Estamos ante una obra monumental, indispensable para entender la historia y el poder en Uruguay. Estimulante y polémica ha sido la relación de Uruguay con sus partidos políticos. Con casi dos siglos de existencia, las colectividades han mostrado una asombrosa permanencia, acompañaron sus cambios y reflejaron sus desatinos; han interpretado y movilizado a la sociedad. El tan mentado buen desempeño y solidez de la democracia uruguaya está íntimamente relacionado con la vigencia y la estabilidad del conjunto del sistema político. Este es un libro crítico, propio de quienes vivieron el «quiebre de la democracia» como un grave problema de nuestra política contemporánea, y de quienes, más cerca, en plena posmodernidad, han sido parte de su problemática e incompleta reconstrucción. Son muchos los trabajos académicos que bosquejan este campo de estudio. Pivel Devoto, Ares Pons y otros han trazado sus caminos. Sin obviar esa labor, y teniéndola como respaldo, Partidos y movimientos políticos en Uruguay se yergue para la discusión y el diálogo. Estos tres volúmenes son más hijos de su tiempo, el tiempo de sus autores, que del de sus padres. Esta obra, fundamental para la historiografía local, no pretende cerrar su problemático e incierto objeto de estudio, sino que por el contrario busca reflejar, paciente y prudentemente, un intenso trabajo intelectual y académico, colectivo y abierto que crece del intercambio entre la historia y la ciencia política.
Una biografía que nos presenta a un personaje histórico que ha quedado relegado, y cuya personalidad tiene mucho que ver con los cimientos de nuestra identidad como país.
Los cambios que se han operado en el mundo del narcotráfico en las últimas décadas han tenido un impacto decisivo en las modalidades del delito en Uruguay. Es por eso que cada vez es más frecuente presenciar, con asombro y pavor, las noticias que hablan de la existencia de grupos armados, bandas enemigas, ajustes de cuentas, secuestros extorsivos. Lo que parecía lejano, como si de una serie de televisión sobre narcos se tratara, es una realidad apremiante en nuestro país. Antonio Ladra traza en este libro, con precisión de periodista y pulso de novelista, el camino que recorrió la industria de la droga a nivel regional y mundial para llegar hasta el Uruguay. Señala cómo este país fue objetivo y centro de operaciones de varios líderes de grandes carteles, y describe otros hechos y situaciones que dejarán al lector perplejo. Durante los años de la “guerra a la droga”, que en realidad fue una guerra a los consumidores de drogas, muchas batallas se perdieron. Sin embargo, este libro destaca la figura clave de Julio Guarteche, quien junto a su equipo peleó denodadamente en esta desigual batalla. Con vocación de justicia, visión a largo plazo y valentía, Guarteche colaboró con gobiernos de diferente color político en una tarea a la que dedicó su vida, aun a riesgo de com-prometer su salud. Más allá de sus esfuerzos y los de otros héroes anónimos, el problema sigue estando más vigente que nunca, y su abordaje integral es una necesidad cada vez más apremiante.
