala Juan José Saer en su prólogo, la novela breve se constituyó en la máxima aspiración estética de los narradores jóvenes. Por un lado, su extensión tenía la ventaja de permitir muchas opciones constructivas. Por otro, los atributos propiamente poéticos y retóricos, como el ritmo, el cuidado verbal, el laconismo, la sugestión (en contraposición a la discursividad, el prosaísmo, las convenciones estructurales y el conceptualismo de la novela) estimulaban especialmente la imaginación. Onetti, considerado uno de los escritores modernos más originales, utilizó todos los elementos del relato de manera novedosa y compleja. Y las siete. novelas que conforman este volumen (El Pozo, Los adiases, Para una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, Jacob y el otro, Tan triste como ella y La muerte y la niña), sin dudas, confirman esa 'unicidad vivida que justifica a toda obra de arte' que menciona Saer. Pero estas novelas ofrecen además un recorrido intenso por los temas predilectos de Onetti: la desgracia y la crueldad, la resignación y el fracaso, la rabia y la autodestrucción, pero también el amor, la culpa, la nostalgia, a veces la esperanza y, sobre todo, la compasión.
Con la publicación de El pozo en 1939, Juan Carlos Onetti imprimía las primeras huellas de una trayectoria extraordinaria al tiempo que la literatura hispanoamericana abría sus puertas a una voz irrepetible. Este primer volumen de novelas breves abarca un período de veintidós años a lo largo de los cuales el autor uruguayo consolidó e hizo inconfundible un estilo perpetrado en obras como las que aquí se reúnen: Los adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia (1960) y Jacob y el otro (1961), además de su ya mentado debut narrativo. Sus páginas son el fruto amargo de la turbia pero hiriente mirada de unos ojos enfrentados al rostro mismo de la existencia y la condición humana.
Andamios narra los encuentros y desencuentros de Javier Montes, que tras doce años de exilio, regresa a Montevideo con sus nostalgias, prejuicios y soledades. Javier va construyendo esos andamios que le permiten crear un mundo nuevo en el que caben todas sus esperanzas. Su estructura fragmentaria, de obra en construcción, en la que los elementos puestos en juego -diálogos, reflexiones, recuerdos, sueños, cartas y poemas- aparecen sueltos, permite al lector encontrar un edificio perfectamente acabado: el del desexilio. Una auténtica obra maestra, un libro que respira ironía, crítica social, ternura y humor con una prosa rigurosa y unos diálogos llenos de aciertos.
Una inquietante novela sobre la incertidumbre, los recuerdos, los miedos, la soledad, las relaciones familiares y los anhelos de futuro. La narradora de estas páginas vive a cinco mil kilómetros de su país natal, trabaja para una agencia de publicidad, quiere tramitar una beca para irse a escribir a Holanda y mantiene periódicas videoconferencias con su hermana. Esta le manda encomiendas, paquetes que incluyen comida, dibujos de sus sobrinos y de vez en cuando alguna sorpresa, como una vieja fotografía. A menudo la comida llega podrida. Una serie de figuras y acontecimientos irán dejando entrever las fisuras que se abren en la cotidianeidad de la protagonista: la recepción de una enorme caja difícil de abrir, una gata que se pasea por el edificio en el que vive, los vecinos que se ausentan y los que llaman a su puerta, el hijo de una vecina, las idas y venidas de su novio, un vagabundo... Y es que, como ella misma dice: «Con qué rapidez se hace pedazos la cáscara de una rutina. Cualquier rutina, por sólida que sea, es arrasada por lo imprevisto.» Con mano maestra y notable economía de medios, Margarita García Robayo conduce al lector por el laberinto de su protagonista y narradora en esta inquietante novela que habla de incertidumbre, recuerdos, miedos, soledad, relaciones familiares, perspectivas de maternidad y anhelos de futuro. Un libro de contenida intensidad, repleto de atisbos más que de certezas, que confirma a la autora como una de las voces de la actual narrativa latinoamericana.
Dieciocho relatos que consagraron a Julio Cortázar como uno de los mejores cuentistas argentinos. Empeñado en transgredir las leyes de la narrativa convencional, en estos relatos Julio Cortázar combina la intertextualidad, un uso inédito de lo coloquial y el juego interminable para hacer entrar al lector en un particularísimo universo donde nada es lo que parece. El magistral "Continuidad de los parques", "Los venenos", "Axolotl" y "La noche boca arriba" son algunos de los míticos relatos que componen este volumen imprescindible.
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz. «Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.» «Encontró el cadáver cubierto con una manta en el catre de campaña donde había dormido siempre, cerca de un taburete con la cubeta que había servido para vaporizar el veneno.»
