Marco Aurelio reinó en un tiempo turbulento: el inicio de la crisis general que vivirá el Imperio a lo largo del siglo III. Hispania y la Galia vivían en agitación, en Egipto y en Siria tenían lugar serios levantamientos, mientras que a lo largo del Danubio los bárbaros germanos traspasaban el limes o frontera romana para saquear las regiones fronterizas. Pero en tiempos de tribulación, el sabio emperador supo mantener la templanza con la ayuda del arma más poderosa: el amor a la filosofía con el que nutría su espíritu durante los descansos que le daba su intensa actividad bélica. El emperador dejó escritos estos soliloquios en unos cuadernos que le granjearían, contra lo que él mismo había previsto, una fama que superaría el paso de siglos, y milenios. Los doce libros en que se organizan estas Meditaciones, también tituladas Pensamientos a sí mismo, una de las mejores síntesis de filosofía estoica, conforman luminoso conjunto de sentencias breves en la que el emperador reflexiona sobre asuntos como la libertad de la condición humana, la fugacidad del tiempo, la justificación de la moral o la esencia de la buena vida.
Una obra que desmonta, de forma argumentada, las principales tesis de los agoreros que nos anuncian el inevitable colapso de nuestra civilización.En el imaginario colectivo prevalece la idea de que nuestra civilización está condenada a desaparecer muy pronto. Las razones últimas de este inevitable colapso, según numerosos intelectuales, serían de carácter moral: los valores del humanismo, nos dicen, han convertido en verdad suprema los deseos y caprichos del ser humano, sacrificando el equilibrio del planeta en el altar del beneficio económico, y pisoteando los derechos del resto de los seres vivos. Sobre la base de este diagnóstico se nos exhorta a cambiar urgentemente nuestra forma de vida y a abandonar de una vez los engañosos ideales de la Ilustración, si no queremos perecer en un inminente apocalipsis climático, o terminar esclavizados por los sistemas de inteligencia artificial, o continuar legitimando la explotación de los animales. Lo único que podrá salvarnos, de acuerdo con esta corriente de pensamiento, será sustituir el caduco humanismo por un refrescante posthumanismo. Contra apocalípticos ofrece un ramillete de argumentos destinados a desmontar las principales tesis de los más radicales agoreros, desde el ecologismo extremo hasta el «dataísmo» de Yuval Harari, pasando por las «posthumanidades...
El amor, las mujeres y la muerte es una recopilación de ensayos escritos por el filósofo del s. XIX Arthur Schopenhauer, en el que no sólo se tratan los temas referidos por el título, sino también otros tantos que ocupan aproximadamente la misma cantidad de páginas. Una concepción pesimista y lúdica es la característica del pensamiento de Schopenhauer.
Si Vigilar y castigar, publicado en 1975, es todavía hoy el libro de Michel Foucault que mayor circulación tuvo por fuera de los ámbitos académicos, Microfísica del poder, de 1977, es el primer libro de intervenciones políticas del autor, que permitió que muchos lectores fuera de Francia accedieran a un registro de su pensamiento que solo estaba disponible en círculos especializados o en revistas de la militancia contracultural. A al desplegar los grandes ejes de sus trabajos históricos en clave de diálogo y discusión, desempeñó un papel decisivo en la difusión y recepción de su obra. En conversaciones con interlocutores como Gilles Deleuze, Jacques Rancière o André Glucksmann, Foucault aborda el análisis del presente, no a modo de crónica o interpretación de acontecimientos sino en relación con sus propios intereses e inquietudes. A el libro comienza con un recorrido por su obra, desde Historia de la locura hasta Vigilar y castigar, en una suerte de guía conceptual de lectura. Pero aquí aparece sobre todo un Foucault metido de lleno en los debates que atravesaron a la izquierda francesa en la década de 1970, cuando las estructuras de los partidos crujieron y el comunismo entró en una crisis que sería irreversible. Foucault se pregunta qué significa ser de izquierda, y si es posible –y cómo– construir una izquierda no jerárquica, no estatista, no totalitaria. No solo articula una crítica filosa de la izquierda cuando esa posición conllevaba costos, sino que lo hace desde una perspectiva política libertaria, abierta a repensar el lugar de las masas y de la revueltaa. Reflexiona también sobre el rol de los intelectuales, que ya no están llamados a construir sistemas universales o a erigirse en portavoces esclarecidos, sino a analizar la especificidad de los mecanismos de poder, a construir poco a poco un saber estratégico atento a las luchas locales en las cárceles, los psiquiátricos, las instituciones educativas. Se trata de afinar la teoría como una caja de herramientas para captar cómo funciona la red del poder, que disciplina los cuerpos sin represión, sin violencia. Con prólogo de Edgardo Castro, que restituye el contexto y las pistas imprescindibles para entender las posiciones en juego, esta nueva edición de Microfísica del poder recupera para los lectores una obra ya clásica de Foucault, cuyos planteos no han perdido ninguna vigencia.