Hubo un tiempo en que José Batlle y Ordóñez y el batllismo eran percibidos como «el jacobinismo uruguayo», al decir de Luis Alberto de Herrera en 1910, o como el «socialismo de mandarines», de acuerdo a Carlos Reyles en 1916. También podía ocurrir que un joven senador colorado, Pedro Manini Ríos, se quedara en 1913 con la llave de la mayoría parlamentaria del gobierno, interpelando a su líder y a su partido con la pregunta de «¿Somos socialistas o somos colorados?». Mientras tanto, un gran jurista y empresario, José Irureta Goyena, presidente fundador de la Federación Rural en 1915, sentenciaba que el batllismo era el «inquietismo» y que este «era peor que el socialismo». Y Washington Beltrán advertía en 1918 que Uruguay se estaba transformando en «un cuartel pintado de socialismo», cuestionando la existencia de un «ejército colorado» que marginaba a medio país. Sin embargo, desde la institución militar se tramaban «complots» contra el batllismo, la amenaza del miedo al «motín militar» estaba presente en algunos círculos, mientras los altos oficiales se quejaban de que la palabra «cuartel» «comenzaba a ser impronunciable». En el marco de un Uruguay mucho más debatido de lo que se recuerda, confrontaban dos grandes «familias ideológicas». De ese pleito emergerían procesos que marcarían al país por más de un siglo: la forja de una democracia «republicana liberal» y la construcción temprana de un Estado social anticipatorio. El tiempo revelaría que había fragilidad en algunas raíces de ese «laboratorio», pero también probaría que aquellos fueron tiempos de generaciones excepcionales, en la política y en todos los partidos uruguayos. Como continuación de La República Batllista, este nuevo libro de Gerardo Caetano indaga en múltiples historias, tanto personales como colectivas, en una urdimbre apasionante que constituye un espejo de época que no deja de interpelar. Con el foco puesto en las genealogías del liberalismo conservador, esta obra propone al lector un «viaje» tal vez inesperado, por un pasado inusualmente presente entre los uruguayos contemporáneos.
RELIGIÓN Y POLÍTICA EN EL URUGUAY DE LA GUERRA FRÍA ¿Cuántos Cristos habitan Latinoamérica? ¿A qué responden las diversas narrativas y representaciones sobre el mensaje de Jesús? Quizás haya tantos Cristos como mensajes sobre él se quieran dar; lo que es seguro, es que todos encierran un contenido político. La polarización política que generó la guerra fría tuvo su correlato religioso, que provocó incluso la infiltración de la CIA y el KGB en instituciones eclesiales, con el objetivo de espiar, cooptar o influir a sus integrantes. En Uruguay las iglesias no permanecieron indiferentes al enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y muchos sectores tomaron partido por uno u otro de los polos, lo que generó confrontaciones a la interna de las instituciones. Así se tejió un complejo mapa de posiciones. Por un lado, religiosos que en busca de la transformación social participaron de la teología de la liberación, el comunitarismo, la educación popular, y adhirieron a la no violencia revolucionaria o incluso a la lucha armada. Por el otro, actores eclesiales y estatales que, enmarcados en la doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos, dedicaron aquellos años a combatir la «infiltración comunista» en las iglesias, y se posicionaron en defensa de la sociedad «occidental y cristiana». A través de variada documentación y decenas de testimonios, este libro constituye hasta ahora el acercamiento más profundo al pensamiento y acción de las iglesias y sus fieles durante los años que duró el conflicto. Nicolas Iglesias Schneider Nació en Montevideo en 1983. Es licenciado en Trabajo Social y maestrando en Historia Política por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay). Cursó estudios en teología y ciencias de la religión en Argentina y Costa Rica y posee un amplio conocimiento del mundo eclesial latinoamericano. Desde el 2010 se desempeña como columnista sobre temas de religión y política en diversos medios de comunicación. Es director del proyecto sobre fe y derechos humanos «Fe en la Resistencia» y del documental del mismo nombre. Dirige el portal Los dioses están locos. Es consultor para ONGs y organismos internacionales en temas de religión y derechos humanos, y coordinador del proyecto para jóvenes Espacio VAR (Voluntariado, Arte y Reflexión).
En Historia escondida del Uruguay vol. II es el turno de abordar uno de los mitos intocables de cualquier historia nacional: el mito de los héroes. Pero este mito, en nuestro país, se agiganta de forma colosal, en relación directa con nuestra necesidad de gloria. Si existe una máquina creadora de héroes, esa es la historia nacional. Y si crea héroes, debe crear villanos. Y si existe el héroe, en todas sus acepciones, si existen el villano y sus tantas variantes, entonces también debería existir en los avatares de la historia aquel que es héroe, pero que no es héroe: el antihéroe. Héroes, antihéroes y villanos serán nuestra santísima trinidad a la hora de analizar nuestra historia, su derrotero y, sobre todo, los pretendidos protagonistas de esos sucesos que han sido colocados, ex profeso, en un relato bien armado, un andamiaje moralmente aceptable y políticamente correcto que nos hace analizar la historia de la misma forma que un exquisito partido de fútbol o una pelea callejera.