«Además de lo onírico y de la rareza individual -escribe Mario Vargas Llosa a propósito de García Márquez- en este mundo en que lo social, lo político y otros niveles objetivos (como el sexo) parecen arrolladores, tienen cabida hechos y situaciones que por su carácter insólito y pintoresco contrastan con los hechos opresivos, obvios y monótonos que constituyen la vida cotidiana... Y sugieren la existencia de "otra" realidad, menos previsible, en la que reinan la fantasía, la extravagancia, cierto tipo de humor». En «Ojos de perro azul» el buceo de García Márquez en esta "otra" realidad es hondo y vertiginoso. Ya no se trata de revelarnos un aspecto de la realidad placentero y risueño. García Márquez nos enfrenta con esa presencia inevitable que es la muerte, descubriéndola como una parte gemela de nuestro vivir. La muerte conocida desde la vida y en la vida misma.
El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado, a mediados de los cincuenta, como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que luego fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca, esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda...
«Lispector escribía como si nadie antes hubiese escrito. Fue uno de los genios del siglo XX, en la misma liga que Flannery O'Connor, Jorge Luis Borges y Fernando Pessoa. Extraordinariamente original y brillante, seductora e inquietante». Colm Tóibín Esta es "la historia de una inocencia herida, de una miseria anónima, una breve e intensa visión del absurdo que supone una existencia anodina...". En las páginas de La hora de la estrella, considerada una de sus obras más importantes, aparece en toda su magnitud el personalísimo estilo de Clarice Lispector: su peculiar forma de transformar las palabras en imágenes vigorosas y puras se une aquí a una compleja estructura formal.
Publicado por primera vez en 1976, ya instalada la dictadura militar en la Argentina, La moneda de hierro incluye treinta y seis poemas, sonetos en su mayoría, que revelan un nuevo giro de impronta onírica en la poesía de un Borges que advierte será juzgado por la imagen que se tiene de él antes que por el contenido de su libro. Borges dice que este libro "misceláneo" que el azar fue dejándole a lo largo de 1976 entre East Lansing (Michigan, Estados Unidos de América) y su "recobrado país", la Argentina, no vale mucho más ni mucho menos que sus anteriores volúmenes y que ese vaticinio le depara una suerte de impunidad ya que no será juzgado por el texto sino por la imagen indefinida pero suficientemente precisa que se tiene de él. En efecto, esta obra, que reúne más de treinta poemas además de prosa poética, no escapa al contexto en que es publicada: es en su prólogo que Borges afirma que, a pesar de saberse indigno de opinar en materia política, descree de la democracia, "ese curioso abuso de la estadística". Se destacan aquí "Una llave en East Lansing", "La luna", "El fin", "El remordimiento" ("He cometido el peor de los pecados [...] No he sido feliz."), y los notables "Ein Traum" y "Heráclito".
Apasionado, extraño, divertido y melancólico. Un originalísimo elogio de la lectura. La inconfundible voz de Alejandro Zambra se oye con fuerza y delicadeza en las páginas de este libro que, alentados por la paradoja del título, podemos comprender como un originalísimo elogio de la lectura. Inventario de filias, fobias y caprichos, delicioso álbum de citas, proyectos frustrados y declaraciones de amor –a las fotocopias, a la penumbra, a la palabra borrador, a la poesía chilena y a los orilleros del boom latinoamericano–, No leer es un libro apasionado, extraño, divertido y melancólico, de quien es uno de los escritores latinoamericanos más talentosos y reconocidos de los tiempos recientes.
En esta colección de cuentos alternan con total naturalidad el correo de lectores de un medio de dudosa reputación con resúmenes de argumentos de óperas, una pequeña pieza de teatro cuyos personajes buscan el nirvana con una sentencia de divorcio, un cuento de hadas con una pelea de cantina del lejano oeste, las contradicciones más profundas con la verdad en sonido, la inteligencia artificial y la sabiduría ancestral. Ante una primera lectura puede parecer un libro de patafísica, pero una segunda, tercera o acaso enésima lectura pueden revelar, a través del descubrimiento de su luminosidad conceptual, su rigor paralógico y su flama prosódica, que Moderador y otros desbordes es un espacio libre de octógonos ideográficos.
Luego de años de faltar en las librerías argentinas, Eterna Cadencia lanza Cuentos reunidos, un volumen que contiene piezas fundamentales de la obra de Felisberto Hernández, el mítico autor uruguayo, acompañadas por un prólogo de Elvio E. Gandolfo. La presente edición cuenta con sus obras más extensas: Por los tiempos de Clemente Colling, El caballo pedido y Tierras de la memoria, además de otros relatos de diferentes épocas, que completan un paneo por las diferentes etapas en el desarrollo de una de las poéticas más sorprendentes, extrañas y luminosas del Río de la Plata.