Escrita por Aristóteles en el siglo IV a. C., Ética a Nicómaco es uno de los primeros tratados conservados sobre ética y moral que se escribió en Occidente. La obra presenta una reflexión sobre temas universales como la felicidad, el placer y el dolor; y sobre todo ofrece un excelente tratado sobre la amistad. Aristóteles se plantea cuáles son las virtudes que existen y cómo está estructurada el alma humana. Sus reflexiones pretenden determinar cuál es la virtud última y la finalidad de todo acto humano, llegando a la conclusión de que el fin de todos los fines es la felicidad, ¿pero cuál es la verdadera esencia de la misma? Esta y otras cuestiones son presentadas en este libro, considerado como una de las obras fundamentales en que posteriormente se basó la ética occidental.
Obra del Francés René Descartes, que inaugura el método de razonal de la filosofía moderna, simbolizada por la frase: Pienso, Luego existo, a partir de la cual montará un nuevo sistema de razonar que denominará la duda metódica.
Tratado filosófico sobre la bondad natural del hombre, EMILIO o DE LA EDUCACIÓN sigue siendo considerado todavía hoy un texto capital por la pedagogía moderna. En él, JEAN-JACQUES ROUSSEAU (1712-1778) aborda un sistema educativo basado en la naturaleza y en la experiencia, y no en prejuicios, caminos preconcebidos y rutinas, creando asimismo en Emilio un alumno de laboratorio sobre el que reflexiona, situándolo y situándose en medio de la sociedad y de unas circunstancias sociales concretas.
En sus obras anteriores, Foucault no había definido lo que para él significa 'arqueología'. Se dio cuenta de que era indispensable definirla por tratarse de una palabra peligrosa, que parece evocar las ruinas que el paso del tiempo va dejando y que permanecen fijas en su mutismo. Quiere hacer aparecer en su especificidad, el nivel de las “cosas dichas”: su condición de aparición, las formas de su cúmulo y de su encadenamiento, las reglas de su transformación, las discontinuidades que las escanden.
Una de las obras más importantes y trascendentales del francés Jean Jacques Rousseau (1712-1788) que fue motor de la Revolución Francesa junto con el Espíritu de las Leyes de Montesquieu y ¿Qué es el Tercer Estado? Del Abate Sieyès. Todos los sistemas políticos modernos posteriores han tomado como modelo en mayor o menos medida esta obra del prolífico pensador.
El diálogo como forma de expresión era un estilo poco conocido antes de Platón, considerándosele el creador de éstos. Aunque en realidad era la forma habitual con que Sócrates expresaba sus ideas cuando conversaba con alguien, en la calle o en las plazas públicas, y Platón seguramente se propuso sólo intentar comunicar lo más fielmente posible el mensaje de su maestro.
Esta antología no es una teoría de la invectiva ni un método para la practica del insulto, sino una muestra del ejercicio de lo que podríamos llamar «arte de insultar
Escrito en el siglo IV a.C., la Retórica puede categorizarse como un tratado en el arte de la persuasión y una de las más importantes contribuciones de la mente del prolífico Aristóteles al mundo de la filosofía. La Retórica fue desarrollada durante muchos años como una forma de expansión de las ideas y críticas expresadas por Platón, pero que luego Aristóteles desarrolló de tal manera que esta colección de ideas se convertiría en el tiempo en la piedra angular de toda una rama de la filosofía y el pensamiento occidental.
