¿En qué habrá afectado a nuestra existencia el hecho de ser mujeres? ¿Qué oportunidades, exactamente, nos han sido dadas y cuáles nos han sido negadas? ¿Qué pueden esperar nuestras hermanas más jóvenes y en qué sentido hay que orientarlas? Es chocante que el conjunto de la literatura femenina esté animado en nuestros días mucho menos por una voluntad de reinvihdicación que por un esfuerzo de lucidez; al salir de una era de desordenadas polémicas, este libro es una tentativa, entre otras, de recapitular la cuestión. SIMONE DE BEAUVOIR
El vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas. Hemos entrado en una nueva etapa del capitalismo: hemos entrado en la sociedad de hiperconsumo. Nace un Homo consumericus de tercer tipo, un turboconsumidor desatado, con gustos imprevisibles, al acecho de experiencias emocionales nuevas y de mayor bienestar, de calidad de vida y de salud, de marcas y de autenticidad, de inmediatez y de comunicación. El espíritu de consumo ha conseguido infiltrarse hasta las relaciones con la familia y la religión, con la cultura y el tiempo disponible. Pero estos placeres privados descubren una felicidad herida: jamás el individuo contemporáneo ha alcanzado tal grado de desamparo.
En 1967, un jovencísimo Eduardo Galeano emprendió un viaje que marcaría su carrera como periodista y su sensibilidad política para siempre: pasó varios meses en Guatemala con el objetivo de entrevistar a los líderes de los dos grupos guerrilleros –las FAR y el MR 13– que desafiaban a la élite político-militar en el poder desde 1954, cuando el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz Guzmán había transparentado de manera inequívoca y brutal el intervencionismo estadounidense en América Latina. Este libro –que Siglo XXI rescata más de cincuenta años después de su publicación original– es el relato de aquella experiencia, una crónica periodística fascinante que anticipa el estilo que luego consagraría a Galeano, y a la vez un riguroso análisis político internacional que, en conjunto, subrayan la idea central del autor: Guatemala fue en aquellos años de Guerra Fría el laboratorio de la barbarie y la violencia que en la década del setenta se extendería por todo el continente. La edición que presentamos –enriquecida con textos de especialistas que reponen aquel contexto político y su lugar en la obra de Galeano– permite acompañar al autor mientras comparte las condiciones de vida y riesgos de los guerrilleros y así regresar a un tiempo en el que era posible pensar la revolución como una salida. Mientras tanto, el lector contemporáneo puede encontrar en ese entonces ecos de las turbulencias e inestabilidad política que hoy se empeñan en regresar a nuestra región. “Guatemala es el rostro, torpemente enmascarado, de toda Latinoamérica, la faz que exhibe el sufrimiento y la esperanza de estas tierras despojadas de sus riquezas y del derecho a elegir su destino”, escribió Galeano en esta obra, que de varias maneras es un antecedente directo de Las venas abiertas de América Latina. Galeano no abandonó nunca su cariño entrañable por aquel país que le transmitió, de una vez y para siempre, “toda una vibración de hermosura y de misterio”. En una evocación de tradiciones y gente de Guatemala trabajaba cuando murió, en abril de 2015.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Hace ya mucho tiempo que vivimos en el horror a una catástrofe pasada. Anástrofe es la tragedia que ya ocurrió. Catástrofe es el eco o la réplica hiperrealista que siempre está a punto de ocurrir. Y entre anástrofe y catástrofe se estira el sopor de una vida circular, la vida póstuma de alguien que ya no tiene historia, ni tiempo ni lenguaje. En ese estiramiento obsesivo ubico a los juegos. Los juegos no son narrativas. Son funcionamiento, tecnología, ritual, comunicación, circulación, recursividad. Pericia y no conciencia.La catástrofe es ese momento orgásmico temido y deseado, profetizado o simulado, siempre anunciado por técnicas de suspenso, postergación, aplazamiento y cuentas regresivas, que también será una absolución y un alivio. Podremos descansar de los juegos. Podremos descansar de la publicidad y del consumo, de la técnica, la tecnología y los mundos posibles, de la seguridad, de las cámaras y de las passwords, de los periodistas y de los medios: de los pronósticos y de las alertas de catástrofes.Covid-19 no fue una crisis más. Le mostró a Occidente su propio cansancio y mostró que ese cansancio es estructural y endémico. El cansancio de lo mismo y de lo neutro, la incapacidad absoluta de algo nuevo, la sensación de estar en un loop temporal que no parece tener salida.
