En la Gaya Ciencia se proclama la muerte de Dios como el gran acontecimiento de nuestros días y el preludio de las grandes transformaciones. Como engaño que hay que denunciar, los códigos de moral que existen o que han existido. Según este planteo: El bien y el mal que toda moral señala y atribuye a los actos humanos, son construcciones. La escritura de Nietzsche es, en todo momento, la de un hombre que ansía comunicar a los demás su propia experiencia existencial y se vale para ello de todo tipo de recursos. Su pensamiento constituyó uno de los puntos de partida para el replanteamiento de los valores sobre los que se apoya la sociedad.
Crítica de la razón pura es la primera de las tres grandes obras de Kant, redactada en cuatro o cinco meses - como él mismo cuenta en una famosa carta- aunque ha trabajado más de doce años en su preparación. Constituye el punto de partida de la filosofía contemporánea. Kant se plantea la gran pregunta: ¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori? La vida o la muerte de la metafísica penden de la resolución de este problema o de la demostración de que es imposible resolverlo.
Rousseau elabora en este célebre Discurso una teorización firme y global de la hipótesis de que el progreso es malo para el hombre porque lleva consigo la pérdida de su individualidad, sustituyendo una felicidad real por otra ficticia, desarmando al hombre de las cualidades naturales propias para su vida como individuo natural al sustituirlas por otras adecuadas para su éxito como ciudadano.
Con su mirada sombría y realista, Leviatán se ha convertido en uno de los textos más importantes para entender la política occidental. Escrito en un tiempo convulso, durante la guerra civil inglesa, expone con crudeza la naturaleza del ser humano: egoísta, competitiva y siempre temerosa del mayor de los males, la muerte violenta. En su estado natural, opina Hobbes, los hombres vivían en una condición anárquica, una guerra de todos contra todos por la supervivencia, sin una clara distinción entre la justicia y la injusticia. La vida, en esa situación primigenia, es «solitaria, pobre, desagradable, salvaje y corta», según la célebre formulación de Hobbes. Pero, ¿qué permite al ser humano escapar de ese estado de desesperación? Un soberano poderoso, el Leviatán, cuyo gobierno sea consentido por la mayoría de los individuos, que le ceden parte de sus derechos y asumen su autoridad. El soberano puede ser un individuo (la fórmula predilecta de Hobbes es la monarquía) o una asamblea de individuos (un Parlamento), pero en cualquier caso el fin de su poder es acabar con la violencia ininterrumpida. La autoridad debe imponer un miedo que aplaque los peores instintos de los hombres y haga que estos teman el castigo debido al mal comportamiento. La visión del mundo de Hobbes sorprendió a sus contemporáneos, su obra fue quemada en público y acusada de blasfemia. Pero su rechazo a percepciones más optimistas sobre el ser humano y la finalidad del poder dio paso al pensamiento político moderno y, siguiendo la tradición inaugurada por Maquiavelo, nos retó a ver las cosas tal como son, no como nos gustaría que fueran.
Aristóteles dedica dos extensos libros a la amistad y el amor, virtudes relacionadas con la justicia y esencialmente con `ese animal políticio que es el hombre´. la última parte de la Ética está dedicada a las discrepancias entre placer y virtud, para concluir en que la felicidad suprema consiste en la pura contemplación de la verdad eterna: Dios.
La política es para Aristóteles el fin y la culminación de la ética. Sólo en la polis, se halla el hombre en su forma perfecta y acabada, y sólo en ella puede hacer el bien en gran escala. Esta condición se da especialmente en la clase media, de modo que una ciudad a será la mejor gobernada.
Parece claro que la felicidad es el fin último al que aspira la vida humana. Pero ¿cuál es la verdadera esencia de la felicidad? A esta espinosa cuestión se enfrenta Aristóteles (384 – 322 a. C.) en la Ética a Nicómaco. Resultado de la selección realizada por su hijo Nicómaco con las notas que el propio autor utilizaba para sus lecciones en el Liceo, la obra resume las claves de la reflexión moral de su autor. Y aún más meritorio es el hecho de haber sido él quien, por vez primera en la literatura universal, aborda la disciplina como rama filosófica independiente. Para Aristóteles, la ética, ciencia de los hábitos y el carácter, no es un saber meramente teórico, sino que despliega una dimensión práctica en la búsqueda de la virtud, el bien más preciado por ser patrimonio del alma.
La Ética a Nicómaco es una de las fundamentales conservadas de la vasta producción de uno de los hombres más universales de todos los tiempos y países, Aristóteles. En ella va desgranando su pensamiento sobre la conducta humana. Aristóteles eleva la Ética a la categoría de disciplina filosófica. Profesada en el Liceo, destacan el carácter sistemático de conjunto y la firmeza de pensamiento. La felicidad es considerada como el fin supremo de la actividad humana. La obra recibe este título del propio hijo de Aristóteles, su primer editor (siglo IV a.C.).
