La República o de lo justo, es la obra en la que el filósofo griego Platón (428-348 a.C), discípulo de Sócrates y maestros de Aristóteles, Desarrolló la idea del Estado ideal y los conceptos de Gobierno, Justicia, educación y Poder político.Es autor, además, de los diálogos: Critón, Fedón, Fedro, Georgias, y el banquete, entre otros. Su particularidad es que, en todos ellos, dio la palabra a su admirado maestro,Sócrates. Al igual que éste, enseño en los Jardines de Academos, en Atenas, y allí expuso su filosofía. Su método era la Dialécta, y arguía que la verdad radicaba en las ideas, entidades inmutables y universales; y, por encima de todo, colocaba la idea del Bien.
No podía faltar en la colección La tabla esmeralda, una obra de la importancia del Kybalion que es seguramente la obra cumbre del ocultismo universal. El libro es la versión clásica llevada a cabo por Tres Iniciados, y constituye una recopilación rigurosa de las enseñanzas herméticas del sabio Hermes Trismegisto, "el tres veces grande", el supremo y más antiguo maestro del pensamiento hermético. Las trascendentales enseñanzas que reúne este volumen resultan imprescindibles para todos aquellos que en nuestro atribulado mundo aspiran a acceder a la antigua y eterna sabiduría del conocimiento ocultista.
Obra aparecida en 1880. Se trata de una serie de largos pensamientos presentados en forma de aforismos de variados temas de tipo moral, religioso, culturales, sociales, familiares, etc.
Es una de las últimas obras del pensador germano Friedrich Nietzsche, no publicada hasta 1985, entre momentos lúcidos y de enajenación. En ella el autor reivindica, por encima de la moral decadente del Cristianismo, la virtud del espíritu libre. Sólo el hombre fuerte tenía el derecho a existir.
La novela ambientada en la India tradicional, relata la vida de Siddharta , un hombre para quien el camino de la verdad pasa por la renuncia y la comprensión de la unidad que subyace en todo lo existente. En sus páginas, el autor ofrece todas las opciones espirituales del hombre. Herman Hesse buceó en el alma de Oriente a fin de aportar sus aspectos positivos a nuestra sociedad. Siddharta es la obra más representativa de este proceso y ha ejercido una gran influencia en la cultura occidental del siglo XX. "La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo." Herman Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946.
En la Gaya Ciencia se proclama la muerte de Dios como el gran acontecimiento de nuestros días y el preludio de las grandes transformaciones. Como engaño que hay que denunciar, los códigos de moral que existen o que han existido. Según este planteo: El bien y el mal que toda moral señala y atribuye a los actos humanos, son construcciones. La escritura de Nietzsche es, en todo momento, la de un hombre que ansía comunicar a los demás su propia experiencia existencial y se vale para ello de todo tipo de recursos. Su pensamiento constituyó uno de los puntos de partida para el replanteamiento de los valores sobre los que se apoya la sociedad.
Crítica de la razón pura es la primera de las tres grandes obras de Kant, redactada en cuatro o cinco meses - como él mismo cuenta en una famosa carta- aunque ha trabajado más de doce años en su preparación. Constituye el punto de partida de la filosofía contemporánea. Kant se plantea la gran pregunta: ¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori? La vida o la muerte de la metafísica penden de la resolución de este problema o de la demostración de que es imposible resolverlo.
Rousseau elabora en este célebre Discurso una teorización firme y global de la hipótesis de que el progreso es malo para el hombre porque lleva consigo la pérdida de su individualidad, sustituyendo una felicidad real por otra ficticia, desarmando al hombre de las cualidades naturales propias para su vida como individuo natural al sustituirlas por otras adecuadas para su éxito como ciudadano.
Obra escrita hacia los siglos VI y V a.C., nos sorprende por las ideas avanzadas que se vierten llenas de generosidad y cordura sobre ciencia militar, ciencia de la administración y control de la gestión.
La Ética a Nicómaco es una de las fundamentales conservadas de la vasta producción de uno de los hombres más universales de todos los tiempos y países, Aristóteles. En ella va desgranando su pensamiento sobre la conducta humana. Aristóteles eleva la Ética a la categoría de disciplina filosófica. Profesada en el Liceo, destacan el carácter sistemático de conjunto y la firmeza de pensamiento. La felicidad es considerada como el fin supremo de la actividad humana. La obra recibe este título del propio hijo de Aristóteles, su primer editor (siglo IV a.C.).
Metafísica (en latín: Metaphysica, y este del griego: Tα Μετα Tα φυσικά [ta meta ta physika]) es una de las obras más controvertidas de Aristóteles. El nombre es post-aristotélico, generado por Andrónico de Rodas para denominar un conjunto de tratados dispersos y en cierta manera también disímiles. El objeto principal de la metafísica es errático, comprendiéndose tanto un aspecto ontológico como teológico que generará diversas interpretaciones acerca de la predominancia e importancia de uno u otro aspecto.
