Judith Butler, una de las filósofas más reconocidas del mundo por sus contribuciones al feminismo, a la defensa de los derechos humanos y al pensamiento político, rastrea, en este nuevo libro, las formas de resistencia a las múltiples modalidades de violencia -desde la tortura por razones políticas, los crímenes contra mujeres, hasta la decisión de negar los horrores del pasado, el desprecio contra los migrantes o la desigualdad global- que caracteriza a nuestras sociedades contemporáneas. Sin miedo recoge una serie de conferencias recientes de la autora sobre justicia, memoria, duelo, crítica y disidencia, en las que formula, además de sus inestimables reflexiones filosóficas, un conjunto de herramientas conceptuales con las que repensar la resistencia ante cualquier forma de opresión. Judith Butler, autora de reconocidos ensayos de pensamiento político como Marcos de guerra, Dar cuenta de sí mismo y Vida precaria, vuelve en este nuevo libro a pensar y repensar en las formas de resistencia a las múltiples modalidades de violencia. A partir de sus más recientes conferencias, Contra la violencia es un conjunto de reflexiones sobre justicia, memoria, duelo y lamento, crítica y disenso que ofrece, además de sus inestimables reflexiones filosóficas, un conjunto de herramientas conceptuales con las cuales resignificar la resistencia a toda forma de subyugación.
Discípulo de Platón, Aristóteles (384-322 a.C.) es considerado como uno de los mayores genios de Occidente y su filosofía marcó indeleblemente no sólo la historia intelectual del mundo cristiano (el movimiento escolástico es sólo un ejemplo de su influencia), sino también el pensamiento medieval judío y musulmán. En la "Metafísica" Aristóteles rebate la teoría platónica de las Ideas y expone su propio concepto de las realidades suprasensibles, en el cual convergen ontología y teología; la fusión de ambas, denominada por el autor "filosofía primera", es el tema de esta obra que contiene algunas de las más fecundas y seminales ideas aristotélicas. Introducción y traducción María Luisa Alía Alberca
En la actualidad, la positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor, y se extiende al ámbito social. Al expulsar de la vida pública los conflictos y las controversias, que podrían provocar dolorosas confrontaciones, se instaura una posdemocracia, que es en el fondo una democracia paliativa. En la actualidad vivimos en una sociedad que ha desarrollado una fobia al dolor, en la que ya no hay lugar para el sufrimiento. Este miedo generalizado se refleja tanto en lo personal como lo social, e incluso en la política. El imperativo neoliberal «sé feliz», que esconde una exigencia de rendimiento, intenta evitar cualquier estado doloroso y nos empuja a un estado de anestesia permanente. Como en La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han parte del supuesto de que en Occidente se ha producido un cambio radical de paradigma. Las sociedades premodernas tenían una relación muy íntima con el dolor y la muerte, que enfrentaban con dignidad y resignación. Sin embargo, en la actualidad, la positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor, y se extiende al ámbito social. Al expulsar de la vida pública los conflictos y las controversias, que podrían provocar dolorosas confrontaciones, se instaura una posdemocracia, que es en el fondo una democracia paliativa.
El arte de vivir es un libro especialmente dirigido a los jóvenes, en el que se expone una filosofía práctica de la educación. Una filosofía, una pedagogía, que tiene poco que ver con las propuestas corrientes en nuestras escuelas y colegios. Krishnamurti, delata, ante todo, las raíces del miedo. La repetición del pasado, los hábitos arraigados en la imitación y el prejuicio, obstruyen nuestra conciencia y paralizan nuestra creatividad. Krishnamurti predica la libertad y el cambio, una revolución que no es de índole política o social. "La revolución genuina comienza, no con teorías e ideaciones, sino con una transformación de la propia mente." Semejante transformación es el resultado de una educación en el descondicionamiento y apuntando a un desarrollo total del ser humano.
Marco Aurelio reinó en un tiempo turbulento: el inicio de la crisis general que vivirá el Imperio a lo largo del siglo III. Hispania y la Galia vivían en agitación, en Egipto y en Siria tenían lugar serios levantamientos, mientras que a lo largo del Danubio los bárbaros germanos traspasaban el limes o frontera romana para saquear las regiones fronterizas. Pero en tiempos de tribulación, el sabio emperador supo mantener la templanza con la ayuda del arma más poderosa: el amor a la filosofía con el que nutría su espíritu durante los descansos que le daba su intensa actividad bélica. El emperador dejó escritos estos soliloquios en unos cuadernos que le granjearían, contra lo que él mismo había previsto, una fama que superaría el paso de siglos, y milenios. Los doce libros en que se organizan estas Meditaciones, también tituladas Pensamientos a sí mismo, una de las mejores síntesis de filosofía estoica, conforman luminoso conjunto de sentencias breves en la que el emperador reflexiona sobre asuntos como la libertad de la condición humana, la fugacidad del tiempo, la justificación de la moral o la esencia de la buena vida.