«Ningún conocimiento oculto ha sido tan celosamente guardado como los fragmentos de las enseñanzas herméticas, los que han llegado hasta nosotros a través de las centurias transcurridas desde los tiempos del Gran Fundador, Hermes Trismegisto, «el elegido de los dioses», quien murió en el Antiguo Egipto, cuando la raza actual estaba en su infancia.» Es estas palabras se resume lo que es El Kybalión: nada menos que la obra cumbre del ocultismo universal. La obra de Hermes es la prístina alfaguara de donde brotan las aguas de la gran verdad espiritual que han hecho germinar tantas y tan extrañas religiones y mitologías a lo largo de la historia. Mas a pesar de estas variaciones exotéricas y corruptibles, la verdad original enseñada por Hermes, esotérica e incorruptible, ha sido guardada intacta, en su pureza primitiva, por un reducido número de hombres que en cada época reservaron su conocimiento para aquellos que estaban prontos para comprenderlo.
Entre las siete tragedias de Sófocles (c. 496-406 a.C.) que se han conservado completas, Antígona ocupa sin duda un lugar privilegiado. Como figura heroica la trascendencia de la protagonista ha propiciado innumerables relecturas a lo largo de los siglos (con una excelente acogida en el teatro contemporáneo) y ha dado pie a especulaciones filosóficas de todo pelaje. El personaje, encarnación del conflicto entre individuo y sociedad, lo consiente y lo aviva. Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el estado y muerto en lucha fratricida. Antígona, contraviniendo esas órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico.
Entre las siete tragedias de Sófocles (c. 496-406 a.C.) que se han conservado completas, Antígona ocupa sin duda un lugar privilegiado. Como figura heroica la trascendencia de la protagonista ha propiciado innumerables relecturas a lo largo de los siglos (con una excelente acogida en el teatro contemporáneo) y ha dado pie a especulaciones filosóficas de todo pelaje. El personaje, encarnación del conflicto entre individuo y sociedad, lo consiente y lo aviva. Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el estado y muerto en lucha fratricida. Antígona, contraviniendo esas órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico.
Con veintidós años Charles Darwin se embarcó como naturalista sin paga en el navío de reconocimiento HMS Beagle para emprender una expedición científica alrededor del mundo. Fruto de esta experiencia fue tanto su Diario del viaje del Beagle como su obra capital El origen de las especies, para muchos el libro científico más influyente jamás escrito, donde explicaba la evolución de todas las formas de vida ancestrales que habían poblado la Tierra a lo largo de los tiempos. La nueva teoría científica defendía que las poblaciones evolucionan durante el transcurso de las generaciones mediante un proceso conocido como selección natural, o de la supervivencia de los más aptos, y presentaba pruebas de que la diversidad de la vida surgió de la descendencia común a través de un patrón ramificado de evolución. Esta revolución de Darwin vino a completar la de Copérnico y Newton: el ser humano sabía ya que el universo obedece a leyes inmanentes que determinan todo cuanto sucede en la naturaleza. Sin embargo, esta revolución científica había dejado fuera de su alcance el origen de los seres vivos, cuyas maravillosas adaptaciones parecían ser el cumplimiento de una finalidad preestablecida: el ojo, exquisitamente diseñado para la función de ver, la mano, para sujetar objetos, o los riñones, para regular la composición de la sangre... Pero la selección natural, convertida en ley, pasaba a ocupar un espacio que hasta entonces se había reservado exclusivamente a Dios.
En un libro corto de 81 artículos. Con él se inicia como fuente histórica la doctrina Taoísta. El objetivo es aproximar al misterio del Tao a todo creyente taoísta que desee perfeccionarse pudiendo alcanzar el grado de hombre sabio.
Quizás hoy provoquen vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites de las ciudades y, a veces, en el corazón de éstas. Se complacía en esa nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. Quienes robaban eran encarcelados, también aquellos que violaban o mataban. ¿De dónde proviene el curioso proyecto de encerrar para corregir, disciplinar, controlar, que traen consigo los códigos penales de la época moderna? ¿Es una herencia de las mazmorras medievales? Más bien, una tecnología novedosa: el desarrollo de un conjunto de procedimientos de coerción colectiva para dividir en zonas, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez dóciles y útiles¿. Vigilancia, ejercicios, maniobras,puntajes, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros: una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, que fue desplegándose en los hospitales, en el ejército, las escuelas y los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades, pero les dio un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria, de la que aún dependemos.