Se trata de episodios de sangre y confesiones increíbles que sucedieron en el Uruguay del siglo XXI. Es un texto que habla de la muerte, de la desidia, el desamor, y que procura ahondar en la condición humana desde un lugar poco frecuente. Un relato que ilumina sobre lo peor de la sociedad, pero que también intenta dar pistas para entender a sus protagonistas sin que eso implique justificar, aceptar o defender las atrocidades que cometieron. Entrevistar a sicarios y autores intelectuales de homicidios es poner en juego la palabra y el cuerpo como un mecanismo de comunicación determinante. Estremece escuchar, duele preguntar y conocer, genera estupor transcribir y uno siente bronca al escribir estas historias. Este libro refleja solo una parte de eso, porque en los silencios, los gestos, las miradas, los énfasis, las risas y las lágrimas, también hay mucho para desentrañar del mundo sicario. Para transformar hay que comprender, y para eso, la honestidad sobre el pasado y el presente es clave.
Aquí desaparecen los eslóganes y emergen realidades que solemos desestimar: las viejas visiones autoritarias, el fuerte anticomunismo de la Guerra Fría, algunas estrategias del gobierno de facto para lograr consensos, las poco conocidas, y por lo general complacientes, actitudes de los intendentes respecto al proceso civil-militar, diversos comportamientos de rechazo y de asentimiento (real o presunto) de los ciudadanos, variadas y duras experiencias de detención y de libertad vigilada, etc. Gracias al enfoque elegido para las investigaciones que realizó, y a su propia condición de originario del departamento (aunque nacido en Argentina), el autor puede brindar una idea mucho más compleja y profunda de la sociedad duraznense que la que se aprecia comúnmente, llena de matices, un conocimiento más acabado de la persecución sufrida y de sus consecuencias…
«Peña y Trasante. Una marca registrada. Antes rivales, ahora socios. Antes rústicos jugadores de pierna fuerte, ahora actores. Antes campeones de América, ahora buscavidas. Otra vez la ficción cuerpeando a la realidad». Estos dos jugadores son la huella viva de una época del fútbol. Un tiempo más alejado de los millones de dólares, los esponsoreos y las redes sociales, pero una época exitosa del fútbol uruguayo a nivel mundial. Nacional y Peñarol campeones de América y el mundo y la selección uruguaya dejando su marcha de campeón por el continente. Castillo y Varoli hacen una exquisita literatura periodística con la vida de Peña y Trasante, que no es más ni menos sacrificada que la de cualquier jugador de fútbol, pero también la de cualquier hombre o mujer que vive de su trabajo y de sus sueños. El lector de La ropa en la cancha será testigo de los secretos de las concentraciones y vestuarios, las comidas y vinos antes de un partido definitorio, los entrenamientos y la intimidad de decenas jugadores de fútbol que marcaron un tiempo y la vida de un país. Este libro es una historia del fútbol y de la vida a la uruguaya.
Esteban Valenti plantea en este libro una revisión de su vida, las peripecias que ha tenido a lo largo de los años, y su participación en el accionar político desde diversos ámbitos. Se revela como una personalidad compleja, por momentos contradictoria, que ha dedicado la mayor parte de su existencia a la participación en la actividad política. Este libro finaliza analizando el fracaso del proyecto La Alternativa, y revelando los pormenores de ese proceso.
En el año 2006 Azucena Berrutti, ministra de Defensa, se apersona sin previo aviso en una unidad militar y se hace con un gigantesco archivo de inteligencia militar microfilmado del período 1985-2005. Ordena un trabajo de digitalización que se concluye en 2009. Luego, hasta 2016, no se promueve ninguna iniciativa o, quizás, se cede al ánimo obstruccionista de quienes quedarían inculpados de actividades ilegales a través de los documentos. En diciembre de 2016 —y hasta agosto de 2018— se instala una comisión investigadora del espionaje ilícito en democracia en la Cámara de Representantes. Esta comisión accede a las casi tres millones de páginas del archivo mencionado y, luego de su estudio, propone y logra el envío de lo actuado a la Justicia.
