Todos tenemos una familia (sí, incluso los huérfanos). Nacemos en un núcleo tan cercano que muchas veces nos resulta difícil examinarlo. ¿Qué define realmente a una familia? ¿La unión amorosa de sus miembros? ¿La descendencia? ¿La filiación? ¿O quizás los dolores que compartimos? A partir de las respuestas a estas cuestiones, Luciano Lutereau analiza nuestros vínculos fundamentales, aquellos que nos constituyen y cuyo peso muchas veces cargamos. En esta tercera edición de El lado oscuro de la familia. Secretos, silencios y transmisión entre generaciones, el autor indaga en la relación entre padres e hijos a la luz de la diferencia generacional, el Edipo, la fantasía de muerte, la exogamia, el parricidio, el incesto, entre otros. El psicoanálisis es incómodo, porque nunca algo es lo que parece. En el interior de los seres humanos, constantemente batallan entre sí nuestros deseos, traumas y represiones. Este ensayo no aportará recetas ni soluciones fáciles, sino una explicación amplia y compleja, un espejo a partir del cual trabajar con ese lado oscuro que todas las personas compartimos.
¿Por qué vivimos tan solos, enojados, paranoicos, frustrados? ¿Qué ha pasado con nuestros lazos sociales en los últimos años? ¿Por qué los objetamos? ¿Cómo reconciliamos las asimetrías, las incomodidades, las molestias de la vida en común? ¿Existe la manera de apuntar a relaciones más sanas? Fragmentos del lazo social, de Luciano Lutereau, muestra el claro quiebre del deseo y la deserotización que desgarra las relaciones entre individuos. Si localizamos que nuestro mayor conflicto hoy no es con el otro, sino con la propia capacidad de abrirse al otro, la ecuación ofrece una nueva dimensión: quizás las respuestas a nuestras preguntas incluyan volver a pensar el cortocircuito con el lazo. Este título –basado en el seminario “Fragmentos del lazo social”, dictado en 2020 en el ciclo Revoluciones Íntimas de Letras del Sur y segundo tomo de la colección Seminarios Lutereau–, explora los retazos desperdigados de una sociedad y de una cultura que fragmentó su condición primaria: sí, la de seres capaces de formar lazos, pero también la de seres capaces de desear y de vivir el erotismo
En Miserias hipermodernas. ¿Por qué vivimos tan mal? Luciano Lutereau lo hace de nuevo: refresca y actualiza los conceptos, que han quedado flotando como barcos a la deriva en el mar de la psiquis, para plantearnos, valiéndose de nuevas asociaciones, una mirada actual de los síntomas contemporáneos (y no tanto). A partir de la idea de pecado capital, que ha quedado en desuso y hoy nos remonta a un tiempo bíblico, casi sin lugar en nuestra hipermodernidad del siglo XXI, el autor se plantea: ¿Cómo nos interpelan, entonces, los llamados pecados hoy en día? ¿Podemos traspolarlos a las posiciones psicopáticas que reconoce el psicoanálisis? Capítulo a capítulo irán apareciendo los siete clásicos pecados capitales, pero no esperen encontrar la definición religiosa o de manual. Luciano nos posiciona en los lugares del deseo, los lazos filiales, las relaciones románticas, el vínculo con el otro, los juegos de poder y muchos otros escenarios para enfrentarnos con las más profundas miserias: finalmente, el concepto de pecado más actual. Haremos el viaje hacia el hueso de este sistema que se nos propone circular y envolvente: desde punto nuclear más pasivo, la pereza —“la madre de todos los males” que desestabiliza la concepción de voluntad— hacia la periferia, donde la envidia —de carácter puramente destructivo— encapsula al resto de las miserias, el autor nos da los elementos para repensar el papel del individualismo, el enojo, los celos, el cansancio, la vulnerabilidad y la sexualidad en relación con los siete pecados capitales inmersos en la sociedad hipermoderna. Descubrimos, entonces, que estas miserias no parten desde los lugares de exceso, como siempre creímos, sino desde espacios de falta.
Gestalt es mucho más que una terapia: es una actitud de confianza hacia la vida que hunde sus raíces en el taoísmo. La «fe organísmica» en la autorregulación lleva al gestaltista a desechar explicaciones, justificaciones, «debeísmos» y la actividad conceptual en general. Por el contrario, vive e invita a vivir aquí y ahora. Experimenta lo real en vez de fantasear con lo posible. Abandona los pensamientos innecesarios: más bien, siente, observa e intuye. Prefiere expresar antes que manipular o juzgar. Y se entrega al dolor como al placer, sin restringir su capacidad de percatarse, convirtiendo el proceso terapéutico en la transformación del vacío estéril al vacío fértil.
En los años 60 fue un hecho normal que psiquiatras y psicólogos trataran a sus pacientes con LSD, mescalina o psilocibina. Sin embargo, el nefasto prohibicionismo gubernamental acabó con tan prometedor territorio terapéutico. ¿O no del todo? Destacados profesionales siguieron investigando discretamente con psicofármacos y cosechando excelentes resultados no solo en salud mental, sino en ampliación de la conciencia personal y colectiva. El doctor Claudio Naranjo es el más talentoso y experimentado de entre aquellos sabios psiconautas; su nuevo libro es un profundo viaje de indagación que nos abre la puerta a un mundo hasta ahora secreto: el de las exploraciones psicodélicas.
El fin del siglo trajo aparejado, junto con el posmodernismo, la idea de que tanto las ideologías como los metarrelatos habían llegado a su fin. Partiendo de una crítica del supuesto "ocaso de la filosofía", Alain Badiou propone una nueva definición que resignifica el campo filosófico entero, desde su origen platónico hasta la edad contemporánea. A través de un cuestionamiento de la verdad entendida como tal -concepto que compete tanto a la filosofía como al psicoanálisis-, propone cuatro campos generales que configuran las cuatro condiciones filosóficas: la poesía, el amor, la ciencia y la política. Los ensayos aquí reunidos, que tuvieron su origen en conferencias dictadas por el autor ante asociaciones lacanianas, revelan la extraordinaria y sistemática naturaleza del pensamiento filosófico de Badiou.