Desde la Antigüedad, cuando las preguntas reemplazaron al dogma, la filosofía es el ejercicio de reflexión que nos hace más humanos, al rechazar las certezas y poner en primer plano las dudas, al anteponer la crítica al sentido común. En esta antología de artículos, conferencias y semblanzas, Jaime Labastida –doctor en Filosofía, poeta, miembro y director de la Academia Mexicana de la Lengua– aplica el rigor del pensamiento filosófico a las más diversas cuestiones de la cultura contemporánea. Con un enfoque histórico que abreva en el pasado mexicano y en general en el de América Latina, Labastida recorre la ciencia contemporánea, el lenguaje como vehículo del pensamiento, la convivencia del pensamiento filosófico y el mítico en el México colonial y revolucionario, la lengua española y su vínculo con el quehacer filosófico, las batallas culturales de la Ilustración en las colonias españolas del Nuevo Mundo. Además, un conjunto de perfiles (Charles Darwin, Alexander von Humboldt, Sor Juana Inés de la Cruz, Albert Camus) dan forma a retratos de época que entrelazan el arte, la ciencia y la política. Mientras con versatilidad y argumentación impecable enhebra el pensamiento griego antiguo con las ideas de la Modernidad, la antropología con la historia, el autor subraya el reto de la filosofía desde sus inicios: ofrecer a la sociedad un modelo de rigor y congruencia en el pensamiento. “Filosofar es levantar un conjunto de interrogantes sin ninguna concesión, abandonar lo políticamente correcto, poner en duda todo”, escribe Labastida, y describe así un proyecto intelectual que confirma en sus propios textos.
Salvador encara esta obra con inquieta curiosidad, claros fundamentos y gran valentía en las preguntas que guían al lector por situaciones y desafíos de estos tiempos, que además son propias de un filósofo contemporáneo. En una época de tantas afirmaciones y máximas no solicitadas, de abundancia de información y escasa reflexión, en la que la tecnología nos hace tanto más libres como más condicionados, este libro nos hace pensar, reflexionar y cuestionar. Interrogantes que son llaves a laberintos, reflexiones como pistas y quien lee, artífice de las conclusiones.
Los textos aquí reunidos intentan pensar, cada uno a su manera, problemas específicos de la política. Si hoy la política parece atravesar un eclipse duradero, en el cual se presenta en una posición subalterna respecto de la religión, de la economía e incluso del derecho, esto se debe a que, en la misma medida en que perdía conciencia del propio rango ontológico, la política evitó la confrontación con las transformaciones que de manera progresiva desde su seno han vaciado de contenido sus categorías y conceptos. Es por este motivo que, en este libro, se buscan paradigmas genuinamente políticos en experiencias y fenómenos que a menudo no son considerados tales (o lo son de forma marginal): la vida natural de los hombres (la ‘zoé’, en un tiempo excluida del ámbito propiamente político, es ahora restituida, conforme la diagnosis de la biopolítica foucaultiana, al centro de la ‘pólis’); el estado de excepción (esa suspensión temporal del ordenamiento legal, que, por el contrario, demuestra que constituye su estructura en todo sentido fundamental); el campo de concentración (esa zona de indiferencia entre lo público y lo privado y, a la vez, matriz oculta del espacio político en que vivimos); el refugiado, que, al romper el nexo entre el hombre y el ciudadano, de figura marginal se transforma en factor decisivo de la crisis del Estado-nación moderno; el lenguaje, objeto de una hipertrofia y, a un tiempo, de una expropiación, que definen la política de la sociedad democrático-espectacular en la que vivimos; la esfera de los medios puros o de los gestos (es decir, de los medios que, a pesar de seguir siendo tales, se emancipan de la relación que tienen con un fin) como esfera propia de la política.
