SI NO PUEDE DISTINGUIR QUIÉN RESPIRA Y QUIÉN NO, EL RETRATO ES UN CLAYTON & Co. La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera. Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.
Cuando la gente ve fantasmas, siempre se ve primero a sí misma, afirma Stephen King, y pocas reflexiones servirían mejor que ésta como moraleja de sus historias: el mundo de la fantasía está poblado por las sombras de la conciencia. Los relatos de Pesadillas y alucinaciones son otros tantos retazos de esas sombras, las que enturbian los límites entre el sueño y la vigilia, la realidad y el horror que subyace en lo real: desde la historia de una venganza tan terrible como merecida, hasta el pueblo habitado por los fantasmas de los rockeros muertos, pasando por vampiros con fuerte instinto paternal, niños demoníacos o un insólito doctor Watson que descubre un caso antes que Sherlock Holmes.
Una extraña tempestad que solo se produce en un pueblo cada siete años; un juguete con preferencia por la carne humana y una organización de fumadores clandestinos enfrentados a un poder terrorífico y antinatural. «Cuando la gente ve fantasmas, siempre se ve primero a sí misma», afirma Stephen King, y pocas reflexiones servirían mejor que esta como moraleja de sus historias: el mundo de la fantasía está poblado por las sombras de la conciencia. Los relatos de Pesadillas y alucinaciones II son otros tantos retazos de esas sombras, las que enturbian los límites entre el sueño y la vigilia, la realidad y el horror que subyace en lo real.
La muerte planeó siempre sobre la cabeza de Horacio Quiroga, como accidente violento, como penosa enfermedad, como suicidio... Por eso estos impresionantes relatos tienen esa conmovedora carga de autenticidad. En ellos hay la verdad humana de quien ha sufrido las experiencias que relata. En esta colección de cuentos, algunos de ellos universalmente célebres como La gallina degollada o El almohadón de plumas, lo más horrendo se transmuta en belleza por la gracia del extraordinario talento narrativo del escritor. Los argumentos son breves, contundentes y redondos, como corresponde a las piezas maestras del género: la adicción a la morfina como frontera insalvable para el amor; el suicidio reflejado en los ojos sombríos de una enamorada no correspondida; la joya solitaria que es objeto de deseo convertido en arma del crimen; el fuego de un amor renacido de las cenizas para arder eternamente sin consuelo; las conversaciones más allá del telón de la muerte en los infiernos artificiales de la droga; la locura y la muerte hermanadas en la tragedia de una truculenta degollación; el destino más adverso materializado en un aparentemente inofensivo almohadón de plumas...
Veinte años atrás, por una apuesta infantil, Ben Mears entró en la casa de los Marsten. Y lo que vio entonces aún recorre sus pesadillas. Ahora, como escritor consagrado, vuelve a Salem's Lot para exorcizar sus fantasmas. Salem's Lot es un pueblo tranquilo y adormilado donde nunca pasa nada..., excepto la antigua tragedia de la casa de los Marsten. Y el perro muerto colgado de la verja del cementerio. Y el misterioso hombre que se instaló en la casa de los Marsten. Y los niños quedesaparecen, los animales que mueren desangrados... Y la espantosa presencia de Ellos, quienesquiera que sean Ellos.
Esta edición recoge una aterradora selección de los cuentos más fascinantes del maestro del terror gótico, Edgar Allan Poe. Lleva por título el nombre de uno de los relatos más referenciados del autor, obra maestra quizá sin igual en su narrativa breve: «La máscara de la Muerte Roja», una alegoría acerca de la inevitabilidad de la muerte o la negación de la realidad. Otros relatos tan espeluznantes como «El gato negro», «El hundimiento de la Casa de Usher» o «Berenice» vienen a completar esta recopilación imprescindible entre los clásicos del género.
Victor Frankenstein, impulsado por un anhelo desmedido de gloria científica, rompe los límites del conocimiento humano y la naturaleza para dar vida a un ser hecho de muerte. Lo que creyó un logro pronto se convierte en su condena: incapaz de aceptar su creación, Frankenstein la abandona, dando inicio a una tragedia devastadora que se extiende hasta las heladas tierras del norte, donde Robert Walton, un explorador con la misma ambición que él, recoge su estremecedor testimonio.
Cuanto más cruenta y violenta es una noticia, más llama la atención: La sangre manda. Así reza la máxima periodística que hará que Holly Gibney, la detective a la que Bill Hodges legó su agencia Finders Keepers, y que ya apareció en la trilogía Bill Hodges y en El visitante, se interese por la matanza en el instituto Albert Macready y acabe enganchada a las noticias. Esta vez deberá luchar contra lo que más teme... sola. En «El teléfono del señor Harrigan» una amistad entre dos personas de distintas edades perdura de manera más que inquietante. La vida de Chuck nos ofrece una hermosa reflexión acerca de la existencia de cada uno de nosotros. Y en La rata un escritor desesperado se enfrenta al lado más oscuro de la ambición. Cuatro relatos en los que Stephen King sorprende nuevamente a los lectores y los conduce a lugares intrigantes y sobrecogedores.