¿Qué pasaría en Uruguay si moviéramos el eje de la discusión abocándola a buscar soluciones en vez de simplemente opinar sobre nuestros problemas? ¿Cuánto habríamos avanzado como país hacia el desarrollo? En este libro Nicolás Albertoni toma como punto de partida la inserción internacional del país para contribuir a un debate orientado a las soluciones. Un país que no está en contacto económico, comercial y político permanente con el mundo no se interpela a sí mismo y tiene a comparaciones facilistas que no lo alientan a crecer.
En la década de 1960, una generación de jóvenes latinoamericanos ingresó a la política con una visión heroica de la militancia que convivió con nuevas pautas culturales provenien ves de Europa y Estados Unidos. Este trabajo atiende al efecto de esas ideas y prácticas de circulación global en la conformación de identidades políticas a nivel local, especialmente en el caso del movimiento estudiantil uruguayo de 1968 y las discusiones generadas en su seno sobre los requerimientos de la lucha y las vías de la revolución. Explora la articulación entre militancia de izquierda, violencia política y cultura juvenil para pensar las particularidades de Uruguay en un proceso a todas vistas global de centralidad de los jóvenes como actores políticos y portadores de cambios culturales. Esta es la primera edición uruguaya de un libro importante para entender una década que marcó a fuego a sus protagonistas y a todas las generaciones posteriores, Después del 68, ser joven ya no volvió a ser lo mismo
Con la agudeza de análisis que lo caracteriza en sus columnas periodísticas, Tomas Linn nos desafía a repensar el Uruguay de hoy con una observación crítica hacia diversos sucesos del pasado y del contexto cotidiano. Esta recopilación nos provoca a mirar con el ojo de la cerradura a un país que desde la vereda de enfrente nos molesta y en ocasiones no queremos reconocer como propio. Uruguay es un rincón escondido en el mapa, lejano y ajeno a los acontecimientos que sacuden al mundo, alejado también de las discusiones que en otros países afectan a su desarrollo y evolución. Acá no parece haber nuevas tendencias y solo se discuten los temas de siempre. Desde aquel país complaciente de los años 50, con sus vacas gordas y su confort, sucedieron muchas cosas. Los uruguayos sufrieron, se enojaron, se agredieron, les pegó una durísima crisis económica, y ahora están una vez más, en una etapa de autocomplacencia que no es aquella, pero se le parece demasiado. Sin embargo, entre esa autosatisfacción y la actual, ocurrieron hechos. Cuando llegaron los tupamaros no había dictadura en Uruguay. Es verdad, su democracia no pasaba por su mejor momento pero funcionaba. Había libertad. Se complicaba en cambio, la cuestión económica. La bonanza del Uruguay feliz llegaba a su fin. En todo caso, será la uruguaya una viabilidad construida a los tropezones y sembrada en dudas.
Testimonios de ex presas políticas en el interior del país, en el Establecimiento Militar de Reclusión N.° 1 Femenino, Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó (1972-1977 y 1977-1980) Con la perspectiva del tiempo estas mujeres cuentan vivencias y evocan sus recuerdos de un pasado que vuelve en forma fragmentaria y las cruza en el presente, que las mantiene unidas por una relación que supieron afianzar cuando todo parecía derrumbarse; un grupo que fue soporte de cada una y las unió en torno a ideales y sentimientos así como también en el esfuerzo de las pequeñas cosas de vivir cada día en condiciones de encierro e incertidumbre. Como parte sustancial de este relato, la peripecia de los familiares es contada a través de la óptica de algunos de sus protagonistas, con su propia voz. Desde la construcción de historias cotidianas a través de años de convivencia en situaciones especiales se van dando las diferentes perspectivas del momento que les tocó vivir, formando un caleidoscopio de versiones que nos ayuda a vislumbrar el todo.