Reseña: El derecho es lo opuesto a la violencia: nace para detener el ejercicio de la venganza en un mundo sin ley. A la vez, el derecho es en sí mismo violencia: sus fallos la ejercen necesariamente sobre los condenados. Ambas afirmaciones son verdaderas, dice el autor de este libro, y en esa contradicción descansa un desafío filosófico con consecuencias prácticas centrales en el ámbito jurídico. Christoph Menke -académico y profesor formado en filosofía, estética y literatura, una de las figuras europeas contemporáneas más interesantes de la teoría crítica- acepta el reto y en estas páginas hace transparente y comprensible esta paradoja. A demuestra cómo, aunque el derecho se ha convertido en una fuerza que manda desde dentro de los propios sujetos que la obedecen, la violencia nunca desaparece realmente de su acción. En ese sentido, afirma, la capacidad autorreflexiva del derecho es un camino para hacer visible (y moderar) esa violencia inevitable. Este libro, que sin dudas encontrará su lugar en las bibliotecas de lectores y lectoras del ámbito jurídico, de la filosofía y del análisis literario, es una invitación al pensamiento crítico y alternativo sobre el derecho, especialmente necesario en tiempos en que la legitimidad de la ley se pone con frecuencia en entredicho.
“Un itinerario terrible nos ha llevado desde la política a la democracia mediática. A diferencia de la política, la democracia mediática o comunicativa, me invita no a tener una opinión, sino a mostrarla. Ahora me mueve menos el deseo de opinar, que la facilidad de hacerlo. Es un tema muy cercano a la perversión adictiva del consumo: en su lógica interviene menos las ganas de opinar, que el terror de perder la oportunidad de hacerlo, menos las ganas de tener algo que el temor de perderlo. (…) Ya que puedo mostrar, publicar o exhibir mi opinión ¿por qué no mostrarla? Y si voy a mostrar mi opinión, luego antes debo tener una opinión. Nos ilumina así el inexorable imperativo categórico de la comunicación: si puedo opinar entonces debo opinar. (…) El sentido ha sido definitivamente abolido. Vivimos en la más perfecta y radical de las democracias, sin justicia (y lo que es verdaderamente terrible) sin sentido de justicia -es decir, sin política. Pura economía de la comunicación, pura economía de mercado.” Sandino Núñez
La monstruosidad está entre nosotros. Todos los días leemos o escuchamos historias de personas capaces de cometer las más grandes atrocidades sin sentir remordimientos. A menudo se trata de personas consideradas socialmente como "normales", adaptadas, incluso anodinas. ¿Qué los impulsa en la búsqueda hacia el dolor? ¿Dónde está la línea que separa la cordura de la locura? ¿Todos somos potencialmente seres monstruosos? A través del vértigo de una lectura adictiva, este libro inquietante nos precipita por los oscuros pasadizos de la psique humana.
En 1839, ya asentado en la ciudad, donde era panadero (y con buena producción), Ascasubi aprovechó que el combinado ejército de los generales rosistas Echagüe y el oriental Lavalleja fueron derrotados por el general Fructuoso Rivera en Cagancha, para reeditar la experiencia, que ya había tenido por lo menos un continuador que le hacía competencia. Salió, así, El Gaucho en Campaña. Esta vez le fue un poco mejor y alcanzó las cuatro entregas, mejoró el diseño del folletito que se vendía en algunos locales (uno solo era lo que hoy podríamos llamar librería) y comenzó a probar suerte en la combinación entre imagen y lenguaje. Afirmó la figura del gaucho al que hace hablar un letrado a favor de una causa, y así se convirtió en uno de los poetas gauchescos más potentes. Para Borges, quizá para desmerecer a José Hernández, siempre lo sería. Por último, en 1843 y cuando el ejército del general Manuel Oribe, con la ayuda de fuerzas rosistas, sitió Montevideo, Ascasubi se fue a pelear a la trinchera y poco después sacó su tercera y última gaceta montevideana: El Gaucho Jacinto Cielo. Ahora alcanzó los doce números y probablemente haya sido un factor de difusión político-poética de consideración. Poemas terribles y extraordinariamente creativos como “La refalosa” y “Media caña salvaje del Río Negro” salieron en esta publicación o fueron republicados, junto a avisos y textos en prosa con contenido humorístico, que degradaban cruelmente a sus enemigos. Pasaron casi dos siglos y estos materiales nunca fueron reproducidos, salvo algunos números sueltos. Son el fondo y la forma de la obra que Ascasubi reelaboró en 1872 en su corpulento libro Santos Vega, por el que se lo conoce; son la savia que permitió vivir a la gauchesca, una de las expresiones literarias más ricas de la lengua castellana, de inspiración oral. Después de cuatro años de intenso trabajo, por primera vez -gracias al apoyo del Centro Cultural de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional-, gracias a su hallazgo por parte de Hernán Viera y, como consecuencia de una labor de investigación encabezada por Pablo Rocca (editor y prologuista)-, se recuperan las tres colecciones. A las gacetas se agrega la trascripción de un juicio que en 1846 se le hizo a Ascasubi por hacer un comentario sarcástico sobre la situación política que lo llevó, por el buen oficio de envidiosos y mediocres, a quince días de cárcel. Si Borges hubiera conocido estas gacetas hubiera redoblado su admiración por Hilario Ascasubi a quien, en un poema, llamó “el cantor y el coro” en la “azul Montevideo”.