Metafísica (en latín: Metaphysica, y este del griego: Tα Μετα Tα φυσικά [ta meta ta physika]) es una de las obras más controvertidas de Aristóteles. El nombre es post-aristotélico, generado por Andrónico de Rodas para denominar un conjunto de tratados dispersos y en cierta manera también disímiles. El objeto principal de la metafísica es errático, comprendiéndose tanto un aspecto ontológico como teológico que generará diversas interpretaciones acerca de la predominancia e importancia de uno u otro aspecto.
Una poderosa idea recorre y unifica la extensa obra conservada de Lucio Anneo Séneca,que abarca más de dos mil páginas: ¿cómo vivir una vida buena? Entre los tratados que dedicó al arte de vivir el sabio estoico reflexiona sobre la providencia, la constancia del sabio, la ira, la clemencia, la vida bienaventurada, la pobreza, el ocio, la tranquilidad de ánimo, la brevedad de la vida... siempre con un mismo hilo conductor: la vida buena, la vida cumplida y realizada, es la que se asienta sobre la razón iluminada por la verdad. Nada hay que temer más que a uno mismo, a la incapacidad de la vida sin temor. El hombre bueno es el hombre sabio, que se curte sufriendo lo que para otros sería un mal, vence las adversidades y, venciéndolas, se perfecciona.
El crepúsculo de los ídolos, la caída de los dioses, el ocaso de las apariencias… para Nietzsche, la tarea fundamental del filósofo es esta: devolver al hombre su derecho a la vida, a la existencia, demoliendo a martillazos los valores decadentes sobre los que se ha construido su civilización contranatura. Para Nietzsche, el gran error histórico de la humanidad es distinguir entre «apariencia» y «realidad». Cuando aceptamos que sólo hay un mundo, advertimos el error de vincular nuestros valores a otro mundo situado«más allá», que la religión ha utilizado para condicionar nuestra vida en el «más acá». Su filosofía vitalista es una respuesta a dos engaños: el platónico, para quien todo lo que hay en este mundo son sólo «sombras de realidades», y el religioso, para el que esta vida es sólo un «tránsito» hacia la verdaderamente importante.
De El ocaso de los ídolos escribió Nietzsche: «Representa una excepción respecto a todos mis demás libros, porque no hay nada más sustancioso, más independiente, más demoledor y más malvado. Quien quiera hacerse una idea rápida de cómo estaba todo cabeza abajo antes de llegar yo, que empiece por este escrito. Lo que en el título se designa con el nombre de ídolo, no es más que lo que hasta ahora se ha venido llamando verdad. El ocaso de los ídolos significa, pues, que el fin de la vieja verdad está próximo».
La figura de un gigante como Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.) es insoslayable en el pensamiento occidental, tanto en su vertiente filosófica como científica. Ha sido un referente a lo largo de los siglos en un sorprendente número de campos del saber: política, ética, lógica, retórica, biología, meteorología, etc., y en más de un caso fue él quien sentó las bases para el desarrollo de estas disciplinas. Su obra es abundante (entre 139 y 192 tratados) y casi inabarcable en cuanto a contenido. La pregunta no es si el alma existe o no, sino «a qué género pertenece y qué es el alma». A partir de aquí, Aristóteles desarrolla, a lo largo de los tres libros que componen la obra, una teoría nueva y vigorosa acerca del alma alejada de las especulaciones anteriores, aunque no exenta de ambigu¨edades internas.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Política, del filósofo griego Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), fue publicada en el año IV a.C. Compuesta por ocho libros, la obra define la figura del Estado, las clases de ciudadanos, de gobierno y de constituciones, así como las desviaciones que pueden surgir de estos. También abarca las revoluciones, sus causas y orígenes, los modelos educativos y los poderes dentro de cada tipo de gobierno, con el objetivo de explorar cuál es el Estado o tipo de gobierno ideal según los fines de cada grupo de hombres. Aristóteles, discípulo de Platón, es considerado uno de los padres de la filosofía occidental y uno de los primeros investigadores científicos. Lo riguroso y sistemático de sus estudios, de los que muchos conservan aún vigencia, le hace uno de los filósofos más importantes en la historia.
Salvador encara esta obra con inquieta curiosidad, claros fundamentos y gran valentía en las preguntas que guían al lector por situaciones y desafíos de estos tiempos, que además son propias de un filósofo contemporáneo. En una época de tantas afirmaciones y máximas no solicitadas, de abundancia de información y escasa reflexión, en la que la tecnología nos hace tanto más libres como más condicionados, este libro nos hace pensar, reflexionar y cuestionar. Interrogantes que son llaves a laberintos, reflexiones como pistas y quien lee, artífice de las conclusiones.