Una obra que desmonta, de forma argumentada, las principales tesis de los agoreros que nos anuncian el inevitable colapso de nuestra civilización.En el imaginario colectivo prevalece la idea de que nuestra civilización está condenada a desaparecer muy pronto. Las razones últimas de este inevitable colapso, según numerosos intelectuales, serían de carácter moral: los valores del humanismo, nos dicen, han convertido en verdad suprema los deseos y caprichos del ser humano, sacrificando el equilibrio del planeta en el altar del beneficio económico, y pisoteando los derechos del resto de los seres vivos. Sobre la base de este diagnóstico se nos exhorta a cambiar urgentemente nuestra forma de vida y a abandonar de una vez los engañosos ideales de la Ilustración, si no queremos perecer en un inminente apocalipsis climático, o terminar esclavizados por los sistemas de inteligencia artificial, o continuar legitimando la explotación de los animales. Lo único que podrá salvarnos, de acuerdo con esta corriente de pensamiento, será sustituir el caduco humanismo por un refrescante posthumanismo. Contra apocalípticos ofrece un ramillete de argumentos destinados a desmontar las principales tesis de los más radicales agoreros, desde el ecologismo extremo hasta el «dataísmo» de Yuval Harari, pasando por las «posthumanidades...
Centrando sus pensamientos en el manejo de la espada, en cómo vencer y en la espiritualidad, el legendario espadachín Miyamoto Musashi esbozó esta obra singular para ser usada como guía por sus más cercanos discípulos, así como para las futuras generaciones de samuráis, y ciertamente su trabajo se convirtió en una obra maestra que llegó a ser ávidamente consultada durante siglos después de su muerte. Junto con El arte de la guerra, de Sun Tzu, El libro de los cinco anillos ha sido considerado un tratado inigualable como estrategia para vencer. Los planteamientos de Musashi para derrotar al adversario, derribar al oponente, confundirlo y otras técnicas para sobreponerse ante un agresor fueron dirigidas a los lectores de aquellos tiempos, y en particular a quienes actuaban en el campo de batalla. Sin duda, se puede afirmar que sus aportaciones son intemporales y que en la actualidad sirven a los lectores en la propia batalla de la vida.
El amor, las mujeres y la muerte es una recopilación de ensayos escritos por el filósofo del s. XIX Arthur Schopenhauer, en el que no sólo se tratan los temas referidos por el título, sino también otros tantos que ocupan aproximadamente la misma cantidad de páginas. Una concepción pesimista y lúdica es la característica del pensamiento de Schopenhauer.
Si Vigilar y castigar, publicado en 1975, es todavía hoy el libro de Michel Foucault que mayor circulación tuvo por fuera de los ámbitos académicos, Microfísica del poder, de 1977, es el primer libro de intervenciones políticas del autor, que permitió que muchos lectores fuera de Francia accedieran a un registro de su pensamiento que solo estaba disponible en círculos especializados o en revistas de la militancia contracultural. A al desplegar los grandes ejes de sus trabajos históricos en clave de diálogo y discusión, desempeñó un papel decisivo en la difusión y recepción de su obra. En conversaciones con interlocutores como Gilles Deleuze, Jacques Rancière o André Glucksmann, Foucault aborda el análisis del presente, no a modo de crónica o interpretación de acontecimientos sino en relación con sus propios intereses e inquietudes. A el libro comienza con un recorrido por su obra, desde Historia de la locura hasta Vigilar y castigar, en una suerte de guía conceptual de lectura. Pero aquí aparece sobre todo un Foucault metido de lleno en los debates que atravesaron a la izquierda francesa en la década de 1970, cuando las estructuras de los partidos crujieron y el comunismo entró en una crisis que sería irreversible. Foucault se pregunta qué significa ser de izquierda, y si es posible –y cómo– construir una izquierda no jerárquica, no estatista, no totalitaria. No solo articula una crítica filosa de la izquierda cuando esa posición conllevaba costos, sino que lo hace desde una perspectiva política libertaria, abierta a repensar el lugar de las masas y de la revueltaa. Reflexiona también sobre el rol de los intelectuales, que ya no están llamados a construir sistemas universales o a erigirse en portavoces esclarecidos, sino a analizar la especificidad de los mecanismos de poder, a construir poco a poco un saber estratégico atento a las luchas locales en las cárceles, los psiquiátricos, las instituciones educativas. Se trata de afinar la teoría como una caja de herramientas para captar cómo funciona la red del poder, que disciplina los cuerpos sin represión, sin violencia. Con prólogo de Edgardo Castro, que restituye el contexto y las pistas imprescindibles para entender las posiciones en juego, esta nueva edición de Microfísica del poder recupera para los lectores una obra ya clásica de Foucault, cuyos planteos no han perdido ninguna vigencia.