En este ensayo, Han profundiza su análisis de la sociedad del cansancio y de la transparencia, buscando sacar a la luz las nuevas formas de violencia que se ocultan tras el exceso de positividad. Hay cosas que nunca desaparecen. Entre ellas se cuenta la violencia. Su forma de aparición varía según la constelación social. En la actualidad, la violencia ha mutado de visible en invisible, de frontal en viral, de directa en mediada, de real en virtual, de física en psíquica, de negativa en positiva, y se retira a espacios subcomunicativos y neuronales, de manera que puede dar la impresión de que ha desaparecido. Pero la violencia se mantiene constante. Simplemente se traslada al interior. La decapitación en la sociedad de la soberanía, la deformación en la sociedad disciplinaria y la depresión en la sociedad del rendimiento son estadios de la transformación topológica de la violencia.
Este brillante ensayo ocupa un lugar destacado en la obra de Hannah Arendt y sus originales contribuciones a la teoría política. Los aspectos fundamentales de las tres grandes revoluciones de la época moderna (la independencia y formación de los Estados Unidos, el derrocamiento de la monarquía borbónica en Francia y la conquista del poder en Rusia por los bolcheviques) son estudiados en sus nexos internos para formular generalizaciones teóricas de largo alcance.
Dice Racine en el prólogo a Berenice que «la regla principal es gustar y emocionar: todas las demás solo están hechas para alcanzar esta primera». Gustar, emocionar: es decir, seducir. En este libro Gilles Lipovetsky aborda el asunto desde dos ángulos. En primer lugar, la seducción erótica, desde los mecanismos de cortejo en las sociedades primitivas hasta los portales de internet para encontrar pareja o ligues. Pero hay un segundo campo más amplio; en nuestra sociedad actual, las técnicas de la seducción también se aplican en otros dominios: la economía, la política, la educación, los medios de comunicación… Entramos en lo que el autor califica de donjuanismo consumista. El imperativo ya no parece ser obligar, ordenar, disciplinar y reprimir, sino gustar y emocionar mediante la seducción. La seducción que nos envuelve provoca la emergencia de una individualización hipertrofiada en relación con el otro, genera un modo de intervenir sobre el comportamiento de los individuos y de gobernarlos en las sociedades democráticas liberales. Este ensayo aborda con precisión y en profundidad esos mecanismos y cómo afectan a nuestras vidas.
En este nuevo libro de Oliver Sacks volvemos a encontrarnos con su curiosidad infinita, su inmensa erudición y su desbordante personalidad como médico y escritor. Su subtítulo de «Primeros amores y últimos escritos» refleja a la perfección el contenido de este volumen: un recorrido por las pasiones y vivencias de los más de ochenta años de vida de Sacks, en el que nos habla de su primer amor por la química, los museos, las bibliotecas, la natación, la medicina y, sobre todo, de ese gran enigma que le fascinó durante toda su existencia, el cerebro; una recopilación de historias inéditas en las que nos asomamos al mundo de los sueños, de los instintos, del envejecimiento cerebral, de la destrucción de la personalidad, de las virtudes olvidadas de los sanatorios; un resumen también de algunos de los «amores» más perdurables del autor: los arenques, la botánica, los jardines, el libro como objeto. Una obra que se cierra con un ensayo que es a la vez un testamento y una advertencia a la humanidad que viene, «La vida sigue», donde su lúcida visión intenta alumbrar una esperanza. Todo en su sitio supone una suerte de apéndice a su autobiografía En movimiento: temas esbozados en ella aparecen ahora ampliados y ramificados para acabar conformando una pieza más de esa obra múltiple y omnívora con la que el doctor Sacks, a imitación de su admirado Alexander von Humboldt, pretendió abarcar las versátiles e ingentes facetas del conocimiento humano.
En este ensayo Byung-Chul Han rastrea el violento poder de lo igual en fenómenos tales como el miedo, la globalización y el terrorismo, que son los que caracterizan la sociedad actual.