XX. Presentación autobiográfica, Inhibición, síntoma y angustia, ¿Pueden los legos ejercer el análisis?, y otras obras (1925-1926)
Retoños de ánima, animus, androgynus : esbozos en la comprensión de la diversidad de género Analiza desde la perspectiva de la psicología analítica, la identidad profunda, la identidad de género y la identidad sexual. El principio femenino, el principio masculino, el principio andrógino y el principio del Eros son los cuatro principios cosmogónicos que posibilitan la emergencia arquetípica, en la psique humana, del Anima, Animus y Androgynus cuyas dinámicas y relaciones están mediadas por la intensidad del Eros encarnado. La pluripotencialidad de la psique da lugar a nuevos brotes, a nuevos gérmenes, a retoños que necesitan ser explorados en su creatividad, en su diversidad y en las múltiples posibilidades o tendencias a ser del alma humana. Lo masculino no puede quedar reducido al hombre como tampoco lo femenino a la mujer, ni el sexo. ser identificado con el género, ni el ánima con lo inconsciente en el hombre o el animus con el inconsciente de la mujer. Estas son descripciones parciales, hoy día son insuficientes para nuestra realidad personal y cultural. El despliegue de estos principios encarnados en la psique trae otra generatividad, otra fertilidad, otra creatividad que torna insuficiente la modulación binaria de la dinámica patriarcal. Esto se vuelve más complejo y promisorio con la exploración y, la investigación en sueños, de la multipotencialidad de lo androgynus en la psique humana. Sexo y género, ánima, animus, androgynus y feminidad, masculinidad, y androginidad, no son equivalentes, ni sinónimos, necesitan ser reconocidos en su diferenciación, amplitud y profundidad, así como también, en sus secretas e íntimas relaciones. La psique clama por la alteridad, y este diálogo de encuentro esboza una nueva comprensión, bosqueja nuevos modelos abiertos, relacionales, plenos de retoños, de renuevos, de mayor profundidad, de mayor despliegue de estas dimensiones en sombra del Ser. Cuidando de estos esbozos, de estos bosquejos, esta es la materia que, en estilo propio, explora el autor.
«Este volumen consta básicamente de escritos míos en el terreno de la logoterapia, publicados durante los cincuenta y sesenta. He seleccionado aquellos que creo que aportarán una más clara y más directa comprensión de los principios de la logoterapia y de sus aplicaciones terapéuticas. Con demasiada frecuencia los lectores han intentado tener acceso a obras reseñadas en la bibliografía y se han encontrado con que la mayoría de artículos citados han aparecido en revistas profesionales de relativa poca difusión. Quiero esperar, por tanto, que esta colección de escritos sirva como introducción o libro de consulta para tantas personas que se han interesado en la logoterapia.» Víktor Frankl
Con pleno dominio de su estilo y un profundo entendimiento de la naturaleza humana, Jorge Bafico nos recuerda que la vida está marcada por encuentros y desencuentros que definen nuestra existencia. En Sesiones de amor, su prolífica carrera como psicoanalista se entrelaza con la ficción para explorar la complejidad que nos define. Bafico nos lleva por un viaje escrito que no solo entretiene, sino que invita a la reflexión sobre nuestras relaciones, en el que el arte de escuchar y comprender se ofrece como una hoja de ruta para narrar historias lúcidas, irónicas y reveladoras. Versiones revisadas de los primeros cuentos de ¿Hablamos de amor? dialogan con nuevas historias que actualizan un tema tan universal como inagotable: el amor.
Habría que esclarecer una cosa. En absoluto es lo mismo tratar la oposición manía/melancolía a partir de dos identificaciones contrarias, que hacerlo a partir de la alienación/separación. La problemática de la identificación condujo a Freud en 1922, en su “Psicología de las masas…”, a esta constatación: “El fundamento de estas oscilaciones espontáneas del [humor] es […] desconocido”. […] Freud intenta atrapar eso a partir de la identificación. Alienación y separación es un binario completamente diferente al de las dos identificaciones: la manía está del lado de la alienación y la melancolía del lado de la separación. La alienación, cuando funciona normalmente, es un momento de la identificación. Eso no ocurre en el caso de la manía, en la que no tenemos tiempo. Tampoco estamos anclados a la identificación con un S1, eso resbala en un deslizamiento metonímico infernal. […] Sin duda es lo que justifica a Binswanger cuando habla de disolución del ego. También tenemos la disolución del superyó que, como decía Lacan, en su fase más profunda, es el objeto a. Estamos aliviados de lo que el objeto a representa como condensación de goce, y en cambio, tenemos la excitación maníaca. La separación a partir de la cual se puede leer la melancolía es la separación del sujeto de la cadena significante, y se separa en cuanto objeto a por el recubrimiento de dos faltas; es la pequeña complicación del esquema de Lacan. Vemos que es un abuso hablar de identificación con el objeto en la melancolía. Es más cómodo hablar así, pero […] no responde en absoluto al criterio freudiano de la identificación. Es una identidad con el objeto. El binario alienación/separación forjado por Lacan con otros fines es más potente para ordenar los fenómenos de la manía y la melancolía que la tesis de las dos identificaciones, que puede no obstante ser convincente solo para algunos casos. Me parece que la base fundamental está en el binario alienación/separación.
Este libro está construido a partir de los dichos de seis personas ocupadas por una problemática trans, que han querido hablar de eso con un psicoanalista. Para un psicoanalista, su interlocutor no es un objeto de laboratorio, sino un sujeto de pleno derecho que tiene algo que decir sobre aquello que lo hace sufrir. Sin embargo, ¿qué manifiestan a menudo quienes se hacen portavoces del movimiento trans? Que la clínica es un viejo instrumento de dominación, que no vehiculiza ninguna verdad, que no tiene razón de ser y que está llamada a desaparecer. Nosotros, que recibimos uno por uno a los sujetos sufrientes que no hablan el lenguaje de ningún grupo, sino el de su singularidad, no podemos estar de acuerdo con esto. Comprobarán hasta qué punto los dichos de un sujeto que acudió a un psicoanalista –sujeto que no piensa en absoluto en generalizar su dificultad de ser, ni hacer de la transición un ideal– se diferencian de toda ideología. Jacques-Alain Miller