En mitad de la noche en un barrio tranquilo de Minneapolis raptan a Luke Ellis, de doce años, tras haber asesinado a sus padres. Una operación que dura menos de dos minutos. Luke se despierta en la siniestra institución conocida como el Instituto, en un cuarto que se asemeja al suyo pero sin ventanas. En habitaciones parecidas hay más niños: Kalisha, Nick, George, Iris y Avery Dixon, entre otros, que comparten capacidades especiales como la telequinesia o la telepatía. Todos ellos se alojan en la Mitad Delantera de la institución. Los mayores, en cambio, se encuentran en la Mitad Trasera. Como dice Kalisha: «El que entra no sale». La señora Sigsby, la directora, y el resto del personal se dedican a aprovecharse sin compasión del talento paranormal de los chicos. Si te portas bien te premian. Si no, el castigo es brutal. Luke se da cuenta de que las víctimas van desapareciendo y son trasladadas a la Mitad Trasera, así que se obsesiona con huir y pedir ayuda. Pero nunca nadie ha escapado del Instituto... Deudora de Ojos de fuego y con un elenco de personajes juveniles (como en It y en Stand By Me) con los que podemos empatizar, El Instituto nos recuerda de inmediato al mejor King, incluso aunque trate temas tan oscuros como los que copan los titulares hoy en día y que nos hacen temer por nuestro futuro.
El autor Ben Mears regresa a Salem's Lot para escribir un libro sobre la casa que le atormenta desde que era solo un niño. Sin embargo, al llegar se encuentra su aislado pueblo invadido por vampiros. Y, conforme las criaturas sedientas de sangre reclaman más víctimas, Mears se hace cargo de convencer a un pequeño grupo de creyentes para oponerse a los no muertos.
La más célebre novela de terror de la literatura universal en una nueva edición de tapa dura con cantos tintados. Con un nuevo prólogo de Siri Hustvedt. En el verano de 1816, el poeta Percy B. Shelley y su esposa Mary se reunieron con Lord Byron y su médico en una villa a orillas del lago Leman. A instancias de Lord Byron y para animar una velada tormentosa, decidieron que cada uno inventaría una historia de fantasmas. La más callada y reservada, Mary Shelley, dio vida así a quien sería su personaje más famoso: el doctor Frankenstein. Al cabo de un año completaría la novela. La historia es de todos conocida: un científico decide crear una criatura con vida propia a la que luego rechaza. Metáfora sobre la vida, la libertad y el amor, Frankenstein o el moderno Prometeo es una maravillosa fábula con todos los ingredientes de los grandes mitos, un gran clásico que ahora recuperamos con una nueva traducción y precedido de un espléndido estudio de Alberto Manguel sobre la influencia del mito en el imaginario del cine.
Después de enfrentarse con el hombre de negro al final de El pistolero, Roland se despierta febril y debilitado en una playa. Al caer la noche le atacan unos seres monstruosos que salen del mar. Para eludirlos, Roland puede huir de la playa por tres salidas, tres puertas. Todas le llevarán a Nueva York, pero en tres momentos distintos; además, al otro lado de cada una de ellas Roland tendrá que atraer a una persona. Necesita a estas tres personas para seguir adelante en su búsqueda de la Torre Oscura: en el año 1987 encuentra a Eddie Dean, heroinómano desesperado; en 1964 a Odetta Holmes, la Dama de las Sombras, heredera afroamericana que perdió sus piernas en un accidente en el metro; finalmente, en 1977, da con Jack Mort, la propia muerte. ¿Serán ellos los que formarán su ka-tet?
Roland ya no está solo en su búsqueda de la Torre Oscura. Le acompañan Eddie y Susannah, quienes llegaron desde diferentes momentos de Nueva York en La llegada de los tres. Ya les ha entrenado en las artes antiguas de los pistoleros. Sin embargo, el ka-tet aún no está completo. Roland ha de traer a una persona más desde Nueva York a Mundo Medio, una persona que ya ha estado allí y ha muerto no una vez, sino dos, y que sigue viva. El ka-tet, los cuatro unidos por su destino, tendrá que viajar a través de las envenenadas tierras baldías para llegar a la temible ciudad derruida de Lud. Su única esperanza será subirse a un tren rabioso que también busca su destrucción.
Un nuevo trepidante y retorcido thriller de la autora del best seller internacional La asistenta A veces, la verdad mata... Tricia y Ethan acaban de casarse y están a la búsqueda de la casa de sus sueños. Pero cuando visitan la remota mansión que una vez perteneció a la doctora Adrienne Hale, una reconocida psiquiatra que desapareció sin dejar rastro hace cuatro años, una feroz tormenta los deja atrapados. Mientras busca un libro para entretenerse hasta que pare de nevar, Tricia tropieza con una habitación secreta que contiene las transcripciones de las conversaciones con todos y cada uno de los pacientes que trató la doctora Hale. Y, cuando escucha las cintas, descubre la aterradora sucesión de acontecimientos que condujo a la misteriosa desaparición de la psiquiatra. Con cada una de ellas, una nueva pieza del rompecabezas encaja en su sitio, revelando lentamente una inesperada e impactante red de mentiras. Hasta que Tricia llega a la última cinta. La cinta que revela toda la terrible verdad. Y entonces es demasiado tarde...
NO LA DEJES ENTRAR. Para Bela, de ocho años, su familia es todo su mundo. Están sus padres y la abuela Ruth. Pero también está la Otra Mamá, un ser que vive en su habitación y le pregunta a diario: «¿Puedo entrar en tu corazón?». Al principio se contentaba con mirarla desde el armario. Pero últimamente la Otra Mamá parece estar cansándose de hacerle la misma pregunta una y otra vez sin éxito. Últimamente ha empezado a seguirla por la casa. Incluso por la calle. Por primera vez, alguien más la ha visto... Se está acercando. Solo necesita una respuesta.