Una poderosa idea recorre y unifica la extensa obra conservada de Lucio Anneo Séneca,que abarca más de dos mil páginas: ¿cómo vivir una vida buena? Entre los tratados que dedicó al arte de vivir el sabio estoico reflexiona sobre la providencia, la constancia del sabio, la ira, la clemencia, la vida bienaventurada, la pobreza, el ocio, la tranquilidad de ánimo, la brevedad de la vida... siempre con un mismo hilo conductor: la vida buena, la vida cumplida y realizada, es la que se asienta sobre la razón iluminada por la verdad. Nada hay que temer más que a uno mismo, a la incapacidad de la vida sin temor. El hombre bueno es el hombre sabio, que se curte sufriendo lo que para otros sería un mal, vence las adversidades y, venciéndolas, se perfecciona.
El crepúsculo de los ídolos, la caída de los dioses, el ocaso de las apariencias… para Nietzsche, la tarea fundamental del filósofo es esta: devolver al hombre su derecho a la vida, a la existencia, demoliendo a martillazos los valores decadentes sobre los que se ha construido su civilización contranatura. Para Nietzsche, el gran error histórico de la humanidad es distinguir entre «apariencia» y «realidad». Cuando aceptamos que sólo hay un mundo, advertimos el error de vincular nuestros valores a otro mundo situado«más allá», que la religión ha utilizado para condicionar nuestra vida en el «más acá». Su filosofía vitalista es una respuesta a dos engaños: el platónico, para quien todo lo que hay en este mundo son sólo «sombras de realidades», y el religioso, para el que esta vida es sólo un «tránsito» hacia la verdaderamente importante.
«La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado. Sería en vano buscar moralejas en estos relatos; proponer lecciones, no; mi intención ha sido totalmente diferente. No se vive más que una sola vida, pero, por la empatía, a veces es posible salirse de la propia piel. Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide, al contrario, interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado y, en general, por esa parte de fracaso que hay en toda existencia».
El vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas. Hemos entrado en una nueva etapa del capitalismo: hemos entrado en la sociedad de hiperconsumo. Nace un Homo consumericus de tercer tipo, un turboconsumidor desatado, con gustos imprevisibles, al acecho de experiencias emocionales nuevas y de mayor bienestar, de calidad de vida y de salud, de marcas y de autenticidad, de inmediatez y de comunicación. El espíritu de consumo ha conseguido infiltrarse hasta las relaciones con la familia y la religión, con la cultura y el tiempo disponible. Pero estos placeres privados descubren una felicidad herida: jamás el individuo contemporáneo ha alcanzado tal grado de desamparo.
La figura de un gigante como Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.) es insoslayable en el pensamiento occidental, tanto en su vertiente filosófica como científica. Ha sido un referente a lo largo de los siglos en un sorprendente número de campos del saber: política, ética, lógica, retórica, biología, meteorología, etc., y en más de un caso fue él quien sentó las bases para el desarrollo de estas disciplinas. Su obra es abundante (entre 139 y 192 tratados) y casi inabarcable en cuanto a contenido. La pregunta no es si el alma existe o no, sino «a qué género pertenece y qué es el alma». A partir de aquí, Aristóteles desarrolla, a lo largo de los tres libros que componen la obra, una teoría nueva y vigorosa acerca del alma alejada de las especulaciones anteriores, aunque no exenta de ambigu¨edades internas.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Desde la Antigüedad, cuando las preguntas reemplazaron al dogma, la filosofía es el ejercicio de reflexión que nos hace más humanos, al rechazar las certezas y poner en primer plano las dudas, al anteponer la crítica al sentido común. En esta antología de artículos, conferencias y semblanzas, Jaime Labastida –doctor en Filosofía, poeta, miembro y director de la Academia Mexicana de la Lengua– aplica el rigor del pensamiento filosófico a las más diversas cuestiones de la cultura contemporánea. Con un enfoque histórico que abreva en el pasado mexicano y en general en el de América Latina, Labastida recorre la ciencia contemporánea, el lenguaje como vehículo del pensamiento, la convivencia del pensamiento filosófico y el mítico en el México colonial y revolucionario, la lengua española y su vínculo con el quehacer filosófico, las batallas culturales de la Ilustración en las colonias españolas del Nuevo Mundo. Además, un conjunto de perfiles (Charles Darwin, Alexander von Humboldt, Sor Juana Inés de la Cruz, Albert Camus) dan forma a retratos de época que entrelazan el arte, la ciencia y la política. Mientras con versatilidad y argumentación impecable enhebra el pensamiento griego antiguo con las ideas de la Modernidad, la antropología con la historia, el autor subraya el reto de la filosofía desde sus inicios: ofrecer a la sociedad un modelo de rigor y congruencia en el pensamiento. “Filosofar es levantar un conjunto de interrogantes sin ninguna concesión, abandonar lo políticamente correcto, poner en duda todo”, escribe Labastida, y describe así un proyecto intelectual que confirma en sus propios textos.