Obra del Francés René Descartes, que inaugura el método de razonal de la filosofía moderna, simbolizada por la frase: Pienso, Luego existo, a partir de la cual montará un nuevo sistema de razonar que denominará la duda metódica.
En sus obras anteriores, Foucault no había definido lo que para él significa 'arqueología'. Se dio cuenta de que era indispensable definirla por tratarse de una palabra peligrosa, que parece evocar las ruinas que el paso del tiempo va dejando y que permanecen fijas en su mutismo. Quiere hacer aparecer en su especificidad, el nivel de las “cosas dichas”: su condición de aparición, las formas de su cúmulo y de su encadenamiento, las reglas de su transformación, las discontinuidades que las escanden.
El diálogo como forma de expresión era un estilo poco conocido antes de Platón, considerándosele el creador de éstos. Aunque en realidad era la forma habitual con que Sócrates expresaba sus ideas cuando conversaba con alguien, en la calle o en las plazas públicas, y Platón seguramente se propuso sólo intentar comunicar lo más fielmente posible el mensaje de su maestro.
Esta antología no es una teoría de la invectiva ni un método para la practica del insulto, sino una muestra del ejercicio de lo que podríamos llamar «arte de insultar
En medio de Spinoza es la primera edición castellana de clases dictadas por Gilles Deleuze. Las notas editoriales, al tiempo que acompañan y completan el singular desarrollo de las clases, proporcionan un excelente mapa de lecturas, tanto filosóficas como literarias, para introducirse en el trabajo que hace Deleuze estando en medio de Spinoza. ¿Cómo conciliar el que haya una lectura y una comprensión analfabeta de Spinoza, con el hecho de que él sea uno de los filósofos que ha constituido el aparato de conceptos más minucioso del mundo? Deleuze contesta prácticamente a medida que despliega sus clases con maravillosa agilidad en esta doble lectura.
«Ningún conocimiento oculto ha sido tan celosamente guardado como los fragmentos de las enseñanzas herméticas, los que han llegado hasta nosotros a través de las centurias transcurridas desde los tiempos del Gran Fundador, Hermes Trismegisto, «el elegido de los dioses», quien murió en el Antiguo Egipto, cuando la raza actual estaba en su infancia.» Es estas palabras se resume lo que es El Kybalión: nada menos que la obra cumbre del ocultismo universal. La obra de Hermes es la prístina alfaguara de donde brotan las aguas de la gran verdad espiritual que han hecho germinar tantas y tan extrañas religiones y mitologías a lo largo de la historia. Mas a pesar de estas variaciones exotéricas y corruptibles, la verdad original enseñada por Hermes, esotérica e incorruptible, ha sido guardada intacta, en su pureza primitiva, por un reducido número de hombres que en cada época reservaron su conocimiento para aquellos que estaban prontos para comprenderlo.
El diálogo como forma de expresión era un estilo poco conocido antes de Platón, considerándosele el creador de éstos. Aunque en realidad era la forma habitual con que Sócrates expresaba sus ideas cuando conversaba con alguien, en la calle o en las plazas públicas, y Platón seguramente se propuso sólo intentar comunicar lo más fielmente posible el mensaje de su maestro.
Entre las siete tragedias de Sófocles (c. 496-406 a.C.) que se han conservado completas, Antígona ocupa sin duda un lugar privilegiado. Como figura heroica la trascendencia de la protagonista ha propiciado innumerables relecturas a lo largo de los siglos (con una excelente acogida en el teatro contemporáneo) y ha dado pie a especulaciones filosóficas de todo pelaje. El personaje, encarnación del conflicto entre individuo y sociedad, lo consiente y lo aviva. Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el estado y muerto en lucha fratricida. Antígona, contraviniendo esas órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico.